"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 23 de junio de 2013

Corre... quizas así puedas respirar.

 
Se que cuando el dolor invade tu cuerpo actúa como un veneno letal. Lo destruye todo. Tu hilo de esperanza, tu sonrisa, tu fuerza. Es un dolor insoportable que no sabes controlar. La tristeza y esa aflicción se aferran a tu ser, sin poder escapar. Las lágrimas no son suficientes para dejarlo ir. No sirven, no salen, no quieres. Estas sumido en una tortuosa oscuridad de la que quieres escapar a cualquier precio. Cualquiera. Harías lo que fuese por huir. Porque durante un segundo ese sentimiento escapase de tu ser. Un segundo te bastaría. Darías tu vida, tu ser, tu cuerpo, alma y corazón porque eso desapareciese. Lo sé.

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