"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Esconderse dejo de ser una opción.

Tenía siete años el día que descubrí la terrible verdad de la Navidad, sin embargo Jason dijo "la realidad es jodida enana, pero papá y mamá son ahora mejores ¿no?" desde entonces siempre lo creí. Mi padre cuidaba de nostros con el sudor de su frente y cada energía que tenía. Atesoraba su bar. Mimaba a mamá con besos y abrazos, muchos papás habían abandonado, huido, o no se querían igual los míos se querían como el primer día. Mamá le miraba como si con él respirase, después lo entendí. Ella se molestaba conmigo pero aún así me cepillaba el pelo, me ayudaba con los deberes y me cocinaba mi plato favorito cuando estaba triste aunque tuviese que ayudar a papá, aunque tuviese que ir a la ciudad a hacer algún trabajo, siempre estaba allí. Quería a mi familia, era mi tesoro particular, con sus más y menos. Por eso, aquel día, me termine de romper....
Estas sentada en la orilla del mar. Miras el horizonte oscuro. La única luz que te alumbra es las farolas del paseo marítimo, los faroles de los pescadores y las pequeñas del cielo. Sientes la arena contra ti, esta fría, el agua te moja los pies y el bajo de la falda. Acaricias el agua como una amiga. Te levantas y la miras.
-Tu siempre me has consolado... hazlo ahora por favor.-le suplicas al mar. Te quitas la falda húmeda, te quitas la chaqueta y la camiseta. Estas ahí de pie ante el mar en ropa interior que apenas se moje se volverá transparente. "Mala elección de ropa" ríes para ti misma. Podrían verte. Cualquiera. Te da igual. Empiezas a caminar. Paso a paso sintiendo el calor-frío del agua.
-¡¡¡Greta!!!-grita una voz. La conoces. Te giras. Le ves. Tu amigo. Tu hermano. Lo único que tienes. Corre hacia ti.-¡¡¡Estas loca joder!!! ¡¿Qué coño querías hacer?!-brama la voz.
-Llevo horas... horas buscándote.-entonces te fijas. Esta sudando. Jadea y su respiración es dificultosa, se traba, sus ojos están algo llorosos. Te mira asustado. Realmente asustado.-Jason me llamo diciendo que te largaste de casa esta mañana. Dice que paso algo anoche "encuéntrala" casi suplico. ¿Donde llevas todo el día por el amor de dios?-esta sudado, enfadado y tu sonríes.
-Esta bien Jon. Lo siento.-le abrazas aunque estés medio desnuda.-lo siento. Solo quería escapar.
-Esta bien.-te devuelve el abrazo de forma demasiado fuerte.
-Lo siento.-dices en un susurro empezando a dejar escapar las lágrimas.-no iba a hacer nada, solo quería... olvidar un momento.
-No importa.-te abraza más fuerte.-esta bien. Estoy aquí.
-Se acostó con él.-sueltas mirándole a los ojos. Rompiéndote. Haciéndolo tan real como es.- Ayer en el bar mientras les servía a los chicos me senté un rato con ellos. Estaban hablando de ello. No quería oirlo.-dices enfadada.-era horrible, saber donde la había tocado, que le hizo, que le hizo ella.-nauseas en tu garganta.-como la besaba. Ella le dijo te quiero. Jon... le quiere.
-Puede. Pero me he fijado en como te mira a ti y como le mira a él. Te quiere más a ti.
-Aún si fuese así. Eso no importa.-él te mira sabiendo que cualquier cosa que diga no sera suficiente. Sabe lo mismo que tú. Ella nunca tendrá el valor. Ella siempre estará asustada. Tú solo serás un secreto.-Jon.-suspiras.-se lo dije a mis padres anoche.-su mandíbula se desencaja.-estaba demasiado cansada de ocularlo, de ocultarme.-suspiras.-estalle.-haces el gesto con la mano. 
-Dios ¿Qué dijeron?
-Mamá alucino hasta el punto impensable. Papá me dijo que daba igual a quien quisiese, el me amaba igual. "Eso de juzgarte es una tontería" puntualizo mirando a mi madre en un reproche. Fue hilarante.-ríes con lágrimas asomando de nuevo.-Jason no dijo nada, solo asintió como si lo supiese, me dio un beso en la frente y fin. Pero mamá... me llamo aberración, algo así como pecadora, pagana, puta, muchas muchas pes.-ríes.-dijo que no se lo dijese a nadie más que era una vergüenza. La gente se reiría de mi y la apuntaría con el dedo. "¿Como has podido hacernos esto?"-la imitas.
-Eso son gilipolleces. Mierda. 
-Lo es. Pero es la verdad... no puedo decir nada. 
-Puedes quedarte en mi casa esta noche. Mamá no dirá nada. Puedes dormir conmigo.
-Gracias Jon.-te apoyas en él. Él se ríe al darse cuenta por primera vez de tu estado de desnudez. Te abraza evitando el frío. Os quedais así. Sosteniendoos.-hable con ella, hace tres días.-te estrecha más fuerte.-dijo muchas cosas... demasiadas. Dije otras tantas.-suspiras.-esta cabreada por que lo que le dijiste. ¿Qué fue porcierto?-levantas la vista para verle.
-Solo fui directamente y le solté "sea a lo que sea que juegas, termínalo" le di una charla larga y tendida de que lo sabía todo, todo, todo. La acuse de jugar contigo. De ser mala y cruel. De ignorar y menospreciar tus sentimientos. La llame puta. La llame mala. Le dije que nunca volvería a creer que era el ángel que todos creíamos, jamás la vería como la inocente chica de la bici porque no lo era. Solo era una cría que jugaba con tus sentimientos y que es demasiado cobarde para aceptar los suyos.
-Wow. Wow.-ríes.-impresionante. ¿Ves?-le das un beso en la mejilla. -No necesito un caballero, te tengo a ti. Protegerás mi honor y corazón contra los malechores.-te separas, le das una sonrisa y te acercas a la orilla.
-¿Tú que harás a cambio?-te mira irónico.-¿me protegerás contra los ladrones my lady?-dice creido.
-Te protegeré de ti.-le sonríes tranquila y dulcemente.-ahora ven, vamos a nadar y evitar pensar. Así cuando lleguemos a tu casa tu madre no creerá que te has acostado con cincuenta chicas o que pueda estar embarazada de tu bastardo.-ríes.-solo sabrá que el lerdo de su hijo y la estúpida de su "no-hija" se meterieron en el mar en pleno diciembre.-él se ríe.-exacto.-sonríes de forma consoladora.-ven. Nos dará demasiadas mantas, chocolate caliente y un beso de "sois demasiado tontos"
Jon te siguió. Salisteis congelados, con los mocos colgando, la respiración costosa y el cuerpo temblando mientras os reíais de vuestra (tú) estupidez. Al llegar a casa como perros mojados su madre nos dio una colleja a cada uno y una taza con chocolate. Nos dormimos a las cuatro de la mañana tras una charla de "gracias al infierno que estas bien" con Jason y una demasiado larga sobre como Jon debería dejarse de gilipolleces y decirle a Rene que sabe que será la madre de sus bastardos.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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