"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

lunes, 1 de agosto de 2011

¿Qué significa esto?


Al salir de clase, él estaba con su nuevo coche, el antiguo Toyota de su padre negro, en las puertas de la entrada. Subí rápidamente, para empezar nuestras compras y dejar todo en esas cuatro paredes a las que llamaba instituto.
-¿A dónde vamos?
-Al centro comercial. ¡Vamos! Que estoy ansiosa por comprarme un montón de cosas.-digo emocionada, encendiendo la radio. Empezando así una tarde de canciones en "inglés" y bailes en el coche que desembocaban en risas estúpidas.
-Echaba de menos esto.-dice dándome una pequeña palmada en la pierna mientras entrabamos en el parking. Tras ese mínimo e insignificante roce mi corazón empezó a latir tontamente. Porque eso era imposible.
-¿Que opinas de este?-digo saliendo del probador con un bikini negro con un lazo en el centro.

-Me gusta, además seguro que apenas pisar la playa consigues que todos los tíos se pongan a tus pies.-tras una risita de mi parte, aprobando su comentario en cierta forma. Me compre el bikini, además de tres camisetas, unos pantalones, un vestido y ahora íbamos en busca de unos zapatos. Él por su parte se compró un bañador y dos camisetas. Las cosas iban perfectas hasta que hubo un pequeño giro en nuestros planes.
-¡Alex!-grito una voz detrás de nosotros mientras salíamos del Stradivarius. Rápidamente e impresionados nos giramos y un tío se tiro literalmente sobre Alex.-Hace muchísimo que no te veía..-dice estrujándolo entre sus enormes brazos.
-¿Quien eres?-dice Alex intentando liberarse desconcertado.
-¡Soy yo!-dice echándose hacia atrás y sonriendo con una perfecta y brillante sonrisa acompañada por un increíble físico, y unos ojos verde azulados que destacaban bajo su pelo negro.
-¿Santi?-dice Alex con una sonrisa. Que tras una asentimiento de cabeza, le siguió un enorme abrazo.-Erika, este es Santi. El chico que conocí en Navidad en los Pirineos, mientras esquiaba con mis padres.
-Ahh... claro, claro ya me acuerdo.-digo acercándome a ese enorme aura de felicidad que les rodeaba.
-Yo soy Santi.-dijo acercándose a mí dándome dos besos.
-Erika.-dije mirando aquellos increíbles ojos, que hicieron que... ¿mi corazón se acelerase?

4 comentarios:

  1. Esa mujer se enamora de los ojos.
    Bueno si no puede con Alex, entonces con Sergio ¿verdad?

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  2. Uhhh, madremía. Qué bonito *-* Sergio, Sergio, Sergio. Alex. Jajaja :) Me ha gustado mucho la entrada ^^

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  3. preciosa entrada como siempre escribes genial ^^
    he estado un poco ausente porque ultimamente no utilizo mucho el ordenador... no es porque este muy liada ni nada de eso es simplemente que decidí desconectarme un poquito jeje
    un besazo enorme guapisima ;D

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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