"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

miércoles, 6 de agosto de 2014

La verdad bajo el antifaz.

Conocí a mis amigas con tres años. Lucía era la vecina de Jon de grandes ojazos y risa adorable. Tamara era la mala de clase de la que quedamos todos prendados la primera vez que nos grito. Rene era la persona más buena que nunca conocimos, tenía la paciencia, el cariño y la tranquilidad de la que los demás carecíamos. Los chicos nos llamaban los 4 fantásticos. Tamara, Antorcha humana. Lucía, Mr. fantástico con su prodijioso cerebro. Rene, la chica invisible-sexy y la segunda líder. Yo, Greta, la cosa debido a mi rudeza y extrañeza particular. Durante años nos llamaron así, aún hay veces que lo hacen. Tras aquel año nuevo de mis dieciocho empecé a sentir que mientras más me acercaba a Arely, más desaparecía de aquel mundo en el que crecimos, más me acercaba a que alguien descubriese mi verdadera identidad. Aunque allí estaban ellas con sus antifaces y tontos trajes listas para protegerme. Sin embargo al final solo pensaba ¿quien eres Greta? ¿La cosa o Ben Grimm? Quién está tras el antifaz....
Estáis en casa de Lucía, habéis comprado palomitas, helado, patatas y pizza, hay tequila, vodka y una botella de ginebra para Lucía. Es un campamento de comida, alcohol, sábanas y cojines en el pequeño salón. Rene lleva puesto su tonto pijama de Hello Kitty la respuesta de Jon a una de las fotos junto a ella que le mandaste fue "Calla". Tamara lleva el conjunto más sexy posible, sino la hubieras visto comerse los mocos y mearse en la cama tal vez la encontrarías condenadamente atractiva. Lucía lleva la ropa de su hermano al igual que tú. Arely por su parte tiene un simple pijama azul. Os acomodáis de forma rara viendo Iron-man 2 (gano Tamara) y después Romeo y Julieta (gano Arely). Comentáis lo bueno que esta Robert Downey Jr, lo guay que sería tener el traje, que prefieren al Capitán América, "yo soy más de Thor" se escucha. Reís. Bebéis. Bebéis. Coméis como animales famélicos.
-Fran me pidió que invitáramos a Hope la próxima vez.-comenta Rene. Todas te miran
-Es muy buena chica, deberíamos.-asientes completamente sincera dando un mordisco a tu grasienta pizza.-enserio.-reiteras con la boca llena al ver sus miradas.
-¿No te importa nada?-pregunta Tamara. Niegas.-¿como?
-Rompí yo. Fran y yo somos grandes amigos. Esta superado.-miras a Arely por el rabillo del ojo. Te mira de reojo con lo que parecen ser... celos.
-Pues si Peter se trajese a alguna yo estaría cabreada.-asiente Lucía, Tamara rueda los ojos.-¿qué? Solo ha pasado un año... no duró mucho pero joder eramos amigos antes de lo que fuese que paso.-refunfuña.
-Lo de Fran terminó hace años. Es como vosotras con Jon.-dices. Rene se encoje, un segundo pero lo ves.
-Lo de Jon es distinto menos tu, todas nos hemos liado con él. Aquí Rene se lo tiro.-bromea Tamara.
-Yo tampoco he estado con él.-mira Arely a Tamara, pero centra su visión en ti: "Jamás haría eso".
-Muy cierto.-asiente como si fuese el gran quizás.-Aún así..¿significa algo?-nos mira a todas.-para las demás no para ella-señala a Rene.- un poco más.-"así que ella también lo sabe" piensas "tengo aliadas"
-Intentar que Jon no se enrolle/tire a alguien es pedir a los cerdos volar.-bromea Rene.-Es Jon.-así termina esa conversación. Rene tiene los ojos algo húmedos, perdida en sus sentimientos. Estúpidos idiotas, piensas.
-Fran es pasado. Hope es un cielo. Es guapa. Es mona. Es buena. Es divertida y él es feliz. Yo le rompí el corazón. Por mi esta bien.-das dos golpes a la mesa del café cerrando sentencia.
-Vale. Pues listo.-secunda Lucía y recibe asentimientos de las demás.
-¿Arely?-pregunta Tamara.-apenas has dicho nada.-¿qué pasa contigo y Macon? ¿Contigo y cualquiera?
-Eso... desde que estas aquí solo has salido con un par de chicos de otro pueblo, alguna cita y lo máximo ese guapetón que te vino a visitar hace dos Navidades.
-¿Quién?-pregunta Rene.
-Ese de los grandes brazos, un poco pálido, rubio...-suspira Tamara.-un partido interesante.-bromea dando un trago a la botella de tequila.
-Solo era un viejo amigo.-se sonroja. Tras aquello empezó un interrogatorio de que era lo máximo que había hecho con ese chico, con cualquier otro, rieron, bromearon sobre los músculos, el pelo o la insistente necesidad de un par de algunos tíos a mirarse al espejo. Tamara despotrico sobre que Paul era un plasta que la intentaba convertir en una dama presentable para su abuela. Lucía confesó que se estaba viendo con Christian Burke. Arely contó sus aventuras amorosas con el rubio macizo determinado como Oscar y algunas de nuestras historias bajo el grandioso seudónimo de Gus "Es el hijo del mejor amigo de mi tía". Tras cuatro chupitos de tequila, dos pizzas, un bol de palomitas y cinco copas de vodka y una de ginebra Rene soltó la lengua y los ojos confesando entre sutiles lágrimas que amaba a Jon.
-No digas nada Greta. Por favor. Por favor. Se que es tu mejor amigo.
-Calla tonta. Es solo un bobo idiota, no le diré nada.-la tranquilizaba. Se convirtió en un ciclo cada vez que comentaba algo subido de tono, un sentimiento desbocado o un pensamiento doloroso sobre él. "Le quiero" fue lo último que susurro antes de caer rendida "Pero no digáis nada"
-Pobre Rene... esta atrapada.-dijo Lucía mientras se acurrucaba a su lado. Yo mire a Arely que se tumbo en un sofá lejano al mio. Apenas me había dirigido la palabra. Me soltó un par de miradas inconclusas cuando hablaba sobre Gus. Tamara se tumbó a mi lado.
-Sabes algo Greta... sea lo que sea lo que nos ocultas.-me susurro bajo las sabanas.-lo aceptaremos. No dejaremos de quererte. Nunca.-yo asentí y ella me sonrió. Entonces se quedo dormida. Allí entre el silencio de sus respiraciones acompasadas, de los pequeños y graciosos aunque algo molestos ronquidos de Lucía, el movimiento de sábanas de Rene pensaba. Pensaba en esos momentos que ellas parecían saberlo. En los que salir del armario, de la caja fuerte donde Arely y yo estabamos metidas hubiera sido tan sencillo. Esos momentos me aterraban tanto como me daban esperanza.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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