"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 24 de mayo de 2011

Volví por ti.

-Si, soy yo.-dice él mirando aquellos incredulos ojos grises.
-¿Qué haces aquí?-dice con la voz temblorosa, pensando que eso no podía ser real debía ser mentira, o le estaban tomando el pelo. Ya se había imaginaod esa escena más veces de las que podía contar.Y ahora... él estaba ahí de verdad.
-Estoy aqui por ti. Volví por ti rubia.-dice sonriendole e intentando tocarla, pero ella se aparta. Sin entender todo, quiere una explciación a su sufrimiento de semanas atrás, quiere respuestas a sus preguntas.
-¿De verdad? ¿Qué pasa con Elena?
-De verdad, Elena ya no esta en mi vida, no siento por ella nada. Pero encambio por ti... me vuelvo loco.-dice sonriendole, algo a lo que ella le cuesta mucho resistirse (y él lo sabe bien)-tu siempre fuistes mi perdicion, el motivo de mis locuras y excentricidades, de mis sonrisas, de mis risas, de mis peleas con los chicos, de las miradas esquivadas a otras chicas, de los te quiero. Siempre fue por ti.
-¿Entonces porque te marchaste?
-Porque no podía verte llorar, y sabía que si lo hacía causaría solo lágrimas.-dice avergonzado.
-¿Acaso crees que no llore?Porque aunque tu no las vieses las lágrimas salieron, y durante mucho tiempo.-responde ella con lágrimas a punto de salir.-Pero ¿Y ahora que, si me puedes ver llorar?
-Lo sé, se que lloraste por mi culpa y lo lamento muchisimo. Y ahora si me quedare y secare tus lágrimas, aunque eso suponga que ver como se hunde mi mundo.
-¿Como?-pregunta sorprendida y soltando esas dos lágrimas escondidas bajo aquellos ojos grises.
-Tu eres mi mundo, y te estas hundiendo.
-¿Crees que con decirme un par de palabras bonitas te perdonare?-dice ella sonriendo a pesar de estar llorando, no puede evitarlo lleva dos semanas queriendo oir su voz.
-No, pero esto si.-dice él acercandose a lo que parecía un beso pero en lugar de eso seco cada una de sus lágrimas y le dió un abrazo que hizo que ella pudiese oler su colonia de Hugo Boss que la embriagaba y le hacia recordar demasiado.-Ah...y esto también se me olvidaba.-dijo levantando su cara y besandola en los labios, era de esos besos irresistibles a los que solo puedes responder, esos que te atraen a sus labios como un imán, uno de esos besos que borraron el pasado al igual que todas las lágrimas sobre su pañuelo, dejando una sonrisa en la cara de ella que no podía ser borrada.

sábado, 21 de mayo de 2011

Solo debes ser otro sueño.

Ya han pasado dos semanas y no hay señales de vida de él, ni una llamada, un mensaje, ni siquiera una respuesta a las mias. "¿Se habrá olvidado de mi?" "¿Esto se ha terminado?" No quería responder a esas preguntas, dijimos que pasase lo que pasase seríamos amigos. Aunque eso siempre es más facil decirlo que cumplirlo. Él quizas la prefieriese a ella, con sus largas piernas y sus tetas de infarto. "¡No, no, no! Todavía no he perdido." digo mirando el marco de mi mesita de noche, con cuatro fotos nuestras en una estamos los dos en el concierto de 30 Seconds to Mars con la cara pintada y una sonrisa de emoción, otra es la del día que fuimos a la piscina con todos, otra la de nuestro viaje a Mayorca ylos dos corriendo por la playa como tontos y la última mi favorita es de nuestro día jugando a una guerra con globos de pintura, completamente manchados perdiendonos en el mejor beso del mundo. Y mientras yo me sumía en todos aquellos recuerdos sonó el timbre.
-¡Abrid!-grite desde mi cuarto.-¡Abrid!-pero el timbre seguía sonando una y otra vez.-Vale pues nada ya voy yo...-dije levantandome de la silla y recorriendo aquel pasillo sin imaginar en lo más minimo quien estaba al otro lado. Tras dos semanas de abrir la puerta con emoción esperando ver su cara, ya mis ilusiones habían desaparecido, pensando que como todos los demás días sería un amigo de Javi(mi hermano) o el cartero. Aunque al abrir la puerta mi cara cambio por completo. Él estaba ahí, no era un sueño como todas las demás veces, era él con su chupa de cuero, sus vaqueros azules desgastados, su camiseta de los knicks y sus converse azules. Era él.
-¿Raúl?-digo volviendo a creer que mi mente me jugaba una mala pasada, haciendome soñar.
PD: muchisimas gracias a todos los que seguis mi blog, y comentais, espero que os este gustando esta historia y el resto del blog. Os espero en mi sueño. Un beso de La niña perdida.

lunes, 16 de mayo de 2011

Una melodía que marco el final y el principio.

Elena, esa morena despanpanante estaba delante de mi puerta mirandome, mordiendose aquellos jugosos labios, apoyandose en la puerta de una manera... demasiado sugerente, una camiseta negra con un buen escote, una falda vaquera un tanto corta, unos tacones negros y el collar que le regale por su cumpleaños con un corazon que ponía "te amo".
-Hola, ¿puedo pasar?-dice con una voz sexi, moviendo el collar.
-Claro.-dije haciendola pasar mientras me daba cuenta de que estaba en calzoncillos. -espera un momento en el salón, me voy a poner una camiseta y unos vaqueros.
-No hace falta...-dijo ella acercandose a mi. Pero aunque mi mente dudo por un momento el besarla y hacer cualquier cosa con ella, la sonrisa de Amaia borrada por lágrimas apareció en mi mente.
-Ahora vuelvo.dije marchandome a mi cuarto y poniendo la camiseta de los knicks que tenñia. -¿Que pasa?-dije sentandome a su lado en el sofa, aunque a una distancia prudente.
-Veras... es que llevo un tiempo pensando, y quiero que volvamos.-dijo acercandose más a mi intentando que cediese. La verdad, era dificil de resistir, estaba demasiado buena.
-Lo siento. No puedo.-dije casi sin pensar. Pero tras esas palabras que nos sorprendieron a ambos, sonreí.
-¿Como?-dijo ella impresionada.-Soy yo, no me puedes rechazar, tu me sigues queriendo y te sigo gustando.
-Lo primero, claro que me gustas. Joder estas buenisima, pero cariño mio ahí es donde te quedas. Y lo segundo, no sé si lo recuerdas, pero... tu me dejaste a mi.
-Pero... fue un error. Yo te quiero.-dijo acercandose más y besandome sigilosamente. Durante un par de segundos yo me perdí en aquel beso, pero pare. Su imagen volvía a mi cabeza, las tardes con Amaia, su sonrisa de felicidad, sus palabras de amistad, de amor y sus lágrimas de dolor.
-¡No! Vete, no voy a volver a verte... no te quiero.
-¿Entonces por qué viniste a verme el otro día cuando te llame?-calle un momento.-además, era el cumpleaños de tu queridisima Amaia, y la dejaste por mi.
-Eso no fue del todo así. Además fue, que todavía no estaba aclarado.
-¿Y ahora si?
-Si, porque cuando llamaste a mi puerta, lo único que quería al abrir esa puerta era que ella apareciese no tu
Ella, enfadada salio colocandose su ropa, arreglandose el pelo y colocandose mejor los tacones.
Raúl, has perdido tu oprtunidad conmigo, que lo sepas. Jamás volveremos a tener nada.-dice parandose en la puerta.
-Lo siento Elena, lo único que queda de lo nuestro es ese collar.
-¡Que te jodan!-dice enfadada, saliendo de mi casa, marchandose indignada con  el sonido de sus tacones como música final para aquella historia.
Pero como comienzo de mi nuevo deseo irrefrenable, "ver sus ojos". Digo contestando la pregunta que me llevaba planteando semanas, me pongo mis zapatillas, cojo la chaqueta de cuero y salgo de casa camino de la suya.

sábado, 14 de mayo de 2011

Hey, te echo de menos.

Ha pasado casi un mes desde que no veía su sonrisa, sus ojos, que no oia su voz, que no olía su colonia, que no sentía sus abrazos. Casi un mes de ver su sudadera gris abrazándola a ella, besándola y jugando con su pelo en medio de la calle. Casi un mes de miradas desde atrás en clase intentando mirarte a los ojos, pero él no miraba. Y hoy estaba delante de mí, a tres pasos con su sonrisa, sus ojos castaños y su sudadera gris. ¿Ella? no lo sé.
-Erika.-dice él pronunciando por fin mi nombre tras una larga espera.
-Alex, ¿que tal?-digo iniciando la conversación mas normal y tonta del mundo.
-Bien, hacia mucho que no nos veíamos.
-Si, un mes más o menos.
-Mucho tiempo la verdad....-dice terminando nuestra elocuente conversación del tiempo. Tras un silencio que pareció una hora aunque solo fuesen un par de minutos mi voz salió.
-¿Qué pasa? ¿No íbamos a dejar de vernos?
-Te echo de menos.-dijo dejando mi cara completamente en blanco.- Paula no tenía derecho a pedir que dejásemos de ser amigos porque como tu bien dijiste somos tu y yo y siempre ha sido así.
-¿Con esto que me quieres decir?
-Que... quiero que volvamos a ser como antes, convencere a Paula sino, no sé no creo que pueda salir con ella si me obliga dejar de ver a mi mejor amiga.- "Claro...solo amigos, como no" pero tras esas palabras yo solo pude sonreír. A mí me daba igual no salir con él no me importa, se que pase lo que pase solo quiero seguir viendo esa sonrisa, da igual que él me haga daño, da igual llorar por su culpa con tal de poder verle, lo demás me da exactamente igual.
-Dijimos para siempre ¿no? -digo afirmando su tentadora proposición de volver a empezar, mostrándome un brillo en los ojos que hacía demasiado tiempo que no veía. Terminando con un abrazo sincero, amistad o amor que más daba si era él.

sábado, 7 de mayo de 2011

Mi prision.

Se te ponen los pelos de punta ¿por qué? no lo sabes ni tú, creo que es miedo, tristeza y esa sensación que recorre tu cuerpo haciendo que todo tu ser sufra un escalofrió. Y tú solo rebuscas en los cajones de tu mente intentando encontrar respuesta, y al final tras intensos pensamientos te ríes y te ríes mucho. Porque la verdad...sabías perfectamente porque te pasaba eso, pero no querías asumirlo, preferías esconderlo en un rincón otra vez y así comerte más la cabeza y sentirte peor, porque eres tonta y masoquista y cruel contigo misma, te impones un castigo sin saber porque, sin saber cual fue tu error. Bueno mejor dicho sin querer ver el error, es mejor hundirte tu sola que dejar que lo hagan los demás, es preferible mostrar un escudo de mentiras que la vedad, el plan perfecto ¿no? Vivir en un mundo que solo tú conoces, pero llega el punto en el que ese mundo, te hace tener miedo de tus propios pensamientos poniéndote los pelos de punta, que te hace querer huir de allí, quitarte el escudo y gritar a los cuatro vientos que te ocurre pero tu mundo te lo impide, sino serás castigada y no quieres saber cómo. Y así continuo atrapada en las paredes de mi mente, de mi mundo, de mi ilusión que ahora no quiero que existan. Al final aquello que cree para vivir, me está matando.

viernes, 6 de mayo de 2011

Definitivamente, no se qué me pasa.

Amaia, Amaia, Amaia. Repito su nombre una y otra vez intentando comprender si de verdad es ella la chica que hace latir mi corazón. Ella tenía razón, había una razón oculta de mi visita a Elena. ¿Cuál? Era algo que quería averiguar, ella fue mi primer verdadero amor y eso siempre estará en mi mente, fue la que me hizo estremecerme con un susurro, un beso que hacía saltar chispas, y un sentimientos que me quemaba.Pero Amaia... era la chica que oía mis lamentos, que me cogía la mano, que me abrazaba, que me gritaba, pegaba y me hacía pensar siempre que lo necesitaba. Era la que no se separaba de mi aunque la tratase como una mota de polvo insignificante que solo me molestaba aunque no fuese así en absoluto. Ella siempre estuvo ahi. Por lo que tal vez lo que sitiese no fuese amor sino, ganas de compensar ese tiempo, tal vez solo fuese amistad. Así que ahora mi gran pregunta ¿Amaia o Elena?
¿Por qué tenía que tener esas estupidas lágrimas?¿por qué dije esas palabras absurdas? dice mi mente haciendome mirar ese osito como el último rastro de él que me queda. Abrazandolo furtemente contra mi pecho. "Te quiero" le digo a aquel osito con ojos negros que me mira, pero no responde. "Si eso es lo que debería haber dicho..." digo torturandome, esperando que alguien llame a la puerta, o escuchar aquel insoportable sonido del telefono que ahora sería la canción más bonita del mundo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Palabras que son algo más.

Quizás un día pudo marcar la diferencia en sus vidas, ella decidió hacer aquello que cobardemente retrasaba cada vez más hasta que al final un día simplemente sin gritos ni peleas unas palabras marcaron un antes y un después "Divorcio", la verdad es que la falta de gritos y peleas hasta resultaba más aterrador que el oírlas. Esa noche su madre pidió escoger entre ella o su padre, "¿qué haces en ese momento?" ella miro los ojos de su madre llorosos, rogando un "mamá" y los de su padre, un hombre que tenía la tristeza en sus ojos pero mostraba una sonrisa ya que él sabía la respuesta de aquellos dos niños. "Mamá" dijeron los dos. Pero claro... todo tiene sus consecuencias. Papá abandono la casa, mamá simplemente... dejo de ser madre.
Ahora mirad, veis aquella chica de sonrisa brillante y ojos vacios ahí esta Julia, dos años después ya tiene catorce años y su madre la sigue mirando de la misma forma que la hace sentir que no vale la pena. Solo sabe sentirse culpable y como siempre callar, pero no os preocupéis para ella eso es normal. Ya hasta estar feliz le resulta extraño, algo que no sabe cómo alcanzar y que envidia. ¿Cómo alcanzarla? Eso es lo que ella quiere saber. Y deberá aprender por el camino, a pesar de que no sea fácil.

domingo, 1 de mayo de 2011

¿Por qué tu?

-Hola.-dice un osito de peluche marron asomando por la puerta, saludando a aquella chica sentada en la silla de su escritorio, mirando un ramo de rosas rojas que la llamaban.-Amaia, vengoaqui por ti, me han dicho que eres mi novia-decía una voz estilo dibujo animado pidiendole entrar. No esperaron respuesta, tras cinco segundos su dueño, Raul, entro por la puerta entregandole aquel osito.-Lo siento.
-¿Por que te fuiste?-dice ella aferrandose al oso. Y buscando respuesta a la pregunta que llevaba todo el día y la noche rondandole la cabeza.
-Porque Elena estaba en problemas ya te lo dije.-dice él pretendiendo pensar que ella no estaba enfadada.
-Si, pero era mi cumpleaños, estabamos en una cita y ella, ella.... ¡Ella es Elena!-dijo lanzandole al osito-¿de todas las chicas porque tenias que ir a su llamada? ¿Por qué no te quedaste conmigo?¿Por qué te llamo a ti?
-Amaia.-dijo en una especie de suspiro que solo le hacía a ella enfadarse más.-exactamente porque era Elena, ella es mi ex novia lo sé, tenemos un pasado juntos que no puedo olvidar. Le debo cosas, si me pide ayuda debo ir.
-¿Abandonandome a mi?-dijo ella sorprendida por sus palabras.
-No, no te abandone.-dijo nervioso.
-Si, si lo hiciste me dejaste tirada en aquel cafe con la palabra en la boca, un roce de labiosy un feliz cumpleaños gritado a lo lejos. No es solo por el hecho de que fuese mi cumpleaños. Es solo un día, es por el hecho de que la escogieses a ella antes que a mi.-dice dando un paso atrás de él, no quiere tenerle cerca, ni sentirle, no hoy no.
-Pero... estaba muy mal.-dijo intentando justificarse.
-¿Qué le pasaba?-dijo ella intentando buscar una respuesta que no fuese la que ella tenía en mente.-¿La habían dejado? ¿Tenía problemas en el trabajo? ¿Se le murio alguien? ¿Tuvo una pelea con su madre? ¿Le pegaron? ¡¿Qué?!-dijo ella histerica.
-Estaba en el hospital, se habia caido por las escaleras y hecho daño en la pierna. Necesitaba ayuda.
-¿Tu ayuda? ¿No tiene amigos? ¿Familia? ¿Novio? ¿Vecinos?-dijo Amaia mirando a Raul intentando encontrar la verdad.-Claro, que si... pero como tu bien has dicho es Elena.-dijo apartando la mirada.
-Amaia...-dijo intentando tocarla mientras que ella solo se intentaba controlar las lágrimas. Pero él, cobarde al ver unas gotas apunto de salir, aparto su mano de su cabeza.-No sabía que hacer, se puso nerviosa y me llamo a mi, simplemente eso. Pero creo que será mejor que hablemos cuando te calmes.-dijo marchandose de la habitacion lleno de remordimientos que no sabia como quitarse de la cabeza, y sentimientos que le acosaban una y otra vez, haciendole dudar de él mismo.
Ella, ella al igual que el día anterior se quedo sola, bueno no, con un osito que eran.. ¿la prueba de su amor?

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