"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 12 de enero de 2013

Me beberé el mundo.

Labios rojos que solo deseas besar. Grandes ojos que no puedes evitar mirar. Pefectos dientes que te sonrien como pensaste que nadie lo podría hacer. Pelo alborotado pero perfectamente colocado que deseas tocar. Mirala. Ella es perfecta. Camina por las frías calles soltando vaho, mirando las familias, oliendo las castañas y reflejando las luces en sus ojos, dejando como unico recuerdo en las mentes de quien la ven una sonrisa y el tac-tac de sus tacones. Es una princesa, repleta de brillos, radiante, hermosa. Olivia. Se reune con sus amigas, en la cola de la discoteca helada hasta los huesos, con las piernas desnudas a excepción de unas medias que apenas dan calor. Hablan, rien y coquetean en la puerta. Todo el mundo las mira. Su gran melena rubia, sus grandes ojos marrones y sus labios rojos... ¿como no adorarla?
Pero ella ya es demasiado sabia para saber en que consiste la hitoria: deseada por alguien que solo hace eso desearla, con los labios sin pintalabios, los ojos cual mapache y el corazón roto. Por lo que baila, baila, y baila hasta que sus pies duelen, necesita sentarse descansar y dejar de hacer que su mente de vueltas. El alcohol no siempre es su mejor compañero.
-Hola, estas muy sola ¿quieres compañía?-"baboso número uno al ataque" piensa.
-No, solo estoy descansando.
-Vamos...-empieza a decirle al oido poniendole la mano en la cintura.-¿segura que no quieres?
-Segura.-responde firmemente lanzandole una fría y decidida mirada.-a no ser que quieras que te tire la copa encima quita tu mano de mi cintura en tres, dos...-empezó a contar levantando la copa y el chico marchandose con el rabo entre las piernas, con palmadas en la espalda de sus amigos que vitoreaban "es una zorra". "¿Zorra?" pensó, "que originales" rió para si misma.
-Bonita forma de espantarlo.-rió Sam.-Yo vengo en son de paz Liv.-bromeó levantando los brazos y sentandose a su lado.
-Me encantais los hombres, creis que por el mero hecho de que una chica este sola podeis lanzaros a ella, y ella solo os respondera con un "claro, si por favor, adorame por una noche, eres lo único que le falta a mi vida."
-¿No es así?-rió, haciendola de rabiar.
-No.-afirmó rotundamente. Pero ella se engañaba, le engañaba. Porque si el que le hubiera pedido aquello esa y cualquier noche hubiera sido él, ella hubiera aceptado sin pestañear. Dandole igual volver por el temido camino de la verguenza la noche siguiente con tacones en mano y rimel corrido.
-Me encantaría conocer el tío que pueda cazarte.-le dijo fastidiandola.
-Si han podido cazarte a ti, ¿por qué no a mi?-dijo levantandose y dirigiendose a la pista de baile, junto a sus dulces amigas que desde que él se sento a su lado no le quitaron el ojo de encima. Junto a esas chicas que bailaron con ella hasta desfallecer y bebieron por cada hombre que se les había acercado. Riendo y riendo hasta acabar rotas.
A la mañana siguiente desperto en la habitación de Iv, entre ella y Paola, durmiendo a pierna suelta. Lo primero que le vino al despertar fue un increible dolor de cabeza "malditos chupitos" pensó. Y después cogió su movil y leyo: "Desapareciste tras nuestra charla, traidora, se te será castigada con una gran resaca jaja. Mi cazadora vino poco después, ¿es el momento de encontrar al tuyo?"
Entonces recordó porque había bebido tanto, la última imagen de la noche antes de que los chupitos hiciesen lagunas en su mente apareció: él marchandose con ella bajo su brazo. Si desde luego beber no ayudaba, pero si borraba esa imagen estaba dispuesta a beberse el mundo. 
 PD: en un momento de inspiración apareció Olivia en mi mente. Este es solo el principio de su historia cuya duración solo depende de vosotros. Ya tengo un par de capitulos más hechos y la verdad es que me esta encantando escribirla, solo espero que a vosotros también. Un beso de la niña perdida :)

2 comentarios:

  1. Pobrecilla. Creo que casi todas hemos experimentado alguna vez la sensación de querer bebernos el mundo para olvidar...

    Y no siempre se consigue.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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