"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 26 de octubre de 2014

Aquella a la que le faltaban ingredientes para volar.

Se que puede sonar injusto, tal vez pretencioso o bueno... una exigencia. Sin embargo es solo una petición. Últimamente entre estudios, trabajo, bloqueo de escritor y mente perdida las palabras se han quedado vagando por mi cabeza intentando escapar de forma coherente. Lo he intentado. Lo he dejado de intentar. No ha habido demasiada suerte aún. Leo palabras ajenas de tantos libros que me duelen los ojos, escucho las historias de películas y series con sus voces repitiendo guiones en mi mente. Imagino escenarios. Creo momentos. Releo mis palabras en busca de ese hilo que anude lo que se encuentra disperso en mi cabeza. Esta ahí. Veo las historias en mis sueños. Escucho los pensamientos de aquellos que cree. Puede sonar a locura, tal vez lo sea, pero es la verdad. Si pudiese dejaría de escribir, pero es la droga que circula por mi organismo. Muchas veces he pensado ¿qué más da? ¿quien te escucha? ¿quien te lee? vuelve a hacerlo solo para ti. Pero cuando eso pasa recuerdo el sentimiento de saber que aunque sea una persona, una única persona ha leído un pedazo de ti. Porque eso es lo que es, un trozo de ti, grande o pequeño, significativo o no. Es así, los escritores tienen relaciones más intimas con un trozo de papel que mucha gente con sus parejas. Cuando la duda, la incertidumbre y el pesar de la falta de reconocimiento me llegan recuerdo la sensación de ser alabado, porque sí, aunque esta es mi terapia, este es mi mundo.... todos y cada uno de los que escriben sus palabras lo hacen para ellos, pero también lo hacen de forma egocéntrica deseando ese ¡escuchadme! buscando la satisfacción de una alabanza. "Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia .... está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio." Esa soy yo. Esos son ellos. Ese quizás seas tú. O tal vez no y solo leas mi nuevo desvarío esperando que sea una buena historia. En este caso pido con la desesperación del condenado que alimentéis mi alma. Pido el consuelo, la certeza y la confirmación. Aquí la niña perdida, tengo fe y polvo de hadas... creo haber perdido algo de la confianza.
PD: No suelo hacer mensajes, más bien creo recordar solo haber hecho uno. Normalmente son historias, son pensamientos desperdigados o momentos de palabras palabras palabras. Este es ¿especial? o solo la claridad de la noche. Gracias a todos los que me escuchais, por absurda que llegue a ser. Un beso enorme, la niña perdida.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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