"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 30 de agosto de 2014

Me jodiste a Janis Joplin.

A los nueve años mamá me compró una Barbie. Era lo único medianamente femenino que tenía. Adoraba aquella muñeca. Le pinte el pelo, le quite el liso tabla, la vestí y adorne para que fuese una perfecta Janis Joplin. Papá estaba obsesionado con el rock de los 60, cada vez que salíamos a pescar ponía "educación de Greta". De todos mi favorita era Janis. Mamá se enfado, aunque estaba contenta de que cargase aquel juguete a todos lados. Lucía dijo que le encantaba, que quería una igual pero al decirle que la hice yo me la robo. No hace falta decir que le arranque la mitad de su pelo, la mordí, la arañe y acabe con una hermosa
cicatriz de su dentadura en mi brazo derecho, ella de la mía en el izquierdo. Mi adorada Janis terminó sin brazos y la cabeza algo abollada. No hable a Lucía en tres semanas, me había quitado a Janis. La perdone tras venir a casa lloriqueando con un disco de ella que le había robado a su madre. No juzgo sus métodos. Un mes después de acostarme con Arely aquella sensación volvió....
Hacía dos semanas los chicos habían vuelto de vacaciones y los turistas parecían no dejar de incrementar. Solo podías salir un par de noches a la semana y alguna tarde al lago. Cuando volvieron las chicas no dudaron en darte un detallado informe de como Peter había acosado a Lucía cuando ella se ligo a un alemán al que llamasteis Klaus. Tamara y Paul se pelearon pero terminaron reconciliándose en cada habitación del apartamento (desagradable). Rene dijo que aunque había pasado un par de días de ensueño con Jon sabía a que atenerse. Jon se llevo una patada en el culo tuya (literalmente). Tras vuestras dos semanas de fantasía, felicidad, éxtasis, esperanza con Arely solo la habías podido ver bien un par de días colándote en su casa. Las cosas parecían ir bien. Parecían. fuiste tonta al tener esperanzas.  Ahora que erais un grupo de jóvenes "maduros" de dieciocho a veintiuno los chicos venían a beber chupitos gratis y cerveza al bar para hacerte compañía las tardes que no había mucha gente.
-¡Pero si son mis caballeros!-dices con una tonta sonrisa mientras le lanzas un trapo a Gustav que lo huele de forma escalofriante dándote una sonrisa psicópata. Estalláis todos en carcajadas.
-¿Me echaste de menos pequeña?-pregunta con voz seductora mientras avanzan a la barra.
-Lo sabes amor. Mi corazón dolió cada instante.-le dices dándole su beso tierno en la mejilla cuando se acerca a saludar. Los chicos se ríen.-¿cuando volviste de Canadá?
-Ayer.-sonríe.-te encantaría Greta.-afirma mientras toman todos asiento en la barra.
-Llévame la próxima vez en lugar de ponerme los cuernos con alguna.-empiezas a sacar jarras.-¿cerveza?
-¡Por supuesto mujer!-brama Paul dándo un golpe a la mesa-¡complácenos!
-¡Baila!-ríe Jon sin poder contenerse. Haces una reverencia con una sonrisa torcida y les sirves.
Así que entre cerveza y cerveza, chupito y chupito bromeáis, reís, limpias, sirves y habláis. Fútbol, bascket, lo guapa que es Tamara, lo sexy que era Rene en bañador (Droy se llevo una colleja de Jon).
-Sabes Greta, Eric me preguntó por ti ayer.-dice Peter.-vuelve la semana que viene ¿te interesa?
-Mi vida sexual no es algo que deba preocuparos.-dices rodando los ojos.
-Nos preocupas porque es jodidamente nula. Un polvo es necesario. Puedo ayudar si no quieres a Eric.-dice Gustav riendo mientras levanta rápidamente las cejas. Te ofendería si no fuese tu amigo desde hace ocho años, sino fuese un sueco de metro noventa en todo su esplendor. Sino fuese broma. Aún así Jon le empuja mientras le da un trago a su jarra y este cae. Todos reís.
-Papá no me deja.-bromeas sonríendole a Jon.
-¿Porqué Fran es el único que puede meterse en su cama?-pregunta Gustav sentándose de nuevo e ignorando el culetazo a cambio de que Jon le regala dos chupitos.-no es justo.
-A mi no me mires.-levanta Fran las manos.-eso diselo a papá.-te guiña el ojo mientras reís. Así continuáis riendo, bromeando, picándote sobre tu vida sexual inexistente por lo que ellos saben. Te ríes de la suya haciendo grandes aportaciones y matices sobre las adorables y desesperadas chicas del pueblo. Bebéis más. Paul se pone a hablar con JD sobre la importancia de expandir nuestros horizontes mientras Droy intenta convencer al señor Tansy de que le deje salir con hija Viv.
-Por cierto Macon no ha aparecido por aquí hoy ¿no me va a honrar con su presencia?-bromeas mientras esa sensación de pesadez que habías ido sintiendo a medida que el grupo se completaba aparecía. Gustav, Jon, Paul y Fran. Luego Droy y Peter. Eric aún no había vuelto... ¡¿donde coño estaba Macon?! Se miran.
-Esta con Arely.-dice Paul de forma sugerente con una risita mientras todos chocan sus jarras entre ellos.
-¿Ellos?-flipas. Alucinas. Escuchas un tono extraño en tu voz que no puedes ocultar. Jon lo ve, te mira.
-No sabemos.-señala Fran.
-Pero quedaron hace...-dice Gustav mirando el reloj.-dos horas. Si le hubiera ido mal estaría aquí.
-Ahogando sus penas como el resto de nosotros los desgraciados.-bromea Peter con un tono algo triste.
-Ten los cojones de volver con Lucía de una vez chico-grita JD. Paul estalla en una risa. Así desemboca la conversación. La cobardía de Peter y el porqué no puede atarse a ella. La simplicidad de los hombres. Tus sutiles aportaciones de vez en cuando para no levantar sospecha sobre el agujero negro que hay en tu estómago y el martilleo de tu cabeza. No. No. No. Por favor Dios no, piensas tras la fachada de camarera. Entonces ocurre. Suena el chirrido de la puerta una hora cuarenta y seis minutos después. 
-¡Espartanos!-grita la voz del chico de la puerta.-¡Os invito a una ronda!-dice la figura que crees que es Macon con una preciosa y enorme sonrisa mientras se acerca al rugido de tus amigos "au, au, au" dicen. Lo crees porque ahora todo esta escondido tras una bruma espesa, muy espesa que hace que solo escuches un sonido difuso mientras te parece ver como tu corazón esta ahí, en el puño de la victoria de la silueta del que crees que es Macon. Sonríes. Crees que lo haces mientras sacas cerveza, chupitos y das tres tragos de ginebra por cada copa que sirves. Te sumerges en la bruma con la sonrisa mas amable que tienes, con la botella a tu lado y con un dolor en el pecho. No lo entiendes... ¿como puede doler tanto? piensas. Mi corazón lo tiene él. Entonces te secas la frente con el brazo, ves la cicatriz y recuerdas a Janis.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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