"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 19 de enero de 2013

Querido corazón, aqui el cerebro.

Fin. Se acabo ese pequeño cuento que habías creado. Tatarara dulce niña es hora de despedirse del pasado, es hora de seguir adelante. ¿No te he dicho esto ya muchas veces?  Creo que sí... aún así tu no me escuchas, no me quieres oir. Pero no te preocupes, yo siempre estaré a tu lado, siempre estare junto a ti consolando tus lágrimas y desvarios. Tu dolor yo lo escondere. Tus miedos soportare. Tus lágrimas no saldrán. Yo hare que vivas. Que continues latiendo. Yo seré tu roca. Yo sere tu vida. Yo sere todo lo que tu quieras que sea. Pero hazme un favor, no te rompas. Eres demasiado hermoso para ello. Pequeña amiga, yo estoy aquí. Nunca te he abandonado, nunca lo hare. Recuerdalo. Mira hacía arriba y sonrieme. Tú y yo somos uno. Así que dejame protegerte.

1 comentario:

  1. Ay, qué hermosura. Me ha emocionado leerlo. De verdad, es precioso. Qué lindo ese amor tan profundo.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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