"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

miércoles, 6 de julio de 2011

Solo ella podía hacerle feliz.

-Por mucho que nos engañemos ambos sabíamos que esto era malo. Tu mintiéndome sin cesar, porque es tu forma de amar. Y yo... yo me quedaba escuchando cada una de tus mentiras porque para mí, eso era amarte.
-Vio, eso no es así.
-¿A no? ¿Entonces como es? Porque yo escuche noche tras noche "he quedado con los chicos" y después te veía en la discoteca besando a otra chica mientras yo bailaba con mis amigas y ellas decían "¿ese es Nico?" y yo solo podía responder "No, ese no es Nico solo es alguien que se le parece". Pero no era por engañarlas a ellas, porque ellas sabían perfectamente que eras tú, y se quedaban a mi alrededor intentando taparte, era por mí. Para no pensar en que cama pasarías esta noche, de quien serían los labios que estarías besando... y la peor de todas, por qué yo no era suficiente para ti.
-Vio.-dice intentando cogerle la mano, aunque ella la aparto. Pero aún así él vuelve a intentarlo y la atrapa, haciéndole sentir un escalofrío recorriendo su espalda.-Jamás digas que no eras suficiente. Tú eras más de lo que podía soñar.
-¿Entonces por qué me hiciste eso? ¿Por qué te ibas con otras? ¿Por qué me mentías? ¿Por qué me hiciste llorar? ¿Por qué me abandonas?-dice ella con tanto dolor que le quito a él la respiración.
-Porque soy tan estúpido que me daba miedo estar a tu lado...
-Tú de lo que tenías miedo era de que te hiciesen daño de nuevo.-dice ella escupiéndole prácticamente esas palabras que llevaba guardándose tanto tiempo, y él, él solo pudo mirar aquellos ojos marrones conteniendo las lágrimas que rogaban: "dime que vuelva a estar contigo" sin embargo como siempre, él apartó la mirada. Y ella, ella solo agachó la cabeza, soltó esas dos gotas de sus ojos y levantó de nuevo la mirada.
-Nico, te quiero tanto que lo que te voy a decir me está rompiendo.-dice respirando y cogiendo aire.-No quiero volver a verte, pero lo digo completamente enserio, a partir de hoy tu y yo no somos amigos, ni ex ni nada. Solo somos gente que sabe quién es el otro pero que no se conocen, ¡yo no te conozco! no sé quién eres... conozco cada uno de los lunares y cicatrices de tu cuerpo, me sé de memoria tu número de teléfono, se el día de tu cumpleaños y el nombre de casi todas las personas de tu vida, conozco tus gustos y deseos pero... no sé lo que tienes aquí.-dice ella tocando su corazón con tanto dolor que su mano temblaba-y eso es lo que me da miedo, por lo que hasta nunca amor.-dice ella besándole por última vez porque no puede alejarse de él sin ese último beso. Después solo se dio giro y espero cinco segundos a que él la detuviese pero no lo hizo, en su camino hasta el coche no se dio la vuelta solo contaba los segundos en los que él no había ido a buscarla, los pasos que daba  y cada una de las lágrimas que seco por el camino.-que poco a poco fueron congelando su corazón como la nieve en invierno.
Y mientras aquel Peugeot azul cruzaba la esquina el susurraba aquello que no le dijo a ella.
-Adiós mi princesa, adiós risas, adiós confianza, adiós besos, adiós pasión, adiós amor, adiós Violet.
Porque ella tenía razón, siempre la tenía y eso era lo que le daba miedo. Nadie desde "ella, Barbará, su Barbará" le había hecho sentirse así, ni conocido tanto cada una de sus expresiones y pensamientos, ninguna chica había sido capaz de romper el escudo que creó para que aquello no volviese a ocurrir pero ella lo logró cada día con sus besos y risas rompía un fragmento de aquel escudo. Por lo que cada noche él lo volvía a reconstruir con mujeres desconocidas que solo le hacían evitar caer en ese vació al que llamaba amor. Pero... sin que se diese cuenta aquella chica era persistente, era dulce, era feliz y estaba locamente enamorada de él. Así que a pesar de conocer aquel escudo, ella siguió y decidió romperlo día tras día, aunque fuese así eternamente. Aunque se equivoco, porque hubo un día en el que el escudo volvió y ella ya no sabía cómo poder romperlo si solo tenía lágrimas, como seguir si cada uno de sus pasos eran ocho suyos.
Y aquel chico se rió al recordar todo esto, al pensar y al saber "ella nunca me hubiera hecho daño" pero como siempre se dio cuenta demasiado tarde. Y mientras una pequeña gotita infraganti se escapaba de sus ojos, siguió su camino rumbo a ninguna parte.
 PD: Este no es el final de su historia, aunque lo pueda parecer a ellos dos todavía les queda mucho por vivir... aunque sea por separado. Espero que os este gustando... Un beso enorme de la niña perdida. :)

8 comentarios:

  1. me ha encantado me has eclipsado desde el principio hasta el final me encanta como escribes :)
    ha sido muy triste... los dos se quieren pero nico no ha sabido entregarse por completo al amor.... somos humanos cometemos errores yh lamentablemente como nico nos damos cuenta de las cosas demasiado tarde :(
    precioso relato ^^ te doy un 11 ! espero ansiosa la siguiente parte un besazo enorme guapisimaa ;D

    ResponderEliminar
  2. Que triste, pero mas triste que Èl no la detuvo, pero me encanto el texto :)


    *Besos

    ResponderEliminar
  3. Me ha encantado!! me gusta como escribes

    un abrazo! t sigo

    ResponderEliminar
  4. ¡Es genial! Y muy triste a la vez ):

    ResponderEliminar
  5. Es complicado, y triste también... pero una relación que no es sana no puede hacer feliz a nadie. Quizás hayan aprendido nuevos valores que les ayuden el día de mañana respecto a sus relaciones... quién sabe!

    Genial entrada :)

    Un besoo

    ResponderEliminar
  6. Me dejas sin palabras con lo que escribes. Debo reconocer que hay gente por los blogs con un gran arte para escribir, y entre ellas estás tu.
    Realmente es fantástico lo que escribes y como fluyen en las palabras.
    Saludos ^^

    ResponderEliminar
  7. Qué cobarde... Va a perder más que ganar.

    ResponderEliminar

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com