"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 30 de enero de 2011

Grita!

Esperando una casualidad, una oportunidad voy a esa playa. Pero sus ojos no aparecen por ningun lado... aunque si los de una chica, esa chica que es parte de mi vida, esa rubia espectacular que quiero como a una hermana destrozada por un movil que no suena... asi que hoy no es mi dia, no es el de él no es el de nadie más que ella.
-Es un idiota que no te merece.-decimos todas intentando animarla.
Pero todos sabemos que eso nunca sirve, es solo para intentar hacerla ver. Pero en el amor nunca ves nada más que a él o ella.
-Pero yo le quiero.-esas palabras eran igual qe puñales para ella, él no se sabía lo que quería, un tiempo necesito pensar. ¿Pensar el que? La tienes a ella ¿que mas tienes que pensar? al final solo la hace llorar, estar triste y esconderse de todo. Asi que en ese momento estamos ahi, todas nos mantenemos a su lado oyendo sus sentimientos hasta el punto de que parecen los tuyos.
-Blanca sueltalo todo.-digo yo.
-Grita.-dice Rei.
Me mira y nos ponemos las dos a gritar, soltandolo todo. Pero ella no.
-¡Grita!-decimos las dos a la vez. Pero sigue sin decir nada
Entonces aparecieron Ester y Carol. -¿Que estais haciendo?
-¡Gritad!-dijimos nosotras dos. Entonces las cuatro gritando como locas soltandolo todo, mirando a aquella rubia que no podía decir nada, no se atrevía a decir nada y nos miraba con una sonrisa torcida.
Pusimos música y empezamos a bailar, saltar, cantar y gritar. Soltandonos todas intentando animarla, sacandole risas, haciedno que soltase un par de lágrimas con las canciones tristes, los bailes absurdos y nuestras canciones que te hacen saber que esas chicas nos las cambiarías por nada ni nadie.
Se convirtio en nuestra fiesta de locas, ella nos seguia saltando soltandose gritando, GRITANDOLE.

sábado, 29 de enero de 2011

Él

Dicen que tras la tempestad viene la calma. Y en parte tenían razón, mi tempestad fue de los meses más largos y horribles que he pasado en mi vida pero esa... es otra historia.
Unos ojos castaños, todo empezo con unos ojos castaños. Eso hizo que la tempestad empezase a irse, una mirada suya bastaba para que todo quedase reducido a la nada, en mi mente solo aparecía él. Deseando poder hablarle y decirle eso que se moría por salir, como si mi corazón fuese a salirse y decirselo el mismo (cruel y dulce corazón). Pero como siempre mi mente cobarde supera a aquel corazón, el miedo lo impide todo en mi vida. Me atrevería a saltar desde un avion, un acantilado, enfrentarme a una manada de leones,mirar a los ojos a una serpiente,nadar por el amazonas o escalar el Everest cualquiercosa que me dijeses la haría menos ser capaz de creer que pueda confiar en alguien. 
Pero hay un problema esos ojos, hacen que quiera confiar, que quiera creer pero ellos no me miran a mí. La miran a ella, a mi lado perfecta como siempre pero ella no le ama, él lo sabe y aún así sigue sonriendo como si todo fuese igual. ¡No lo es, date cuenta por favor! me dan ganas de gritar ¡Yo, seré lo que sea por ti! pero mis palabras se quedan rebotando en mi mente. Eso hizo que la tempestad se volviese el mayor de los huracanes. Aún así aguantaba tras esa sonrisa, esa sonrisa que solo esconde tristeza pero que al final es lo único que saben de mi. 
A pesar de todo eso, de su amor por otra, de mis miedos, de mis paranoias, especulaciones y todas las cosas que pasan por el caos que soy, él sigue ahi anclado en mi con esos ojos castaños que me hacen soñar con Nunca Jamás.

miércoles, 26 de enero de 2011

La noche eterna

Aquella noche hizo que todo cobrase sentido, me hizo darme cuenta de todo. Mi miedo de abrirme a alguien se habia hecho realidad. Traición, fue lo unico que vi. Recuerdo que el poder declarar mis sentimientos por alguien era impensable ya que “¿Por qué me iba a escoger a mi?” es lo que pensaba una y otra y otra vez antes de decidirme, y al final lo que pasa es que solo queda ese  momento corriendo descalza por la calle, una calle vacía, sin nadie detrás que me fuese a buscar. Por lo que… ¿de verdad hay alguien? 
Paro en esa farola, escondiéndome de todos, pensando que si alguien viene nadie me vera, estoy demasiado lejos, aunque es muy gracioso ya que…nunca nadie me vino a buscar. Lo prefería, quería estar sola y llorar en esa noche oscura en la que solo tenía la luz de la farola, y esas estrellas que me miraban desde el cielo, dandome aliento. Pero ahora mis pies duelen más, y mi corazón solo necesita correr y correr hasta que todo desaparezca. El frío invade mi cuerpo de arriba abajo, estoy temblando, con los dientes castañeando y escalofrios que suben una y otra vez por mi espalda; pero tampoco me importa solo quiero volver a correr, correr sin mirar atrás sin esperar nada, sin pensar si quiera por que esta corriendo solo haciéndolo.

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com