"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 15 de julio de 2014

A veces las cicatrices duelen más que las heridas.

Cuando teníamos diez años Jon le dio una paliza al niño de los Ernest por meterse conmigo, Droy acabo con un brazo roto y Jon con una cicatriz en la frente "la prueba de mi valor" la llamaba. Tras el beso de Arely el ardor y la rojez de mis labios y mejillas se sentía como aquello. Pero la única cicatriz que ella dejo en mi fue la de romperme el corazón....
-No he oído nada en el puerto.-resuena una voz a mis espaldas.-¿Algún hermoso y rudo marinero te hizo caer en sus redes?-pregunta la figura apoyada en la puerta del bar. El señor Tansy se ríe en la barra mientras JD lo reprime al otro lado.
-Solo la de tu hermano sabes que siempre me tuvo mucho aprecio.-sonríes de la forma más sincera posible evitando la risa. Su cara palidece. No lo soportas, estallas.-mi pequeño crédulo.-dices con retintín.
-Te mato.-sentencia sentándose en la barra.
-¿Qué tal se lo pasaron mis amigos sin mí esta vez?-resuena el sarcasmo.
-Aburrido.-levanta la ceja como diciendo "¿respuesta correcta?" asientes.-Lucía y Peter se enrollaron, Gustav se tiro en bolas al mar de noche, no logramos encontrar toda su ropa y tuvo que hacer todo el camino de vuelta a casa medio en pelotas, con una sonrisa de oreja a oreja.-os reís.-eso si su pequeeeeño amigo estaba sufriendo de congelación.-os desternilláis tanto vosotros como los dos hombres de la barra.-además.... Rene se enrollo con un inglesito de "ojos adorables"
-Y eso es malo porque...-"la quiero" era la respuesta que sabías y él se negaba.
-Porque era un cretino.
-Aja.
-¿Y tú qué?-te mira diciendo "corten". Pero con sus palabras lo recuerdas.
-Nada del otro mundo.-simplificas porque aquello solo podía ser malditamente infernal.-ya sabes trabajo, turistas, el lago, la playa, quedar con Arely/la-única-que-no-me-abandona.-le miras y él asiente diciendo "claro, claro"- mi padre con dolor de espalda.-te mira comprendiendo y mirando al rededor. Te encojes de hombros.-aquí mi amigo JD consiguió un trabajo en la tienda de aparejos .-le sonríes tendiéndole una gran cerveza sin alcohol.-mamá mantiene la presidencia, nos planteamos una rebelión.
-¿Algo más?
-Ah si.-le brillan los ojos "sexo, sexo" grita su mirada.-no es lo que crees mi viejo pervertido amigo. Hace una semana encontramos unos cachorros por lo visto Fluffy.-el american stanford de Bella.-y Tris.-la labrador del señor Gómez.-se dedicaron a arduas noches de pasión bajo el muelle.
-Wow.-dice realmente impresionado.-así que no estaba gorda.-sonríe.-¿quién se los va a quedar?
-Una es para el señor Gómez. Otra se la lleva aquí mi amigo.-señala al señor Tansy que levanta su tercio.-Jonathan el pescador, no el tendero, se queda con un chico. La custodia del último esta en disputa entre la señora Pat o tu madre.-ríes al ver sus ojos brillando.-¿no pasaste por casa no?-bromeas y te deja allí mientras sale corriendo despidiéndose con un ademán.
En aquel momento le podrías haber contado todo, entonces quizás las cosas hubieran sido distintas. 
Sino hubieras guardado el secreto a lo mejor no habrías tenido que derramar hasta la última gota de agua que te quedaba en el cuerpo. Quizás si la hubieras obligado serías más que un secreto. Le ves irse y piensas gritar JON con todo tu ser, correr y decirle cada maldita cosa. Pero la ves en tu cabeza, asustada, con sus ojos azules llorándote, el miedo que significa lo vuestro, "mamá me echará de casa" dijo, el pueblo entero os miraría extraño, a ella le gustaba el dichoso Macon así es como se suponía las cosas debían ser. No se debe estar con tu mejor amiga. Así que callas cada palabra. Miras la marca de una jarra de cerveza, le pasas el trapo llevándote su rastro y con él el de tu necesidad.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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