"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 22 de febrero de 2011

Volando a Nunca Jamás (Parte 3)

Se acerca lentamente haciendo que mi corazón se acelerase hasta el punto de que se pararía. Unos milímetros y nuestros labios estarían juntos, notaba su respiración y sus ojos en mi más que nunca. 
-No puedo.-dice él apartándose rápidamente. 
-¿Cómo?-digo yo enfadada.-es solo un beso no te pido más. 
-No, no puedo eres Erika. Mi mejor amiga, la chica con la que compro regalos para otras, a la que le cuento mis problemas, mis rayadas, a la que le pido consejo, con la que me voy de copas sin preocuparme de nada, con la que hago las mayores tonterías del mundo, y sí con la que voy a comprar condones. Y no quiero que eso cambie. 
-¡Pero yo sí! No puedo más…   
-Pero, somos y yo.
-Exactamente por eso. Imagínate que fueses yo, y tu ella. ¿No crees que te dolería sin saber que puede pasar?
-Se quedo callado un momento mirando a su cama, pensando, pero ambos sabíamos la respuesta.
-Lo ves, solo te pido eso y te lo juro todo volverá a ser como antes si tu quieres. 
-Vale, pero después normalidad total. 
"A caso ni siquiera podía pensar en que le gustase?” La habitación volvió a llenarse de silencio con nosotros dos acercándonos, aunque ahora más rápido, con ansias antes de que él se volviese a apartar. Esos milímetros se rompieron y sentí sus labios. Esos labios que llevaba deseando durante meses, que me tocasen, y me hiciesen sentir que de verdad podía sentir algo así, que no era una farsa. Dos minutos más o menos pero los dos minutos que recordaría eternamente.

-¿Ya?-dijo él como diciendo “¿volvemos ya a la normalidad?” 
-Si… solo te pedía eso. ¿No has sentido nada?
-Sí, que solo somos amigos.  
-Vale, era solo curiosidad ahora puedo estar tranquila y olvidarme de ti.-digo sonriéndole con mi estúpida sonrisa de “quiero llorar”.-me marcho a casa, hasta mañana.- digo dándole un abrazo largo
Me levanto de la cama y me dirijo a la ventana apoyándome y mirándole a él, sentado en la cama con las mantas retorcidas, sus ojos brillantes por la luz de la luna que nunca serán míos. 
-Wendy no olvidará a Peter, pero su ventana se cerrará esta noche. Si quiere entrar tendrá que llamar.-digo sonriéndole y bajando por la pared, apenas tocar el suelo las lágrimas cayeron y yo empecé a ir a casa. 
-¿Lo prometes?-dice él asomándose a la ventana mientras yo me iba. 
-¿El qué?-digo dándome la vuelta rápidamente al oír su voz.
-Que nunca te olvidaras de Peter Pan.
No podría, siempre sueño con Nunca Jamás.-digo sonriéndole, aunque esta vez de verdad. Con lágrimas que me recorren las mejillas y se posan en la comisura de mis labios, pero que él no puede ver por la oscuridad.

3 comentarios:

  1. Que bonito post; no sé si será una situación real, pero si es así sé lo duro que puede ser, porque creo que a mi me pasa algo parecido, y digo que creo, porque hace poco que he empezado a darme cuenta de ello. Un beso enormee y lucha por conseguir tu sueño de Nunca Jamás!

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  2. gracias!
    mucha suerte en lo que te pasa, espero que puedas conseguir lo que quieres y que tengas mas suerte que yo jaja
    un beso =)

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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