"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 28 de febrero de 2012

Huir para vivir.

Ella perdió la razón, perdió el norte... vivía sin vivir. Sí,eso existe. La vida se le escapo entre sus dedos, cada trocito de su vida escapo con sus lágrimas, ahora entendía porque había dejado de llorar, ahora entendía porque no podía sonreír, ahora entendía porque todo le parecía oscuro. Todo había perdido su luz. Se escapo. Su vida quiso huir de ella, ella la estaba matando y prefirió escapar antes de acabar del todo destruida. Solo era una niña, solo es una niña que quiere jugar y ser normal. Pero todo eso dejo de estar en su vocabulario hace mucho tiempo. Los juegos quedaron atrás. Ahora los hospitales no aparecían solo en la televisión, las discusiones no solo eran por haberle tirado del pelo a su hermano, ahora todo lo que le quedaba era un frasco lleno de lágrimas, deseoso de explotar.

sábado, 18 de febrero de 2012

¿A donde fueron los monstruos de debajo de mi cama?

Escondidos tras una máscara, escondidos en la oscuridad, escondidos bajo la cama, escondidos entre la multitud... los monstruos la perseguían. Pero ella buscaba la forma de combatirlos, ellos le temían a la luz así que siempre llevaba su linterna; ellos les temían a los sueños, por lo que siempre cantaba si tenía miedo; le temían a las sábanas de las camas, así que se escondía entre ellas hasta el amanecer. Sin embargo cuando se escondían a plena luz del día entre la gente, le costaba verles, y muchas veces se le hizo tarde para derrotarlos. Ellos ya la habían atacado. Pero la niña era valiente y no se dejo vencer por ellos, a pesar de temerles. Sin embargo descubrió que había cosas que daban más miedo que los monstruos, ahora les extrañaba.
PD: lamento no poder pasarme por vuestrso blogs, sigo de examenes, pero prometo que cuando termine me pongo al día. Un beso enorme de la niña perdida. 

viernes, 10 de febrero de 2012

Inocencia perdida.

Creía en los cuentos de hadas, creía en la mágia, creía que el mundo era como decían los cuentos. Pero hubo un día en el que creció, no sabe cuando, ni como, ni porqué. Ella piensa que es así, porque si realmente recodasemos el momento exacto en el que dejamos de ser "niños" haríamos lo que fuese por volver atrás.
Todos dicen que hay que madurar, que es bueno, que es parte de la vida... a todos aquellos que le dicen todo esto, a aquellos que la llaman infantil, ella responde con una sonrisa al escuchar que le queda un apice de inocencia y de infantilidad. Ella aún recuerda lo que era chapotear tontamente en los charcos, lo que era abrir la boca y comer los copos de nieve, lo que era enterrarse bajo la arena, lo que era llegar calada de barro, lo que era reír hasta acabar en el suelo, lo que era jugar a ser lo que no eras, recuerda las carreras sin meta que dejaban sin respiracion, los cuentos, los monstruos, la imaginación, la magia; intentando que deje de ser un simple recuerdo.
Pero a todos aquellos que se burlan, ella encantada les pregunta ¿cuando fuiste más feliz? ¿Cuál fue el momento más feliz de tu vida? ¿Cuando podías reir y vivir como si fuese lo único que relamente importase, por qué lo es? ¿Y en que momento olvidaste todo esto?

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