"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Susurros entre la multitud.

Su voz quebrada y estancada entre sus cuerdas vocales, por el frío que recorre cada parte de su ser. Dejan las palabras como simples susurros. Entre las voces las demás destacan dejando la suya atrás, "¿puedes oír mi voz?" pregunta entre la multitud sin obtener respuesta. "Contéstame" Pero las palabras callaron de nuevo. No puede gritar, su voz no sale, es menos que un soplido del viento, "pero...por favor escúchalo, necesito que me oigas" Lleva cogiendo el valor para esto durante meses, cada hora diciéndose una y otra vez como hacerlo, que decir, que haría él, si debía, porque podría hacerla feliz o me hacerla llorar. Todo eso la torturaba, y ahora esto no le deja... le impide que él oiga su voz.-muda, callada y dolorida intenta conseguir hablar, pero el sonido del mundo la calla. No hay lugar para suaves y rotas voces... estas deben esperar para hablar. Pero ella no puede esperar.
-Te quiero.-susurró con lágrimas mirando a donde él debía estar. La multitud volvía a atacar sus palabras, a esconderlas entre el ruido de los coches, las voces, las respiraciones y el propio viento. Todo aquello era más alto que su voz. Miró en su dirección, ¿la habría escuchado? No lo creía, su cara ni se había inmutado.
-Estoy enamorada de ti.-dijo lo más alto posible, aunque para los de alrededor pudo ser un simple ruido más difuminado en aquel mundo que no la quería escuchar aunque había alguien que sí. Que cada una de sus palabras intentaba oír, descifrar y guardar en sus recuerdos. Hasta que él suavemente se acerco a ella, le susurro al odio.
-Has tardado en darte cuenta.-dijo riendo, mientras la cogía entre sus brazos y la besaba
 Ya no les hacían falta más palabras.
PD:Hola a todos, siento no haberme podido pasar mucho por vuestros blogs ahora me pondre al día. He estado agobiada con los estudios :3. Intentare actualizar el resto de historias más seguido. Espero que os guste esta entrada. Un beso enorme de la niña perdida. Os espero en Nunca Jamás.

5 comentarios:

  1. es una linda historia, quiza un poco oscura en su contexto, pero a mi parecer muy tierna.
    una sonrisa^{
    suerte

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  2. Me encanta la forma en la que compacta el texto con la imagen :)
    Puede ser que la multitud continúe con sus vidas, su ruido y en general con toda su polución acústica... pero poco importa cuando recibe el mensaje la persona correcta :)

    Un saludo

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  3. que historia mas hermosa cielo (L)
    la manera en la que describes las cosas me transporta a otro lugar
    hay que ver lo lindo que es el amor cuando es correspondido..
    un besazo enorme espero que estes bien ;)

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  4. Estoy con Summer, la foto encaja perfectamente.

    Hay veces que el mundo hace tanto ruido inútil que dan ganas de gritarle. "Hey, ¡frena! ¿Acaso no te das cuenta de que estás ahogando el sonido de todo lo que realmente importa?"

    Un abrazo, niña perdida. :)

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  5. muchas gracias, me alegra que os guste la foto me costo un monton decidirme por cual poner jaja
    Un besazo

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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eldeseodenuncajamás@hotmail.com