"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 28 de junio de 2014

Me perdí en el torbellino.

El abuelo me dijo que Sally Morgan vendría esta tarde a jugar con él al ajedrez. Cuando llamo a la puerta yo estaba escondido cual ninja tras la pared. Oí sus pasos, la oí darle un beso al abuelo y la risa de él ante una broma supongo. oí el sonido del reloj con cada jugada, escuchaba al abuelo musitar palabrotas en alemán o a ella gruñir. Un dulce gruñido de perro.
-Jaque mate.-fueron las dos primeras palabras que escuche salir de su voz. Era como una cantante soul.
-Ahgg maldita sea niña.-rió el abuelo dando una palmada a la mesa.-estas mejorando con los años y yo empeorando. Mi cabeza chochea.
-No diga eso señor Bonzkewitzz.-pronunció perfectamente. ¿Cuantas veces la habría corregido el abuelo?
-Sally dije que me llamaras Burke.
-Y yo le dije cuanto me gustaba decir su apellido. Burke.Bonzkewitzz.Bonzkewitzz.Bonzkewitzz.-repitió riendo. Tenía una de estas risas nasales que acaban en el sonido de un cerdo, que parece que la persona se va a ahogar. Aún así daban ganas de reírte.
-Te voy  a presentar a mi nieto.-afirmó el abuelo.-llego ayer. Te vio en la playa ¿sabes?-maldito seas abuelo.-¡Danny!-grito.-¡Danny!
-No es necesario Burke yo me divierto contigo.-auch.
-Pero este viejo esta cansado y se quiere echar la siesta, además mi nieto es un aburrido. Si no me libras de él le tendré con una cara de perros todo el día. Aunque no muerde, prometo.-ella rió.
-Claro. Lo haré.-se escuchaban los gritos de mi abuelo.
Sigilosamente y sin hacer el más mínimo ruido ande hasta la mitad de las escaleras. Entonces dí fuertes y pisadas y baje "corriendo" hacia ellos
-¡Ya voy!-grite.-¿qué pasa abuelo?-pregunte al entrar como si no supiese nada. Inocente cara de angelito.
-Danny esta chica tan guapa de aquí es Sally.-sonrió señalándola mientras se sonrojaba y un atisbo de sonrisa se colaba por sus labios. Era, simplemente preciosa. No la había visto la noche anterior. Solo... era como una sirena de la que me quede prendado, con el pelo, el viento, la pose, el perfil. Pero al verla, fue un ataque directo a mi corazón adolescente y pervertido deseoso de amor o lo que fuese. Sus ojos eran tan extraños como cautivadores una mezcla de azul, verde y gris que variaban según la luz. Las pecas le recorrían su pálida, pálida piel, nunca había visto a nadie tan blanco y menos en la playa, sus labios eran un rojo intenso pero que perdía la lucha contra su pelo. Si anoche creí que era brillante hoy era el maldito sol cegándome. Preciosa.-Sally este perro es mi nieto.-ella rió.
-Encantada.-me tendió la mano.
-Igualmente.-dije sin saber como pude articular palabras.
-Iros, largaros, este viejo quiere dormir. Comed. Ver la televisión. Ir a la playa. Montad en bici. Menos darme bisnietos podeís hacer cualquier cosa.-descarto con la mano.
Creo que mi cara alcanzo el color de su pelo. Ella estalló en una risa nerviosa de vergüenza. La acompañe mirándonos complicemente. Asentimos y nos marchamos dejando un "adios" en la puerta de casa.
PD: Continuara...

viernes, 27 de junio de 2014

Querido pasado, no me gustas. Cambia. Por favor. Atentamente tu futuro.

Hey Sammy soy Demi.

La lluvia cae mientras el huracán azota la ciudad. La tienda del señor Fitz será atravesada por un árbol, tu madre gritara cuanto odia la lluvia y lo que hace con su pelo, tu padre te regalará el nuevo videojuego que querías, Ren irá a tu casa calado hasta los huesos con "el mejor libro de la historia" entre sus capas de ropa. Tu aún no lo sabes, pero lo sabrás, créeme cuando te digo ocurrirá. Lo he visto ya. Soy Demi, una más vieja y sabia con demasiados arrepentimientos sobre su espalda y recuerdos agridulces.

¿Recuerdas como nos conocimos? Aquel encuentro fue la escena más ridículamente estúpida en la que mi persona se vio alguna vez implicada, sumida en un mar de vergüenza acentuado por tu estridente risa. ¿Lo recuerdas? Yo sí, lo hago cada vez que lloro. 

Me enamore de esa personalidad rara tuya, de tus chistes tontos, de tu sentido del humor perverso, de tus ojos marrones casi negros mirándome como si supieses que pensaba a cada segundo ¿lo hacías no? Siempre fui demasiado fácil de leer. Tu no. A ti nunca pude descifrarte del todo. Te miraba preguntándome que pasaba por tu mente, horas y horas gastadas en ese pensamiento. Te miraba demasiado ¿Lo recuerdas? Yo sí, tu cara aparece en todos mis sueños.

Querías ser el salvavidas de toda historia. Le regalaste la manta de tu abuela a Abby cuando murió su perro. Le mandaste un ramo de treinta rosas rojas a Kat cuando su novio la dejo. Le diste a Otto una paliza cuando le pego a Cory. Jugaste videojuegos con Ren todas las noches que su madre estuvo en el hospital. ¿Lo recuerdas? Yo sí, siempre que les miro a los ojos.

Me diste mi primer beso. El primero de verdad que hizo que mi estomago se encogiese y mi cuerpo clamase por más. Fuiste el primer chico que ame, dicen que a ese no se le olvida. Aún así jamás podría olvidarte. Tu aún no lo sabes pero me quitarás la virginidad, me harás entender la palabra "amor", harás que ría hasta llorar y llore hasta reír. Tu aún no lo sabes pero harás que mi alma caiga en una condena con tu nombre. ¿Lo recordarás? Yo sí, siempre que miro tu taza junto a la mía.

Harás tantas cosas que no entenderías el significado de ellas, no querría cambiar que pasasen, las adore todas son mi sustento en las noches de desesperación. Mis recuerdos me condenan y salvan. Me pregunto si me ves desde la nube mullida desde la que estés sentado junto a Dios mirándome llorar ¿Lo recordarás? Yo sí, en cada una de mis pesadilla.

Esto quizás cambie el futuro. Esto quizás cambie mi realidad. Si lo hago tal vez mi yo deje de existir. Espero que así sea. La Demi que te mirará desde el otro lado de la clase, la que te sonríe por encima del hombro y se atusa el pelo, la chica de ojos brillantes y sonrisa fácil no es la que soy ahora. Aquella chica se marcho contigo. Esa chica te ama tanto como yo. Porque te amamos. Esa chica no puede salvarte porque no sabe lo que yo se. Si Sammy... lo sé. Lo siento. Ese es mi mayor arrepentimiento el recuerdo horrible, no haberte podido salvar, lo siento. Pero por tu Demi es que te pido una cosa. Si no puedo cambiar el futuro por lo menos quiero que ella pueda seguir viviendo sin morirse por dentro un poco más. Cuando decidas largarte, cuando decidas que no puedes más, cuando decidas que el mundo ya no es soportable, cuando sepas que tu carga te esta destruyendo hasta el punto de la desesperación. Mírala. Dile cuanto la amas. Dile todo lo que sientes, lo que eres, lo que el tiempo te hizo, dale tu corazón, ata el suyo con cuerdas y pegamento para que la caída sea menos dura. Cuando ella te mire con su estúpida sonrisa y te diga adiós mientras limpia tu taza de Pulp fiction dile "te quiero". ¿Lo recordarás? Espero que si. Yo querría poder hacerlo.

lunes, 23 de junio de 2014

El dolor de lo inexistente.

Dicen que para poder romperte el corazón primero.... debes tener uno. Yo creía que no tenía.
Me equivoque.

miércoles, 18 de junio de 2014

Un gato llamado Ron.

La ve. Un plan simple, pasar por delante. Ella le reconocerá. Casual. Sin embargo es inconsciente del hecho que gracias a su repentino asombro y agradecimiento al universo su ropa y pelo son un desastre, su chaqueta descolgada y su pantalón sin terminar de abrochar... determinan algo. Anda. Se cruza deliberadamente en su trayectoria, baja las escaleritas, y gira a la derecha entrando totalmente en su campo de visión.
-Buenos días.-dijo dulcemente sin levantar la voz.-¿me estas acosando? ¿debería preocuparme?- Cain se gira con una sonrisa mirándola como "¿Acosador?"-Perdona mi error.-ríe al analizarle.-tu aura.-le señala con la mano.-indica un claro camino de la vergüenza. Lamento haber interrumpido tu huida.-ríe más fuerte.
Extrañado se mira. Sus pantalones mal abrochados, el cinturón más suelto de lo que debería, la camiseta bien colocada pero arrugada. Es la misma ropa de ayer. Su pelo, lo toca, está aplastado por la base.
-Joder.-chasca. mientras tira la chaqueta al suelo y se arregla.-pillado.-intenta salvarlo. Ella sonríe.
-Por lo menos te pille yo y no la pobre camarera.-levanta una ceja.-sí, me di cuenta aun en mi estado comatoso.-da una larga calada al cigarrillo. Suelta el humo lentamente. "De las cosas más sexys que he visto"- ¿y bien? ¿buen regalo compensatorio? Me alegro de ser el catalizador de tu actividad sexual.-calada corta y sonrisa mientras suelta el humo.-el Karma te sonríe por ayudar a una oveja descarriada.
Se sienta a su lado. Le coge un cigarrillo de la caja de al lado. Zoe no dice nada, solo le tiende el mechero y se lo enciende. Se quedan ahí. En silencio. Aspirado. Soltando. Oxigeno. Humo. Nicotina. Sus piernas se rozan ligeramente a la altura de las pantorrillas.
-Gracias otra vez.-se rasca la muñeca.-debería de dejar de hacer esas cosas... o tal vez seguir haciéndolas y encontrar otro caballero de cuero.
-No deberías bromear. Te podría haber pasado algo.
-Paso. Te conocí.-sonríe inocentemente y continua con su cigarrillo mientras mira a la calle. Él la mira a ella. su oreja tiene tantos pendientes que le es difícil distinguir el numero. Aretes, unas bolitas, más aros, cadena y una pluma del aro atado a la cadena. Su pelo destaca aún más con el sol. Su respiración acompasa a la de él, o la de él se volvió rítmica con la de ella.
-No tendrías porque buscar otro caballero.-suelta sin más. Ataque directo.-podría ser el tuyo.-decir hace frío habría sonado exactamente igual con aquel tono de tranquilidad.
-Claro...-dijo atónita y sorprendida.-claro.-asintió ahora más convencida.-Café. De verdad. Caliente, dulce, amargo y cremoso café  de mi cara cafetera heredada de mi abuela.-bromea levantándose. Él se levanta con ella. La mira. Ahora a la luz del día, limpia y con el gesto compuesto ve que es más guapa que la noche pasada. No es la morena que dejo en la cama hace solo media hora. No. Es menos corriente pero a la vez normal. No destacaría en un grupo de muchas chicas más que por su pelo. Pero al verla de cerca te dan ganas de besar el aro de su labio y probar a que sabrá la bolita de su lengua. Enfermo. Se ríe para si mismo.
Suben las escaleras tres pisos más que la casa de la morena. Por suerte no es su rellano. Su casa es solo un gran colchón pegado a la ventana con un edredón morado y cojines negros. El sofá es de tela vieja y desgastada con una manta de aspecto acogedor sobre el que un gato rojo le mira. La pared es solo el ladrillo. Un par de fotos de gente con ella sonriendo, bañándose en el mar, escalando montañas, fumando, bebiendo, cantando y tirados en el suelo. Un chico la besa. Un pareja mayor de un hombre con su nariz la están abrazando. No parecía ese tipo de chica. Un gran y enorme cuadro de Holanda descansa sobre el televisor grande y pesado. Seguro que no tiene HDMI se ríe ligeramente.
-Lo sé, es de risa.-se encoje de hombros mientras va a la enana isla de la cocina-salón-dormitorio. Apartando aquello no había nada. Solo cajas con cosas.
-¿Te mudas?
-Desde hace tres años.-se ríe.-no quiero desempacar todo... me da la sensación de estancarme. Si mañana quisiera salir corriendo solo tengo que coger una caja determinada. Huir. Es más fácil así.
-¿Problemas de compromiso con la gente?
-Problemas con la gente.-bromea.-tu eres el primer ser vivo apartando al pobre Ron que viene a visitarme en cuatro meses.-suena triste.-dramas. Dramas. Dramas. Te lo suponías, no es nuevo.-asiente.
-Así que ¿Ron?
-Wesley. Es un gato del vecindario, se cuela a veces en casa. Le doy de comer, se queda dormitando por ahí, me hace compañía y tras unos días u horas se marcha hasta nuevo aviso.-le rasca la cabeza al minino.-es mi caballero de peluda armadura. Sus garras son más fuertes que las tuyas.-ríe mirando el café burbujear.
Si tu supieras, piensa él. La mira servir el café, coger una taza de "keep calm and fuck you" y otra de Buscando a Nemo, le tiende la del pez con un "adorable". Se quedan ahí sentados en el sofá hablando de nada mientras los dibujos animados y las reposiciones pasan ante ellos. Ella le invita a comer su nueva creación de pollo al curry. Él lo acepta y se come el invento no tan afortunado a pesar de que ella deja la mitad mientras blasfema y repite "eres un santo por comértelo, no tienes por qué". Se quedo hasta la cena. Ella le acompaño a la parada de autobuses cuando el reloj marco las once y cinco. "No voy a pasar dos días seguidos contigo" dijo. Mientras esperaban se miraban. Él quería besarla. Ella no dejaba de mirar sus labios. Él quería quedarse con ella. Ella pensó en correr por el constante temblor de sus manos. Se miraron a los ojos mientras los neumáticos del autobus resonaban con la carretera. Ella le dio un ligero beso en la mejilla. Él otro. Se subió. Un adiós con la mano desde el cristal. Una promesa de volver en el aire.

viernes, 13 de junio de 2014

No soy quien para decir no al universo.

El café sabía más a agua que a café. Por lo menos la tarta de manzana estaba buena. Zoe pidió una red velvet que se trago en un minuto. El hombre la miraba interrogante. Ese no era el plan. El plan no era llevarla a desayunar y tomar café mientras se miraban fijamente a los ojos en una conversación silenciosa.
-Me gustas Cain.-asintió una Zoe un poco más serena y tranquila.-eres un buen tío.
Si. Desde luego que aquel no era el plan.
-¿Estas mejor?-asintió.-me alegro.-sorbe el café.-podrías haber acabado muy mal esta noche.
-Suerte que mi caballero de armadura de cuero vino a rescatarme.-bromea aún con los ojos dilatados.
"Caballero" le hubiera encantado reírse a pleno pulmón. "Si tu supieras pelirosa"
-No soy tan bueno.-sorbió más café.-señor esto esta asqueroso.-ella rió asintiendo y terminándose su taza.
-Un asqueroso necesario. Creo que ya sé donde vivo.-ríe.
-No deberías ser tan...-gesticula señalándola.-despreocupada. Un día te pasará algo malo.
Ella rió. Rió como si aquel fuese el mayor chiste desde toc-toc. Rió de forma vacía y triste contrayéndose sobre si misma para sujetarse el estómago punzante.
-Te contaré un secreto mi caballero Cain.-susurra inclinándose hacia él.-lo que me pase.-susurra aún más bajo.-no importa ya.-se acaricia la muñeca, quiere que él se de cuenta. Esta desesperada y sola. Totalmente sola. Cuando le vio estaba colocada y borracha pero aún así su radar de supervivencia pito con una alarma estruendosa "puede matarte, robarte, violarte o las tres cosas" aquel pensamiento la asusto hasta el punto de pensar correr. Daría igual, la alcanzaría si eso es lo que quería. Pero el pensamiento permaneció allí "matarme" me haría un favor. Así que respondió al caballero extraño que resulto ser la clase de tío que se preocupa lo suficiente por una extraña extravagante para comprarle café y pastel. Así que ahora pensaba tal vez, "tal vez él quiera salvarme.Tal vez pueda."
-¿Por qué me ayudaste?-pregunta al recordar.
-Me diste lastima.-ella asiente. Odia esa palabra.-sola, perdida, abandonada, triste y drogada. Si no hubiera sido yo podría haber sido un tipo peor.-suelta sin más.
-Muy cierto.-asiente.-debería irme a casa. Necesito descansar. Dormir suena como algo agradable ahora.
Sentía la necesidad de coger un poco de polvo de hadas. Se estaba deprimiendo. Se iría a casa sola. Después no quedaría más que el recuerdo del brillo y la luz de la mañana para atormentarla.
-¿Estarás bien sola?-le toca la mano. Electricidad.
-Claro. Siempre estoy bien.-aparta la mano y se levanta.-gracias... por todo.-se rasca la melena. -No tendrías porque haberlo hecho. Gracias.-coge su bolso y se alisa la ropa. Un beso en la mejilla.-adiós Cain.
Avanza. Llega a la puerta y suena la campana. Él sigue ahí sentado. Ve, no vayas, la podrías... es bastante... NO. No puedes. Eres "un buen tío" le gustaría serlo. Le gustaría ser tantas cosas y dejar de ser otras. Cierra los ojos frustrado. La camarera de larga melena y piernas sexys de acerca a él con la cuenta mientras le toca el brazo y mira con ojos de lujuria. Sí, esto sería mejor que ir tras el alma desesperada. Acepta. No va tras la pelirosa se queda con la morena sexy dispuesta a acostarse con él esa noche-mañana. Espera café aguado en mano a que termine su turno y va con ella a su apartamento. Un cuchitril como cualquier otro.

Un edificio algo viejo, un piso pequeño con bonitos muebles y ladrillo pintado para parecer un hogar. Es bonito. Si te gustase el ladrillo pintado y el mimbre. Cain lo odiaba. Así que despierta seis horas después enredado en suaves mantas rosas con el cuerpo de la morena, Lacey, enredado a él. Esto suplirá la necesidad tres días por lo menos. 
Ella queda ahí, cansada, demasiado para lo que hicieron, estará así dos semanas. Un pequeño arañazo en su muslo derecho es el único rastro que quedará de su acción. Se larga camiseta y vaqueros mal colocados. Baja las escaleras, crujen. Crujen, crujen, la puerta. El día. Entonces la ve. Un moño rosaceo sentado en la acera cigarrillo en mano. Destino actuó y él no será el que se niegue a sus deseos.

miércoles, 11 de junio de 2014

Mickey Mouse me dejo sola.


Miras a un mundo al que ya no perteneces. Sabes lo que deberías hacer, lo que tienes que hacer. Sin embargo no es lo que quieres hacer. Cuando eras una cría te imaginabas tu vida de una forma particular. No mentirás, para que hacerlo, tu posible y deseoso futuro era como una puta película disney con sus fuegos artificiales y gran gran gran final feliz. Te inventabas unas preciosas historias dignas de "erase una vez...".
Pero entonces ocurre algo, el tiempo maldito, por lo que ahí esta la vida mientras dejas atrás a Ariel, Mulan, Toy Story, al dichoso Balu o incluso a Mufasa -mentira nadie es tan mayor, tengo corazón- te acabas convirtiendo en Holden Caulfield.
Te acabaste aficionando a las novelas románticas entre tanta novela negra e historias dramáticas de almas perdidas. Querías tu final feliz, aunque solo fuese en un libro. Podías leerte un libro por día y no sería suficiente. Tu ansia era insaciable. Te convertiste en una ilusión soñada aplastada por un ratón de promesas falsas.

sábado, 7 de junio de 2014

El precio de un alma.

Lo había perdido todo. Su dignidad. Su familia. Sus amigos. Su trabajo. Su carrera. Solo le quedaba su vida y hasta eso estaba a punto de perder...
Se aferra a una bolsa con polvo de hadas. "Solo así puedo soñar" les decía a sus amigos antes. "Solo así puedo respirar" Pero se acabaron yendo todos. Ha hecho cosas de las que no esta orgullosa para conseguir esa bolsita a la que se aferra con garras y sudor. Sus manos huesudas, sus uñas plateadas desconchadas, la tinta tapando las cicatrices del alivio agarrando la bolsita. Lo único que realmente le queda. Su adicción. Su demonio. Su ruina. Lo único que le queda, es ella misma. Solo ella. Vivir con una adicta a la autodestrucción es una cosa horriblemente difícil, no puede parar. No sabe parar. Por lo que sigue aferrada a la bolsita mientras camina al baño, abre el espejo, y toma el polvo de hadas. Ahora el mundo parece brillar, sabe que no durará mucho.
Él la conoció entonces. Cuando su cuerpo levitante caminaba por las calles intentando llegar a casa, él la vio. Era preciosa. No de una forma convencional. Pero su desesperación, su oscuridad, su tristeza, su fortaleza restante y el halo de vida que no dejaba escapar eran la cosa más bella que nunca había visto. El afán de un alma perdida con tal afán de aferrarse a la vida que ella misma destruía, le pareció hermoso. Su pelo castaño era corto y ligero, la luz de las farolas mostraba unos matices rosas que a distancia no había percatado.
-Hola.-le saludo tendiéndole la mano. Parecía un psicopata. En cierta forma era... un sociópata. Para ella, era solo un tío de la calle con un brillo al rededor que la ayudaba a ponerse en pie del frío y mugriento suelo.
-Hola.- respondió ida. Aceptando levantarse. Vio un tatuaje en su mano izquierda, un enorme circulo de símbolos que tapaba cinco o seis cicatrices horizontales y plateadas en su blanca piel. "Esta rota" pensó al ver las otras cuatro más rosas que el tatuaje no cubría. "Quizás le quede menos espíritu que a mí"
-Gracias.-Su voz era suave y pastosa, su boca grande con unos dientes perfectos a excepción de un pequeño brillante puesto en el incisivo superior y un aro en el labio inferior. Su pequeñita nariz estaba adornada con un punto de metal. Metal. La rodeaba por todos lados.
-Soy Cain.
-Zoe.-porque hablar con un extraño tipo de la calle y decirle tu nombre era normal. Él la estaba ayudando. Estaba drogada. Estaba sola. Daba igual, no podía ser malo ¿no?. Mientras le miraba con sus saltones ojos marrones se metió el pelo detrás de las orejas en un acto de pequeño nerviosismo. Más metal. Contó dos aros en el cartílago con una cadena que llegaba hasta el lóbulo donde había otros tres. En el tragus tenía otras dos bolitas de metal. Metal.
-¿Puedes llegar sola a casa?-realmente estaba preocupado. Una desconocida chica, sí, pero tenía el gesto de un ciervo con un rifle entre los ojos, un ciervo colocado y borracho pero aún así indefenso.
-Creo...-se rasco la cabeza.-puede. No lo sé. ¿Por donde....-se pregunta.-por donde estaba mi casa?
-Mejor un café.-le tiende el brazo y la arrastra a una cafetería cercana.
-Me gusta más el té.-ríe. Ríe con lo más profundo de su estomago. Sí desde luego está muy colocada.
Lo que la chica del pelo rosa no se fijo fue que el hombre amable no era tan bueno, no era bueno, no en el sentido de la palabra. Aquel tipo tenía un secreto escondido. Quizás fuese su sonrisa con demasiado brillo, dientes demasiado perfilados, sus andares firmes y fuertes. Pero si te acercas y te fijas en su oreja veras cuatro aretes de plata y una cruz, si ves la cadena que cuelga sobre su camiseta negra y apretado torso verás un medallón de símbolos extraños que encierra un secreto.

PD: normalmente no subo las historias de ficción-fantasía que escribo pero estaba embebida en un manga, se me ocurrió y dije: tengo que subirla. No se que tal será o si os gustará. Por ahora tengo la idea estructurada y es ver como se desarrolla en mi mente. Espero que os guste. Por favor comentad y dádme vuestra opinión que últimamente siento que escribo al vacío. Gracias a todos aquellos que gastais vuestro tiempo en leer mis delirios. Un beso enorme de la niña perdida.

martes, 3 de junio de 2014

Respira.

Se cansó. Metió los tacones en lo más profundo de su armario, le regalo el maquillaje a sus amigas, guardó su ropa en el último cajón del armario. Y bajo todo el maquillaje, bajo la ropa bonita, bajo toda la fachada había una chica hermosa y asustada que se miraba al espejo intentando encontrarse a ella misma: "saldremos de esta" le dijo al reflejo, "tu y yo juntas, nosotras podemos hacerlo ¿verdad?". La chica le respondió con una sonrisa tan sincera que le hizo soltar una pequeña lágrima. Cogió unos pantalones, una camiseta, unas simples sandalias y salió a la calle. No llevaba sus vestidos como escudo, no tenía su maquillaje para esconderse, y no llevaba aquel pintalabios que la ataba a un pasado dejado atrás. Era solo Oli. Camino por la calle dejando que las miradas interrogativas a su aspecto solo la hiciesen sonreír. Continuo su camino bajo los rayos del sol, libre, por primera vez en demasiado tiempo volvió a sentirse libre. Sintió el calor, la pequeña brisa matutina, el olor del césped recién cortado, respiro una y otra vez, sintiendo. Y lo supo, "puedo hacerlo". Todo saldrá bien.
PD: Hasta siempre Oli. Un beso de la niña perdida.

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