"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 1 de julio de 2014

El verano que me enamore.

Arely. La primera vez que la vi quede prendada de sus ojos azules. Jamás había visto algo tan brillante y profundo. Sobre su piel blanca bronceada por el sol destacaba aquellos ojos fuera de la naturaleza. Me sonrió y lo supe. Estaba condenada. Mi nombre es Greta tengo diecinueve años y estoy enamorada de la chica de los ojos azules que compra el pan en bicicleta con un vestido de flores. Mi nombre es Greta, vivo en un pueblo costero perdido de la mano de dios, donde todo el mundo se conoce, generaciones y generaciones de familias marineras que acogen a turistas y extraños con sonrisas encantadoras cada verano. El verano de mis quince años la conocí. Fue el verano que me enamore....
-¡Mamá no puedes pretender que me quede aquí encerrada todo el verano!
-Así lo harás jovencita. Tienes que ayudarnos con el bar. Habrá cientos de turistas en cuestión de días.
-¡Todos mis amigos se largan!-reprochas enfadada haciendo un berrinche.-¡Son solo unas semanas!-intentas
-Me da exactamente igual que van a hacer tus amigos. Además...-levanta una ceja.-¿Jon también va?
-¡¡¡¡Si!!!-gritas frustrada.-me quedo sola mamá. Joder déjame....
-Ah no Greta Natalie Tous.-genial nombre completo.-a mi no me hablas así.-dice enfadada.-me extraña que Kelly le haya dejado.
-¡Por que todoooos van maldita sea!-continuas reprochando y maldiciendo.-sola. Sola en este pueblucho rodeada de turistas y de vosotros.-te rindes cayendo en el sofá con los brazos cruzados.
-Lo siento cariño.-se sienta a tu lado y te mira como la madre que es con amor, lastima y diciendo "no vas a ir" te acaricia la coronilla y se levanta.-a las seis tienes que estar en el bar. Tu padre y tu hermano te esperan.
-Claro.-asientes sabiendo que perdiste la batalla  y la guerra completa.
Así que te pones tus pantalones cortos, tu camiseta blanca de tirantes, tu camisa de cuadros roja y tus botas negras. Si creían que me iba arreglar para ir a trabajar al bar se equivocaban. Sales y bajas la horrible e interminable cuesta de tu casa hasta el paseo marítimo.
-Hola sexy.-se rie Jon desde la acera de enfrente apoyado en la pared con su cigarrillo entre los dedos.-una mierda eh. Mi madre me dijo que no te dejaban ir.-ríe.-casi hasta convence a la mía.-te reprocha.
-Cállate.-le cortas. Te acercas y le quitas el cigarro de la boca. Un par de caladas.-mucho mejor.-suspiras soltando el humo por la nariz.
-Así que dos semanas aquí sola...-cavila.-¿qué harás?
-Ahogarme en el mar. Buscar el tesoro perdido. Pescar. Un romance con un turista sobre la roca caliente a la vista de los pescadores.-se ríe dándote un golpe en el hombro.-trabajar estúpido.-le devuelves el cigarrillo tras otra calada.-¿qué iba a hacer?
-Lo de tirarte a uno no te vendría mal.-bromea.-estas muy estresada.
-Después de lo de Fran ni quiero ver el sexo en pintura
-¿Tan mal fue?-se ríe en carcajadas.-Quizás no lo hizo bien...-te mira de reojo.-deberías probar con alguien con más... experiencia. Alguien como...
-¿Como tú?-ríes.-no gracias, romper nuestra amistad de mujer-mujer, hombre-hombre es algo que no arriesgaría ni por el mayor orgasmo de mi vida.
-Puf. Este cuerpo.-se señala levantándose la camiseta y enseñando sus geniales abdominales por los que ya han pasado Lucia, Tamara y Rene.-no serías capaz de rechazarlo realmente.
-Pruébame si quieres.-le quitas el cigarrillo y fumas una gran calada sin siquiera mirarle. Sabes que es verdad. No es tonteo. No con él.-perderás la apuesta. Lo sabes.-te terminas el cigarrillo y lo tiras al suelo.-me largo Jon. Trabajo. Cerveza. Pescado y dulces turistas recíén llegados a la bahía.
-Diviértete.-sonríe de forma burlona justo antes de darme un abrazo.-te llamare eh. Prométeme que no harás tonterías. Dos semanas y estarás acompañada y repleta de historias maravillosas sobre mis polvos bajo la luz de la luna y la mirada de pescadores.
-Lo creo.-ríes.-por ello me preocupo. No les partas el corazón demasiado.-él asiente.
-Intenta pasártelo bien.
-Lo haré. Palabra.-haces una cruz en tu corazón.
Entonces justo en ese instante la ves. Ves una melena casi rubia con mechas californianas suelto hasta la mitad de la espalda, unos vaqueros cortos, muy cortos, una camiseta de tirantes que dice "life is for living", es bajita no debe medir más de metro sesenta, sus pechos son talla A como mucho. Su cara es tan perfecta que inspiraría un cuadro, sonrisa brillante con labios perfectos, pómulos algo sonrosados, nariz pequeña, cara cuadrada pero de forma simétrica y suave, y sus ojos... malditos y atrayentes ojos.
-Wow.-dice Jon a tu lado.-esta buena.-joder que si lo esta piensas. Asientes.-hazte su amiga. Cuando vuelva me la presentas.
-No.-afirmas demasiado rápido. Te mira curioso.-quizás ni este, además no pienso dejar que arruines a más de mis amigas.
-¿Arruinarlas?-grita en carcajada.-les doy una experiencia inolvidable.-brama. La chica se gira y nos mira.
-Hola.-dices levantando la mano.-es solo un estúpido.-sonríes.
-Hola.-te sonríe y mira directamente. Dios... es la cosa más bonita que alguna vez viste. Una sirena. Sin duda podría ser una maldita sirena.
-Soy Greta. Este idiota es Jon.-ella ríe.
-Un idiota atractivo y adorable al que amas.-tu asientes, el te rodea con un brazo y molesta revolviéndote el pelo.
-Sois adorables. Hacéis pareja genial
-Puaj!!!-gritamos a la vez y nos separamos de un salto.-ni locos.-repetimos al mismo tiempo.-¡deja de imitarme!-hacemos eco. Ella se ríe. Sin duda su risa es aún un mejor sonido.
-Soy Arely. Me acabo de mudar.
Bajo el sol de las seis cuarenta y cinco de la tarde del veintinueve de junio de mis quince años me enamore de una chica. Me llamo Greta. Esta es mi historia.

PD: Esta entrada es solo el principio de una nueva historia que paso por mi mente, espero que os guste, yo personalmente a medida que la creaba no pude evitar enamorarme de Greta. Un beso, la niña perdida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com