"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Ese dulce instante llamado felicidad.


Antes creía en cientos de cosas, aunque la vida poco a poco las refutó casi todas. Ahora hay un puñado de cosas que creo o quiero creer. Una de ellas es el deseo de la felicidad. En ese maravillosa aventura llamada vida descubrí que el cuadro que nos vende de pequeños ese "y vivieron felices..." con sus múltiples variantes es irreal. Después de cerrar la página, después del beso final puede aparecer una princesa más guapa y llevarse al príncipe, pueden darse cuenta que ellos no eran como pensaban, pueden tener hijos pero dejarse de amar, pueden morir, pueden vivir, pueden reír y llorar, porque eso, eso es la vida. Es buena. Esos males horribles que te destrozan, que no son "felices" sino la miseria más venenosa posible. Sin embargo esos momentos eso te hace apreciar el instante, ese brillante destello de pura energía luminosa digna de un unicornio. Ese momento que te hace reír, bailar, cantar y sonreír como el idiota más grande de este planeta. La vida puede ser un asco, muchas veces cientos miles... te hará querer rendirte, meterte en tu cama y llorar, querrás aferrarte a un sustituto de la verdad, querrás acabar, querrás huir, joder todos lo hemos hecho. Pero cuando ves ese destello en la miseria aferrare, agárralo como lo valioso que es porque es tan precioso es tan único, es efímero y quizás allí destaque su belleza. ¿Serás feliz para siempre? Ojala pudiésemos pero siempre habrá bajones la montaña no puede subir eternamente, pero cuando estés ahí sintiendo como sube, sube, sube y tu estómago se encoja, cuando estés en la cima y veas la caída sabiendo que llegará apenas la atracción arranque de nuevo en ese momento grita como si no hubiera mañana, siente la adrenalina la euforia y la mente vaciarse por el destello. ¿Quieres ser feliz eternamente? ¿Quieres tu final de cuento? Quizás exista, quizás no. ¿Quien sabe? Pero agárrate, súbete a la montaña y ve la caída con tu mejor sonrisa, porque en algún momento volverás a ver la cima.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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