"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Telaraña.

Tumbada, cansada y con los ojos cerrados estoy en mi cama pensando... ¿en qué? En mi vida, esa maraña de sentimientos enredados, tejidos como la más perfecta telaraña por mí como una tarántula que intenta atrapar a su presa y teje cada hilo con suma precisión, cuidado, delicadeza y una suma rapidez. Así es mi vida una telaraña que yo solita tejí, perfecta, con cada hilo perfectamente colocado delicadamente, formando el drama de mi vida. Una telaraña en la que caí por completo sin poder escapar, tan buena que yo misma quede atrapada en mi red.
PD: en cuantopueda sin falta, me paso por todos los blogs Gracias a todos por leer mis desvarios. Un beso enorme de la niña perdida.

3 comentarios:

  1. magnifica metafora con la telaraña y la vida me ha encantado cielo :3
    cada vez escribes mejor ! y si yo tambien pienso que mi vida es como una telaraña en la que estoy atrapada.. increible me ha encantado se queda corto un besazo enorme preciosa ;)

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  2. Creo que cada uno tenemos nuestra propia telaraña, por así decirlo. Cada uno se crea la suya en función de lo que le ocurre. Muy buena entrada, Erika :)
    Besos.

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  3. Te cuento un secreto? Con e tiempo la telaraña se seca y se rompe, así que cuando pase teje tu propia telaraña
    Un beso

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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