"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 28 de abril de 2011

Quedate conmigo.

Como se conocieron es un misterio, un secreto que se guardan para ellos. Ese momento es solo suyo, contarlo sería estropear una gran historia. Pero en realidad el principio no es tan importante... porque mirad aquella chica sentada en la mesa de la esquina tomando un cafe y con su segundo cigarrillo en la mano es ella, le esta esperando a él. Su pelo rubio esta perfectamente alisado, uno de sus grandes ojos grises es escondido por un mechon de pelo que cae ligeramente y su cara es adornada con una sonrisa que se asoma por su cara al ver aparecer a aquel chico de metro ochenta de ojos marrones y pelo chocolate, que la saluda con una sonrisa que nadie podría resistir.
-Siento llegar tarde.-dice dandole un beso en la boca.
-No importa. Estaba leyendo.-dice ella señalando su libro de "Tengo ganas de ti", además no le podía reprochar nada a aquel beso. 
Tras un día que aparentaba ser especial, llego un momento que aunque ellos no lo supiesen cambiaria el rumbo de esta bonita historia. Tal vez en las citas al igual que en las peliculas debamos apagar el movil, lástima que nadie les avisase a ellos. Tres tonos fueron suficientes para aquello.
-¿Si?-contesto Raul. Una dulce voz salió por el telefono, y no, no era ninguna amiga ni nadie que te pudiese alegrar. Era ella, su ex, "su gran amor" o asi la llamaba antes de empezar a salir con Amaia-Claro, ahora voy.-dijo él sin cambiar la cara de preocupacion e interes en aquella dulce voz.
-¿Que pasa?-pregunto la pequeña Amaia cuando él colgo.
-Me tengo que ir, Elena a tenido un problema y necesita mi ayuda.-dijo él preocupado. Llevaban saliendo cinco meses, y siendo amigos tres años. Suficiente tiempo para conocer a una persona.
-Raul.-ella solo le decía su nombre de aquella forma cuando sentía que las cosas no iban bien.-No me mientas. No me dejes aquí por ir a ver a Elena. Hoy no por favor, decía cogiendo su brazo.
-Lo siento Amaia, tengo que ir.-dijo él despidiendose de ella con un ligero beso en la boca. Y no era de aquellos con los que cualquier cosa podía perdonarse, ni aquellos que te hacían sentir que tu corazón se salía del pecho. No. Era de los que te hacía preocuparte y sentir que las cosas no iban bien.-¡Celebraremos tu cumpleaños mañana!-dijo él cuando ya estaba a tres metros de ella, con un simple gesto de la mano.
Y así Raul, dejo a la pequeña chica de los ojos grises emborronados mientras él se alejaba de ella.

4 comentarios:

  1. escribes genial *-*
    fantasticamente bien ! de verdad me ha hipnotizado tu historia o.o
    por cierto muy triste... desde luego un beso no puede hacerte olvidar que tu novio se vaya con tu ex el dia de tu cumpleaños :|
    me encanta como describes cada detalle... :)
    nunca dejes de escribir !
    un besazo enorme guapaa ;D

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  2. se vaya con su ex* que me he equivocado xD

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  3. Pero que clase de tipo es ese? La dejo por irse con la ex, y siendo el cumpleaños de la chica, pobre chica...
    *Besos

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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