"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 10 de abril de 2011

Cuando todo empezo.

Toda historia tiene un principio pero esta, esta no se sabe cuando empezo. Quizas fuese aquel día en el que ella dejo de sonreír, el día en el que empezo a esconderle las cosas o tal vez el día en que la vió llorar por primera vez. 
Esta no es una de esas historias felices, es una historia que nadie quiere vivir. Pero hay veces en que toca, y cuando lo hace arrasa como un tornado destrozando todo lo que conoce dejando tan solo escombros. Esta es la historia de una niña, esta es Julia.
Julia era de esas niñas que sueñan con sus principes azules y una vida idilica como la que todo cuento de princesas bien nos ha enseñado. Pero como todo cuento, termina al cerrar el libro y este no fue diferente. Hubo un día en el que esos cuentos jamás volvieron a abrirse y dieron paso al mundo real un mundo que solo deben conocer los adultos e incluso que nadie debería conocer. Aunque ella lo hizo demasiado pronto. ¿Alguien a visto llorar a su madre alguna vez? Si es así sabreis que es horrible, ver como su mundo se derrumba como el tuyo tambien, hasta el punto en el que te sientes demasiado impotente. Y aun asi... ella se acerca a esa madre con lágrimas y la abraza, soportando cada una de esos sollozos en su hombro. Nunca debio haber vivido eso, y menos tan joven, una niña de diez años no sabe nada de la vida y menos sabe como parar las lágrimas de su madre. Eso si... no paso mucho tiempo hasta que supo como hacerlo, demosle un año o dos tal vez, que más da ella siguió soportando noche tras noche, día tras día y año tras año las duras palabras de su madre, las lágrimas y el dolor que ella sentía haciendola sentir culpable y miserable. Sin embargo su madre no callaba, sino que cada día las cosas iban a peor; hasta llegar el día en el que Julia vió normal el hecho de verla llorar. Se canso de esa rutina en la que solo veía sufrimiento en esa casa que la encerraba, que la hacia prisionera y la castigaba por ¿sus pecados?  
Su padre aquel hombre al que ella tanto quería y admiraba su madre le convirtio en un demonio, en el culpable de su desgracia, en el motivo de su miserable vida. Y el foco de sus críticas para que Julia solo le odiase y la quisiese más a ella. Pero su madre no entendía que con eso solo la hacía llorar más todas las noches. Haciendola crecer en una casa a la que no podia llamar hogar.

2 comentarios:

  1. que triste :(
    me ha encantado como te has expresado !
    una entrada magnifica !
    la historia seguirá ? :)
    un besazo guapaaaa ;D

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  2. muchas gracias!! si seguira
    por cierto me encanta tu blog, un beso =)

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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