"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

viernes, 15 de abril de 2011

Un adios provisional, a veces, duele mas que uno para siempre.

-Erika, Paula no quiere que pase tanto tiempo contigo.
-¿Como?
-Esta celosa, y se piensa que entre tu y yo hay algo más. Piensa que no me has olvidado.
-Y no lo he hecho del todo, pero prefiero ser tu amiga a perderte y tu lo sabes.
-Lo sé, pero ella no me cree.
-Alex, ¿Por qué me haces esto? Somos tu y yo.
-Lo sé, pero es Paula.
-Y yo Erika ¡joder!.-digo enfadada.-Tu y yo somos amigos, y siempre lo seremos pase lo que pase. Nunca te olvidare, ni quiero olvidarte. Somos Peter y Wendy.-digo a esos ojos que acababan de decir ¿adios?
-No lo has entendido ¿verdad? 
-¿El qué?  
-Que yo no soy Peter y no eres Wendy. Te equivocaste al asignar los papeles en esta historia. 
-¿Cómo?-digo sin entender nada. 
-Yo no soy Peter, yo soy Wendy aunque suene ridículo.-dice riendo.-y no eres Wendy eres Peter.  
-Lo que dices no tiene sentido. 
-Sabes que si.-dice mirándome con esos ojos marrones que me derretían a pesar de todo.-tú, eres la que me lleva a Nunca Jamás todas las noches y yo soy el que te cuenta cuentos, tu eres la que no quiere crecer y siempre tiene esa sonrisa de inocencia pase lo que pase, yo soy el que quiere volver a crecer porque no puede terminar de entender eso que tu si, tu eres la que es capaz de volar y yo soy el que cae una y otra vez porque no puede creer siempre en cosas bonitas. 
-Pero… yo no soy así.-digo extrañada.
-Sí, si lo eres. Tu eres las que me hacía creer en cuentos de hadas aunque yo te los contase, eras la que a pesar de vivir una vida en la que no todo ha sido fácil acabas haciendo esa sonrisa tímida que acaba estallando y brillando, tu eres la que vive en Nunca Jamás ese es tu mundo. No el mío. 
-Pero... 
-Sí, sé que el egoísta, travieso y creído soy yo. En realidad… tu serías más la niña perdida que nadie pudo encontrar jamás. Demasiado buena para ser real. 
-Y demasiado tonta para caerse del carrito.-digo riendo.
-¿Tonta? Los tontos no podrían ver lo que ves. 
-Con todo esto me quieres decir que te vas a marchar ¿verdad?
-Si.-dice el concluyendo sus dulces palabras.
-¿Me estas tomando el pelo?!
-No. Pero la verdad es que…
- amas a una chica que te hace ver la realidad y no las absurdeces de Peter Pan, las sirenas, piratas, indios, hadas, gnomos, papa Noel, el ratoncito Pérez, las estrellas fugaces, los extraterrestres, los fantasmas, los poderes y la magia. Y esa chica te ha pedido crecer.
-Si.-dice resignado. 
-No hace falta que me llames Peter Pan para decirme que soy inmadura. Si creo en eso o no la verdad me da igual. ¿Si me gustaría creer? Me encanta imaginar que puede ser real. Porque mi querido amigo.-digo acercándome a él y mirando esos ojos que veré sabiendo que aquello era un adiós. Un largo y horrible adiós. Pero que acabaría.-Lo inexplicable de este mundo, es lo que merece la pena.  Pero como tú has dicho es un mundo de fantasía.
Él callo. 
-Lo…
-No te atrevas a decir lo siento, porque eso significaría que todos estos años de amistad no significa nada más que una mentira. 
-Te quiero.-dice el dándome un beso en la mejilla y un abrazo. Ultimo abrazo de dos minutos, que significaba el adiós. Nada de llamadas al anochecer, de visitas espontaneas, de conversaciones de horas hasta que todo acabase en un mi madre ha llegado, o simplemente no más cuentos. 
-Y yo a ti.  
-¿Sabes que esto no es un adios definito verdad?-dice, aunque eso fuese la verdad los dos sabíamos que en realidad era un adios a nuestra amistad tal y como la conocíamos. A partir de ahora seriamos dos amigos o más bien conocidos que saben demasiado el uno del otro.
-Adiós Erika.-dice sin mirarme mientras me hacia una sonrisa torcida. Dándose la vuelta. 
-Adiós Alex.-digo con lágrimas en los ojos y el último hilo de voz que me quedaba.

2 comentarios:

  1. pues si ... porque el adios provisional te deja la llamita de la esperanzza encendida.. el para siempre por lo menos te ayuda a olvidar mejor
    un besazo guapa ;D

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  2. Entre cómo tienes el blog y las entradas que escribes, haces que me haya leído casi todas ellas!
    Te sigo, espero verte por el mío de vez en cuando! ;)
    http://vivalosidiotas.blogspot.com

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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