"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

viernes, 10 de febrero de 2012

Inocencia perdida.

Creía en los cuentos de hadas, creía en la mágia, creía que el mundo era como decían los cuentos. Pero hubo un día en el que creció, no sabe cuando, ni como, ni porqué. Ella piensa que es así, porque si realmente recodasemos el momento exacto en el que dejamos de ser "niños" haríamos lo que fuese por volver atrás.
Todos dicen que hay que madurar, que es bueno, que es parte de la vida... a todos aquellos que le dicen todo esto, a aquellos que la llaman infantil, ella responde con una sonrisa al escuchar que le queda un apice de inocencia y de infantilidad. Ella aún recuerda lo que era chapotear tontamente en los charcos, lo que era abrir la boca y comer los copos de nieve, lo que era enterrarse bajo la arena, lo que era llegar calada de barro, lo que era reír hasta acabar en el suelo, lo que era jugar a ser lo que no eras, recuerda las carreras sin meta que dejaban sin respiracion, los cuentos, los monstruos, la imaginación, la magia; intentando que deje de ser un simple recuerdo.
Pero a todos aquellos que se burlan, ella encantada les pregunta ¿cuando fuiste más feliz? ¿Cuál fue el momento más feliz de tu vida? ¿Cuando podías reir y vivir como si fuese lo único que relamente importase, por qué lo es? ¿Y en que momento olvidaste todo esto?

5 comentarios:

  1. ai cielo te adoro gracias por esta entrada me hiciste sonreir y estoy un poco decaida pero ya ando mejor porque hablé con mi novio y el siempre me recuerda que hay cosas buenas en esta vida, que no todo es malo, al menos el no lo es.
    he adorado cada palabra que has escrito cielo :) es cierto no deberiamos perder la inocencia incluso aunque crezcamos hay que mantener a ese pequeño niño en nuestro interior, y sí fuimos más felizes cuando eramos niños es la etapa más feliz que todos hemos tenido porque cuando eres niño no tienes problemas no tienes un pasado por el que llorar ni piensas en un futuro que te hará mal es sencillamente una etapa perfecta...
    aaaayyyy gracias por esta entrada de nuevo me hiciste sentir mejor (L)

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  2. Sin duda la infancia es una gran etapa de la vida (cuando es buena, claro) pero la madurez aporta también muchos placeres, muchos juegos y divertimentos desde otras perspectivas más amplias y de diversos campos. La infancia está limitada por la inocencia y la ignorancia, una vez la superas te quedas con todo lo bueno de ella y añades lo bueno del experimentar, saber, aprender, forjar tus gustos y personalidad... Crecen las obligaciones, claro, es parte de la vida, pero yo no era más feliz de niña, con todos mis problemas, con las facturas y con los nervios en cada examen, con todo lo malo que conlleva ser mayor y tener responsabilidades, cuando más feliz soy es ahora mismo.

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  3. En realidad, me quedaría con la madurez y las cosas que conlleva... :)
    Me ha encantado el texto, y la foto es preciosa.
    Un besito.

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  4. De una manera u otra, todos conservamos una parte de inocencia e infancia...
    Precioso texto.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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