"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 23 de agosto de 2014

Nunca te merecí, ojala lo hubiera hecho.

Carrie, aquí el estúpido.
En mi vida jamás me he arrepentido de nada. Todas mis acciones las he llevado como medallas. Errores, tropiezos, gloria y victoria todo ha sido necesario para llevarme a ser quien soy. ¿Quién soy? Un estúpido, un idiota, un hombre que ama, odia, llora, ríe, folla, se cae, le pegan e hieren. ¿Quién soy? Un hombre incompleto que nunca podría haberte merecido. Hay días que miro al cielo preguntándome el sentido de lo que hago, de mi vida y mi ser. Días en los que ruego a dios que me deje vivir un día más. Algunos días le pido mi felicidad. Otros, los duros, le pido la tuya.
Sin embargo sé que tienes razón. En esta vida solo hay dos grandes amores en la vida. Mi trabajo es aquel que pasará la vida conmigo, tu al que nací conectado y jamás podré tener, estando destinado a perder.
¿Recordar? ¿Echarte de menos? Cuando me dejaste te odie. El dolor de quererte era demasiado grande. Sonará a ridiculez de romántico, siempre fui un modelo con alma de poeta. Así que un tiempo lo intente. Miraba el mundo pidiéndole que me diese la vida, suplicándole que me hiciese olvidar. Lo logré. Un tiempo desapareciste de mi. No estoy orgulloso de aquello, tras desaparecer estaba un poco más vacío.Sin embargo un día vi en la calle a una mujer llorar como una niña y a una niña aguantar las lágrimas como una mujer, aquel día tu imagen apareció ante mi como la mejor amiga que nunca había tenido. Llore durante horas recordándote.


Mientras el tiempo pasa y los años nos llegan te echo menos y de más. Los pequeños detalles duelen como el primer día. Los recuerdos son la chispa de mi memoria. ¿Sabes? mis amigos dicen que si nos conociésemos ahora seguro que ni nos mirábamos "La gente cambia". Aún si es cierto yo solo escucho tus palabras resonar "¿me querrás cuando sea vieja? ¿me querrás cuando no pueda ver? ¿me querrás cuando mi pecho me llegue a los pies? ¿me querrás aunque mi mente no pueda recordar amarte?" me preguntaste un día en el parque contemplando a una vieja pareja. "Te querría aunque no pudiese reconocerte" dije.
Tú te reíste diciendo que aquello era imposible y una sarta de cosas que solo nos convertían en un cliché. Sin embargo ahora se la verdad, si te conociese ahora no tendría que echarte de menos solo tendría que mirar el otro lado de la cama. Sé que aunque tengo una vida feliz si hubiéramos nacido en un mundo perfecto ahora reiríamos juntos mientras te beso sin dientes, con el pelo canoso y las manos temblorosas. Porque en mi felicidad hay un hueco para las lágrimas y la risa de saber que sí amor, estoy tan jodido como tú.

PD: Normalmente no escribo segundas partes en estas cartas, pero sin darme cuenta escribí la respuesta. Creo que lo merecía. Un beso enorme, la niña perdida.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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