"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

viernes, 27 de junio de 2014

Querido pasado, no me gustas. Cambia. Por favor. Atentamente tu futuro.

Hey Sammy soy Demi.

La lluvia cae mientras el huracán azota la ciudad. La tienda del señor Fitz será atravesada por un árbol, tu madre gritara cuanto odia la lluvia y lo que hace con su pelo, tu padre te regalará el nuevo videojuego que querías, Ren irá a tu casa calado hasta los huesos con "el mejor libro de la historia" entre sus capas de ropa. Tu aún no lo sabes, pero lo sabrás, créeme cuando te digo ocurrirá. Lo he visto ya. Soy Demi, una más vieja y sabia con demasiados arrepentimientos sobre su espalda y recuerdos agridulces.

¿Recuerdas como nos conocimos? Aquel encuentro fue la escena más ridículamente estúpida en la que mi persona se vio alguna vez implicada, sumida en un mar de vergüenza acentuado por tu estridente risa. ¿Lo recuerdas? Yo sí, lo hago cada vez que lloro. 

Me enamore de esa personalidad rara tuya, de tus chistes tontos, de tu sentido del humor perverso, de tus ojos marrones casi negros mirándome como si supieses que pensaba a cada segundo ¿lo hacías no? Siempre fui demasiado fácil de leer. Tu no. A ti nunca pude descifrarte del todo. Te miraba preguntándome que pasaba por tu mente, horas y horas gastadas en ese pensamiento. Te miraba demasiado ¿Lo recuerdas? Yo sí, tu cara aparece en todos mis sueños.

Querías ser el salvavidas de toda historia. Le regalaste la manta de tu abuela a Abby cuando murió su perro. Le mandaste un ramo de treinta rosas rojas a Kat cuando su novio la dejo. Le diste a Otto una paliza cuando le pego a Cory. Jugaste videojuegos con Ren todas las noches que su madre estuvo en el hospital. ¿Lo recuerdas? Yo sí, siempre que les miro a los ojos.

Me diste mi primer beso. El primero de verdad que hizo que mi estomago se encogiese y mi cuerpo clamase por más. Fuiste el primer chico que ame, dicen que a ese no se le olvida. Aún así jamás podría olvidarte. Tu aún no lo sabes pero me quitarás la virginidad, me harás entender la palabra "amor", harás que ría hasta llorar y llore hasta reír. Tu aún no lo sabes pero harás que mi alma caiga en una condena con tu nombre. ¿Lo recordarás? Yo sí, siempre que miro tu taza junto a la mía.

Harás tantas cosas que no entenderías el significado de ellas, no querría cambiar que pasasen, las adore todas son mi sustento en las noches de desesperación. Mis recuerdos me condenan y salvan. Me pregunto si me ves desde la nube mullida desde la que estés sentado junto a Dios mirándome llorar ¿Lo recordarás? Yo sí, en cada una de mis pesadilla.

Esto quizás cambie el futuro. Esto quizás cambie mi realidad. Si lo hago tal vez mi yo deje de existir. Espero que así sea. La Demi que te mirará desde el otro lado de la clase, la que te sonríe por encima del hombro y se atusa el pelo, la chica de ojos brillantes y sonrisa fácil no es la que soy ahora. Aquella chica se marcho contigo. Esa chica te ama tanto como yo. Porque te amamos. Esa chica no puede salvarte porque no sabe lo que yo se. Si Sammy... lo sé. Lo siento. Ese es mi mayor arrepentimiento el recuerdo horrible, no haberte podido salvar, lo siento. Pero por tu Demi es que te pido una cosa. Si no puedo cambiar el futuro por lo menos quiero que ella pueda seguir viviendo sin morirse por dentro un poco más. Cuando decidas largarte, cuando decidas que no puedes más, cuando decidas que el mundo ya no es soportable, cuando sepas que tu carga te esta destruyendo hasta el punto de la desesperación. Mírala. Dile cuanto la amas. Dile todo lo que sientes, lo que eres, lo que el tiempo te hizo, dale tu corazón, ata el suyo con cuerdas y pegamento para que la caída sea menos dura. Cuando ella te mire con su estúpida sonrisa y te diga adiós mientras limpia tu taza de Pulp fiction dile "te quiero". ¿Lo recordarás? Espero que si. Yo querría poder hacerlo.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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