"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 30 de diciembre de 2014

A la mierda esperar.

Quizás en la infinidad máxima de este mundo que nos enseñaron desde que aprendimos que el Big Ban era distinto del Big Ben, exista eso llamado destino. Escrito en el cielo, el suelo o el mismo aire. Tal vez nuestras vidas estén marcadas por un hilo rojo que nos ata a aquello que es nuestro. Es bonito pensar así ¿no? Porque así no importa cuan perdido estés en la infinidad del mundo, del tiempo, del espacio y la vida. No importa. Porque pase que pase, en algún punto ese destino te golpeará.
Aunque... se puede truncar. Quizás se rompa o se borre ¿Entonces qué? ¿Estaremos infinitamente perdidos en la infinidad? Dichosa infinidad.
Por lo que quizás el tiempo no sea nuestro gran aliado, el espacio nuestro amigo y el mundo tan magnifico como lo imaginamos, así que ante la duda sigue viviendo con el significado en letras mayúsculas de la palabra, aferrándonos a ella haciendo que el momento merezca la pena y todas esas cosas que las letras de las canciones y las películas intentan inculcarnos. Porque si es cierto que nuestro destino esta ahí, esperándonos, ¿por qué seguir esperando? Tira del hilo antes de que se rompa. Tal vez no sea tarde ¿o si?

viernes, 26 de diciembre de 2014

Tus deseos son órdenes para mi.

Zoe estaba asustada de cientos de cosas en este mundo, durante toda su vida había descubierto muchas formas de enfrentarlo de pequeña su padre le contaba un cuento, su madre la cubría de peluches, sus amigas reían, sus novios la abrazaban. Sin embargo todo ello no podía asemejarse a su mejor y fiel amiga, el polvo de hadas, las hierbas de la bruja o los caramelos brillantes. Magia solía decir mientras agarraba los ingredientes, solo es hermosa y eficaz magia. Cuando hasta ella misma le asustaba solo necesitaba un poco. En la soledad, solo necesitaba de aquello. Daba igual lo demás. Ahora, sin ella... se sentía demasiado sola y asustada. "Solo un poco" pensaba "solo esta vez" se decía en la debilidad e incertidumbre. Mientras andaban hacia la pulcra puerta blanca se lo repetía, mientras se aferraba a la mano de Cain sintiendo como cada músculo dolía hasta desaparecer, como sus nudillos se volvían más palidos y como el maldito tic del ojo pulsaba su ojo. Él la hacía reir para aliviarlo, ella se lo agradecía a cada palabra. Al ver a Margot sintió el peso del suelo vencerse. Al ver a Tom su respiración se corto."No puedo enfrentarme a esto" se reía en su mente "¿Qué cojones pensaba al aceptar?" escuchaba a la vocecita en su mente decir mientras veían la bonita casa y Cain interpretaba el papel del novio perfecto.
-No preguntes-ríe Tom dándole una palmada en el hombro mientras ambos se ríen.
-¿Qué es tan divertido?-le susurra Zoe a Cain mientras salen al jardín.-pareces el perfecto invitado.
-Lo soy.-sonríe como un tiburón "maldito"
-Maldito.-musita haciendole reír.-estoy agotada y esto solo acaba de empezar.-se apoya en su brazo.
-Venga, venga.-le pone una mano en lo bajo de su espalda empujandola dulcemente.-te encantará, tras un par de "mimosas"-se burla.-esto será pan comido.-ella asiente más docilemente.-ves.-la besa en la coronilla calmandola.
-Sois adorables.-sonríe divertida Margot desde el jardín.-chicos pasad.-hace gestos con la mano ante los que Zoe bufa a Cain.-mirad todos, Zoe está aquí.-dijo de forma animada, quizás demasiado.
-Como se pongan a cantar nos largamos.-mira Zoe seriamente a Cain.
-No....-ella asiente.-¿sí?-sube una octaba su voz.-dios, esto va a ser jodidamente divertido.-dice justo al entrar al enorme jardín con quince personas que juzgaban con grandes ojos a la pelirosa.-Hola.-sonríe con su mejor "soy el tío perfecto"-soy Cain, el novio del perro asustado.-prácticamente la empuja.
-En lo de perra acerto.-dice "por lo bajo" una morena de pelo corto y grandes pechos junto a un tío de más de metro noventa y espalda como un muro.
-Gracias Becca.-se enderezó Zoe dándole su mejor mirada "jódete"-hola chicos.-sonrió mirando rostros que ampliaban o disminuían aquella sonrisa.
Tras aquello bebieron cócteles suaves y aterciopelados o así los describió Cain haciendo que la mitad de su trago se saliese por la nariz de Zoe. EL público amaba a Cain y su refinado sentido del humor "deberían verle de verdad" pensaba Zoe aportando pequeños y breves comentarios a sus aportaciones. Frankie llego una hora y media después cogida del brazo del abuelo. Apenas pudo hablar con ella más de un hola pues un apuesto rubio de gesto dulce la robo con un beso. El abuelo por el contrario supuso una grata compañía para ambos. La comida transcurrió con que los que menos la conocían le decían lo guapa que estaba, lo bonitos o curiosos que eran los tatuajes de sus brazos y piernas. Una adorable chica pelirroja llamada Lory le dijo lo guapa que era y donde había comprado ese "precioso" vestido. Margot y Tom lucían como la pareja más perfecta del mundo.
-Enana.-dijo una voz grave acompañada de un cuerpo en forma de muro seguido de Becca.-pareces más y menos tú que nunca.-comentó haciendola sonreír con ojos tristes y felices.
-Eh grandullón ¿pudiste entrar por la puerta?-bromeó abrazándole débilmente.-veo que has conseguido una adorable adquisición en el ambito amoroso.-"¡sarcarsmo!" parecía gritar llevándose un codazo de Cain.
-Soy Cain ¿tu eres Pascal no?-le tendió la mano mientras él asentía. "Él tío que se tiró a tu novia, repetidas veces" pensaba mientras estrechaba su mano más de lo necesario.-un placer.
-Demasiada testosterona señores.-se metió en medio una pequeña morena de pelo trenzado seguida de Frankie con copas y copas de champán.
-Estef.-sonrió Zoe.-apenas os había podido ver a ninguno.
-Culpa a Margot.-bufo Estef.-nos tiene dando vueltas arriba y abajo. Lazos, rellena copas, globos, flores, mira el vestido de..., llama a..., mi madre me ha dicho que.-dice frustrada.-dios voy a matar a esa mujer como no se case pronto.-dio un trago a una de las copas que sostenía.-mejor. Zoe rió pero cogió una de las copas y bebió pequeños tragos intentando parecer sutil, nadie lo noto a excepción de Cain. "Quizás esto sea demasiado, no vendrá mal un poco de alcohol". Bebida tras bebida, risa tras risa Cain conocía toda la antigua vida de Zoe. Veía las miradas juiciosas tras los comentarios amables, veía el miedo ante sus acciones, veía como ella se reprimía intentando agradar. Sus normales cinco tacos cada treinta palabras se redujo a uno cada setenta. Su gesto se veía relajado por el alcohol y el porro que sospechaba había fumado en el baño. Sus movimientos eran medidos a la vez que simples. Sabía que era feliz rodeada de toda aquella gente, siendo perdonada a cada paso pero... no era ella. No era la mujer a la que quería. Era una versión plastificada. Pusieron un vídeo del pasado de Tom y Margot, comentarios de amigos, vídeos de bebes y niños, todo el trayecto hasta el ahora en ellos se veía a la mayoria de sus amigos entre ellos Zoe. Rubia, morena, pelo morado, pelo medio rubio y negro, casi blanco y finalmente rosa. Cain vió su progresión de la adorable chiquilla que cada vez tenía más metal, cada vez algo más apagada y brillante, algo más delgada, la tinta, las cicatrices. Mientras todos se fijaban en la preciosa pareja y como la novia se limpiaba el rimel él veía la mirada perdida de ella en una pantalla, veía el antes y el después. En ese momento le cogió la mano asustado por su pasado y su posible futuro. Se aferró al presente que quería.
-Muchas gracias chicas.-lloriqueo un poco más Margot abrazando a unas chicas de lisos vestidos.
-Os queremos chicos.-grito Sony más alto de lo necesario con un deje en la voz.-uoooooo.-sí, estaba pedo, pero recibió su obación con risas y más gritos.
Los novios fueron uno a uno dando besos y abrazos. Parecía una adoración a la pareja, en cierta forma a Cain le enfermo "Cuanta adoración necesita esta gente" quiso bufar. Cuando abrazaron a Zoe vio como ella respiró aliviada ante la sincera sonrisa de Margot.
-Ha sido precioso.-río achispada.-adorable.-arrastro las palabras.-adorable, adorable, adorable.-repitió sonriendo ampliamente provocando que nos riésemos.
-Creo que esa es mi señal para que la lleve a casa.-bromee sujetando su cadera inquieta.
-Claro.-asintió Tom.-Sony y Guite ya están lo suficientemente borrachos por todos, tendrán que dormir en los sofás.-bromeo.-mejor que Zoe vaya a casa antes de unirse al club.
-Pequeña.-susurro en su oido provocando que ella se acercase a su cuello.-tenemos que ir a casa.-"casa" susurró a su barbilla.-eso es. Dormir.
-Cama.-le beso el cuello provocando las risitas de los de al rededor.-mmmm....-se acurrucó.
-Eso es.-la abrazó de la cintura.-no puede tener sus manos lejos de mí.-dijo con tono presumido.-dome a la fierecilla señores.-inclina la cabeza.-ha sido un placer.-se despide de todos junto con una Zoe que sonríe, asiente y dice "adios, adios" o "gracias, gracias".-lo has hecho bien pequeña.-la besa Cain al llegar al coche.
-Tú también.-dice en un tono bajo y rasposo.-todas las mujeres me miraban con envidia insana.-ríe.-mío, mío, mío.-agarra el borde de su chaqueta atraiéndolo. "Aja" le dice a su boca.-casa. Cama.
-Como ordenes pequeña.
PD: Feliz Feliz Navidad a todos. Un beso, la niña perdida.

martes, 16 de diciembre de 2014

Ella enfrentaba el pasado, él temía al futuro.

Siglos, milenios, eones, décadas, vidas. Sí... vidas. Él lo ha vivido todo aferrado a un principio más importante que él mismo "tu vida vale más que la de cualquier mortal" "tu vida vale más que cualquier cosa". Pero ahora Cain tenía miedo. Estaba completamente aterrado, porqué ella bien lo decía era un egoísta, egocéntrico, narcisista con complejo de macho alfa. Un león, ella la presa. Lo era. Durante lo que denominó vidas, más de las que puede contar, más de las que realmente quiere recordar lo fue. ¿Lo es? Cain ahora estaba asustado porque durante casi toda su existencia miro el mundo en el que habitaba como una sombra, un cuento o un ídolo ese era el mantra "soy mejor". Sea quien fuese Dios, ese ser que abandonó a su especie por los pecados que no recordaban haber cometido, esas criaturas tan viles y odiosas como los peores seres humanos. Habitaban en el lado oscuro de la humanidad, se alimentaban de ello. Sin embargo ahora... tras demasiado tiempo Cain volví a sentir eso que una vez lo llevo casi a la locura. Ahora en sus sueños aparecía él sin garras. Ahora mientras la miraba dormir quería abrazarla sin alimentarse de su energía. Ahora al ver su sonrisa brillante, su piel ceniza con los temblores, sus ojos llorosos por la realidad, cuando ella le decía "te quiero" con tal convicción que ni el mismo diablo le hubiera hecho creer lo contrario. En esos momentos Cain deseaba ser aquello que siempre despreció, un vil, sucio, imperfecto y frágil humano.
Dos semanas atrás había llegado un mensaje a su móvil "Hola Zoe. Aquí Margot. Frankie me contó que os encontrasteis, dice que estás mejor y que te hablo sobre mi compromiso con Tom. Siento no habértelo dicho. Sé que entiendes porqué fue. Sin embargo, tras este tiempo y hablarlo con todos creemos que lo mejor sería que vinieses a casa. Dentro de dos semanas organizamos una pequeña fiesta para celebrar la boda "pre-boda" lo llama mi madre, ya la conoces está loca de emoción por esto. Deberías traerte a ese nuevo novio tuyo tan guapo del que hemos oído hablar. De verdad Zoe ven." Zoe estuvo mirando aquel mensaje pasmada en la silla de la cocina durante veintisiete minutos y treinta y un segundos, Cain contó cada uno de ellos mientras su café se enfriaba.
-Es Margot.-dijo casi sin aliento.-quiere, quiere que vaya a su "pre-boda".-rió ligeramente.
-Eso es genial pequeña.-le tendió el un té recién hecho que ella se tomo de tras tragos.-sé que estas nerviosa, que no quieres ir.-le dio una sonrisa que ella solo pudo responder.-pero vas a decir que sí.-tras un beso en la coronilla, dulce y delicado Zoe pulso "me encantaría ir, gracias." dejando escapar el aire que había estado conteniendo durante veintinueve minutos y cincuenta y seis segundos.
Pero ese día había llegado. Aterrada y paralizada Zoe se sujeta a la mano de Cain con la fuerza de un marinero.
-Pequeña, podrías respirar en algún momento y devolverle la circulación a nuestras manos.-ríe señalando sus manos.
-Claro.-las suelta rápidamente con nerviosismo.-esto es una tontería.-dice mientras caminan hacia la puerta blanca y pulcra del perfecto barrio residencial.-no encajamos aquí.-él levanta una ceja.-vale... no encajo aquí señor perfecto con mi traje de mil dolares.
-Mil quinientos amor.-ríe. Ella frunce el ceño.-vale, vale no tiene gracia.-levanta las manos en rendición.-estas preciosa. Tu bonito vestido azul de flores de niña buena. Tu bonito moño rosa y maquillaje normal.-ella frunce los labios.-preciosos labios rojos.-la besa.-ñam.-se relame, ella sonríe más relajada.-sin tanto metal podríamos pasar por fin por las aduanas del aeropuerto sin tardar tres horas.-le da una pequeña sonrisa.
-Maldito.-le codea Zoe ya algo más relajada.-creo que me va a explotar el corazón.-dice cuando sus botas tocan el último escalón del porche.-dios... esto es horrible.-dice alisandose el vestido mientras Cain hace sonar el timbre.
-Estas perfecta cielo.
-Perfecta para ir a recoger fresas en una bella tarde de verano.-dice con un tonto acento "elegante" haciendo que Cain estallase en risa justo en el instante en el que Margot abrió la puerta.
-Zoe.-dice de forma soprendida.-viniste. De verdad.-la recorre con la mirada de arriba a abajo sin poder creerlo realmente, parandose en la realidad de su pelo rosa y la incoherencia de su vestido.
-Tan real como ese pedrusco tuyo.-sonríe ampliamente intentando calmar el ambiente.
-¿Te gusta?-se emociona Margot.-era el de su abuela, siempre me gusto este pedrusco.-le sonríe.
-Es el único motivo por el que se casa conmigo.-dice una grave voz rodeándola con los brazos.-Hola Zoe.-asiente hacia ella el alto, moreno y algo delgaducho Tom de ojos amables y justos. Demasiado.
-Hola Tom.-mantiene la vista, no demasiado tiempo. No puede.
-Hola.-interviene Cain.-soy Cain.-su voz parece romper el hechizo que se había empezado a formar al rededor.-el novio de Zoe.-la abraza rodeándole la cadera.-lamento el retraso, no sabía que corbata escoger.
-Pero no llevas corbata.-apunta Tom.
-Exacto...-suspira derrotado.-me venció un trozo de tela, un simple y tonto trozo de tela. -mira a Zoe de refilón que sigue sumida en el momento pasado.-Zoe casi me ahorca con ella.-levanta la vista hacia él ante la mención de su nombre.-preferí evitar tentar a la suerte.-susurra como si fuera un secreto. Margot ríe mirando a una enfadada Zoe que le da un codazo en las costillas a Cain.
-Pasad, pasad.-abre la puerta Margot.-solo faltan Frankie y mi abuelo, no le mencioneis ningún posible aliciente a la guerra.-sus hombros caen.-ya sabes como se pone.-Zoe asiente.-ya sabeis... pistolas, trajes, política, alemania, estados unidos, inglaterra, el color verde o las narajas. 
-¿Naranjas?-enarca una ceja Cain mientras pasan al gran, gran, gran salón.
-No preguntes-ríe Tom dándole una palmada en el hombro.
PD: Continuara...
Hacía mucho que no seguía esta historia. No tengo favoritas, pero cuando no consigo continuar de la forma que me gusta, o no tengo la inspiración necesaria para seguirla me niego a hacerlo. Pero aquí esta, en letras y pantalla mi nueva "inspiración" más bien... desbloqueo. Espero que os guste. Un beso de la niña perdida.

lunes, 8 de diciembre de 2014

La promesa de una palabra.

El día que nací mi madre estuvo casi nueve horas de parto. Papá estaba fuera con un gorrito de lana azul con mi nombre bordado. "No sabes si va a ser una niña" solía decir mi madre, "Lo sé" respondió mi padre. "Greta, va a ser nuestra pequeña Greta". Después de aquello dijeron que fui un coñazo de niña, lloraba toda la noche, tenía hambre a todas horas y hacía los ruido más horribles. No me gustaba casi ningún juguete a excepción de la etiqueta del viejo oso de Jason. Sin embargo un día... la madre de Jon vino a casa con Jon. Ya eramos lo suficiente mayores para juntarnos y jugar. Una semana antes de aquello el primo Efren vino a casa, le rompí su muñeco y le lance las piezas a la cabeza. "Es un caos de niña Kelly, no aseguro que no mate al pobre Jon". Kelly se arriesgo. "En ese momento deje de odiarte y empece a amarte de verdad" me decía mamá riendo. Cuando nos juntaron Jon tenía solo once meses, yo tenía nueve. La historia cuenta que cuando nuestros pequeños ojitos se encontraron fue como si las cosas se calmasen, nuestros llantos se callaron, nuestras caras se quedaron en la completa quietud, gateamos el uno al otro como podíamos y nos cogimos la ropa el uno del otro. Nos dormimos a continuación sin el mayor ruido. Desde entonces no nos habíamos separado. Mientras creíamos solían preguntarme "¿no te gusta Jon?" "Deja de ser amiga suya, es raro" "A nosotras nos gusta, tu acaparas su atención y ni siquiera te importa". Para mi todas aquellas cosas eran gilipolleces, autenticas y astronómicas idioteces. Amaba a Jon más que a ninguno de mis amigos. Era parte de mi familia tanto como mis padres. Era parte de mi. Esas niñas y niños acabaron con mis uñas clavadas en la espalda, cara y brazos. Siempre que le contaba aquello él decía "nunca" y hacía una cruz en su corazón. "Nunca te dejare, nunca te harán daño, nunca pasará nada, nunca, nunca, nunca." Aquella palabra que debería ser mala en muchos sentidos era a lo que me aferraba cuando lloraba. Supe que irme sería duro. Sin embargo no me asustaba lo que habría tras la frontera de este lugar, me entristecía alejarme de mi familia y amigos, odiaba tener que apartarme del olor del mar, pero.... Jon, decirle adiós a él era arrancarme a mi misma el brazo izquierdo.
Habías quedado con Jon en vuestro lugar. Un inhóspito lugar del pueblo que la gente se negaba a visitar por una estúpida leyenda sobre cierto fantasma una vez avistado, aquella leyenda que vosotros hicisteis. Entre el pueblo y la siguiente ciudad hay una montaña, si vas ocho pies del río junto al árbol torcido y verás una pequeña colina donde un hombre te habla del cielo o el infierno. O eso dicen. Al llegar le ves tirado mirando el cielo. Cuando te ve te sonríe y tumbas junto a él. Estáis callados casi quince minutos. Sabe que debes decirle algo, algo grande, no presiona, solo respira mientras ve el cielo.
-Jon. Este será mi último verano aquí.-te mira de reojo en una incógnita.-ya hable con mis padres, lo aceptan.-"aja" dice sin expresión alguna.- Tengo plaza en una universidad. Arte. -sonríe ampliamente.-Aprovecharé para estudiar algo de economía, ya sabes. -asiente.-Estaré allí un par de años, vendré algunas veces y cuando acabe me mudaré a encargarme del bar mientras pinto.
-¿Tus padres están de acuerdo entonces?-pregunta verdaderamente curioso. No hay reproche.
-Si, papá dijo que tengo que hacer mi vida. Le alegro saber que me gustaría quedarme con el negocio. Aunque le dije que no era suficiente, quería mi propio camino... pintar es uno. Podría vender cuadros desde aquí. Aquí nací, crecí y aquí quiero morir. Pero antes quiero vivir fuera de este lugar. Alejarme.
-¿Es por ella?-ahí tienes la preocupación.
-En parte. Pero es más por mi ¿sabes?-te mira más intensamente.- Llevo tanto reprimiéndome... son casi seis años de ocultar un secreto. Seis años de fingir ser quien no soy. -saca un cigarrillo.-Tu primo Victor me va a ayudar.-ríes.-me ha encontrado un trabajo en un café cerca de la facultad. Me busco un buen dormitorio y un compañero de cuarto amigo de una amiga de un amigo.-se ríe antes de darle una calada al cigarrillo.-será un empezar de cero.
-Te echare de menos. Este lugar apestará sin ti.-te lo tiende e inhalas.
-¿El gran Jon me echará de menos?-asiente.-solo serán unos años.. vendré en las fiestas.-fumas.-Navidad. Año nuevo. Tu cumpleaños.-sonríes tendiéndoselo de nuevo.-estoy atrapada aquí Jon.-asiente.-esta preñada.-suspiras.-embarazada como de... un bebé. De él.
-Si porque tuyo no puede ser.-da una larga y profunda calada. Te ríes. Niegas.
-Ese niño será precioso, tendrá un buen padre. Él es un buen tío. Le conozco desde los cinco años, me tiraba de las coletas y me llamaba princesa con ironía.-se ríe recordándolo.-por eso odiarlo me cabrea tanto.-te pasas la mano por el pelo frustrada.
-Él no lo sabe.-afirmas.-tampoco es justo para él.-inhala profundamente. Asientes.-se casarán en un par de meses, todos nos suponíamos que era porque estaban locos o preñados.-ríe.-supongo que ya lo sé.-asientes.-¿iras?-niegas cogiendo lo último del cigarrillo, casi una colilla.
-Me largo en un mes. Jason me llevará. -intentas aferrarte a la nicotina que queda.-Se quedará una semana conmigo disfrutando "la vida universitaria" después se largará de nuevo a "la Gran ciudad". Cuida de mis padres.-asiente.-mamá gritará mucho a papá, papá fumara más de lo que debe y mamá esconderá las colillas en la maceta.-ríes.-Ve al bar de vez en cuando y habla con él. Te quiere como a un hijo. -coger el último rastro de calma que ese pequeño papel te puede dar.-No dejes que haga el tonto mucho y convierta esto en un chiringuito playero con un barco de esos a pedales.
-A mi me gustan.-bromea. Le das un golpe.-claro Greta, le cuidaré. Iré donde tu madre a que me lave la ropa y me haga su tarta de queso.-te sonríe mientras le das un puñetazo suave en el hombro.- Son mi familia también.-asiente ahora seria y vehementemente.
-Solo prométeme una cosa más. La más importante.-os miráis analizando el momento. Notas que el aprecia la rojez de tus ojos, el temblor de tu labio y tu tenue voz asustada.
-Lo que sea.-te coge la chaqueta en un puño intentando aplacar la calma como solo Jon puede. Como solo ese crío de ojos saltones ha hecho desde que os mirasteis por primera vez.
-No me olvides.-respiras.-Jamás.-sueltas el aire.- Y cuando vuelva aquí definitivamente debes haber tenido las pelotas de aclamar tu amor por Rene, debes recibirme con un abrazo como si el tiempo no hubiera pasado.-tu voz se hace algo más fuerte.- Tienes que prometerme que sean cinco, diez, treinta o sesenta años tu estarás aquí, esperándome listo para ser mi mejor amigo. Tienes que prometer que si traigo a una mujer conmigo la querrás tanto como a mi.
-Nunca.-hace una cruz en su corazón con una pequeña lágrima en sus ojos. Aunque tal vez sean las tuyas empañando tu vista.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Desearía poder escuchar el canto de los pájaros en lugar de ruido.

Me siento. Intento... yo que se hacer algo. Pero los escucho. Los pájaros. ¿Vosotros no? Malditos pájaros. Me hacen perderme en ese lugar de mi mente que desvaría en la ficción, en mis pensamientos delirantes. Dicen que los locos no saben que están locos, que los que dicen que están locos no lo están porque bueno, porque se dan cuenta. No lo creo. Joder si escuchas putas voces sabes que muy cuerdo no estas. Yo no escucho voces. Pero oigo una, la mía. La oigo en dolbysoround retumbando por mi mente diciendo incoherencias, pensando como si mi vida fuese una guay película de Felini, como si mi vida fuese una situación en blanco y negro en la que la voz en off narra la historia de la sexy chica de ojos seductores que mira bajo el ala de su sombrero al atractivo pero maduro hombre de negocios. Asusta de forma llamativa y aterradora. Bueno y malo. Pero es mi decisión, yo elijo si quiero oír el ruido o el canto de los pájaros.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Nadie dijo que el mar debía ser azul.

Pensaba en todas las cosas que nunca hice por ella. Nunca salte del acantilado mientras ella le miraba desde el fondo dele mar riendo y canturreando "cobarde". Jamás la lleve a la montaña como ella tanto quería "nunca he visto nevar, aquí lleva 50 años sin pasar". Nunca le enseñaba mis fotos cuando me lo pedía, solo si lo sentía oportuno. Me odiaba por muchas cosas, entre ellas no haberme quedado cuando debí. Sin embargo la realidad es otra, la realidad es que ella lo entendía todo. A pesar de que yo no pueda perdonarme nada.
-Las chicas van a ir a una discoteca.-apuntó mientras comíamos pizza en el sofá.- también irán Michael, Chris y TJ.
-Ya sabes que no me gustan...-suspira.-la música me parece una autentica mierda, por no hablar de cuando hacen el remix del remix o estropean la canción más épica de la historia.
-Claro señor sabelotodo.-se rinde con una sonrisa "divertida".-pero me gustaría ir.-acaba frunciendo los labios y acercándose a mi cuello.
-Ve.-la alienta.-no me importa. Pásatelo bien con tus amigas.-le da un beso en la frente.
-Me hacía ilusión ir contigo en vez de que te quedases haciendo fotos al cielo o viendo películas de fin de semana.
-Son buenas películas.-se defiende él.-además.. hacer fotos es lo que soy. Lo adoro. No es malo.
-Lo sé. Lo sé.-asiente derrotada.-da igual, me quedaré aquí contigo.-dice levantándose del sofá para coger una manta.
-No hace falta, lo sabes.-la miro firmemente intentando encontrar las motas de color que no puede controlar.
-En una semana vuelves a casa. Son pocas las veces que estás aquí más de un fin de semana, con suerte la semana entera. Quiero aprovechar tu dulce compañía.-sonríe sinceramente, pero ahí sigue estando ella, mi amiga la tristeza tras el azul,el gris y un poco de verde. No se que decir, solo pienso "deja de ser el patán egoista que eres" me resultaba superior en aquella época. Pasan minutos de silencio mientras ella se aferra a la manta. No me mira. Solo se escucha el sonido de su acompasada respiración.
-Sally lo siento.-acabo diciendo derrotado.
-Danny. Lo entiendo.-dice de esa forma que solo ella podía, como si realmente lo hiciese. Tantas veces que hoy aquellas dos palabras solo en su boca las cría con los ojos cerrados.-yo jamás te pediría que dejases de respirar.-asientes.-eso es.-me besa.-tu y yo ¿no? Juntos las cosas parecen funcionar.
-Tener más sentido.-casi respiras. Ella sonríe de oreja a oreja.
-Amo y adoro a mi soso cascarrabias de 50 años en un cuerpo de veintiuno.-ríe contra mi cuello.
-Siento no poder ser mejor.-le sonríe entre derrotado, divertido y aliviado.-sé que debería intentarlo pero.-ella le besa interrumpiendo.
-Lo sé, eres así. Lo sé.-asiente.-me gusta mi estúpido Danny, el soso, tranquilo y rarito Danny que se queda en casa analizando la perspectiva de su cámara, el ángulo de la luz o la respiración del viento. Lo sé.-afirma dándome otro beso con sus ojos fijos en mi.
-Yo también a ti.
Durante esos momentos creía en Dios, el destino, el hilo rojo y las leyendas de los cuentos. Porque entre el desastre, el caos, la pérdida y el desconcierto estaba ella. Tan inconstante como previsible, siempre estaría allí en su perfecta imperfección. El mar era la cosa que ella más amaba en el mundo. En otra vida fue sirena decíamos. En otra vida fue pez. En esta, solo el alma que busca de nuevo su lugar. Yo pensaba que a pesar de la locura, los momentos horribles, las peleas o el miedo podría volver a ella como aquel que se ahoga en el mar y sale a flote, como aquel que tras ser arrastrado y revolcado por las olas escupe el agua y vuelve a sumergirse. Lo creía. Deseaba que esa fuera nuestra realidad. Por lo que egoistamente me aferraba más a ella, mientras ella se acercaba más a mi. En aquel entonces era un barco intentando vivir en el agua, olvide que por mucho que el mar ame la madera y las velas, no pertenece a él aunque intente conquistarlo. Por lo que sí... Sally era el jodido océano.

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