"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 30 de septiembre de 2014

Guardaré mis recuerdos en la calma del pescador.

Mil veces salí con papá a pescar en ese barco destartalado al que llamo "Breath", lo adoraba y cuidaba como si fuese su tercera hija. Cuando era pequeña correteaba por él como un elefante en una habitación llena de cristales. "Cielo, debes andar despacio, tranquila, con cuidado no hagas ruido que asustas a los peces". Al final caminaba con la soltura de una bailarina. "Actúas como un chico pero te mueves como una jodida princesita" se reían los chicos de mi. A mis diecinueve años me di cuenta cuan sabio era realmente mi padre...
A la mañana siguiente llegas a casa con el pelo mojado oliendo al champú de su madre y con el chándal de Jon. Papá esta trabajando, Jason se ha ido con los chicos a pescar, mamá esta sentada en el sofá con un cigarrillo entre los labios mirando la tele con los ojos vidriosos y ojeras marcadas. Mientras entras en el salón y tus zapatillas resuenan contra el suelo ella levanta la vista, ves el reconocimiento, el alivio y la tranquilidad en su mirada
-Estuve donde Jon.-dices. Ella asiente. Claro que lo sabía.-estoy bien.-afirmas mirándola dar otra calada. Llevaba tres años sin fumar, te echaba la bronca cada vez que tu ropa olía humo (siempre). Justo cuando empiezas a subir las escaleras para dejar tu ropa y vestirte con algo que no sea unas tres tallas más grande que tu.
-Greta.-dice la voz de mamá cuando estás en el sexto escalón. Suena a ella pero esta cansada y ronca.-papá dijo que fueses a las siete al bar.
-Claro.-suspiras. Esperabas algo más, pero esas diez palabras significan suficiente por ahora.
Ordenas el desorden de tu habitación, limpias tus zapatos roñosos, te arreglas la maraña de pelo ya seco en un moño despeinado, te vistes con tus mejores galas botas burdeos, medias negras, camiseta de AC/DC y chaqueta militar con capucha. Bajas las escaleras tranquila y lentamente, hace media hora escuchaste el inicio de las pesadas y rítmicas respiraciones de mamá, dudas que hubiera dormido nada. Bajas y ves uno de tus paquetes de tabaco gastado, y otro a medio consumir, las colillas en el viejo cenicero de arcilla que le hiciste a los cuatro años. "Lo siento mamá" te gustaría decir, sin embargo las cosas podrían haber sido más sencillas si ella no hubiera dicho aquellas burradas. Andas a la cocina para picar algo antes de ir a trabajar. Dura noche en el bar la de hoy. El día de después. Pero al entrar sientes ganas de llorar al ver la mesa cuadrada de la cocina, con el estúpido mantel de flores de la abuela con un plato con lasaña vegetal, una coca-cola y un trozo de pan redondo, esa había sido tu comida favorita desde que descubriste que las verduras no lloraban y probaste las ricas berenjenas de mamá, desde los ocho años aquel había sido tu plato favorito por extraño que fuese. Esa era su forma de pedirte perdón, aquellas verduras entre la pasta, la burbujeante bebida, el blandito pan parecían decir "lo siento, intentaré ser mejor" la cajetilla de tabaco era un "con el tiempo, solo... dame tiempo". Lloraste con los bocados de amor escondido tras las horribles palabras de mamá, lloraste por la pobre y escondida Greta, por el miedo al futuro y por la libertad.
Al salir de casa fuiste al bar con una sonrisa de oreja a oreja, en vez de armar tu escándalo habitual ibas lenta y tranquilamente, absorbiendo cada momento, cada instante, analizando la escena para no estropearla. Miraste como papá servía las copas y hablaba con sus amigos, viste a Gustav, Eric y Droy beber en armonía sus cervezas mientras hablaban de un tema serio "no apto para mujeres". Escuchaste la historia del señor Tansy de como Tim había encontrado una joven dama con la que comprometerse definitivamente. Rene, Lucía, Tamara y Viv se pasaron a beber gratis, jugar a los dardos y bailar con Johnatan el tendero, con el señor Tansy, tu padre e incluso al señor Pat y el tío Sax. Mientras servías las copas, limpiabas la barra o canturreabas las tontas canciones con tus amigas, mientras oías las historias y contabas los cotilleos, historietas y bromas soeces de los marineros del puerto de aquella semana te parecía volver a ser aquella silenciosa bailarina sobre los tablones de "Breath" con miedo a asustar a los peces. Escuchaste el sonido de sus burbujas, te quedaste quieta y silenciosa, contemplando el movimiento del agua intentando pescar los peces que compondría tus recuerdos. Aquel día mientras te ponías tus botas burdeos, mientras te comías las verduras de mamá, mientras fumabas tu cuarto cigarrillo del día en la puerta del bar junto al tío Sax hablando de como le pediría matrimonio a Faith tras casi quince años de novios, mientras escuchabas el murmullo del bar y mientras escuchabas el océano de fondo supiste que aquel sitio al que amabas más que a ningún otro, ese sitio al que llamabas orgullosamente hogar como otros soñarían con hacer.... lo debías abandonar.

Amarla fue lo mejor y peor que nunca hice, eso lo sé.

Cuando papá se fue de casa llore como un niño de cinco años teniendo trece. Me culpe. Culpe a mamá. Le culpe. "Me verás los fines de semanas hijo, iremos de acampada, te llevaré a esas raras exposiciones que te gustan" dijo mientras yo lloraba. Mi hermana no entendió lo que pasaba hasta dos meses después y su padre no volvía del largo viaje de trabajo. "Mami ¿papá no va a volver?" lloró, mamá la abrazaba "¿Qué hicimos? Me portaré mejor, No discutiré con Dan, le diré te quiero todos los días, pero que vuelva...¿por qué no vuelve?" mamá solo la consolaba con palabras bonitas "Mamá, no lo entiendo" afirmé yo cansado de la soledad, la ignorancia y la culpa "os queréis, eso lo sé" entonces mamá nos sonrió a Lindsay y a mi de la forma más triste que nunca vi "niños a veces, a veces el amor no es suficiente". Muchos días miré a Sally con aquella frase resonando en mi cabeza. Los días que sus locuras iban más allá de mi capacidad. Los días que sus excentricidades sobrepasaban las mías. Los días necesitados. Los días de soledad. Los días que no sabía que clase de día sería. Hacía malabares intentando comprenderla, era agotador, era increíblemente frustrarte, la amaba más que a mi vida, eso, eso lo sabía. Sin embargo no podía hacer todo lo que me pedía. No podía estar ahí siempre. Ella no estaba las veces que la necesitaba porque su delirio llegaba en un momento inoportuno. Sin embargo me bastaba verla sonreír, o bailar bajo los rayos del sol con su pelo brillando al son de la música invisible. Dicen que las personas extrañas nos atraen, que los misterios por resolver son demasiado tentadores. El problema es que poco a poco me dí cuenta que jamás la resolvería, no del todo... por ello cada día esa frase se hacía más patente en mi cerebro "niños a veces, a veces el amor no es suficiente".
Habían pasado ya tres veranos desde que salíamos. Dos años de universidad. Un trabajo junto a un fotógrafo famosete. Ella estaba feliz por mi. Ella estaba parada en el mundo de Sally. Era socorrista en la playa cuatro días a la semana. Cuidaba de los críos de los vecinos otros. Sabía inglés, alemán, francés, español y estaba aprendiendo sueco. Sin embargo sus viajes, su deseo de recorrer mundo se veían aplacados cada día más por el miedo. Había vuelto a Inglaterra tres semanas en el año pasado estuvo más de medio año en Alemania. Este febrero se había ido por cuatro meses a Suecia, de ahí su nueva pasión. Pero seguía siendo la chica de los ojos turbulentos e impredecibles. Aquel día pasado el atardecer Nina llamo diciendo que llevaba sin saber de Sally desde la comida "estaba extraña, más de lo normal" dijo preocupada "prometió volver, siempre cumple sus promesas" aquello nos tranquilizo a ambos. Aún así la busque en su playa favorita, subí al acantilado encontrando solo restos de palitos rotos y pelados. Las tiendas, el parque, los escondites secretos, Babi (dormía con su novio), America pasaba el verano en Inglaterra. La encontré dos horas después en la playa pequeña del norte, nadie solía ir allí pues el agua estaba demasiado fría, además de ser más como una pequeña piscina. Allí estaba, mi pelirroja, nadando, cansada, brillando, riendo y bailando en el agua. La veía mejor a medida que me acercaba. Estaba desnuda, sus pantalones cortos, camiseta de skins, su sujetador de puntos y bragas negras estaban en la arena junto a sus converse.
-Sally.-grite aún demasiado lejos.-Sally.-repetí más fuere acercándome.
-Hola Danny.-dijo en un tono normal.-el mar está tranquilo esta noche, el agua templada y la luna casi oculta, es como un sueño, como una escena de cuento ¿no crees? Sería la foto perfecta.
-Sally, sal del agua y ven conmigo a casa. Tu abuela está preocupada. El abuelo también, solo tenía un hielo en el whisky.-aquello la hizo reaccionar y mirarme. Sus ojos azules brillaban con cierta luz verde bajo la pequeña luz del faro y mi linterna.
-Sin embargo.-se aclaro la voz intentando imitarme.-las mejores fotos son aquellas que no debemos hacer. Las que una cámara no puede captar del todo.-me sonrió felizmente.-métete conmigo Danny.
Este era uno de esos momentos. Solo quería meterme y sacarla en volandas para regañarla como a una cría de cinco años. No pude. Su voz me hizo desvestirme y entrar en el agua fría completamente desnudo.
-Pelirroja.-le susurre con los dientes castañeteando cuando estaba junto a ella. Ella me abrazo.-debemos volver a casa.-me miro divertida y triste como si ella supiese una verdad tan grande y obvia que era tonto que no la comprendiese. Se acercó aún más y me beso. Una, dos, las suficientes para entrar en calor, para que se olvidase que estaban en el mar a las diez de la noche, recordando más que nunca que estaban desnudos, solos y apartados de la civilización. Ella río contra su boca.
-Estoy más en casa de lo que nunca podré Danny.-le beso de nuevo pero tranquila y cariñosamente.-el agua.-se aparto moviendo las manos en círculos sobre la superficie del agua.-tú.-le rozó la mejilla.
Estuvimos allí, sumergidos en el agua hasta que mis manos se arrugaron tanto como un sharpei, lo suficiente para calentarme y enfriarme cuatro veces, para hacer el amor tres, para decirle cinco te quieros y un te amo. Ella me beso hasta que sus labios sabían más a mi que a sal. Me hablo con sinceridad, con locura, con la extrañeza que la caracterizaba y con unos preciosos cinco minutos de claridad total. Aquella noche me di cuenta de "la gran historia de amor" que éramos. Sin embargo mientras la secaba y vestía, mientras la dejaba en el porche abrazada por su abuela con la paz de quien recupera lo que temía perdido, mientras veía al abuelo asentir aliviado, temí por el posible futuro que me correspondía mientras me aferraba a la idea de ella para siempre con la certeza de quien sabe que hace lo correcto, que esa es su verdad hoy y para siempre. Pero al caminar a casa y ver a mamá sentada en el sofá viendo la película del viernes por la noche, mientras me daba el beso de buenas noches y sonreía recordé aquella frase. Aquel día dormí con el miedo a perderla, con el miedo de que quizás eso fuese lo que quería y necesitaba, aquella noche dí el primer paso de mi error.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Estaba condenada.

Hubiera hecho cualquier cosa que me pidieses. Eso es algo que sé y me tortura. Porque al decir "cualquier cosa" significa cualquier cosa, no es una forma de hablar. No. Para nada.  Eres la tortura mental más grande que jamás sufrí. Ahora, hoy cuando todo lo creía olvidado, cuando todo estaba atrás, pasado cerrado y sellado en un recuerdo, ahora, hoy algunas cosas han cambiado y no todo era como creía. Creía que eras pasado. Me gustaba ese tiempo verbal, me daba esperanza y futuro. Me daba algo que tú nunca me diste... una oportunidad más allá del juego. Por lo que ahora, hoy aún sabiendo la verdad, aún sabiendo la certeza de un presente vacío y un futuro inexistente, me pregunto ¿sigo condenada?

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Ella sabía al mar.

A pesar de la increíble sorpresa e irrealidad de una vida normal, ocurrió. Él ahora podía "alimentarse" de la energía de ella de forma más consciente. Ella creía que su autocontrol era impresionante. Él adoraba sus ojos abiertos o su naturalidad al preguntarle "¿has matado?" "¿hay más?" "¿dios existe?" sobretodo se fascinaba con cada pequeño detalle de su naturaleza.
El tiempo había pasado, era adaptación, evolución. No eran tan distintos. Mientras se podría creer que eran dos caras de una moneda. Humano y demonio. Bien y mal. Sería ingenuo creer aquello. Porque la verdad era que eran las curvas que componían un mismo lado. Aquel día mientras disfrutaban de la escena ante la televisión Zoe lloraba un mar de lágrimas y gemidos, ronquiditos y mocos sorbidos que a Cain le parecían una mezcla de adorable y repugnante. Ella le miro con los ojos rojos, las lágrimas emborronandole la vista, las mejillas mojadas y el labio tembloroso.
-¿Por qué tu no lloras?-se limpio la nariz con la manga.-es la cosa mas triste del mundo.
-Si es triste.-asintió con una mirada triste mirando la pantalla.
-¿Entonces?-dijo su voz algo más aguda mientras se secaba los ojos.
-Los demonios no pueden llorar.-ella levanto una ceja.-no se porque.-se encoge de hombros.-solo se que ningún demonio puede llorar. Es parte del paquete.-se mira las manos sacando sus garras.-aspecto atroz, personalidad egoísta, narcisismo, necesidad, maldad, nada de lágrimas y claro...-dice con un tono burlón para suavizar la seriedad que había adquirido la situación.-un físico de infarto.-ella ríe entre las lágrimas aún restantes
-¿Qué haces cuando estas triste?
-No estoy nunca triste
-¿Esto?-señala la tele mientras las lágrimas continúan.-¿no te da pena?-él asiente-¿entonces?
-Solo es un pequeño sentimiento, nada que no se pueda soportar pestañeando un par de veces y dejando un momento a mi egoísta corazón de recuperar su estado normal.
-Suena horrible.-ríe entre lágrimas.-es de las cosas más tristes que he oído. Me dan ganas de llorar.-llora entre risas.
-Ya lo estas haciendo tonta.-se ríe él secando sus lágrimas.
-Vete a la mierda.-sonríe abiertamente dándole un empujón con las lágrimas aún en los ojos.
-Ha sido algo bonito.-se ríe.-era como una declaración, lloro por ti.-sonríe.-si pudiese llorar lo haría como tu ahora mismo seguro.
-Cabron mentiroso.-se ríe con las lágrimas mientras la pelicula continua y los destellos de la pantalla hacen que un sollozco tonto salga de ella. Él se ríe por lo bajito.-no te rías.-susurra
-En realidad es precioso verte hacerlo, con todos tus mocos.-le tiende un pañuelo y ella se suena.-tu cara roja e hinchada y esa mirada de tanto sentimiento en ti que desborda. Te quiero más por eso.
-Es horrible.-ríe ella sorbiendo.-estoy segura que parezco un enorme bebe mocoso.
-Lo haces.-ella le tira un cojín.-pero para mi eres el bebé más adorable del mundo.-le besa los labios con sabor a sal.-además sabes bien.-se relame.
-Asqueroso.-le besa de nuevo.-ahora no me distraigas, quiero seguir llorando hasta secarme.-le sonríe.-tu deberías intentar probarlo.-él niega divertido.-¿pero sientes no?¿me sientes? ¿me quieres?-dice con más necesidad de la que quiere, se hace la distraída mirando la pantalla pero ahora las lágrimas aunque salen poco a poco, sin dejar descansar a sus ojos ahora lloran por él, por ella por el miedo.-porque yo lo hago sabes...-se limpia la cara con la maga.-te quiero.

-Zoe.-dice en más como un ruego que una llamada. Ella mira.-Puedo sentir, sentir viva y pasionalmente-le coge la mano y se la pone en el pecho, ella escucha el tum-tum de su corazón contra su mano, es algo irregular, es más profundo y rápido pero suena como un corazón viviente y sintiente.-solo que un sentimiento tan puro como el llorar no puedo sentirlo, la tristeza me es prácticamente nula, ventajas del narcisismo y el superioridad.
-Pues tus ojos tendrían unas lágrimas preciosas, serías como uno de esos cuadros de los museos con un bello hombre sobre una roca con lágrimas por su amor imposible.-bromea acurrucándose con él.
-Mira la película Zoe.-le dice acaricíandole los mechones rosas de la coronilla.-sino estas jugando con fuego. Uno peligroso.-dice su profunda y sexy voz con burla.
-Bah.-se encoge de hombros.-sé como termina. Se terminan diciendo cuanto se quieren y felices para siempre.-levanta la vista para mirarle a los ojos.-ahora no se si me apetece más el fuego ¿a ti?-le dice antes de morderle ligeramente el cuello y darle un tierno beso.-mmm.-musita mientras se aparta y acurruca en el lado opuesto del sofá con una sonrisa de victoria y diversión.
-Mmmm.-gruñe casi Cain.-juguemos entonces.-dice en un susurro antes de acostarse contra ella.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Ese dulce instante llamado felicidad.


Antes creía en cientos de cosas, aunque la vida poco a poco las refutó casi todas. Ahora hay un puñado de cosas que creo o quiero creer. Una de ellas es el deseo de la felicidad. En ese maravillosa aventura llamada vida descubrí que el cuadro que nos vende de pequeños ese "y vivieron felices..." con sus múltiples variantes es irreal. Después de cerrar la página, después del beso final puede aparecer una princesa más guapa y llevarse al príncipe, pueden darse cuenta que ellos no eran como pensaban, pueden tener hijos pero dejarse de amar, pueden morir, pueden vivir, pueden reír y llorar, porque eso, eso es la vida. Es buena. Esos males horribles que te destrozan, que no son "felices" sino la miseria más venenosa posible. Sin embargo esos momentos eso te hace apreciar el instante, ese brillante destello de pura energía luminosa digna de un unicornio. Ese momento que te hace reír, bailar, cantar y sonreír como el idiota más grande de este planeta. La vida puede ser un asco, muchas veces cientos miles... te hará querer rendirte, meterte en tu cama y llorar, querrás aferrarte a un sustituto de la verdad, querrás acabar, querrás huir, joder todos lo hemos hecho. Pero cuando ves ese destello en la miseria aferrare, agárralo como lo valioso que es porque es tan precioso es tan único, es efímero y quizás allí destaque su belleza. ¿Serás feliz para siempre? Ojala pudiésemos pero siempre habrá bajones la montaña no puede subir eternamente, pero cuando estés ahí sintiendo como sube, sube, sube y tu estómago se encoja, cuando estés en la cima y veas la caída sabiendo que llegará apenas la atracción arranque de nuevo en ese momento grita como si no hubiera mañana, siente la adrenalina la euforia y la mente vaciarse por el destello. ¿Quieres ser feliz eternamente? ¿Quieres tu final de cuento? Quizás exista, quizás no. ¿Quien sabe? Pero agárrate, súbete a la montaña y ve la caída con tu mejor sonrisa, porque en algún momento volverás a ver la cima.

Esconderse dejo de ser una opción.

Tenía siete años el día que descubrí la terrible verdad de la Navidad, sin embargo Jason dijo "la realidad es jodida enana, pero papá y mamá son ahora mejores ¿no?" desde entonces siempre lo creí. Mi padre cuidaba de nostros con el sudor de su frente y cada energía que tenía. Atesoraba su bar. Mimaba a mamá con besos y abrazos, muchos papás habían abandonado, huido, o no se querían igual los míos se querían como el primer día. Mamá le miraba como si con él respirase, después lo entendí. Ella se molestaba conmigo pero aún así me cepillaba el pelo, me ayudaba con los deberes y me cocinaba mi plato favorito cuando estaba triste aunque tuviese que ayudar a papá, aunque tuviese que ir a la ciudad a hacer algún trabajo, siempre estaba allí. Quería a mi familia, era mi tesoro particular, con sus más y menos. Por eso, aquel día, me termine de romper....
Estas sentada en la orilla del mar. Miras el horizonte oscuro. La única luz que te alumbra es las farolas del paseo marítimo, los faroles de los pescadores y las pequeñas del cielo. Sientes la arena contra ti, esta fría, el agua te moja los pies y el bajo de la falda. Acaricias el agua como una amiga. Te levantas y la miras.
-Tu siempre me has consolado... hazlo ahora por favor.-le suplicas al mar. Te quitas la falda húmeda, te quitas la chaqueta y la camiseta. Estas ahí de pie ante el mar en ropa interior que apenas se moje se volverá transparente. "Mala elección de ropa" ríes para ti misma. Podrían verte. Cualquiera. Te da igual. Empiezas a caminar. Paso a paso sintiendo el calor-frío del agua.
-¡¡¡Greta!!!-grita una voz. La conoces. Te giras. Le ves. Tu amigo. Tu hermano. Lo único que tienes. Corre hacia ti.-¡¡¡Estas loca joder!!! ¡¿Qué coño querías hacer?!-brama la voz.
-Llevo horas... horas buscándote.-entonces te fijas. Esta sudando. Jadea y su respiración es dificultosa, se traba, sus ojos están algo llorosos. Te mira asustado. Realmente asustado.-Jason me llamo diciendo que te largaste de casa esta mañana. Dice que paso algo anoche "encuéntrala" casi suplico. ¿Donde llevas todo el día por el amor de dios?-esta sudado, enfadado y tu sonríes.
-Esta bien Jon. Lo siento.-le abrazas aunque estés medio desnuda.-lo siento. Solo quería escapar.
-Esta bien.-te devuelve el abrazo de forma demasiado fuerte.
-Lo siento.-dices en un susurro empezando a dejar escapar las lágrimas.-no iba a hacer nada, solo quería... olvidar un momento.
-No importa.-te abraza más fuerte.-esta bien. Estoy aquí.
-Se acostó con él.-sueltas mirándole a los ojos. Rompiéndote. Haciéndolo tan real como es.- Ayer en el bar mientras les servía a los chicos me senté un rato con ellos. Estaban hablando de ello. No quería oirlo.-dices enfadada.-era horrible, saber donde la había tocado, que le hizo, que le hizo ella.-nauseas en tu garganta.-como la besaba. Ella le dijo te quiero. Jon... le quiere.
-Puede. Pero me he fijado en como te mira a ti y como le mira a él. Te quiere más a ti.
-Aún si fuese así. Eso no importa.-él te mira sabiendo que cualquier cosa que diga no sera suficiente. Sabe lo mismo que tú. Ella nunca tendrá el valor. Ella siempre estará asustada. Tú solo serás un secreto.-Jon.-suspiras.-se lo dije a mis padres anoche.-su mandíbula se desencaja.-estaba demasiado cansada de ocularlo, de ocultarme.-suspiras.-estalle.-haces el gesto con la mano. 
-Dios ¿Qué dijeron?
-Mamá alucino hasta el punto impensable. Papá me dijo que daba igual a quien quisiese, el me amaba igual. "Eso de juzgarte es una tontería" puntualizo mirando a mi madre en un reproche. Fue hilarante.-ríes con lágrimas asomando de nuevo.-Jason no dijo nada, solo asintió como si lo supiese, me dio un beso en la frente y fin. Pero mamá... me llamo aberración, algo así como pecadora, pagana, puta, muchas muchas pes.-ríes.-dijo que no se lo dijese a nadie más que era una vergüenza. La gente se reiría de mi y la apuntaría con el dedo. "¿Como has podido hacernos esto?"-la imitas.
-Eso son gilipolleces. Mierda. 
-Lo es. Pero es la verdad... no puedo decir nada. 
-Puedes quedarte en mi casa esta noche. Mamá no dirá nada. Puedes dormir conmigo.
-Gracias Jon.-te apoyas en él. Él se ríe al darse cuenta por primera vez de tu estado de desnudez. Te abraza evitando el frío. Os quedais así. Sosteniendoos.-hable con ella, hace tres días.-te estrecha más fuerte.-dijo muchas cosas... demasiadas. Dije otras tantas.-suspiras.-esta cabreada por que lo que le dijiste. ¿Qué fue porcierto?-levantas la vista para verle.
-Solo fui directamente y le solté "sea a lo que sea que juegas, termínalo" le di una charla larga y tendida de que lo sabía todo, todo, todo. La acuse de jugar contigo. De ser mala y cruel. De ignorar y menospreciar tus sentimientos. La llame puta. La llame mala. Le dije que nunca volvería a creer que era el ángel que todos creíamos, jamás la vería como la inocente chica de la bici porque no lo era. Solo era una cría que jugaba con tus sentimientos y que es demasiado cobarde para aceptar los suyos.
-Wow. Wow.-ríes.-impresionante. ¿Ves?-le das un beso en la mejilla. -No necesito un caballero, te tengo a ti. Protegerás mi honor y corazón contra los malechores.-te separas, le das una sonrisa y te acercas a la orilla.
-¿Tú que harás a cambio?-te mira irónico.-¿me protegerás contra los ladrones my lady?-dice creido.
-Te protegeré de ti.-le sonríes tranquila y dulcemente.-ahora ven, vamos a nadar y evitar pensar. Así cuando lleguemos a tu casa tu madre no creerá que te has acostado con cincuenta chicas o que pueda estar embarazada de tu bastardo.-ríes.-solo sabrá que el lerdo de su hijo y la estúpida de su "no-hija" se meterieron en el mar en pleno diciembre.-él se ríe.-exacto.-sonríes de forma consoladora.-ven. Nos dará demasiadas mantas, chocolate caliente y un beso de "sois demasiado tontos"
Jon te siguió. Salisteis congelados, con los mocos colgando, la respiración costosa y el cuerpo temblando mientras os reíais de vuestra (tú) estupidez. Al llegar a casa como perros mojados su madre nos dio una colleja a cada uno y una taza con chocolate. Nos dormimos a las cuatro de la mañana tras una charla de "gracias al infierno que estas bien" con Jason y una demasiado larga sobre como Jon debería dejarse de gilipolleces y decirle a Rene que sabe que será la madre de sus bastardos.

Es una delgada línea la del amor y el odio.

Su palabra favorita en el mundo era dormir. "Cuando duermes los problemas desaparecen, el tiempo pasa, tu mente descansa, cuando duermes vives en otro mundo" decía con una sonrisa indescriptible en la cara. Adoraba cada uno de sus locos pensamientos. Nunca los analice, solo escuchaba atentamente y almacenaba sus palabras en mi memoria.
-Sabes Danny, lo que más me gusta de ti es que nunca preguntas de más. Solo me miras pensando en mis palabras, escuchándome.-se gira mirándome dulcemente.-me encanta que solo escuches. Atento. Como si de verdad fuesen algo importante.
-Lo son. Lo que dices es importante.-afirmo.
-Ves...-se acerca a mi.-solo eres un tonto chico endemoniadamente dulce.-me coge la mano.-ves los detalles donde no los hay, ves donde los demás no pueden.-se acerca más, habla casi en un susurro con una penetrante y sexy voz. "Maldita sea" pienso.
-Sally...-le adviertes con la voz medio ronca.
-Con tu cámara, tus ojos, tu mente es como si el mundo se amplificase.-sonríe.-la gente suele querer reducirlo, controlar todo lo que le rodea. Pero tú.-suspira ¿maravillada?-tú solo contemplas la genialidad el momento.-te esta rozando, cuerpo contra cuerpo sientes su respiración, aire, músculos, latidos.-Luz. Mar. Personas. Animales.-te besa tranquilamente.-sentimientos.-le sonríe a tus labios.-da igual que sea, lo ves ¿no?-se apartó un poco y contemplaba ¿expectante? Entonces lo entendí.
-Sally.-le toco la estrecho junto a mi.-por tonto que suene, aunque después me recuerdes esto en burla y sorna.-río un poco.-aunque me atormente este cursi momento para siempre te lo diré.-sus ojos centellean.-te quiero Sally. Lo sabes, a veces me preocupa que no lo creas.-va a abrir su boca y decir alguna tontería. La beso.-Sally yo te veo. Entera.-le acaricio la mejilla.-sé quien eres.-le sonrío a sus ojos.-por eso es que te quiero estúpida, loca, incoherente, tranquila, brillante o apagada.-la beso. Una, dos, tres veces hasta que su latido se tranquiliza pero su respiración se altera. Ella asiente.
Sin saber como o sabiéndolo pero guardando aquel momento tan impresionante, brillante y perturbante que no podría expresar con una cámara, no debería. Nos acostamos. No fue salvaje, pero si necesitado, fue cariñoso pero pasional, fue tranquilo y ciertamente desgarrador. De cierta forma era como si te consumiese, pero te liberase. Fue un raro momento. Ella, mi pelirroja fue mía. Esa sensación no la puedo olvidar. Por ello mientras duerme la miro, miro como se acurruca en mis sábanas, como su respiración es monótona y más tranquila de lo que nunca ví. Como su pelo rojo se extiende por mi almohada, como parece tan frágil, tan suave, tan dulce.
-Pareces un pervertido desde aquí.-dice su dormilada voz con los ojos entreabiertos.
-Te hacía fotos mentales, no quería moverme coger la cámara y despertarte.
-Lo has hecho de todas formas.-se burla
-Muy cierto.-salgo de la cama sin darme cuenta de la desnudez hasta que no vuelvo a la cama cámara en mano, ella me mira de arriba a abajo yo trago y ella se ríe ante mi expresión de "no saber que hacer"
-No te rías de un hombre desnudo jamás.-remarco.-lo podrías ofender.
-Me reía de tu cara, con el resto me apaño bien.-vuelve a reírse aún medio ronca por el sueño, con los ojos abiertos pero de párpados pesados. Click.-maldito seas.-se tapa más con la manta.-eso no es justo.-click. click. click.-¡Danny estoy desnuda!-casi grita. Me río.
-Ahora se enterará mi madre y mi hermana. Quizás hasta nos traiga el desayuno a la cama.-río mientras sigo haciendo fotos a una enfadada, confusa y tapada Sally.
-Te odio.-dice con la manta hasta por encima de la cabeza impidiéndome quitársela.
-Auch.-bromeo.-vale, la guardaré. 
-No te creo.-susurra con la voz amortiguada por las sábanas.
-Como quieras.-me levanto de la cama y pongo unos pantalones. Ella sigue bajo la sábana. Recojo las cosas, su camiseta, su falda, su ropa interior, bonito sujetador... río al mirar la tela rosa. Ella sigue tapada. Ordeno mis cosas. Me siento en la silla, cámara en mano y espero.
-Vale ¿la guardaste no?-musita debajo de la sábana, "claro" respondes haciendo que saque un poco la cabeza. Click.-¡maldito! ¡lo sabía! ¡nunca debí creerte!-río tirándome junto a ella en la cama, dejando la cámara en la mesita.
-Libre.-sonrío de forma pretenciosa. Ella me responde la sonrisa con una beso. No debería ser agradable, todo eso del beso mañanero algo menos "limpio" de lo normal, quizás algo pegajoso, pero era bastante genial teniendo en cuenta que Sally estaba desnuda debajo de la sábana.
-Sé lo que piensas.-se enfurruña ella.-me da igual.-me besa de nuevo.-podría acostumbrarme a esto.-se separa un poco, digo algo como un "aja" volviendo a besarla.
Una sesión de besos, caricias, unas risas demasiado altas debido a su pudor ante el hecho de no verla desnuda en plena mañana con el sol brillando y los pájaros cantando. "No soy Blancanieves, no vendrán a tapar mis partes" se cabreo haciendo que le gritase partido de risa "¡ya las vi!" llevándome un cojinazo en la cara y un puñetazo ligero en el hombro.
Ese día mis palabras favoritas eran "verla dormir", cada noche, mañana, tarde o momento que ella dormía pacíficamente a mi lado, como si lo demás no importase, bajando su guardia, aferrándose a mi. Era como flotar. Ahora odio esa palabra "dormir" la aborrezco con cada partícula. Querría que ella la odiase también. Cuando rezo, pido que nos olvide tanto a mi como a ella. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Sálvame.

Había olvidado la soledad. Pensaba que estaba acostumbrada. No soy una persona que necesite gente para poder sobrevivir. Me mantengo sola con mis dos pies y mis cuerdas atadas a la realidad, evitando caer. La soledad siempre me abraza. No importaba donde o cuando, ella asomaba en mi corazón como una vieja amiga que siempre recuerdas. Sin embargo lo olvide, tontamente lo olvide, ella no es una vieja amiga, ella soy yo. Yo soy ella. Sinceramente no sé como hubo un momento en el que pude olvidar la desazón del vacío de no tener nada más que a ti. Aunque debería bastar ¿no? Tu deberías ser suficiente joder.... parece ser que no es así.  Por lo que mis pensamientos, la sensación de ser abandonada una y otra vez, de perder cada cosa que en algún momento pareció ser ínfimamente importante o que parecía que iba a

Salvarme


Solo desaparecieron con el tiempo. ¿Qué esperaba? Realmente, ¿qué esperaba? ¿Un superheroe? ¿Un ángel? ¿Dios? ¿El amor? ¿Un chico? ¿Un hombre? ¿Una mujer? ¿Mi familia? No. Olvide que la gente con mayas o trajes impresionantes no existe más que en las Comic-con. En la realidad nadie me rescataría. Se suponía que debo ser yo la que me salve. No necesitar a nadie más. Esa era la doctrina que regía mi mundo. Lo intente. Juro, que lo intente. Sin embargo... ¿como me salvo de mi misma?
"Soy el heroe de la historia, no necesito ser salvado" 

Que le den al mundo y a lo que se supone que debe ser. Así que sonare patetica, debil, miserable, compadeciente de mi misma, lo que sea. Me da igual. Porque aunque quizás no lo necesite, quiero.

martes, 16 de septiembre de 2014

Atticus Finch tenía razón.

Aquel día solo irían a un café cerca de casa de Cain, uno del trabajo le contó que allí hacían café con helados raros como "el pingüino", "polvo de hadas del valle chocolat", después de eso Zoe actuó como una cría de seis años. Caminaban dándose golpecitos con el hombro de vez en cuando, él le quitaba el coletero del pelo diciendo que suelto estaba mejor, ella se hacía prácticamente un nudo en el pelo frunciendo los labios repitiendo la canción "es un coñazo" y él se reiría "pues cortártelo" recibiendo una mirada de reprimenda "no entiendes nada" debería haberle dicho. Pero fue entonces cuando la vio, se quedo parada en medio de la calle. Solo parada, de golpe, enmudecida. Cain se detuvo tres pasos después preguntando que ocurría. Zoe no dijo nada, solo miraba a la desconocida que obviamente se acercaba a ella.
-Hola Zoe.-le dice una voz tranquila con el rostro de la ternura, la piedad y la tristeza.
-Hola Frankie.-le saluda Zoe con la sorpresa en la mirada, la tristeza en el corazón y la culpa en la espalda. La rubia le tiende la mano amistosamente con una sonrisa en la cara. No es falsa. Es preocupación, cierto perdón y nostalgia. Zoe siente como la alegría junto con un gran pesar la inundan. Responde. Agarra la mano que una vez fue amiga, una vez fue familia, agarra la mano de la última esperanza que la abandono.
-Te veo genial.-afirma con cierta alegría.-enserio, se te ve más....
-Limpia.-ríe ella intentando suavizar la situación.-lo estoy intentando.-sonríe. Ella le devuelve la sonrisa.-Ah. Mira Frankie este es Cain.-señala al chico de al lado que le tiende la mano a la desconocida.-Cain ella es Francesca.-ahora lo entiende.
-Encantado. He oído hablar mucho de ti.
-Encantada. ¿Eres tu el que la esta ayudando?-dice con un tono protector que hace reír a Cain.
-Su novio. -ella lo mira curiosa.-estamos en ello. Poco a poco. Día a día.-Zoe asiente algo perdida.
-Por ahora... funciona. Más o menos. Funciona.
-Eso es genial Zoe.
-¿Qué tal estas? ¿Como os va a todos?
-Me cogieron para el trabajo.-sonríe abiertamente.-Estef está en un máster de estos de diseño, Margot y Tom se comprometieron hace un mes...-la mira esta vez de forma indirecta buscando una respuesta. Zoe sonríe contenta por ellos, triste por perdérselo todo.-no sé, osea, no sé si...
-Lo sé.-la tranquiliza.-no te preocupes. Si no quieren, no es nada que deban hacer. Lo entiendo.
-Se lo diré ¿vale?-la interrumpe algo ansiosa. Zoe lo nota, ve el esfuerzo que esta haciendo, ve la mirada de nostalgia, de temor, de felicidad y de tristeza por verla. Los sentimientos encontrados que ella representa.-les diré que estás mucho mejor. Te ves mucho mejor Zoe. Se lo diré.-afirma.
-Gracias. De verdad.-suspira con todo el amor que le tiene, esa es Frankie la que le aguanto todo y más.
-Los chicos también están bien. Guite, Pascal y Sony consiguieron trabajo y novia. ¿Puedes creerlo?-ríe.
-Increíble lo que el tiempo consigue.-bromea.
-Tengo que irme Zoe... pero me gustaría, no sé, osea.-ella asiente indicando que lo entiende.-eso.-se ríe tonta y nerviosamente.-encantada de haberte conocido Cain.-le tiende la mano.-Zoe. Me alegro de haberte visto. De verdad.-remarca.
-Y yo a ti Frankie. Mucho.-dice con una sinceridad que a Frankie le duele.
-Adiós.-le tiende la mano. Se dan un apretón. Duro más de lo normal. Se miraron a los ojos, las manos y de nuevo a ellas. Era cálido. Era el recuerdo de la amistad. Lo perdido y querido. Era ella viendo a su mejor amiga a la que le partió el corazón. Era ella viendo a su amiga "curada". Se marchó. Cain le puso una mano en lo bajo de la espalda y la empujo a caminar. Ella continuaba el camino como un muñeco al que le dan cuerda. Iban a ir a un café cerca de casa de Cain. Él prefirió volver a casa de Zoe. Ella no reprocho cuando cambiaron de dirección, más bien su cuerpo se relajo al ver el conocido camino.
-La conocí cuando tenía doce años.-empezó a recitar.- Por entonces yo era distinta. Tenía la misma mentalidad extraña.-bromea.-pero no solía hacer nada malo. Eramos buenas chicas. El tiempo paso. Mi necesidad... incremento.-él le coge la mano.-no sé como pero degenero poco a poco y de repente de golpe. Primero solo cigarrillos, luego alcohol, luego algo de maría, después... empezó lo duro de verdad.-le mira con tristeza. Él la abraza.-si pudiese lo cambiaría. Ellos me lo perdonaron todo. Tantas veces. Ella era tan buena como un ángel. ¿Has leído matar a un ruiseñor?-pregunta mirándole con una seriedad poco frecuente.-"es pecado matar a un ruiseñor"-recito con voz solemne.-yo disparé y arranque las alas del ruiseñor.-dice mirándole a los ojos justo antes de adelantarse un par de pasos y continuar el camino a casa. Pasaron uno, dos, más de media hora en silencio. Cain sabía que debía dejarla sola con sus pensamientos entonces.
Necesitaba pensar, aclarar el caos de su cabeza e intentar recomponer el puzzle que era ella. Llegaron a casa, ella se puso a cocinar una sopa japonesa que había comprado dos días antes y estaba deseosa de probar. "El tendero ha dicho que pica como el infierno" le había dicho emocionada. Agua, calentar, meter los fideos y remover. Estaba hipnotizada con los palillos meneando los fideos.
-Todos tenemos pecados en esta vida Zoe.-le dijo Cain desde la isla de la cocina.-yo más que nadie.-ríe.-pero todos los tienen.-la mira en un intento de necesidad, de hacerla entender.-unos mayores que otros. Unos se pueden perdonar. Otros no. Son errores. Son cargas. Pero debemos saber vivir con todas ellas. Con el perdón y la carga. Nos recuerdan lo afortunados que somos y nos recuerdan lo que no debemos volver a cometer. Quizás le disparases al ruiseñor Zoe.-le dijo de forma seria haciendo que ella le mirase con lágrimas apunto de salir.-pero lo has visto, sigue volando, se curo y voló. No mataste un ruiseñor pequeña.-le dice con tanto amor como es capaz.-solo lo lesionaste un poco.
Ella lo miró como si lo mirase de nuevo. Como si fuese la noche que le saco de aquel portal, ella borracha y drogada alucinando con brillos intentando apagar la realidad. Le vio con esos ojos que temía pero a lo que se aferro. Le miró como la primera vez. Héroe o villano. Ángel o demonio. Le daba igual. Apago el fuego y puso la olla en el fregadero. Se acerco a él y le dio un beso con sabor a sal.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Lo sé todo, pero me encantaría no tener que hacerlo.

La gente del pueblo se burlaba de nosotros cuando eramos pequeños, decía que eramos unos críos enérgicos con demasiado amor los unos por los otros, nos decían que los líos de faldas llegarían cuando fuesemos mayores y la amistad se rompería. Nos reímos de ellos. Les insultamos y miramos mal. Entonces hicimos un pacto. Mucho antes de empezar a salir, mucho antes de pechos, pelo en las axilas, voces graves y músculos desarrollados, antes de las hormonas y el dese o hicimos un juramento. Le robe alcohol a papá, no recuerdo cual, fuimos al lago cogimos una aguja y nos pinchamos un dedo, echamos cada una de nuestras gotas en la botella, la mezclamos, bebimos (repugnante y antihigienico) jurando "seremos amigos, familia, por y para siempre, da igual si nos besamos entre nosotros, da igual si se mezclan nuestras babas en boca agena, da igual quien diga que, dará igual si es amor o si es un juego, no importará siempre y cuando seamos nosotros. Entonces cuando lo olvidemos, cuando tengamos que limpiar nuestros pecados, nuestras mentiras, nuestras babas" reímos "beberemos juntos, como una familia" brindamos "Juramos ser nosotros. Da igual el tiempo, da igual quien venga, quien se vaya, que pase o que ocurra. Para siempre" asentimos todos "sino... que nuestro pelo se caiga, nuestra barriga salga y deberemos comer el asado de Felicia" repetimos todos y bebimos. Aquel día juramos lealtad. Amistad eterna. En ese día prometí que pasase lo que pasase aunque mi alma estuviese rota, aunque mintiese, engañase y babease ajenamente todo sería perdonado con un trago bajo la luna en el lago. Por ello, nunca pude odiar a Macon, por eso tuve que terminarlo todo con Arely, por eso sentía el dolor de la reparación a cada paso.
Caminas de vuelta a casa aquella noche, es casi Navidad y la gente ha vuelto al pueblo. El bar estaba repleto de estudiantes ansiosos de emborracharse y padres amorosos que echaban de menos a sus niños. Una noche divertida. Bromas soeces con Eric, bailes con Johnatan el pescador y el señor Tansy y sus tres hijos Victor, Ross y Tim. "No sabía que tocar el culo estuviese permitido" bramaban los chicos mientras bailais al tímido Ross. "Si jugaseis mejor vuestras cartas no tendríais que estar viendome bailar, habría lindas chicas en vuestros brazos" te burlabas. Baile, risas, charlas, alcohol y cansancio. La nieve había intentado cuajar en un vano intento, pero el frío te abrazaba desperatandote mientras iba a casa. Entonces la viste. Iba camino a casa. Macon no estuvo aquella noche, te dolió, ciertamente lo hizo... no tanto como esperabas.
-¿Como te va?-pregunta con sus ojos brillantes y sonrisa amable.
-Bien.-respondes distante.
-A mi también.-dice aunque no hayas preguntado.-Le quiero....-suspira sin pretender una informal y vanal conversación. Directo al punto.-a mamá le gusta. Incluso le ha invitado a cenar con nosotras.-ríe.-le quiere llevar a casa de los abuelos la próxima semana.-ríe.
-Aja.-respondes.
-Greta te echo de menos... quiero que vuelvas.
-No.-no la miras.
-Eres mi mejor amiga. Por favor.-niegas.-No me dejes. Por favor.
-No lo entiendes... me dejaste tu a mi.
-Jon vino a mi casa.-asientes.-si claro... te lo habrá dicho.-asientes.-me dijo cosas horribles.-asientes.-no se porto bien. Pero me hizo darme cuenta que yo contigo tampoco. Lo siento Greta. Fui una zorra. Pero... le quiero. Macon es el chico que quiero. Lo sabías.-la miras
impresionada. Claro que lo sabías joder, sabías que "le quería" que quería quererle, gustarle y adorar sus bonitos hoyuelos, sus brazos musculosos y su masculina voz, su maldito pene y todo lo que el chico implicaba. Sabía que hacía todo aquello. Pero también sabía lo bien que sabían sus labios, lo cálido que era abrazarse, lo mucho que adoraba oírla reír, sabía que le había dicho más de doscientas veces que la quería y veintiocho que la amaba. Lo sabía todo.-Echo de menos a mi mejor amiga, a mi hermana.
-Te voy a dejar algo muy clarito Arely. Tu y yo no somos hermanas, las hermanas no hace "eso" las hermanas no se besan así, las hermanas no se quieren como yo te quiero. Te quiero Arely pero te odio. Te odio. Te odio. Te odio tanto que no podrías entenderlo.


-Lo siento.-lloriquea.
-Me da igual si me echas de menos. Me importa una mierda que le quieras. No quiero saberlo. No quiero tener que oírle sobre como es el sexo contigo, lo sé. Aun menos oírtelo decir a ti. No quiero saber que tienes una cicatriz en el omóplato izquierdo porque lo se. No quiero oír que te ríes como una idiota cuando te besan en el cuello, porque lo sé. No quiero oír cuan feliz es contigo, por que lo sé. Pero aún menos quiero oír cuan importante es el para ti.
-Eramos amigas antes que nada. No puedes dejarme. Lo prometiste.
-No. No puedo. Pero la cuestión es que tu me traicionaste, tu rompiste lo que teníamos. Me rompiste a mi. Ahora que me intento reconstruir ¿vuelves?-suspiras agotada.-Jon tiene razón. No me merezco esto.
-Greta.-te toca el brazo y un escalofrío te recorre.
-Suéltame. Arely. No puedo ser tu amiga. No quiero.
-la apartas de un manotazo.-Así que el día que te des cuenta de tu error, el día que estés envuelta en los brazos del pobre y cabrón de Macon y pienses en mi.-la mira de forma desafiante a los ojos.- Estaré tan lejos de ti que no podrás volver a alcanzarme. Quizás yo este con una tía genial, una tía de pasarela que me quiera y le de igual quien cojones nos mire cuando la bese en la puerta de mi casa. Encontrare a la Portia de mi Ellen.

Solo una bola de nieve

La veía todos los días. Sin embargo mi voz nunca le llego. Veía como cachito a cachito se rompía en pedazos. Se despertaba y antes de levantarse de la cama ponía los pies en el suelo y miraba el vació. Siempre pensé que buscaba algo, creo que eran fuerzas. Después se levanta. Se duchaba. Se vestía. Se miraba al espejo y suspiraba. Para mi era la chica más bonita del mundo. Intente decírselo, nunca me escucho. Mi voz nunca le llego. Al llegar la noche lo oía llorar hasta dormirse. No podía consolarla, estaba atrapado en mi jaula de cristal. El tiempo pasaba. Era lo mismo. Aunque cada día un poco más rota. Un poco menos persona. Dejo de mirarse al espejo. Dejo de suspirar. Dejo de llorar.
Aquel último día pareció darse cuenta de que la estaba mirando. "Te quiero" le decía una y otra vez. Sin embargo las palabras rebotaban. Nunca las oyó. Sin embargo al verme sonrió. Una pequeña lágrima cayó. Me dio la vuelta y empezó a nevar en mi mundo. Contemplaba absorta mi cuerpo inerte mirándola bajo la nieve. Sonrió de nuevo de la forma más triste y bonita que nunca le vi. Entonces mientras la nieve aun caía vi como se marchaba para siempre.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Aceptar lo imposible.

Creer en una fantasía digna de una historia de miedo, de una novela romántica, de una película de terror, de una realidad que no podía ser real fue más fácil de aceptar para Zoe de lo que jamás Cain creyó. Mientras le abrazaba y besaba, mientras se acostaban diciéndole por primera vez "te quiero" él se aferraba a que quizás hizo bien en dejarla con vida, quizás hizo bien en enamorarse de la maldita pelirosa. Pero también pensaba en el error que cometía. En que cada caricia estaba condenada. Debía acabar con ello de una vez, quedarse con su alma y actuar como lo que era... debía dejar de jugar a la vida común. Sin embargo no podía hacerlo, vivía por y para sus necesidades. Era una criatura egoísta, egocéntrica, cruel y pasional. Ahora lo único que quería, era ella. No sabía bien porque, y si lo sabía se negaba a reconocerlo más haya de en sus pensamientos al mirarla recogerse el pelo o moverse tontamente por el apartamento. Si ella le aceptaba, Cain lo haría. 
-No se cuanto durara esto.-le dice Cain
-Me da igual.-le calla Zoe con un beso.
-Un día te matare. Un día seguramente te...-la aparta, hablando desde la tristeza y el vacío.
-Pues estaré a tu lado hasta entonces.-le calla de nuevo.
Argumento tras argumento ella le calla, se encoge de hombros, se ríe, le mira curiosa, algo asustada pero necesitada. Le coge la mano y le lleva a la cama. Con sexo todo se soluciona, esa siempre fue su forma. "Si le callo esto no ira a más" pesaba. "Necesito que pare, necesito que se quede" Él se da cuenta de lo que hace cuando le tumba en la cama junto a ella y le besa de tal forma que parece consumirla. 
-Zoe, Zoe pequeña para. Por favor.-la intenta apartar.-esto no va a funcionar. No lo entiendes. No entiendes lo que soy.-suspira agotado.
-Lo entiendo.-asiente abrazándose a él.-de verdad que lo hago.
-Pues deja de intentar acostarte conmigo para callar esto.-se señala.-esto es lo que soy no lo vas a apagar, no puedes, no puedes pretender que no soy un puto monstruo ¡joder Zoe date cuenta!-grita frustrado dando un golpe a la cama. Ella no se asusta. Sigue abrazada a él mientras sus músculos se contraen en tensión. Le obliga a volver a tumbarse con ella, pero esta vez no intenta besarle, tocarle o provocarlo de alguna forma
-Cain.-le susurra a su pecho.- Sé que crees que estoy siendo loca e irracional o que mañana me despertare asustada cogeré un cuchillo y te lo clavaré mientras duermes-ríe divertida.-no será así.-sentencia.-digo enserio que me da igual lo que seas, me da igual que me mates porque la noche que me conociste creí estar sentenciada a ello y me dio igual, realmente me dio igual- llora-ahora si  fuese a morir lucharía con uñas y dientes contra el desgraciado que quiera sacarme de aquí, por eso deje esa mierda atrás- se acurruca más contra él aún sin mirarle.-Es gracias a ti. Dicen que no debes depender un hombre, no le puedes dar tu vida a nadie porque esa persona un día desaparecerá, no soy una princesa deseosa de un diamante, una boda y una familia. No podría ponerme el pomposo vestido, nadie vendría a verme caminar por el altar por miedo a que en la fiesta montase una bacanal-se ríen los dos.-no creo que ser capaz de cuidar de alguien cuando apenas puedo cuidar de mi misma. Joder.. gracias a dios que el pobre Ron es un bicho listo.-ríe con un par de lágrimas mojando su camiseta.-Pero te encontré a ti-levanta la vista con sus lágrimas ya desbordando.-tú me encontraste, por puto cursi que suene, lo hiciste. Me querías matar... tal vez.-dice casi como si de verdad no importase.-pero no lo hiciste me diste un café horroroso y una tarta riquísima.-le sonríe genuinamente.- Me salvaste. No debo depender de nada y nadie. Pero es lo que hago, soy débil.
-No, no lo eres.-le acaricia la mejilla.
-Lo soy Cain.-asiente con sinceridad.-veo a esa gente que puede vivir sola, capaz de soportar el peso del mundo, del horrible mundo y de unas vidas más duras que la mía con una entereza digna de una ovación. Los envidio de manera enfermiza. Pienso ¿porque yo no puedo ser así?  ¿por que no puedo dejar de ser toxica? La respuesta no la sé. Por ello si me matas el día que lo hagas me dará igual porque si tu te marchas ahora en semanas, meses o pocos años estaré igual que antes, puesta hasta arriba, en la cama de un desconocido o con una sobredosis que me llevará a donde tu lo hubieras hecho. -reconoce asustada de la realidad, de saber que sola esta condenada y perdida. Sabe que si la lucha ya es difícil sin él acabará rindiéndose de nuevo.
-Eso no tiene porque ser así.
-Pero lo será.-se encoge de hombros con la tristeza en ella.-Se como soy. Por lo menos por el momento esa es la realidad.-dice con obviedad.-Por eso, me da igual Cain. -se aferra a su camiseta-Pero hasta entonces quédate.-casi suplica.- Quédate un poco más. Sigamos viviendo esta tonta fantasía de vida feliz y normal. -un tono de emoción que antes no había asalta su voz.-Soy feliz. más de lo que nunca había sido.-la verdad le golpea de una forma algo placentera.- Sé que tu también lo eres, lo sé.-le sonríe, devolviéndosela él sin poder evitarlo.
Entonces ahí acurrucados mientras ella le mira entre lágrimas que él seca pregunta lo que ella teme y él es.
-¿Qué pasará el día que no aguante más? ¿Qué no quiera seguir la fantasía? ¿Qué pasará cuando quiera tirarme a otra? ¿Qué pasará cuando actué como lo que soy?-se lo dice, lo dice todo porque esa es la supuesta verdad, la naturaleza del terco ególatra que es, pero no siente ni una palabra, sabe que podría vivir con ella y no necesitar nada más. Porque sí esa puta fantasía cursi era lo más real que había tenido en años. 
-Me matas-le sonríe tan tranquilamente que Cain se asusta.-Tú tendrás una nueva vida y a mi me habrás dado la mía.
Pero antes de que responda, antes de que vuelva a decir algo que acabe con él largándose por la puerta y ella sola. Cierra el trato y le calla de nuevo en un beso, quedando dormida acurrucada en su pecho mientras el cansancio se apodera de ella.

viernes, 12 de septiembre de 2014

En en realidad ella lo era todo, solo desearía haberlo visto antes.

Adoraba su forma de reír. Esa tonta y estúpida forma de reírse hasta que las lágrimas le saltaban de los ojos y suspiraba cansada. Lo echo de menos. La miro y recuerdo el sonido de esa risa. El color de sus ojos que no puedo ver más que en mis recuerdos. Su forma de arralarse el pelo cuando estaba nerviosa. La manera en la que caminaba bailando. Como me llamaba tonto, estúpido o dios sabe qué. Su voz contándome la historia de pez que vivía en el fondo del mar, se enamoró y salio al mundo a buscar al cangrejo. La manera en la que decía como el mar de cada día, instante era distinto, haciéndome verlo, contemplarlo, amarlo tanto como ella lo hacía. Echo de menos sus momentos de verdad espontánea sobre nada en particular y todo en realidad. Sally, vuelve grito sin ser oído.
Estamos el patio trasero de casa después de que el abuelo le haya dado una paliza al ajedrez. Juguetea con mi mano mientras el mullido y agradable césped hace que me pique la espalda. Ella se ríe de mi mientras me muevo intentando aliviarlo. Me rasca. Me besa. Se sienta casi encima de mi mirándome con cariño. Malditos e hipnotizantes ojos. "Mi madre me matara como nos vea" reías. "Soso" canturrea volviendo a mi lado con los labios fruncidos. "Sí, una diosa como vos no deberíais estar con un mortal como yo" me río mientras le tiraba de los rizos. 
-Sabes antes no era así.-dijo totalmente seria.-no.-niega mirándome de esa forma que parecía decir "te necesito" como si buscase algo más en mi que lo que era.-cuando tenía unos cinco años era la pelirroja de pelo corto y demasiado rizado, pecosa, pálida, la pequeña enana de voz baja y demasiado grave para mi edad. Payaso fue lo más bonito que me llamaron. Los niños son muy imaginativos.-sonríe de forma vacía.- Las cosas fueron así mucho tiempo, los niños con los que crecí también fueron a mi mismo colegio. Años y años de comentarios hirientes. Nadie me defendía ¿Por qué lo iban a hacer? Era la rarita. La extraña y feucha pelirroja demasiado de todo y muy poco de nada. Entonces un día, Babi se mudo a mi ciudad. Era una morena despampanante. Teníamos once años pero a ella ya le estaban empezando a salir los pechos, le sacaba una cabeza a todos los chicos, y su cuerpo era delgado pero musculoso. Por lo visto hacía no se que arte marcial.-rió.-¿te imaginas a Babi, dando golpes de kung-fu?-reí.-en el recreo vio como unas niñas se metían conmigo. ¿Sabes que hizo?-sonrió.
-¿Qué?
-Las agarro del pelo y las arrastro tres metros por el suelo.-se rió desde el fondo del estómago.- tres metros.-remarco.-yo, me quede pasmada como toda la clase mirando a la nueva machacar a dos de las chicas más populares. Ellas lloraron, gritaron y forcejearon. Al levantarse Babi las miró apoderándose de toda la altura que tenía, las miro desde arriba, les dio dos bofetadas y dijo: tocadla otra vez y seréis calvas.-reí.-ves. Aquella niña lo dijo con tanta sinceridad que hasta a mi se me pusieron los pelos de punta. Tras aquello vino conmigo, me limpio la tierra de la cara y la ropa, me dio un abrazo y dijo: soy Babi, tu nueva mejor amiga del mundo entero.-sonrió casi llorando.-me podría haber dicho que era un ángel y la hubiera creído más. Al día siguiente, al siguiente y para siempre cumplió lo que dijo. Poco después vino America.-sonrió abiertamente con las lágrimas golpeándole los párpados.-Se que en mi vida, jamás podré agradecerle a Babi lo que hizo. O a America estar junto a mi.
-Pero ahora... nadie se mete contigo. Nadie es...
-¿Cruel? Ahora los chicos que me torturaron durante años intentan acostarse conmigo. Me llaman guapa, dicen que soy "extravagante", rara y preciosa.-dice tristemente con lo que determine como deprecio-cuando les oigo me dan ganas de potar. ¿Pero que hago? Les sonrío y niego. 
-Babi me lo contó. 
-Ellos... ellos nunca podrán devolverme lo que me quitaron. Mi primera amiga en este mundo fue Babi. Y realmente, es lo único que quiero. No quiero a esas tías que me miran con celos, que me miran con extrañeza porque no aceptan mis gustos mis acciones sin sentido o que mi rojo no sea falso. No lo quiero en mi vida. Soy feliz con lo que tengo. Es poco. Pero me vale.
-Lo entiendo.
-¿A ti te vale?-pregunta. No era un "necesito que te valga" eso estaba muy en el fondo, su mirada, su pose, su voz y sus ojos decían "o te vale o te largas"
-Solo te quiero a ti.-le di un pequeño beso.-lo demás... me da igual.
Debería haber recordado esta escena. Ahora ante su cama la repito miles de veces. La rememoro uniéndola a los demás recuerdos. A las palabras de Babi. A las miradas asesinas de America. A sus abuelos tratándola como si fuese un tesoro que puede perderse en cualquier momento. Antes creía entenderlo. Fui estúpido.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Prefiero las pesadillas a los sueños.

Cain sabía que aquella relación tenía fecha de caducidad. Cuando estaba con ella se volvía demasiado vulnerable, demasido sentimental, demasiado todo... "humano" pensó una vez. Ella sabía que el escondía algo, daba igual. Era solo él. Zoe tenía sus propios fantasmas, los llevaba con ella cada vez que sentía la necesidad, esa necesidad que era más fuerte que respirar. No se drogaba desde poco después de conocerle. Nada de heroína, meta, pastillas, coca o sexo descontrolado con desconocidos. Ahora solo vivía sanamente a base de café irlandés, cigarrillos y maría. Se miraban en un analisis continuo. "Parece que mejora" piensa él "No sé cuanto durara...". "Me mira como si fuese lo más importante del mundo" sonreía asustada ella "pero no sé que es lo que me esconde". Vivían en esa felicidad momentanea. Sabían sobre los secretos del otro. Los ciertos y los falsos. Las mentiras y verdades. Zoe tenía miedo de perderle, le daba igual lo demás. Cain estaba aterrado por la verdad. Sin embargo dicen a veces el peso de los secretos es demasiado grande y la verdad acaba siendo descubierta.
Eran las cuatro de la mañana y Zoe se despertó sola en su cama. "¿Donde está?" se levanto con el pelo revuelto, la boca algo pastosa y los ojos entreabiertos buscandole. No estaba. "Un piso jodidamente enano y desaparece, ¿se largo?" pensó con un nudo en el estómago mientras se aferraba en un puño a las mangas de su camiseta. Entonces lo vio, la luz bajo la puerta del baño. Oía el agua de la ducha correr ligeramente. No llamo, no hizo el más mínimo ruido. Solo la abrió. Lo vio. En la claridad de la luz blanca del baño, con su reflejo en el espejo empañado bajo un manto de agua. Era él. Pero no era "él". Bajo la ducha estaba Cain, Cain con garras, colmillos, orejas de animal, un lobo tal vez, las gotas chocaban contra su piel, pero era como si un halo de debil debil luz le rodease, pero cada gota lo potenciaba más. Azul, morado o rojo mezclado en una tenue luz. Era tan bello como espeluznante. "Jodido sueño" pensó Zoe con una risa. Sin embargo él estaba demasiado absorto en sus pensamientos para si quiera haber oido el sonido de la puerta abrirse, pero al oír su risa... todo se esfumo. La miró. Lo había visto. Entoces Zoe vio sus ojos, esos ojos que la miraban como nunca lo habían hecho, asustados, tristes, preocupados, vacíos, al igual que los suyos. "Estas soñando Zoe" se dijo así misma. La ducha se apaga. El agua deja de correr y la luz al rededor parece desaparecer. Sigue estando ante ella, acercandose, Cain, Cain con orejas-garras-colmillos. Cain que la mira con hambre. Cain con más necesidad de la que nunca tuvo. Cain, no es Cain.
-Zoe.-dice su voz. Es más profunda, más rasposa. Seria. Sin el manto de agua ve claramente sus ojos bajo la luz brillante. No son sus bonitos ojso azules. Ahora uno es el profundo azul mar, otro el rojo del fuego.
-Mis sueños se han vuelto cada vez más reales.-ríe, pero esta vez más carente de humor.
-No es un sueño. Ojala lo fuese.-intentar mentir, continuar la mentira... lo derrota. Le consume. Que sepa la verdad, me deje, la acabaría matando sino
-Lo tiene que ser.-niega con una sonrisa y sonra. Él se acerca, la toca. Se estremece.
-¿Parece un sueño?-ella niega-porque no lo es. Esto es lo que soy Zoe.-dice la prunda y desconocida voz que suena como Cain, parece él pero no, no puede ser.
-¿El que?-el nudo se atraganta en ella. Él lo ve, tiene miedo. Esta confusa.
-Sé que suena absurdo, fantasía o gilipollez. Sueño sería erroneo amor.-dice la rasposa voz acongojandose mientras le toca con sus garras la mejilla. "Ya no esta mojado" piensa Zoe "solo caliente, muy caliente"-lo que soy es una pesadilla. Es el monstruo de los libros de cuentos, las historias de terror o las leyendas.-la mira. Esos ojos brillantes, preciosos con amor, temor, necesidad, hambre, furia, maldad la miran. En aquel instante sintio miedo. Durante la fracción de segundo que entendió la realidad, que aprecio la crueldad, la maldad y la tristeza vacía de esa mirada estuvo aterrada. Después aquello paso a un ferviente pánico, "lo perderé" el miedo desaparecio por otro más irracional. "No puedo perderlo"-amor... soy un demonio.-susurro impregnando con aquella profunda voz cada rincón de la habitacion. La palabra reboto en ella. Era jodidamente absurdo. Un cuento chino. Tenía que ser un sueño, una pesadilla, un error. Pero le miro. Aquellos ojos dispares no mentían.
-¿Como en la Biblia?-río de forma nerviosa mientras tragaba.
-Algo así.-río él mientras se alejaba de ella para recoger sus cosas.-por eso estas más cansada, más pálida.
-Pensaba que era el mono-ríe ella de verdad.
-Soy yo. Te quito parte de tu energía.-reconoce con ganas de huir.-lo necesito para sobrevivir.-se viste lentamente. Calzoncillos. Pantalones. Cinturón. La mira. Ella niega. Ella ríe. Ella se queda quieta contemplando como las garras, las orejas, los colmillos y los ojos desaparecen. Camiseta. Calcetines. Botas. La mira esta sentada en la cama revolviéndose el pelo, mirándole de reojo. Nota como piensa. Chaqueta. Anda a la puerta.
-No te vayas.-él la mira sin entender.-por favor. No te vayas. No me dejes.
-Zoe, ¿entiende lo que soy?-asiente. Él niega. Se acerca a ella.-te voy a matar, al final te matare.
-Lo entiendo. No me importa lo que seas.-dice en apenas un susurro.
-¿Que no te importa? ¿Como demonios no te iba a importar?-le grita perplejo. Ella levanta la vista y le sonríe tristemente.
-Porque tu eres un demonio pero yo tengo uno en mi.-dice claramente mientras se toca el tatuaje del brazo.-la diferencia es que el mío me destruyo. Tu... tu no eres un demonio más que por esas garras y bonitos dientes.-sonríe nerviosamente.-tu demonio aplaca al mio. No puedo juzgarte porque no soy distinta a ti. 
-Zoe...
-Me salvaste la vida.-se acerca a solo un paso de él, colocándole una mano en el corazón.
-¡Pero no quería! Cuando te conocí... iba a comerte. -se aparta.-Iba a llevarme tu alma.
-¿Me ibas a matar?-asintió. Ella rió.-no importa. Me salvaste. Fuese por lo que fuese me salvaste.
-Te iba a matar Zoe, por el amor de cristo te iba a matar.-grita frustrado cogiéndole el brazo.
-Antes de ese día estaba más muerta que viva.-se acerca.- Nadie me iba a salvar.-se pone de puntillas hasta alinear su cara con la suya.- Ni mis amigos, ni mi familia, ni ningún caballero de brillante armadura, ni yo. -niega.-Ni siquiera yo. Quería morir. -le dice a su boca y ojos.-No se porqué no lo hice. Si me hubieras matado hubieras cumplido lo que no podía hacer yo. -sus labios rozan los de él. Él la mira sin entender. Ahora no sabe que puede sentir.-No lo hiciste. Me salvaste. Me salvaste.-repite más lento apartándose un poco para mirarle a los ojos directamente.-tu demonio mato al mío. Le gano. No me importa que seas.-entonces le besa.
PD: Bueno.... secreto desvelado, no es el final de esta historia ni mucho menos pero la verdad se descubre. Se que la historia seguía una línea más general de realidad pero desde el principio dije que era de ficción-fantasía. Espero que os guste. Un beso, la niña perdida. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Si pudiese, dejaría de amarla.

A los nueve años Paul me dijo que vestía como un chico, que actuaba como uno y que nunca podría ser una chica. Le dí una patada en sus partes, le mordí el cuello y salí corriendo al bar. Cuado llegue a Blue papá me abrazó, lloré en sus brazos hasta que me entró el hipo, hasta que el cansancio me pudo y me rendí a sus dulces brazos. Recuerdo estar volando en ellos, aterrizar en una suave y esponjosa cama mientras me acostaba con un beso. Entonces mientras mi consciencia volaba entre el sueño le pregunte "papi, él dijo que no puedo ser una chica. Lo soy" "Lo eres, la más preciosa del mundo" "Pero Paul dijo que una chica lleva vestidos y flores, que no puede llevar petos, camisas de su hermano y el pelo desordenado" aún hoy cuando el peso del mundo me vence, cuando estoy cansada y quiero llorar, cuando siento que haga lo que haga no será suficiente mientras miro a mi madre, cuando veo a Jason sonreír con la felicidad que querría recuerdo a papá acunandome con una sonrisa y una tranquila voz diciendo "Pequeña, tu puedes hacer cualquier cosa en este mundo": Le creí. Hasta el aquel día le creí, porque tras una semana de tortura, llantos, máscaras de indiferencia, sonrisas vacía y desesperanza supe que papá no consideró todo....
-Greta.-dice Jon con cierta precaución.-tengo algo que preguntarte y no se bien como.
-Puedes decirme lo que sea. Lo sabes.-le miras por el rabillo del ojo mientras el continua mirando el lago.
-Solo te lo preguntare esta vez, quizás te descojones de mi, pienses que estoy loco o te entren ganas de pegarme si me equivoco. Sino es así, me lo dices. Necesito.-suspira.-necesito que me digas la verdad. Soy yo.-te mira. -solo yo. Puedes confiar en mi.
-Claro.-empiezas a sospechar por donde va esta conversación. Estas asustada. Aterrada. No le engañaras. Le dirás la verdad si te lo pregunta. Es él. Ocultarle la verdad, sí. Mentirle, ni siquiera por ella. Pero ¿qué haces sino lo acepta?
-¿Eres lesbiana?- Lo sabía. Lo sabe. Lo ha dicho. Es real.
-Puede.-suspiras derrotada por ocultar el secreto.
-Lo preguntaré mejor ¿estás enamorada de Arely?-te mira de la forma más seria que jamás hizo.
-Sí. Eso no lo puedo negar.. Aún menos a ti.-sientes las lágrimas en tus ojos. El miedo. El miedo. El miedo. No dice nada. Te abraza. Te estrecha entre los brazos que harían que cualquier chica cayese rendida y muerta de amor.
-Esta bien Greta. No es nada malo. Eres la misma. Nada cambiará. No debes tener miedo.
-¿No?-preguntas a su pecho. Sientes como niega.-¿mi familia? ¿el pueblo? ¿qué me van a decir?
-Algunos no lo aceptarán. Sabes como son estas cosas. Victor salió del armario cuando tenía dieciseis años, se llevo una paliza de mi tío, burlas de los de clase, silencio de mucha gente. Pero salio, lo hizo, con la cabeza bien alta los miraba a todos sabiendo que era mejor que ellos. Porque a él no le importaba que pensasen, no le importaba que le llamasen el solo siguió siendo él. Ahora con casi veinticinco vive en Chicago con su novio, se casarán en cinco meses. Es feliz.
-Tu primo siempre fue un gran tío.-el sonríe.-me compraba caramelos y mis primeros cigarrillos.-ríes.
-Tu eres una gran tía.-me besa la mejilla secándome las lagrimas con la mano a la vez.-te quiero Greta. Aún si eres lesbiana, hetero, una langosta o un perro. Aunque un poco perra si eres...-bromea.
-Calla.-ríes con las lágrimas aun en tu rostro.
Silencio. Os quedáis mirando el agua. Oís el sonido del agua en calma. De las cañas contra el agua. De los peces respirando a metros de vosotros. El aleteo de los pájaros. El croar de una rana. Las voces de los pescadores a diez metros de vosotros. Vuestra respiración y tu propio latido.
-Ella lo sabe.-sueltas. Necesitas hacerlo. Desde hace mucho.
-¿Sí?-pregunta con una indiferencia que oculta una extrema curiosidad.
-Sí. Nos besamos.-oyes un gemido, sorpresa, excitación reprimidas por sus manos.-sí, no fantasees anda.-ríes
-¿Cuando?
-A los dieciséis.-escuchas su mente decir, "eso es mucho tiempo"- Estábamos solas. Las dos primeras semanas del verano. Estábamos en el lago. Paso.
-¿Y?
-Fue la cosa más impresionante que alguna vez me paso.-te duele recordarlo.-me di cuenta que realmente la quería que no era solo atracción, curiosidad o yo que se...-te rascas la cabeza.
-¿Y ella?
-Fue ella sabes...-quieres llorar. Él calla.-le dije que la quería y pasó. Después de pensar lo ocurrido flipo. Flipo mucho.-ríes amargamente al recordarla.- Se quedo ahí durante segundos mirándome pensando. Después se acerco poco a poco y me beso de nuevo.  Fueron besos de verdad. No un simple piquito de los de "amigas".-te burlas él sonríe pero espera la explicación que te mata.-paso más de una vez. Durante esas dos semanas fuimos algo así como una pareja. Cuando volvisteis todo se enfrió.
-Pero erais amigas.-asientes.
-El resto del tiempo eramos las mejores amigas. Fue como si nada hubiera pasado. Pensé que era una fase. Ella solo experimentaba. Lo entendí ¿sabes?-él asiente y calla consciente de las lágrimas que caen por tu cara y el nudo de tu garganta.-pero entonces llego el siguiente verano. Os volvisteis a ir. Entonces esas dos semanas volvió a ser como las del verano pasado.-suspiras.-mejor incluso. La quería Jon. La quiero.-lloras un poco con lágrimas espesas y en silencio. Lentamente. Consumiéndote.
-Volvimos y todo volvió a ser como antes.-asientes.-¿como pudo hacerte eso?-niegas.-no es justo.-asientes.-no te mereces eso.-te encojes de hombros.-no Greta, no te lo mereces.
-Cuando volvisteis fue algo distinto. -aclaras.-De vez en cuando... me daba un beso o dos. Se quedaba a dormir en casa y dormíamos más juntas de lo que debíamos. Me miraba, la miraba y algún beso más. Era como un secreto que no entendíamos. Yo sí. Ella fingía que no.
-No lo entiendo Greta.
-Llego el siguiente verano. Las cosas cada vez eran más intensas. El siguiente.-lo cuentas como una retalila, ahora careces de emoción, no le miras, solo contemplas el lago. Quieres sumergerte en él y sentir el agua que tantas veces te consumió. Paz. Ves como las ondas se mueven lentamente.
-Eso fue el pasado.-los engranajes llegaron a la hora correcta. Asientes.
-Cuando os fuisteis. Ella pensó irse con vosotros. Su madre la dejaba ir esta vez. Vino a mi casa y me soltó "mamá me deja ir con ellos este año, ¿no es increíble?" no se que clase de cara hice porque empezó a llorar al segundo de verme. "Lo siento" fue lo único que dijo. Después me beso. Me beso como nunca se había permitido hacerlo. "Lo siento" repitió antes de irse de nuevo
-Pero no vino.-afirma Jon.
-No no lo hizo. Se quedo. Por mi. Aquel verano nos acostamos.-flipa. Su mandíbula cae y sus ojos se agrandan.-ni te preguntes como es, ni nos imagines aunque tu mente este volando. Solo te diré que fue alucinante.-sonríes.-después cuando volvisteis...
-Macon-solo dice eso mientras sus ojos se fijan en el agua que miras. Respira. Se gira y tu asientes con lágrimas. Él te abraza y envuelve entre sus brazos.
-Duele Jon. Duele tanto que a veces apenas puedo respirar. Me destruyo.-te acaricia el pelo.-lo peor es que si volviese a mi la aceptaría sin dudarlo un segundo. Solo la besaría.
-Lo siento Greta.-lloras. Gimoteas. Te rompes.
-Solo quiero poder quererla. ¿Por qué no puedo?
-Porque ella es demasiado cobarde para dejarte hacerlo.-te mira firmemente a los ojos.-no mereces eso, mereces a alguien chica o chico que proclame a los cuatro vientos que te ama. Alguien que te bese en público. Que te haga el amor y se lo cuente a sus amigos con una sonrisa. -en aquel momento la imagen de Fran apareció ante ti igual que un fantasma. Solo quisiste llorar.-Alguien que te coja de la mano mientras vas a casa, que te mire de la forma que tu la miras sin temor al que dirán. Alguien que no cuestione si eso esta bien o no, porque esta jodidamente bien sin lugar a dudas.-continuo.
-Te quiero Jon.-ríes y lloras.-ojala me hubiera enamorado de ti.
-Lo haces.-dice como si fuese obvio.-teníamos cuatro años y me prometiste matrimonio. No puedes olvidar tal promesa.-se hace el ofendido.-tu me amas Greta y yo a ti. Solo que de la forma que amo a mi hermano y tu al tuyo. Pero eso esta bien.-asientes.-esta bien Greta te lo voy a demostrar. Te demostrare cuanto te quiero. -Se levanta sobre el borde de las tablas. Inspira. Espira. Inspira y grita con todo lo que tiene.-¡¡¡¡AMO A GRETA NATALIE TOUS!!! ¡TE QUIERO GRETA!
Entonces ocurre te ríes hasta caer de espaldas. Tras dos semanas de lágrimas, falta de aire, sonrisas falsas, silencio y tristeza, vuelves a reír. Te sigue, se agacha y te besa ligeramente en los labios. No es raro. No es nada sexual. Ni apasionado. Es solo consuelo. Cariño. Amor. Es Jon siendo Jon. Así que allí entre sus brazos susurras un pequeño gracias a su pecho. Si pudieses te enamorarías de él. Si pudieses, si pudieses la olvidarías para siempre.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Solo queda polvo en el asfalto.

A los doce Rosie la novia de Jason durante cuatro años le dejo. "Me aburres" dijo la muy perra. Jason estuvo una semana arrastrándose diciendo cosas como cambiaré, te quiero, dame otra oportunidad, blah blah. La semana de después estuvo deprimido y cabreado. Le llame idiota, le consolé, le robaba cervezas a papá y se las llevaba a su cuarto con brownie. Nunca lo entendí. Me reía o le miraba con lástima. "Es solo una tía, ese no parece mi hermano" Era lo que pensaba. Mi rudo, divertido, inteligente y basto hermano había sido sustituido por ese hombrecillo salido de una mala comedia romántica. Cuando me encontré a Rosie poco después y me pregunto por Jason la llame puta y le arranque medio pelo. Llegue a casa con la cara arañada por sus uñas rojas y algún raspón en la rodilla. Al entrar mamá me vio con una "peluca" en la mano, vociferó a Jason. Él me miró con los arañazos en la mejilla y pelo rubio en la mano. Habían tres semanas de gimoteos con ojos apagados pero al verme con mi sonrisa en la cara como la cría que le llevaba lagartijas estalló en una enorme carcajada. Me abrazo y dijo "te quiero" mientras reía y lloraba. No lo entendía, no hasta ese día....
Llamas a su puerta, en ese momento no tienes control, tu cara es un cuadro de enfado, de decepción de tristeza y ansiedad que llama a su puerta sin importar cuan desesperada parezcas estar.
-!¿Qué?!-pregunta algo molesta por el continuo pum-pum-pum-pum-pum de la puerta.-ah eres tu.-es lo único que dice.
-¿Es cierto?-tu boca se atreve a pronunciar. Ella sabe de que hablas, lo sabe perfectamente, aun así levanta la ceja "¿el qué?"-Macon. ¿Es cierto?
-Si, lo es.-asiente como si realmente, realmente no fuese nada del otro mundo. Quieres llorar. Quieres matarla.-Ayer cuando salí a pasear con la bici nos encontramos. Fuimos a pasear. Estuvimos hablando.-sonríe estúpidamente.-tendrías que haberlo visto Greta. Era, como no sé. Especial.-suspira. "¿De verdad me estaba diciendo esto?"- Dijo de volver a quedar hoy.-te mira por primera vez y debió ver el odio, la tristeza, la incredulidad en tu mirada.-Al final terminamos en el lago...-te mira, "no llores" piensas "no llores Greta"-me beso.-traga.-le bese.-agacha la mirada.
-Arely.-dices con un nudo en la garganta. Ella levanta los ojos.
-Greta esto.-os señala.-era solo... no sé una fase. La gente la tiene en la universidad, se enrolla con su mejor amiga, tienen sexo lésbico, experimentan la vida y las posibilidades que le otorga. Hay que probarlo todo.
-¡No me vengas con esa mierda!-le gritas dando un golpe a la puerta. Te destrozas la mano, la puerta se desconcha ligeramente y hay sangre de tus nudillos. No te importa.
-Cálmate. Por dios llamaras la atención de todo el mundo.-te mira en un reproche.
-No tengas los cojones, los ovarios.-corriges.-de mirarme así, de decirme que puedo y que no hacer. Si quiero gritare.-lo haces, gritas gritas con una voz que no parece tuya.-¿como?-la miras con las lágrimas empezando a caer.-¿como has podido?
-Siempre me gusto.
-Te quiero Arely.
-Y yo a ti Greta pero esto era solo.... solo una fase.-se atusa el pelo nerviosa mirándose los pies.
-Pues yo estoy enamorada de ti. No es una fase. Esto.-remarcas en casi un grito señalándoos.-esto no fue una fase, esto fue amor. Te quería. Te quiero. Te querré.
-Greta no hagas esto más complicado... somos amigas joder.-te coge el brazo.-eres mi mejor amiga.
-No Arely. Era tu puta novia.-le escupes prácticamente.-dijiste que me amabas.-sueltas la primera lágrima. --aún por mucho que lo negases, que te avergonzases, que no "recordases" lo dijiste. "Te quiero mucho, si fueses un chico me casaría contigo sin durar".
-Calla.-empieza a palidecer.
-"Tendría tus bebes y sería la mujer más feliz de la tierra. Gritaría al mundo que te amo".-tu voz se convierte en un nudo.-"Porque lo hago",-las lágrimas caen. Caen y caen. Ella te mira más pálida de lo que es, petrificada y asustada. Niega mirándote "pensaba que no lo recordarías" una pequeña lágrima parece caer por sus ojos.- Tu. -la señalas.-Tu eras mi novia.-se ríe.
-Estas siendo una inmadura. Sabías que esto no era serio... que solo era algo pasajero. Diversión.-"pégale".-los pensamientos de una borracha.-ríe más.-en eso se basa tu teoría de "amor".-menosprecia.
-¡Una mierda!-gritas.-¡Una puta mierda!- es lo único que logra salir de tu boca. Porque sino quizás la mates.
-Greta cálmate joder.-te reprocha de nuevo.
-Bien. Lo haré.-dices más fuerte de lo que querías.-no te preocupes. Esto...-os señaláis.-se acabo. Tu y yo no somos nada.-lloras. Lloras aunque no quieres porque no puedes evitarlo. La ves con su vestido cursi de flores, con el moño del que se escapan demasiados pelos, con sus grandes ojos azules que hoy parecen más fríos y asustados que nunca. Esa boca que solo suelta puñaladas. La miras y la quieres. La quieres tanto que duele. Pero la odias. La odias por ser una cobarde. Por no atreverse a amarte. La odias por besar a otro chico. La odias por no poder mirarte directamente a los ojos. La odias por que aun así la quieres.-esto se acabo.-repites.-Tu y yo....-coges aire y la obligas a mirarte. Ahora tus ojos son los puñales. Quieres que sufra tanto como tu. Incluso más porque el dolor que te esta provocando parece que va a matarte. No es posible morir por un corazón roto o eso dicen, pero ¿como puedes vivir sin corazón? El mío ahora es un conjunto de pedazos extirpados por su mano. Puedes ver el polvo en el suelo. Puedes ver el vacío que me queda. Porque no me queda nada.-No. Somos. Nada.-la miras. Silencio. Te giras. Subes la calle y te largas.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Ella era una princesa, yo solo quise ser su príncipe.

Después del día X volvió a ser ella misma. Iba cada fin de semana a verla. Los abuelos estaban encantados con tenerme tanto por casa. Mamá me miraba con recelo y extrema curiosidad "Deberías traerla a cenar, solo he visto a Sally dos veces. Quiero saber quien ha ganado el corazón de mi hijo de esa forma" yo suspiraba, me reía y le daba una sonrisa de tranquilidad. Sin embargo cuando estaba con ella controlaba más sus actos, cuando ese brillo asomaba en sus ojos lo amaba tanto como me asustaba. Nunca hablamos del día X. No pregunte. No insistí en mierdas sensibleras que ella no quería. Pero ahora si estaba triste aunque se lo callaba el 85 porciento de las veces, ese porcentaje restante me llamaba triste con la voz al borde de las lágrimas, le hablaba hasta quedar dormida, cuando me veía en sus días "medio-malos" me abrazaba como una niña asustada, escondía la cabeza en mi pecho y dejaba que la amase. Suena a cursilada. Lo era. La quería. Lo demás, me daba igual. Ahora sé que quizás debería haberlo intentado más, debería haber presionado, ayudado. La verdad es que estaba jodidamente asustado. Era un cobarde. Preferí ir a pasos lentos y seguros.
Nunca había conocido a sus amigas, solo había oído hablar de ellas Babi es hiperactiva, alegre, tonta, burda, algo pervertida pero infantil, America es la niña más dulce del mundo, tranquila, adorable, amable, lista y divertida. Hablaba tanto de ellas que en mi mente había una foto construida como una película. La sexy morena atrevida Babi con su sonrisa tonta y sus ojos marrones. La dulce rubia de ojos en calma con elegancia británica, America. Cinco meses después de salir juntos y casi un año de conocernos las conocí.
-No te atacaran, pero debes darles de comer, no mirarlas demasiado a los ojos.-se burlaba Sally.
-Serás... maldita seas Sally.-río más ella.-no te burles de mi. Son tus amigas, quiero caerles bien.
-Tonto novio.-me codeo en el costado.-te adoraran.-se engancho a mi cuello dándome un beso en él. Mientras el escalofrío me quitaba el nerviosismo.
-¡Bueno! ¡Bueno!-sonó una aguda y fuerte voz tras nosotros. Nos giramos y las veo. Una rubia algo pequeña delgada, con un moño gafas y completamente adorable con su camiseta de Iron Maiden y shorts. A su lado una alta morena con la cara angulosa, salida de revista ojos verdes penetrantes, pelo negro casi hasta la cadera y sonrisa irónica.-¿Has visto America?-dijo la morena con sorna.-estos jóvenes de hoy en día ¡no tienen el menor descaro!-dice más alto.-en medio de la calle.-mis inocencia.-dice melodramáticamente apoyándose en el hombro de la rubia, America.
-Vergüenza.-dice America bajandose un poco las gafas con un gesto de desprecio.-repugnant.-dice con un marcado acento inglés. Sally, Babi y America se miran. Estallan en una carcajada.
-Ven a mis brazos mi querida Mérida.-hace un gesto Babi extendiendo los brazos a los que salta Sally
America se une. Dan saltitos. Se ríen. Besos. Saludos. Apretones. Risas. Miradas hacía mi. Comentarios "esta bueno" "un poco alto..." "bonitos ojos, pero nos mira raro". Risas.
-Hola.-levanto la mano tímidamente acercándome.-soy Danny.
-America.-me da un beso en la mejilla amablemente.-esa es Babi.-se acerca con una sonrisa y una mriada crítica.
-Encantada Daniel.-dice seriamente.
-Vale, vale no os lo comáis.-ríe Sally enganchándose en mi brazo.
-¿Mérida?-pregunto levantando una ceja con una sonrisa.
-Es nuestra princesa.-sonríe Babi ampliamente.-en cuanto vimos la peli de Brave dijimos "¡Una princesa pelirroja!" bramamos al ver el trailer. La arrastramos al cine. Ahora es Sally Mérida.-asienten
-Guay.-la abrazo.-pero me gusta mas tu pelo.-le doy un beso en la cabeza mientras las dos sonríen.
Nos arrastramos por la ciudad viendo sus rincones secretos. El lugar del primer beso de America enfrente de un videoclub, el lugar donde Babi se hizo la cicatriz de su rodilla al caer borracha desde un banco, su colegio, la piscina, bebemos, comemos, reímos, hablamos. Les cuento sobre mis amigos. Me preguntan por mi abuelo "El Señor Bonzkewitzz es genial" anima America mientras las otras asienten con vehemencia. Les enseño algunas de mis fotos, paisajes, gente conocida y desconocida, le enseño algunas de Sally. "Eres bueno" dijo America con el gesto serio "Es como si... como si Sally fuese tan ella." dijo Babi aún más seria. Sally se río de ellas, yo me lo tome como el mejor alago del mundo. Seguimos haciendo el idiota. Comimos en un mexicano. Invite a los postres ganándome una ovación. Compartía mi estúpido humor con Babi y mi paciencia con America.
-Me gustas Daniel Bonzkewitzz.-asiente Babi con seriedad y una sonrisa.-sí, eres un buen tío. Tienes mi bendición para estar con Sally. Pero Sally... es raro, te has buscado un tío que es una mezcla de America y de mi. Es algo preocupante.-dice con el gesto serio muriendo de risa por dentro. America se ríe mientras la cara de Sally se pone aun mas blanca y una sonrisa diabólica aparece. Inclina un poco su cabeza y mira a Babi. -Jamás oí de un caballo que le hable así a su princesa. Jamás oí hablar de un caballo que hablase.-dice poniéndose erguida con autoridad.-¡Angus!-señala a Babi.-quieto.-ríe mientras corre hasta saltar y montarse en la espalda de Babi. Acaban enredadas mientras Babi corretea relinchando por la calle con Sally a cuestas.                                                 -Estan locas.-río junto a America que las mira con tanto cariño...asiente.   -Danny, Babi te dio mi aprobación,-dice aún mirando a las chicas fijamente mientras corretean pero sin levantar la vista hacia mi.-ellas son mi familia.-su tono continua siendo tranquilo, pero no es tan amable, es cortante, firme.-no la hieras Danny. Esa felicidad. Este momento vale los malos momentos. Nina me ha dicho que lo sabes. No sé si lo entiendes, sino lo acabarás haciendo.-ahora me mira directamente a los ojos, sus gafas están sobre su cabeza, parece un hada adorable aún con su sombra negra, su pelo rubio con una mecha morada entre el moño, con sus labios rojos y anillos. Pero sus ojos marrones me miran con la fiereza de una leona o una osa. Un escalofrío me recorre mientras tengo la imperiosa necesidad de dar un paso atrás, no lo hago. Mantengo la mirada fija.
-Te lo prometo America. La quiero.-la miras y la ves aún subida encima de Babi haciendo el idiota, sonríes cuando Babi intenta desprenderse de ella y Sally lloriquea.
-¡Danny! ¡La maldita me va a tirar!-grita entre risas.-me voy a caer. Miras a America que asiente mientras tu tonta sonrisa se extiende por tu cara. Te acercas a una Babi que relincha mientras intenta tirarla diciendo "pesas mucho, gooooorda" y ella le hace cosquillas, cosa poco inteligente cuando puede caer de casi metro ochenta de chica.
-Sally, ven.-le digo. Levanta la vista y tras la maraña de pelo rojizo revuelto veo sus grandes ojos verdes mirándome con el brillo que no es locura, es solo felicidad, exuberante alegría.-ven. Extiendo mis brazos. Suelta el cuello de Babi enganchándose al mío, brazos, luego piernas, un bonito koala.
-Mi héroe.-sonríe en mi cuello dándome un grandioso beso en la boca. Se apoya en mi hombro mientras caminamos hacia America.
-Sois adorablemente pegajosos.-Babi saca la lengua.-me encanta.-ríe como una cría abrazando a America que me sigue analizando con fieros ojos.-¿no crees Ams?-me sigue mirando y le sonrío.
-Si.-sonríe recuperando sus dulces ojos bajo los que sigo viendo un rayo de "se consciente"-sois adorablemente cuquis.-dice despeinando a una Sally-koala mientras caminamos a casa.

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