"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 17 de febrero de 2011

¿Realidad o ilusión?

Te quiero. Dos palabras que se dicen con mucha facilidad, te quiero, te quiero, te quiero. Repítelas todas las veces que quieras... y aunque lo hayas hecho un millón de veces no te mientas. No sabes lo que significan.
¿Por qué no decimos café, nube o tulipanes? ¿Por que decimos te quiero?
Alguien puso en esas palabras un significado que según el diccionario es amar, tener cariño, voluntad o inclinación a alguien o algo. ¡Cuánto se equivoca! A ver, todos aquellos que alguna vez hayan amado saben que esas dos palabras no son suficientes para decir lo que sientes, que detrás de eso hay demasiado dolor, pero compensado por tanta felicidad que no importa lo que llores, sufras o te caigas seguirás haciéndolo solo por el hecho de poder sonreír así otra vez.
Ahora pensad... ¿cuántas veces habéis dicho te quiero? ¿Eran reales o simples ilusiones? Si tienes que pensarte la respuesta, no era más que una ilusión.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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