"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Los sueños, sueños son... tristemente.

Anoche tuve un sueño. Ojalá hubiera sido como el de Martin Luther King. Quisiera que no hubiera sido tan egoísta, mundano y simple como lo que fue. Sin embargo tuve un sueño del que no quería despertar. Tuve un sueño que no quería olvidar. Tuve un sueño... que desearía que fuese real. En ese sueño estabas tú. Estaba yo. Pero al despertar, solo quedaba yo aferrada a mis mantas.

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