"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Solo queda polvo en el asfalto.

A los doce Rosie la novia de Jason durante cuatro años le dejo. "Me aburres" dijo la muy perra. Jason estuvo una semana arrastrándose diciendo cosas como cambiaré, te quiero, dame otra oportunidad, blah blah. La semana de después estuvo deprimido y cabreado. Le llame idiota, le consolé, le robaba cervezas a papá y se las llevaba a su cuarto con brownie. Nunca lo entendí. Me reía o le miraba con lástima. "Es solo una tía, ese no parece mi hermano" Era lo que pensaba. Mi rudo, divertido, inteligente y basto hermano había sido sustituido por ese hombrecillo salido de una mala comedia romántica. Cuando me encontré a Rosie poco después y me pregunto por Jason la llame puta y le arranque medio pelo. Llegue a casa con la cara arañada por sus uñas rojas y algún raspón en la rodilla. Al entrar mamá me vio con una "peluca" en la mano, vociferó a Jason. Él me miró con los arañazos en la mejilla y pelo rubio en la mano. Habían tres semanas de gimoteos con ojos apagados pero al verme con mi sonrisa en la cara como la cría que le llevaba lagartijas estalló en una enorme carcajada. Me abrazo y dijo "te quiero" mientras reía y lloraba. No lo entendía, no hasta ese día....
Llamas a su puerta, en ese momento no tienes control, tu cara es un cuadro de enfado, de decepción de tristeza y ansiedad que llama a su puerta sin importar cuan desesperada parezcas estar.
-!¿Qué?!-pregunta algo molesta por el continuo pum-pum-pum-pum-pum de la puerta.-ah eres tu.-es lo único que dice.
-¿Es cierto?-tu boca se atreve a pronunciar. Ella sabe de que hablas, lo sabe perfectamente, aun así levanta la ceja "¿el qué?"-Macon. ¿Es cierto?
-Si, lo es.-asiente como si realmente, realmente no fuese nada del otro mundo. Quieres llorar. Quieres matarla.-Ayer cuando salí a pasear con la bici nos encontramos. Fuimos a pasear. Estuvimos hablando.-sonríe estúpidamente.-tendrías que haberlo visto Greta. Era, como no sé. Especial.-suspira. "¿De verdad me estaba diciendo esto?"- Dijo de volver a quedar hoy.-te mira por primera vez y debió ver el odio, la tristeza, la incredulidad en tu mirada.-Al final terminamos en el lago...-te mira, "no llores" piensas "no llores Greta"-me beso.-traga.-le bese.-agacha la mirada.
-Arely.-dices con un nudo en la garganta. Ella levanta los ojos.
-Greta esto.-os señala.-era solo... no sé una fase. La gente la tiene en la universidad, se enrolla con su mejor amiga, tienen sexo lésbico, experimentan la vida y las posibilidades que le otorga. Hay que probarlo todo.
-¡No me vengas con esa mierda!-le gritas dando un golpe a la puerta. Te destrozas la mano, la puerta se desconcha ligeramente y hay sangre de tus nudillos. No te importa.
-Cálmate. Por dios llamaras la atención de todo el mundo.-te mira en un reproche.
-No tengas los cojones, los ovarios.-corriges.-de mirarme así, de decirme que puedo y que no hacer. Si quiero gritare.-lo haces, gritas gritas con una voz que no parece tuya.-¿como?-la miras con las lágrimas empezando a caer.-¿como has podido?
-Siempre me gusto.
-Te quiero Arely.
-Y yo a ti Greta pero esto era solo.... solo una fase.-se atusa el pelo nerviosa mirándose los pies.
-Pues yo estoy enamorada de ti. No es una fase. Esto.-remarcas en casi un grito señalándoos.-esto no fue una fase, esto fue amor. Te quería. Te quiero. Te querré.
-Greta no hagas esto más complicado... somos amigas joder.-te coge el brazo.-eres mi mejor amiga.
-No Arely. Era tu puta novia.-le escupes prácticamente.-dijiste que me amabas.-sueltas la primera lágrima. --aún por mucho que lo negases, que te avergonzases, que no "recordases" lo dijiste. "Te quiero mucho, si fueses un chico me casaría contigo sin durar".
-Calla.-empieza a palidecer.
-"Tendría tus bebes y sería la mujer más feliz de la tierra. Gritaría al mundo que te amo".-tu voz se convierte en un nudo.-"Porque lo hago",-las lágrimas caen. Caen y caen. Ella te mira más pálida de lo que es, petrificada y asustada. Niega mirándote "pensaba que no lo recordarías" una pequeña lágrima parece caer por sus ojos.- Tu. -la señalas.-Tu eras mi novia.-se ríe.
-Estas siendo una inmadura. Sabías que esto no era serio... que solo era algo pasajero. Diversión.-"pégale".-los pensamientos de una borracha.-ríe más.-en eso se basa tu teoría de "amor".-menosprecia.
-¡Una mierda!-gritas.-¡Una puta mierda!- es lo único que logra salir de tu boca. Porque sino quizás la mates.
-Greta cálmate joder.-te reprocha de nuevo.
-Bien. Lo haré.-dices más fuerte de lo que querías.-no te preocupes. Esto...-os señaláis.-se acabo. Tu y yo no somos nada.-lloras. Lloras aunque no quieres porque no puedes evitarlo. La ves con su vestido cursi de flores, con el moño del que se escapan demasiados pelos, con sus grandes ojos azules que hoy parecen más fríos y asustados que nunca. Esa boca que solo suelta puñaladas. La miras y la quieres. La quieres tanto que duele. Pero la odias. La odias por ser una cobarde. Por no atreverse a amarte. La odias por besar a otro chico. La odias por no poder mirarte directamente a los ojos. La odias por que aun así la quieres.-esto se acabo.-repites.-Tu y yo....-coges aire y la obligas a mirarte. Ahora tus ojos son los puñales. Quieres que sufra tanto como tu. Incluso más porque el dolor que te esta provocando parece que va a matarte. No es posible morir por un corazón roto o eso dicen, pero ¿como puedes vivir sin corazón? El mío ahora es un conjunto de pedazos extirpados por su mano. Puedes ver el polvo en el suelo. Puedes ver el vacío que me queda. Porque no me queda nada.-No. Somos. Nada.-la miras. Silencio. Te giras. Subes la calle y te largas.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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