"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 29 de marzo de 2014

Sally Morgan


Su nombre era Sally. Era de estas personas que solo conoces una vez en la vida, cuya existencia parece hacer insignificante a las demás, incluida la tuya. Su sonrisa y mirada te atravesaba, haciendo que solo pudieses verla a ella, el resto de cosas solo desaparecía y por ello... sigo sin perdonarme el destruirla. El porqué lo hice sigue siendo un misterio. Cada día me levanto suplicando al mundo y al dios que exista que la haga olvidar, le rezo porque el día que despierte no recuerde porque se despierta en un lugar desconocido de paredes blancas y tenue olor a tristeza y desinfectante, nuestra historia o incluso quien soy yo. Imploro que no sepa nada excepto que su nombre es Sally Morgan, la chica que bailaba con el Sol. 

lunes, 3 de marzo de 2014

Quizás mañana sea tarde para mi.

Cierra los ojos. Respira. Mantenlos cerrados. Respira. Cuenta hasta diez...No hay calma, solo hay oscuridad, miedo y pesadillas. Vuelven las noches de llantos y pesar. Así que ahora estoy aterrada, asustada del hecho de dormir...pero no querer despertar.

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