"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Ella sabía al mar.

A pesar de la increíble sorpresa e irrealidad de una vida normal, ocurrió. Él ahora podía "alimentarse" de la energía de ella de forma más consciente. Ella creía que su autocontrol era impresionante. Él adoraba sus ojos abiertos o su naturalidad al preguntarle "¿has matado?" "¿hay más?" "¿dios existe?" sobretodo se fascinaba con cada pequeño detalle de su naturaleza.
El tiempo había pasado, era adaptación, evolución. No eran tan distintos. Mientras se podría creer que eran dos caras de una moneda. Humano y demonio. Bien y mal. Sería ingenuo creer aquello. Porque la verdad era que eran las curvas que componían un mismo lado. Aquel día mientras disfrutaban de la escena ante la televisión Zoe lloraba un mar de lágrimas y gemidos, ronquiditos y mocos sorbidos que a Cain le parecían una mezcla de adorable y repugnante. Ella le miro con los ojos rojos, las lágrimas emborronandole la vista, las mejillas mojadas y el labio tembloroso.
-¿Por qué tu no lloras?-se limpio la nariz con la manga.-es la cosa mas triste del mundo.
-Si es triste.-asintió con una mirada triste mirando la pantalla.
-¿Entonces?-dijo su voz algo más aguda mientras se secaba los ojos.
-Los demonios no pueden llorar.-ella levanto una ceja.-no se porque.-se encoge de hombros.-solo se que ningún demonio puede llorar. Es parte del paquete.-se mira las manos sacando sus garras.-aspecto atroz, personalidad egoísta, narcisismo, necesidad, maldad, nada de lágrimas y claro...-dice con un tono burlón para suavizar la seriedad que había adquirido la situación.-un físico de infarto.-ella ríe entre las lágrimas aún restantes
-¿Qué haces cuando estas triste?
-No estoy nunca triste
-¿Esto?-señala la tele mientras las lágrimas continúan.-¿no te da pena?-él asiente-¿entonces?
-Solo es un pequeño sentimiento, nada que no se pueda soportar pestañeando un par de veces y dejando un momento a mi egoísta corazón de recuperar su estado normal.
-Suena horrible.-ríe entre lágrimas.-es de las cosas más tristes que he oído. Me dan ganas de llorar.-llora entre risas.
-Ya lo estas haciendo tonta.-se ríe él secando sus lágrimas.
-Vete a la mierda.-sonríe abiertamente dándole un empujón con las lágrimas aún en los ojos.
-Ha sido algo bonito.-se ríe.-era como una declaración, lloro por ti.-sonríe.-si pudiese llorar lo haría como tu ahora mismo seguro.
-Cabron mentiroso.-se ríe con las lágrimas mientras la pelicula continua y los destellos de la pantalla hacen que un sollozco tonto salga de ella. Él se ríe por lo bajito.-no te rías.-susurra
-En realidad es precioso verte hacerlo, con todos tus mocos.-le tiende un pañuelo y ella se suena.-tu cara roja e hinchada y esa mirada de tanto sentimiento en ti que desborda. Te quiero más por eso.
-Es horrible.-ríe ella sorbiendo.-estoy segura que parezco un enorme bebe mocoso.
-Lo haces.-ella le tira un cojín.-pero para mi eres el bebé más adorable del mundo.-le besa los labios con sabor a sal.-además sabes bien.-se relame.
-Asqueroso.-le besa de nuevo.-ahora no me distraigas, quiero seguir llorando hasta secarme.-le sonríe.-tu deberías intentar probarlo.-él niega divertido.-¿pero sientes no?¿me sientes? ¿me quieres?-dice con más necesidad de la que quiere, se hace la distraída mirando la pantalla pero ahora las lágrimas aunque salen poco a poco, sin dejar descansar a sus ojos ahora lloran por él, por ella por el miedo.-porque yo lo hago sabes...-se limpia la cara con la maga.-te quiero.

-Zoe.-dice en más como un ruego que una llamada. Ella mira.-Puedo sentir, sentir viva y pasionalmente-le coge la mano y se la pone en el pecho, ella escucha el tum-tum de su corazón contra su mano, es algo irregular, es más profundo y rápido pero suena como un corazón viviente y sintiente.-solo que un sentimiento tan puro como el llorar no puedo sentirlo, la tristeza me es prácticamente nula, ventajas del narcisismo y el superioridad.
-Pues tus ojos tendrían unas lágrimas preciosas, serías como uno de esos cuadros de los museos con un bello hombre sobre una roca con lágrimas por su amor imposible.-bromea acurrucándose con él.
-Mira la película Zoe.-le dice acaricíandole los mechones rosas de la coronilla.-sino estas jugando con fuego. Uno peligroso.-dice su profunda y sexy voz con burla.
-Bah.-se encoge de hombros.-sé como termina. Se terminan diciendo cuanto se quieren y felices para siempre.-levanta la vista para mirarle a los ojos.-ahora no se si me apetece más el fuego ¿a ti?-le dice antes de morderle ligeramente el cuello y darle un tierno beso.-mmm.-musita mientras se aparta y acurruca en el lado opuesto del sofá con una sonrisa de victoria y diversión.
-Mmmm.-gruñe casi Cain.-juguemos entonces.-dice en un susurro antes de acostarse contra ella.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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