"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 19 de junio de 2011

¿Es hora de decir adios?

 
Violet pensaba una y otra vez si continuar, si seguir durmiendo al lado de las mil sonrisas, o buscarse al que solo fuese para ella. Si dejar de jugar y empezar a a vivir. Si buscar el verdadero amor. Si mirar a otros chicos. Si dejar de llorar. Si empezar a besar unos labios que solamente la besasen a ella. Si mirar unos ojos que tan solo le dijesen te amo. Si beber para celebrar en lugar de para recordar aquella noche en la que se conocieron. Si empezar a creer que en algún lugar remoto, habría otro chico para ella. Pero.... en realidad al pensar en abandonarle solo podía pensar que a ella le daban igual las demás sonrisas solo quería la que era para ella. Que aquel juego era su vida. Que él era s verdadero amor. Que los otros chicos no le importaban. Que las lágrimas merecían la pena. Que sus besos eran los únicos que le hacían sentir escalofríos. Que sus ojos decían te amo una y otra vez, a pesar del miedo. Que el alcohol era un gran compañero que le hizo conocerle. Que a pesar de todos los hombres que hubiese solo quería buscarle a él... por lo que el decir adiós dejo de ser una idea en su mente, aunque ¿y en su corazón?

martes, 14 de junio de 2011

Mientras estes aquí, me perteneces.

El amor es algo demasiado curioso y extraño. Nos hace hacer cosas que jamás pensamos, sentir algo que creías absurdo e imposible, dejar de ser uno para ser dos. Extraño ¿no? Esto es lo que Violet pensaba. Porque claro ella era de esas chicas que decía "solo estaré con un chico que me quiera a mí, sino adiós." y ahora esas palabras le parecían tan difíciles de cumplir que estaba en su cocina preparando un zumo de naranja con su camisa azul que le tapaba lo necesario, mirándole a él, dormido en el sofá mientras pensaba "¿de verdad le puedo decir adiós?" La respuesta era muy clara, no. Le daba igual en que cama se hubiera metido la noche anterior si esa estaba con ella, no quería pensarlo. Se negaba a imaginarlo y todavía menos aceptaba abandonarlo.
-Que pronto te has despertado.-dice él chico de la dulce voz abrazándola por detrás y dándole un ligero beso en la mejilla de buenos días.
-Es que me ha despertado la luz. Además ya que estaba iba a preparar el desayuno.-dice ella intentando que él no note lo que pasa por su cabeza.
-¿No crees que hace un poco de frío para ir con tan poca ropa?-dice él riéndose y acercándose a ella, hasta tener sus bocas a diez centímetros.
-Verás... es que he tenido a un tío toda la noche a mi lado, y me estaba asando.-dice ella volviendo a olvidar todo lo que le rodeaba y centrándose solo en una cosa, él, él y su adictivo juego.
-Pues debía ser un chico muy guapo para estar con alguien como tú ¿no?
-La verdad, tampoco es para tanto, es solo mi amante cuando mi novio se va.-dice bromeando y acercándose un poco a él pero apartándose rápidamente antes de terminar de romper los últimos centímetros entre ellos.
-Pues que tipo más estúpido para dejarte a ti sola.
-Lo sé. Pero bueno así yo puedo divertirme.-dice dándose la vuelta y dejándole a él inmóvil durante un par de segundos. Aunque claro el más rápido y al reaccionar le agarra el brazo, y tira de ella hacía él besándola como si no quisiese que fuese de nadie más.
-Esto no sé si le gustará a mi novio.-dice ella separándose de él, y mirando sus ojos marrones y jugueteaba con su pelo.
-Pues, yo creo que sí. Tengo esa sensación.-dice él riendo y tumbándola en el sofá.-¿tu?
-La verdad no lo sé, pero por ahora...-dice ella acercándose a sus labios y besándolos una y otra vez, perdiéndose como la noche anterior en un baile bajo sus mantas, en el que por un instante ambos eran uno. Y ahora el único pensamiento que ella tenía era "ahora es solo mío".

sábado, 11 de junio de 2011

Diez te quiero y miles de besos.

Solo habían pasado tres meses, pero en tres meses la verdad es que las cosas pueden ser muy intensas en realidad. Ella se había enamorado locamente del chico del bar, él... dejemoslo en que estaba en proceso de saber lo que significaba volver a amar.
-¿Cuando vuelve Rebeca?-pregunta él acariciando una y otra vez el brazo de ella que sobresale de la manta.
-No va a volver esta noche, se ha ido a pasar el fin de semana a casa de Hector.-dice Violet sonriendo maliciosamente.-Asi que tenemos esta casa solo para nosotros un finde entero.-dice besandole. Esos besos tenían tanta pasión que a ella le hacían sentir un escalofrío por todo su cuerpo y a él le hacían dudar de sus sentimientos porque "no puedo enamorarme de nuevo" eran las palabras que le acompañaban duramente.
-Pues creo, que deberíamos aprovecharlo.-dice él, sumiendose bajo las mantas y besandola y recorriendo cada curva de su cuerpo y cada centimetro de ella, trazando un detallado mapa de su cuerpo.
-Me haces cosquillas.-dice ella soltando una carcajada cuando él le besa el cuello.-para, para para.-dice ella riendo aún másy pataleando. Pero él continua, le encanta verla así como una niña pataleando y riendose con tanta dulzura que le hacía estremecerse por el sonido demasiado acelerado de su corazón.
-Eres demasiado blanda-dice tocandole las mejillas.
-Y tu demasiado fuerte no te fastidia.-dice ella dandole un ligero puñetazo en sus perfectos abdominales.
-Son solo para ti amor.-dice él mintiendo de nuevo. Colocando así una de las piezas del escudo que ella había roto con aquella sonrisa. Un metodo de autodefensa bastante facil y efectivo la verdad, aunque con demasiadas repesalias.
-Te quiero.-dice ella besandole una y otra vez repitiendo, cada vez más esas palabras. Intentando que a él le lleguen, porque ella sabe perfectamente que ese "amor" es mentira, que ese "solo" es mentira, pero ahora le da igual, solo quiere tenerlo entre sus brazos hasta el lunes y saber que esos días será solamente suyo.
-Y yo a ti Vio.-dice devolviendole los besos. Y esas palabras no fueron mentira, porque aquella chica había sido capaz de destrozar el escudo aquella noche tras diez te quiero y miles de besos.

 PD: muchas gracias a todos los que estais leyendo mi blog, cada dia sois mas y no me lo esperaba :). Espero que os este gustando esta historia, porque a mi me esta encantando escribirla y cada dia se me ocurren mas cosas sobre lo que pueda ocurrir. Un beso de la niña perdida. 

martes, 7 de junio de 2011

Empezamos a jugar.

Sentada en un banco con unos pantalones largos vaqueros, su pelo ondeaba en el viento rozando su hombro descubierto por la camiseta de dos tallas más, que encajaban con su sonrisa brillante. Era emoción pura y excitante, al pensar que vería al chico de la risa perfecta, al chico de los nueve dígitos. Al chico que le hizo olvidar con un simple apretón de manos y un beso en la mejilla.
-Hola.-dijo una voz por detrás de ella.
-Hola.-dijo ella levantándose decidida de aquel banco, sin el menor temor a pesar de que en su interior había unos tambores que aporreaban su corazón. Ella rogaba que cuando se diesen dos besos él no los oyese y si lo hizo por suerte callo. Él era igual que como recordaba en sus sueños, pero no había rastro de aquello que la había enamorado.
-¿Quieres que vayamos a tomar algo?-dijo ella rompiendo aquel gélido silencio. Y tras un "Claro" de él y dos pasos largos que ella siguió fácilmente empezó una conversación trivial, simple, pero a la vez profunda que se introducía en los pensamientos de ambos, unas ligeras sonrisas, miradas furtivas, y roces "no intencionados" hicieron la cita perfecta para cualquier chica, pero Violet, no era la típica chica.
-¿Pasa algo?-pregunto él, preocupado al ver a Violet, mirándole de forma extraña como buscando algo.
-Si, verás... me está encantando estar contigo no te voy a mentir. Pero, tú no eres como el chico que yo conocí hace dos noches.
-Quizás pienses diferente por el alcohol. Ibas un poco borracha...-dijo él riendo.
-Si, pero aún así, me acuerdo de lo que hablamos, de las risas, de mi caída del taburete y de ese dulce beso que me diste. El Nico de hoy.... parece el chico que conquista a todas las tías, con solo chasquear los dedos. en realidad, me parece, ¡vamos que tengo unas ganas increíbles de besarte! pero....-él escuchaba esas palabras directas, sin temor de una chica que miraba a todos lados y movía sus pies inquietantemente, que hablaba y hablaba sobre él como esa voz interior que el callaba una y otra vez con chicas desconocidas. Y como siempre callo su voz con un beso. Pero esa vez, se equivoco, porque no era su voz lo que callaba y no eran unos labios desconocidos los que besaba.
-Y pensaba que solo sería una más de tus conquistas...-dice ella idiotizada por ese instante perfecto dando fin a sus pensamientos desbordados.
-Tu nunca serás una más de mis conquistas.
-¿A no?-dice ella dudosa, queriendo creer aquellas palabras.
-No porque, tú me conquistaste a mi primero.-dijo él sonriendo, pero esta vez era misma sonrisa de la noche del alcohol esa que mostraba sus blancos dientes iluminados por las luces de la calle, y ella, ella solo pudo reír como una niña. Empezando así a romper una de las reglas principales de su juego "No se puede mentir".

sábado, 4 de junio de 2011

Después de tanto alcohol, no me olvido de tu risa.

Esta es una de esas historias que son definidas por tanto alcohol que al despertar no puedes recordar porque te falta un calcetín, porque tu vestido está manchado, como tienes ese tatuaje, o que le ha pasado a tus zapatos pero sí que puedes recordar un nombre.
Y así se conocieron ellos dos. Ella solo quería olvidar aquella horrible tarde en la que le habían dado su nota del examen de física y a su "amiga" Teresa besándose en el bar de al lado con su ex novio desde hacía dos meses. Y bueno el alcohol ese gran amigo que todos hemos tenido, la acompañaba a ella fielmente otra noche más. La barra tenía dos chupitos de tequila, dos mojitos y un Martini, su equilibrio...era estable, su lengua tartamudeaba un poco y su cabeza estaba desatada, así que cuando vio a ese chico moreno, de ojos marrones y que estaba como un tren no dudo ni un segundo en arreglarse la ropa, colocarse el pelo y colocarse bien los tacones que estaban casi fuera de sus pies. Y con su mejor sonrisa y una mirada decidida levantarse del taburete e ir a por él.
-Hola, me llamo Violet.-dijo tendiéndole la mano.
Él miro aquella sonrisa y esa mano que a pesar del alcohol y los nervios de enfrentarse a un desconocido e intentar hablar con él, no se movía ni un milímetro, quizás fuese por el alcohol en verdad....
-Encantado, me llamo Nico.-dijo dándole un apretón.-te invito a una copa Violet.-dijo haciendo sin saberlo a que ella formase parte de su vida. Tras una conversación que empezó con las mayores trivialidades como, "voy a la politécnica" "estudio biología" o "vivo con mi mejor amiga" y "vivo solo" a conversaciones que tendrías con tu mejor amigo y risas descontroladas. Parecía que aquel momento había sido obra del destino y estar juntos era simplemente perfecto, pero como todo buen cuento tiene un final cuando el reloj marca las doce y ese momento llego cuando ella de tanto beber acabo callándose de la silla por la risa y le costaba hasta el permanecer en pie. Además no paraba de decirle a Nico, "Te quiero" y creedme que sus palabras no podían ser más sinceras ¿O acaso no habéis oído eso de que los niños y los borrachos nunca mienten? Y así con demasiado alcohol encima Nico cogió a Violet y la llevo con su amiga Rebeca. Dejándola con un simple y ligero beso en la mejilla y un hasta luego.
Al despertar por la mañana Violet despertó en el sofá de su casa, levantándose como un zombie y viendo a Rebeca cocinar la comida.
-Por fin despiertas.
-No grites... me va a explotar la cabeza.
-Normal, te bebiste el bar entero.-dice riendo.-eso sí, mereció la pena conociste a un buenorro.
-Es verdad....-dice ella recordando aquella risa y el sonido de una voz que decía "hasta luego" eso significaba volverse a ver, ¿pero cómo?-si, se llamaba Nico. Pero, no tengo ni su móvil ni nada, quien me mandaría beber tanto. ahora no voy a volver a verlo nunca.-dice ella poniéndose el cojín en la cara y enfadándose.
-No creo que sea así.-dice Rebeca riendo y señalando el brazo de Violet, en el que se leían perfectamente nueve dígitos que empezaron una historia de....bueno llamémoslo amor.

PD: Hola a todos, estoy hasta arriba de examenes pero entre ellos me ha venido la inspiracion y voy a empezar a escribir esta historia que no se cuanto durara la verdad, pero espero que os guste! :) 
Un beso de la niña perdida.

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