"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 18 de febrero de 2012

¿A donde fueron los monstruos de debajo de mi cama?

Escondidos tras una máscara, escondidos en la oscuridad, escondidos bajo la cama, escondidos entre la multitud... los monstruos la perseguían. Pero ella buscaba la forma de combatirlos, ellos le temían a la luz así que siempre llevaba su linterna; ellos les temían a los sueños, por lo que siempre cantaba si tenía miedo; le temían a las sábanas de las camas, así que se escondía entre ellas hasta el amanecer. Sin embargo cuando se escondían a plena luz del día entre la gente, le costaba verles, y muchas veces se le hizo tarde para derrotarlos. Ellos ya la habían atacado. Pero la niña era valiente y no se dejo vencer por ellos, a pesar de temerles. Sin embargo descubrió que había cosas que daban más miedo que los monstruos, ahora les extrañaba.
PD: lamento no poder pasarme por vuestrso blogs, sigo de examenes, pero prometo que cuando termine me pongo al día. Un beso enorme de la niña perdida. 

3 comentarios:

  1. Supongo que es lo que tiene hacerse mayor... Ahora los monstruos son mucho más grandes, más reales, y más malvados. Te deseo mucha fuerza para combatirlos.

    Un saludo :)

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  2. ai me encantó el texto es tan magico y a la vez tan real, te haces mayor y echas de menos a los monstruos ya que la vida adulta es difícil y te encuentras con una realidad que te golpea sin piedad y que es muy dificil de enfrentar...
    me encantas, escribes muy bien cielo, me encantas ! :D

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  3. Eso pasa en la vida cotidiana. Nos quejamos de algo y decimos que es lo peor que puede pasarnos, pero cuando algo peor llega, extrañamos lo anterior porque nos damos cuenta de que no era tan malo como creíamos. Me encantó la entrada y tu blog, te sigo, besitos :)

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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