"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 31 de diciembre de 2015

El ding dong del reloj

Suena un reloj y marca el inicio y el final. Nos engañamos pues solo son escusas para decir esa maravillosa frase de "el año siguiente cambiaré" "el año siguiente será mejor" pero al final casi nunca cumplimos los propósitos propuestos... en mi opinión, cambias de año, pero es solo un día más, un día que como todos los demás debes celebrar y vivir al máximo. Lo bueno de este es que es una escusa, una escusa grandiosa para comer hasta ponerte gordo, para ver a la familia y para celebrar algo, últimamente se celebran pocas cosas en el mundo. Es una escusa para calzarte los tacones y el traje, quizás las dos y emborracharte hasta la mañana siguiente con tus mejores amigos. Es una escusa para vivir un día más. Así que es un día más, recuérdalo, no tienes que esperar a que llegue para cambiarlo todo, si quieres hacerlo, hazlo, cambia lo que quieras en cualquier momento, no esperes que suene la última campanada del reloj, no esperes que ella te bese cuando suene, hazlo tú, no esperes a proponerte dejar de fumar el día 2 o empezar a ir al gimnasio, ¿lo quieres? hazlo. No pongas mas escusas y vive la vida que quieres, no hace falta que una cuenta atrás y el sonido de un matasuegras nos diga que hacer. Así que agarra el vino o la sidra, ponte tus galas y escucha las batallitas del abuelo, los recuerdos de película de la abuela, a tu madre histérica porque falta comida mientras tu te sientes engullir como el pobre pavo que quizás estés comiendo, luego disfruta ese breve descanso con el botón desabrochado y el cansancio por cuerpo, pues falta el momento crucial, ese en que tu madre berrea que preparéis las uvas mientras tu padre se bebe el vinito con el abuelo y tu hermano, falta el instante de estar diez minutos delante del televisor escuchando eso que tantas veces has oído y sigues sin recordar, tensión, tensión. Luego empieza a sonar el ding dong, pero no, no es, ese no es el correcto, ese es rápido. Te pones más nervioso, no sabes que ese no es el que toca, nunca te acuerdas. Se ríen de ti. "Yo te aviso" dice tu madre con el temblor de manos. Luego un fuerte y claro, te comes las uvas a la velocidad del rayo, sintiendo que si no te atragantaste antes engullendo, lo harás sin duda ahora. Luego con los mofletes repletos das besos, suena la botella descorcharse y la alegría de "Feliz año" resonando en las cuatro paredes de casa. Es bonito. Es algo por lo que estar agradecido. Espero que lo estes, yo lo estoy. 
PD: Feliz y maravilloso día a todos vosotros, espero que tengáis una maravillosa noche y una resaca monumental mañana. Un beso enorme, la niña perdida.

jueves, 24 de diciembre de 2015

All I want for Christmas it's....

Hay nieve en la ventana, o eso recuerdo de las noches pasadas. Sin embargo hoy resplandece el sol en la ventana y solo un ligero frío llega a mis huesos. Quiero ponerme la bufanda, los guantes, el gorro y las botas de pelo y salir a corretear sobre el suelo blanco.Pero eso ha quedado atrás igual que mis demás recuerdos. Antes, antes, mucho antes... había nieve. Antes, antes, mucho antes... tenía una familia. Una torpe, desestructurada y gritona familia. Una de esas que se pelean a gritos pero al menos parecía unida. Parecía feliz. Niña tonta fui. Niña tonta que creía que lo que le mostraban era real. Hoy daría lo que fuera por recuperar esos momentos, daría lo que fuera por poder sentarme en la gran mesa llena de gritos, con demasiada comida para terminármela en tres vidas y el olor a fuego tenue invadiendo la habitación mientras la ventana esta helada. Hoy querría ver el árbol repleto de adornos que meticulosamente ayudé a colocar, ver el papel brillante y colorido debajo mirándome expectante para que lo abra, querría oler la comida al llegar y las pequeñas discusiones por como hacer mejor el cerdo-pavo-cordero que toque. Querría rebañar el plato a pesar de estar demasiado llena. Querría comerme el turrón y el pastel de turno. Querría correr con las manos enguantadas fuera y sujetar las bengalas y encender los cohetes. Querría oler el humo, el fuego y las chispas algo tóxicas que hacían que mis ojos de niña resplandecieran. Querría volver allí. Pero no puedo. Nunca más.
Antes, antes, mucho antes... había nieve. Antes, antes, mucho antes... tenía una familia. No puedo recuperarla, nunca más. Así que quizás todo lo que quiero por navidad sea recuperar la nieve.
PD: Hola a todos y espero que tengais unas felices y grandiosas navidades. Sé que esta entrada es un poco triste aunque estas fechas se suponen que deben ser alegres. Sin embargo no todo el mundo es tan afortunado, por ello si lo eres... espero que con mis algo deprimentes palabras atesores lo que tienes mucho más, hazlo pues es algo maravilloso que nunca sabes cuando pueda termianr. A los que quizás estas palabras os hagan sentir... ¿comprendidos? lo siento jaja pero al menos así sabreís que no estais solos ¿no? aquí hay una tonta niña malditamente perdida que os entiende.
Feliz felices días.Un beso enorme de la niña perdida.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Viejas lágrimas de una chica que no puedo olvidar.

Hubo días en los que mi yo autodestructivo, mi yo indiferente, mi yo apático era el único que parecía existir. Esos días los deje atrás. Esos días los recuerdo pues me niego a repetirlos. Esos días... fueron tan complicados que cada vez que veo resquicios de ese yo intento erradicarlo, intento aplacarlo. Sin embargo es difícil ya que jamás podre hacer que desaparezca, no totalmente, ella soy yo, ella no puede ser borrada. Así que tengo en mi una pequeña ascua suya que permanece, débil y casi fría, pero los días complicados una chispa la enciende, una débil chispa hace que crezca. Ella soy yo. Ella no debe ser olvidada. Ella ella.... ella me destruye desde dentro, me susurra palabras que odio, me da ojos tristes y pensamientos dolorosos, ella hace que la destrucción que deje atrás quiera aparecer de nuevo. Ella... ella me condena a una cárcel de la que no se escapar. Hubo días en los que ella existió. Hay días en los que lo sigue haciendo ¿como callarla? ¿como apagarla? a veces no sé, a veces ella me tapa los ojos a la verdad, a veces... solo debo esperar que se calme y otras solo puedo llorar y así liberar su dolor. El problema es que hace mucho que deje de ser una de esas chicas que lloran.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Un estúpido Romeo.

Todo el mundo conoce a Romeo y Julieta, unos chiquillos estúpidos y desgraciados que acabaron enamorándose de esa forma que solo un dramático y perturbado inglés podría describir, de esa forma que destruye mundos, de esa forma que cada persona se puede considerar afortunada sentir... aunque sea una vez.Yo amaba a Sally Morgan al igual que el tonto de Romeo amo a Julieta, más aún, porque cuando ellos eran unos niñatos que creían en el amor a primera vista..... bueno quizás tuviera más en común de lo que quería reconocer. Sin embargo yo conocí a mi Julieta.... bueno sí, soy más tonto de lo que creo si niego que mi papel en esta obra era el del estúpido Romeo. Sally Morgan es el amor de mi vida. Eso lo sé.Esta historia no tiene un final feliz, por lo menos ahora. Espero que en algún momento estas palabras puedan cambiar. Si leyera nuestra historia sería una historia triste, una de esas con las que lloras de forma que duele. Con un amor digno de destruir ciudades y arrasar con aquello que esta a su alrededor. No hubo un día desde el día que la conocí en el que no la amará, aún cuando empece a odiarla, aún cuando empece a temerla. Esta es mi historia con una pelirroja de ojos tormentosos y alma perdida. Esta es la historia de un chico idiota, condescendiente y soñador. La has leído antes. La escuchaste y quizás amaste. Pero hubo un día que marco el hombre que soy hoy, el chico atormentado y sabio que soy hoy. Ese día fue el último que creí que amarla sería suficiente para estar con ella.
Se iba a ir a la mañana siguiente. Solo quedaban 16 horas. ¿Como alguien arruina su vida en 16 horas? ¿Como alguien destruye lo que quiere en 5 minutos? Eran solo unas horas, fueron solo unos minutos.
Habíamos ido a beber con los chicos. Solo fueron unas cervezas, pero cenamos poco... o fueron más de las que creíamos. Jimmy se tiro en el sofá apenas llegamos a casa, cayó en coma a los pocos segundos de decir "que siga la fiesta". El educado y tranquilo Ralf fue directo a su cuarto y nos sonrío un "buenas noches".
-Me caen bien tus amigos.-dijo Sally tirándose en mi cama mientras se peleaba por quitarse las botas.
-Son buena gente, están un poco locos o un poco demasiado serenos a veces. Pero...
-Pero los quieres.-se ríe bajito.-me gustan. Los quiero para mi.-sonríe.-me los llevaré a casa, sobre todo a Jimmy... me hará de animador personal.-sonríe tontamente con los ojos verde brillante.
-Estas borracha.-río. Ella niega.-vale, borrachilla.-ella asiente vehementemente mientras empieza a pelearse con los pantalones.
-Te ayudo.-ella ríe. Amaba oirla reir. Amaba como me sonreía. Como me miraba en esos momentos de ausencia de locura, de simpleza. Cuando parecía ser más ella que nunca. Mi error, no el suyo, fue no darme cuenta de lo que tantas veces he dicho. Ella era ella siempre, solo que me negaba a verlo.
-Eres un pícaro Daniel.-dice con voz repipi.-me avergüenzas con tus actos.-se tapa la cara.
-No sabía que las pelirrojas tuvieran vergüenza. Tendré que poner una queja a la fábrica.
-Imbecil.-dice antes de darme un beso.-mi tonto tonto Danny.-me besa de nuevo. Muchas muchas veces. No nos acostamos. Esa noche no. Solo nos dormimos entre besos y conversaciones absurdas que llegaron a un lugar profundo que puso sus ojos de color gris azulado. Solo me dio un ultimo beso antes de quedarse dormida agarrando el borde de mi camiseta con tanta fuerza como un bebe aferrado a su mantita. Yo tarde mucho más en conciliar el sueño. La oía respirar, la escuchaba hacer ruiditos en sueños y la veía tranquila, calmada pero con esa sensación de que algo no marchaba bien. Había tenido ese pensamiento desde el día que llego y por más que lo intentaba, no se iba. Aún ahora seguía ahí. Incluso más.
Al despertar seis horas más tarde me levante a la cocina a hacerme un café. Ella dormía como un tronco sin inmutarse. Al volver me quede ahí mirándola, parecía un acosador, pero necesitaba mirarla. Cada parte de ella, cada trozo de piel visible, cada facción de la cara. Porque al levantarme aquella mañana y ver su rostro mojado por las lágrimas de las pesadillas, al ver como solo parecía poder respirar tranquilamente estando dormida, al sentir que era demasiado. Todo era demasiado.Esa mañana la sensación se multiplico, creció en mi rápidamente e hizo que tomará la peor decisión de mi vida. Mire a Sally Morgan dormir en mi cama por ultima vez. Vi como sus ojos multicolores se abrían con calma y despreció ante la luz del sol. Contemple como se desperazaba haciendo raros estiramientos y como me sonreía con la felicidad de la ignoracia. Vi como se paso la mano por la cara secando las lágrimas y note como sus ojos tuvieron pánico una fracción de segundo porque yo no me hubiera dado cuenta.
Quedaban 3 horas para que se marchará a casa. La vería en un par de semanas. Solo tendría que haber esperado, haber esperado que mi yo cobarde y asustado se callará y tranquilizara. Solo tendría que haberla besado al despertar como si fuera la chica más increíble del mundo, como lo era, como lo es. Solo tendría que haber sido el Danny que ella quería. Era simple. Fácil. Solo solo.... solo tendría que haberme callado....
-Sally....
Pero ahora recuerda.... que esta no es una historia feliz. Es real y tan dramática como un perturbado inglés escribió una vez.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Susurros de un pez sin lengua

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?
fish, water, and photography image

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Polvo y grilletes ahogados en un mar rojo.

En tiempos inmemoriales donde los hombres eran simples peones de los dioses, en años en los que el tiempo era solo el día o la oscuridad, en una vida en la que la magia existía y los demonios invadían la noche... ella nació. Era una pequeña niña de piel morena y pelo rubio dignos de una valquiria, con ojos tan azules como el cielo o el mar. En otra tierra hubiera sido amada y alabada, hubiera sido "una hija de Odín". Pero no fue así. El norte corría por sus venas, pero nació muy lejos de aquello que podría haber llamado hogar. La condenaron a la muerte. Extraña. Bella. Demonio. Bruja. Abominación. Maravilla. La niña fue desechada. Creció en las calles más profundas, ruinosas y sucias; entre las sombras del día y el miedo de la noche, aprendió a sujetar un cuchillo antes que a caminar, supo que llorar conllevaba golpes más que piedad, aprendió que los dioses son egoístas y que las personas buenas escasean en lugares como aquellos y que cuando las encuentras debes protegerlas. Ella no era una buena persona. Nunca nadie supo el nombre que tuvo al nacer, quizás ni siquiera lo tuviera. La llamaron niña, estorbo, demonio o pulga, pero creció en el lugar donde no solo la noche da miedo... y ahora la llamaban "Ata, la encarnación de Atenea". Luchaba y luchaba. No conocía más forma de vivir. Pero la encontraron, hombres peores que los dioses más crueles. "Una diosa en la tierra" citaron los tratantes al venderla "más fuerte que cien hombres". Fue vendida al mejor postor. Después de aquello su vida no era suya, o eso decían, su vida tenía un precio menor que su sangre. Durante ocho años lucho por su vida en las tierras de la arena. El polvo y la sangre siempre habían sido sus compañeras, desde el día que nació. El aire puro era tan desconocido para ella como su nombre, pero ahora se aferraba a ellos para vivir con tanto dolor que en las noches en su "celda" pensaba "los dioses deben estar divirtiéndose de con estos juegos... nunca acaban". Quiso comprar su libertad. Si algo había aprendido de su burda existencia, es que al menos era suya. Era lo único que había poseído nunca. Se ganó su libertad. Murió. Se convirtió en un mito de las callejuelas de los huérfanos y una leyenda en las arenas del mundo. Ata la diosa roja de la arena.

martes, 8 de diciembre de 2015

Hay días... que espero que no sucedan jamás.

Hay días en los que recuerdo amarte de forma horrible. Recuerdo como me dolía el corazón, como me costaba pensar, como parecía que cada pensamiento de mi mente, como cada latido que daba era por ti. Recuerdo volverme dramática y metafórica como una chica de novela rosa.
Hay días en los que recuerdo amarte de forma brillante. Recuerdo como me martilleaba el corazón, como me ilusionaba y parecía que las mariposas me ayudaban a que algunos pensamientos de mi mente no fueran... la horrible realidad que eran. Recuerdo querer que me quisieras como a una chica de novela rosa.
Hay días, en los que soñé contigo.
Hay días, en los que tuve pesadillas contigo.
Hubo un día, dos, tres y más de los que quiero contar que jugaste conmigo. Hubo un día que no pude más. Hubo un día que me destrozaste. Por ellos a veces... no quiero recordarte más.
Hay días, aún hoy, que lo haces, que juegas a ese juego que adoras, que juegas conmigo como si aún pudieras, me aterra pensar que así es.
Hay días como hoy... que tengo miedo de ti.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Tan pequeña como Alicia.

Me rompo y no sé porque. Lloro y no sé parar. Dejo de respirar y no sé recuperar el aire. Recuerdo los pájaros y solo quiero callarlos a todos. Recuerdo las pesadillas y el miedo, quiero huir. Escucho los pasos que tan bien conozco, los siento acecharme, los siento demasiado cerca para escapar. "Es tarde" parecen canturrear los gritones pájaros "Ellos ya están aquí". Es entonces cuando quiero hacerme pequeñita, tan pequeñita que ellos no me encuentren. Tan pequeña que parezca que he desaparecido y se marchen.

martes, 24 de noviembre de 2015

No tengo ninguna llave.

Me pides que te diga la verdad, que te diga mis secretos... Sin embargo un día te irás, te darás la vuelta y te lo llevarás todo. Todo. Entonces a mi no me quedará más que una caja vacía y un corazón pesado. Un día, a pesar de lo que creas, tu me olvidarás, lo olvidarás todo. Cada maldita cosa que me quitaste, que tú mismo me pediste y yo estúpidamente te dí. Un día... yo tendré mi vieja caja vacía y una nueva sin cerraduras. Por eso no puedo darte nada. Por eso no soy capaz de abrir la boca más que para evitar que sigas pidiendo, porque quizás un día sea de esos que estoy demasiado de todo...hable, quizás un día no pueda más y tu parezcas una pequeña esperanza. Pero lo sé, sé que todo ello es solo una ilusión que termina con mi caja nueva sin cerraduras.

martes, 17 de noviembre de 2015

Hace tiempo atrás...

Hace tiempo atrás el mundo era verde, marrón y azul... hace tiempo atrás el mundo era vida y belleza. Después llego el ser humano, poco a poco lo completo, haciendo que este fuera aún más increíble, pero hubo un día en el que eso paro. Hace tiempo atrás el hombre empezó a destruir su hogar. Quemo bosques, seco mares, apago el cielo y agrieto la tierra. El hombre conquisto, arrasó y cambio. Los animales, las plantas, la naturaleza "no son rival para el gran sapiens". Hace tiempo atrás.... el hombre se hizo egoísta.

viernes, 13 de noviembre de 2015

El desconocido al que una vez conocí.

Hay días en los que recuerdo amarte de forma dulce. Hay días en que los recuerdos de mis sentimientos por ti me dejan tristeza que ya no puede ser lavada por lágrimas. Hay días... como hoy, que te miro desde el otro lado de la habitación con lo que siento un vacío en el corazón, en días como hoy me pesan los recuerdos e ilusiones que una vez tuve, en días como hoy siento que eres cada vez más un extraño. En días como hoy me pregunto si podría haber hecho algo distinto. En días como hoy quizás querría reír contigo, pero no puedo, no sé. Por eso aunque duela, aunque me hiera no quiero olvidar los días como hoy, pues igual que se que quererte no fue un error, no pudo serlo, sé que debo de aprender que no quiero que se repitan los días como hoy.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Conversaciones de una voz demasiado conocida.

Mente: Hola amiga.
Tú: Hola....
Mente: Estamos jodidas ¿recuerdas?
Tú: Lo sé.
Mente: Parece que no te acuerdas ¿debo recordarte el dolor? ¿el sufrimiento?
Tú: Lo recuerdo.
Mente: No lo parece amiga mía, no lo parece. Quizás deba hacerte recordar cuan jodidas estamos... no se nos puede arreglar. No necesitamos arreglo. Pero no podemos...
Tú: ¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡Lo sé! Lo sé.
Mente: No hace falta gritar, te oigo. La cuestión es que tú me escuches a mí.
Tú: Claro
Mente: La próxima vez, quémalo todo, cada sentimiento, cada pizca de latido, simple. Nosotras lo hacemos simple.
Tú: Porque estamos jodidas y solo sabemos manejar eso. Solo podemos hacer eso.
Mente: Eso es amiga, eso es.
Tú: Si... eso es.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Niña tonta, hay cosas que no debes olvidar.

Nunca he creído ser suficiente. Nunca he sabido como serlo.... así que hubo un día en el que simplemente deje de intentarlo. No era inconformismo, no. Era aceptación. Era liberación. Mi vida es mía. No debo depender de nadie, no quiero hacerlo pues eso solo acaba complicando tu existencia para que "tú" dejes de ser "tú". Así que al final abrace mi soledad. Desde que tengo memoria aún siendo una niña estaba sola, jugando, viendo la tele, leyendo, pensando, pensando, pensando, así poco a poco fue como aparecieron mis demonios. No recuerdo la primera vez que los vi y oí, pero se que nunca me han dejado desde entonces y temo que jamás lo harán. Por ello mientras me hacía mayor y más aprendía, más evitaba estar sola, intentaba no tener que estarlo por esos vínculos que llaman amistad y familia, a pesar de no ser nunca muy afortunada en esto último. Sin embargo cometí un error que debería haber aprendido hace ya tiempo atrás, todo se puede romper. Entonces es cuando llega ese punto en el que vuelvo a sentirme sola y vacía, demasiado, tanto que duele físicamente, tanto que olvido de como respirar, tanto que solo puedo llorar y no parar tanto.... que vuelvo a escuchar reír a los demonios "niña tonta, nosotros seguimos aquí". Pero bueno, al menos sigo, al menos aguanto, al menos sigo viva. Es más de lo que he podido decir algunas veces. "Respiras y lloras ,niña tonta, así que aún sigues" me escucho decir.
PD: quizás AQUÍ puedas encontrar la precuela de mi tortura... quizás de ayude. Quizás me entiendas.

martes, 27 de octubre de 2015

Los ojos del amor atados por las alas de la libertad.

A veces pienso si el amor existe. Sé que lo hace. Lo veo en los ojos de mi madre hacia mi padre. Lo veo en mi hermano. Lo veo en mis amigas cuando hablan de sus novios. Lo veo en la gente en la calle... ¿Sabéis de que hablo? esos momentos que ves a un completo desconocido mirando a una persona como si fuese lo único que de verdad existe en el mundo. Con esa mirada parece que da igual todo lo demás, da igual cuantos problemas tengas, da igual como seas, da igual lo que pase por tu mente, no importa que dos segundos antes estuvieses llorando o gritando porque si alguien te mira de esa forma puedes creer que las cosas irán bien.
En toda mi vida nunca me he permitido dar esa mirada. La retengo en mis ojos como fuego que quema. Aunque no se puede evitar verdad.... esa realidad sale a la luz tarde o temprano. Cuando las dudas me asaltan, cuando veo la mierda del mundo y me planteo porque existimos ("pensamientos de toda una filosofa") entonces intento ver lo bueno. Mira el lado positivo y todo eso. A pesar de sentirme vacía a veces, a pesar del dolor que el no tener a alguien que te mire como si fueses lo mejor que existe en este mundo (espero que sí lo tengáis) bueno, sabes que existe ¿no? Se supone que acabara llegando. Destino, cosmos, universo y el hilo del destino. Entre tanta gente en el mundo alguien tiene que haber para ti. O eso dicen. Sin embargo me aterra pensar aún si existiese ¿la dejaré existir? ¿la sabré ver? ¿huiré? temo la respuesta, pues estoy segura de que el resultado será mi yo cobarde, mi yo segura, mi yo encerrada en esa celda que ella misma creo, una y otra vez. Amiga soledad estoy demasiado apegada a ti. Amiga libertad, mi amor por ti ha llegado a convertirse en una enfermiza obsesión.
Así que creo saber que nunca he tenido esa mirada. Creo saber que nunca la he dado, quizás un atisbo. Sin embargo jamás la deje perpetuarse más allá de mi. Por ello, aunque se que el amor existe pienso... ¿puedo amar? ¿alguien, alguien puede quererme? y sí es así... ¿como se vive con ello?

jueves, 22 de octubre de 2015

Un profundo y triste vacío.

El mundo colapsa a su alrededor, es como ese momento en el que tocas una ficha de domino y todas las demás caen, es como un estar el ojo del huracán, es como darle a un loco psicópata un bate y una habitación llena de cerámica y cristal... Ella ve todos los trozos caer, lo ve todo caer y caer, destruirse mientras está ahí quieta en el centro de todo, intentando que los fragmentos no la dañen, evitando que las piezas formen un desorden, evitando que las casas se derrumben y los cimientos se rompan. No tiene suficientes brazos. No tiene suficiente fuerza, no para eso. Le pesa el cuerpo, le duelen las piernas y su respiración solo es un mero soplo. Quiere llorar, quiere gritar, pero no puede. Tiene que aguantarlas, tiene que soportarlo todo mientras el dolor llega, mientras se corta, mientras se le desgarran los músculos, mientras su mente parece estar apunto de explotar. Entonces es cuando llega... ese pequeño click. ¿Sabes ese momento en el que algo duele tanto que deja de doler? A ella le pasa lo mismo cuando siente demasiado, cuando no lo puede soportar más, cuando el dolor parece apunto de apoderarse de cada fibra de su ser... llega ese click. Un interruptor. Un momento. Un pestañeo y ves cada sentimiento cruzar sus ojos. Un pestañeo y no ves nada.

martes, 20 de octubre de 2015

Las fauces de un lobo con piel de hombre.

Conocí a un hombre de dulces acciones y sinceros pensamientos. No me fiaba. No me fío. Aquel que es traicionado es por falta de precaución, es por falta de desconfianza, es por falta de protección. A mi de eso me sobra.
Conocí al lobo de pelo suave y ojos tranquilos. Me fíe. Me fió. Los animales son más confiables que los hombres, pero debes ir con cautela, sin miedo y con entereza. A mi de eso me sobra... pero aún así estoy segura de que me acabarán mordiendo.

lunes, 28 de septiembre de 2015

El óxido no la debilita, pero quizás... solo necesito un poco más de agua con sal.

Hubo días que estuve rota, que estuve desecha y sujeta con demasiados remiendos que parecían apunto de caer. Hubo días en los que lloraba porque me caía al suelo, porque mis notas eran menos de lo que esperaba o porque había habido alguna injusticia según mi criterio de niña cada vez más grande. Hoy recuerdo esos días... hoy querría volver a ellos, hoy querría olvidar que es hoy, que ayer fue ayer y que mañana será mañana. Hoy.... hoy estoy rota y no se repararme pues la cubierta que protege la herida es demasiado fuerte y gruesa. Hay fugas que caen corroyéndola un poco pero el óxido solo pica más, y la coraza se arregla más rápido de lo que puedo controlar. Hoy quiero huir. Hoy quiero escapar. Hoy quiero gritar. Hoy solo quiero llorar en los brazos de alguien ¿hace cuanto no lo hago? No puedo recordarlo. Hoy, hoy, hoy y quizás mañana me gustaría  poder ir con los ojos rojos, las heridas abiertas y el dolor latente; no para pedir ayuda, no. Solo querría... que alguien me abrazase en silencio y me permitiese llorar desconsoladamente hasta quedar agotada. Alguien que me dijese que tengo derecho a ello. Sí, eso estaría bien. Aunque no estoy segura de poder hacerlo, ni de como.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Juguetes del pasado.


Después de tanto tiempo estaba cansada. Agotada. Rendida. Destrozada. Exhausta. Harta. Julia estaba completamente cansada de tanto luchar, de intentar sobrevivir, de mentir, de no poder llorar más que en la soledad ¿hace cuanto que alguien no la estrechaba entre sus brazos hasta que no pudiera más?, estaba cansada de tener que sonreir y sostener el peso del mundo sobre unos hombros que cada vez eran más débiles. ¿Por qué le toco a ella? Sí, eso se lo preguntaba cada día mientras miraba la inalcanzable felicidad ignorante. Lo que ella daría por ser así de inocente de nuevo. Su vida entera por sentir lo que era ser así, por saber lo que era sentirse completa, por saber aunque fuese por un mísero segundo lo que era no estar rota y estropeada igual que sus viejos juguetes del pasado.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Pierdo dientes, héroes, virginidades, dinero, energía y a mí... pero ganó más de lo perdido.

Esta vida se caracteriza porque a medida que pasa y vamos creciendo, perdemos cosas.
Cuando eres solo un crío de pañales, un llorón de chupete o un pequeñajo que solo hace un par de años que puede ponerse en pie, es que pierdes los dientes, pierdes los juguetes, pierdes recuerdos, pierdes amigos.... y acabas perdiendo la inocencia.
Cuando creces empezando a creer en papá noel, en la magia, en hadas y duendes saltarines, cuando crees que lo héroes existen y puedes ser uno pierdes partidos y juegos, pierdes el autobus, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos.... y acabas perdiendo el tiempo.
Cuando los granos aparecen, la voz te cambia, tu cuerpo cambia y te crees más guay de lo que de verdad eres pierdes clases, pierdes exámenes, pierdes la virginidad, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes parte de ti.... y acabas perdiendo el rumbo.
Cuando lanzas el gorro al aire, cuando bebes hasta desmayarte y fumas pudiendo enseñar el carnet, cuando gritas "que viva la fiesta" como si no existiera el mañana a ritmo de música tecno, pierdes neuronas, pierdes la dignidad, pierdes el sentido, pierdes la vergüenza, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes sueños.... y acabas perdiendo la cabeza.
Cuando ya tienes el culo quieto, cuando debes asentar la cabeza perdida y jugar a mamas y papas en la realidad pierdes dinero, pierdes los papeles, pierdes intimidad, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes prioridades.... y acabas perdiendo la libertad.
Cuando empiezan a llegar las canas, las carnes flácidas, los músculos cansados y la mente tranquila, pierdes la energía, pierdes fuerzas, pierdes energía, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes emoción.... y acabas perdiendo una meta.
Cuando llega el final, cuando sientes las arrugas, la edad, el tiempo y cada célula de ti envejecer, pierdes gustos, pierdes firmeza, pierdes el oído, pierdes parte de la vista, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes el miedo... y acabas perdiéndote tú.
Pero a pesar de toda la perdida y posible dolor. No todo es malo. Quedan esos amigos que son familia, quedan esos recuerdos que no puedes olvidar, quedan los sueños cumplidos y las metas abrazadas, queda la nueva familia que has hecho y quedan las experiencias que el tiempo se ha comido. No todo es malo pues has vivido. No, porque pierdes cosas... puede picar, puede quemar y joder sí dolerá pero perder no siempre es algo malo, porque también puedes ganar.


martes, 15 de septiembre de 2015

La sombra de un cisne.

Sentada ante mí en ese banco acolchado frente a una mesa de madera, Nova convertía aquella cafetería en pequeña. Ahí estaba ella con su pelo trenzado, sus sandalias de tacón y un mono negro largo que dejaba ver un escote que no podía evitar mirar haciéndola reír. Iba maquillada con sus labios rojos y los ojos claros. "Nunca lleva demasiado" pensé. Hablaba y hablaba sobre como amaba la tarta, sobre como el chocolate que tomaba no tenía demasiada azúcar y solo el punto exacto, "¿cuando te veré aquí con una chica guapa?" me pregunto por décima vez desde que nos conocíamos. "¿Cuando te acostarás tu antes de las 3 de la mañana?" le preguntaba haciéndola sonreír de forma extraña.
-¿Ocurre algo?-intente tantear al ver su gesto.
-No siempre quise trabajar de noche ¿sabes?-me sonríe más tranquila.-cuando era pequeña quería ser bailarina. Mi madre me apuntó a ballet con tres años.-se le iluminó el rostro.- "Bailabas antes de caminar" solía decir.
-¿Qué pasó entonces? ¿Sigues bailando?-ella rió de forma sonora provocando que la gente se girase a vernos.
-A veces. -sonríe tristemente. -aprendí contemporáneo, mi gran pasión.-dice con sorna.-y con los años street e incluso algo de break dance.-ríe.-pero los sueños a veces no pueden cumplirse.-bebé de su chocolate.-mamá murió.
-Lo lamento mucho Nova.-digo de forma automática "es lo que se dice" pienso removiendo el café.
-Tres veces más.-mira mi café. Levanto una ceja "¿qué?"-nada.-niega con una media sonrisa.-lo deje, el baile cuesta tiempo y dinero que no teníamos. Tenía una hermana de ocho años. Trabaje y trabaje como una loca y pedí su custodia dos años después, al cumplir los dieciocho.
-Podrías haberla dejado y cumplir tu sueño.-asiente.
-Lo demás es historia...-se señala antes de beber de nuevo un largo sorbo de chocolate.
-¿Donde está ahora tu hermana?
-Vive con su novio en Irlanda.-sonríe ampliamente, fue la primera vez que la vi verdaderamente feliz.-tienen una casa, un perro y un anillo en el dedo.-ríe.-se casan en cinco meses, lo hice bien.-asiente.-es un buen tipo con una gran gran familia que la quieren como si fuera de ella.
-Lo será.-digo intentando animarla.
-Cierto.-creo notar algo de "dolor o tristeza"-por mi querida hermanita.-brindamos y bebemos el final de nuestras tazas en silencio.
-¿Eras buena no?-pregunto tras demasiado tiempo callados y verla mirar el final de la taza firmemente. Ella asiente.-¿lo echas de menos?
-Sabes hay gente que jamás, jamás encuentra lo que quiere hacer en esta vida. Nunca tienen nada que les apasiona hasta el punto de vivir por esa cosa, aunque suene exagerado. Yo me destrozaba los pies, me los vendaba, sangraba y se me caían las uñas.-ríe.-tuve que ponerme agua fría y caliente tanto en el cuerpo que deje de sentir la temperatura. Me dolían los músculos de una forma que debería ser tortura pero yo amaba cada maldita cosa, la amaba. No lo echo de menos Remi... es como si me hubieran arrancado las piernas.-una pequeña lágrima fría, densa y dura cae de su ojo izquierdo.-una toma elecciones mejores o peores, tengo que vivir con ellas.
-¿Te arrepientes?
-A veces.-afirma cogiendo un trozo de chocolate del muffin.-a veces.-repite lentamente.-pero cuando veo a esa tonta.-muestra un atisbo de sonrisa.-sé que hice bien. Jamás me habría perdonado sino.
Aquella noche aprendí dos de las cosas más importantes sobre Nova. Estaba más jodida y rota de lo que había creído en un primer momento, pues su vida no era la maravilla que me hizo creer al inicio y amaba a su hermana más que a nada en este mundo.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Solo debes entenderlo tú.

Nunca fuiste de esa gente simple, solías evitar los problemas si, pero soñabas con grandezas, con castillos flotantes y tesoros de barcos perdidos. El amor era un concepto, una idea, hasta que te paso... Hasta que te destrozo. Vamos... Hasta que te jodió. Luego del dolor, la sangre, -metafórica claro-, los remiendos, la cinta americana y una bella cicatriz volviste a ser tú, una un poco más jodida, más desconfiada pero más sabia. Esperanza murió. Sueño se creo. Pero realidad permaneció atándote al suelo con la fuerza de un titán. Después llego el azul a la ecuación, un brillante, claro y malditamente bonito azul ¿Que haces con él? Ni la mas remota idea. No es amor, es cariño. No es simple pero es fácil, es raro, es... Es algo que asusta hasta la médula al meditar. Mientras otras es como meterse en la cama y arroparse, cálido y confortable; eso te asusta aún más... eso hace que quieras correr ¿Por qué te quedas entonces? ¿Por qué sigues con la palpitación, los sudores y el pánico que te recorre en ciertos momentos? Quizás sea que te has cansado de correr de todo por una vez, quizás ahora esperes que las cosas salgan bien a tu manera, de esa forma absurda e incoherente que no se entiende. "Solo debes entenderla tú" te dijeron una vez. Quizás tuvieran razón. Esperas que sí.

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿Sabes de lo que hablo?

Hay días que los músculos de la cara se me cansan de sonreír, que la tripa me duele de reírme y noto que el cuerpo me pesa menos ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que pensar no cansa.
Hay días que los músculos de la cara parecen flácidos, que la tripa tiene un nudo doloroso y noto que el cuerpo cada vez me pesa más ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que pensar agota.
Hay días que respiro y vuelo, que quiero comerme el mundo ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que el miedo... no existe.
Hay días que respiro y no puedo, que el mundo me consume ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que el miedo... es lo único.
Hay días... que no se que día es. ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que ríes llorando o lloras riendo.

sábado, 15 de agosto de 2015

Escucha mi bajo, quizás te enamores de él.

Cuando escuchas una canción ¿a quién prestas más atención? Cuando vas a un concierto ¿a quien miras? Cuando dices quien te gusta del grupo ¿a quien recuerdas mejor? Guitarrista, cantante, batería... pero el bajista suele quedar en un plano profundo, muy por debajo de todo el ruido, componiendo la base y estructura. Quítalo y no sonara igual, sabrás que falta algo, aunque quizás no sepas qué. Hay veces que me siento la bajista de mi vida. No debería ser así. Son buenos. Son importantes, jodidamente importantes. Son poderosos, son claves para el grupo. Entonces... ¿por qué parece que el mundo los ve solo como soporte la mayoría del tiempo?  Por lo que esta noche te pido que estés atento a mi voz, oigas la profundidad de las notas y al final de la canción tras haber escuchado mi bajo... aplaudas.

lunes, 10 de agosto de 2015

Por quien doblan las campanillas.

Tras aquella noche cada jueves veía a Nova en la cafetería, mientras yo removía mi café y paseaba los ojos por el libro que tocase aquella semana ella hacía sonar la campanilla, tamborileaba el suelo con sus duros tacones y se sentaba enfrente de mí con su amplia sonrisa, su pelo esponjoso y su maquillaje perfectamente pintado. Ella se había convertido en una constante en mi rutina. Una brillante y extraña. Decir que me enamore de ella sería una tontería. Nuestra historia no es de amor. Cualquier hombre con sangre en las venas, más de una neurona y un poco de impulso sexual enloquecía por ella. Yo lo hice. De miles de formas distintas, ¿amor? no podría determinarlo así. Ella era mi amiga y quiero creer que yo el suyo. Hablábamos de cine, de series, de libros y música. Me contaba anécdotas tontas sobre gente que le parecía curiosa en la calle, solía reírse de mis manías o soltaba números espontáneos haciendo el conteo de mis acciones. Yo le hablaba de mi trabajo, de mi madre y de mis escasos amigos.
-Eres un tipo raro Remi. Uno de los buenos.
-Gracias.-sonreí sin saber como responder realmente.-tu eres una chica única Nova.
-Eso me han dicho.-se recuesta sobre la silla y me mira divertida por encima de su taza.-me da valor.-río como una broma interna.
-Normalmente no te entiendo del todo.-reconozco cogiendo un trozo de tortita.
-Normalmente yo tampoco lo hago.-me susurra como si fuera el gran secreto. Le dio cuatro largos sorbos a su taza, la rebaño con la cuchara y se limpió cuidadosamente los labios.
-¿Te vas ya?-ella asiente.
-Hay que trabajar, mi jefe me matara sino cumplo el horario.-se levanta arreglándose la blusa bien por dentro de los pantalones.
-Necesita a su bella representante para atraer a la clientela.-ella me dio una media sonrisa y un beso en la coronilla, ese era un nuevo hábito suyo.
-Eres un chico dulce Remi y un hombre aún mejor.-dejo un par de billetes en la mesa pagando ambas cenas.-hoy invito yo. No discutas.-asentí.-bien.-asintió y se giro con paso firme a la puerta.-¡Adiós Spence! Hasta el próximo jueves.
-Adiós.-murmure cuando la campanilla anunciando su salida volvía a sonar.

domingo, 2 de agosto de 2015

El final de la canción.


Viajando viajando conoció a un tal Gerardo. No, es broma. Pero allí en las tierras del norte, con el frío, la humedad y el distinto olor en el aire bajo un cielo de nubes blancas en lugar de grisáceas encontró al hombre de la canción. A pesar del crack crack de sus pies, de los músculos cargados y las pintas de guiri extraviada la pequeña pero gran exploradora encontró a un dulce hombre. Al mirarle creyó encontrar al mismísimo Gepetto, de sonrisa amable. ¿Su nombre? Era el grandioso Mr. Klaus. Tiempo atrás su música resonaba en hogares y teatros, hoy... las suaves y precisas notas de su violín, dignas de palacio, resuenan en las calles acompañadas por los acordes de su viejo amigo Bell. La pequeña exploradora no sabía, nunca supo realmente, la importancia, lo relevante de aquel momento. Un simple hombre que un día fue gran como un dios, hoy solo era un simple trovador. Pero en aquellos instantes... mientras la exploradora lo miraba con ojos ensoñados, con una sonrisa y con agradecimiento, volvió a ser el hombre sobre el escenario con una orda de aplausos.


PD: He vuelto de vacaciones... más o menos. Ha sido, decir increible sería menospreciarlo. Espero que vuestro verano este siendo genial. Intentare actualizar más a partir de hoy. Un beso enorme, la niña perdida.

jueves, 16 de julio de 2015

A veces... simplemente querría dejar de ser pequeña.

Hoy miro al pasado y recuerdo nuestra infancia de forma alegre. Recuerdo nuestras peleas, nuestras risas y nuestros juegos absurdos. Te juro que en la mayoría de mis momentos felices apareces tú. A veces fuiste mi amigo, mi padre, mi madre, mi familia, fuiste el mejor hermano que alguien podía desear, a veces, solo a veces. No eras perfecto, nadie lo es. Sin embargo yo creía entenderte mejor que nadie... sabía cuando estabas triste, cuando querías llorar, reír. Sabía cuando te derrumbarías o cuando te pondrías en pie. Intente luchar contra el mundo que se ponía en tu contra, igual que tu tantas veces hiciste conmigo, a veces. Quise ser tu familia, por imperfecta y pequeña que fuese. Tú me dijiste que lo era, "Eres mi única familia"; no sabes cuando me alegre de oírte decir eso, porque a mi solo me quedabas tú. Dependía mucho de ti, eras mi red de seguridad, por eso ahora caigo. Estoy cayendo a una estrepitosa velocidad. Te necesito. Pero ahora, hoy, tú solo me hundes más. Como a veces solías hacer. "Hay gente que siempre estará" dicen, creo que tu crees eso de mi. Por eso ahora no calmas mis lamentos y sollozos. Sin embargo, lo pienso y se que es mi culpa. Nunca debí confiar en nadie como tu bien me enseñaste tantas veces, no debí volver a confiar en ti a ciegas y sin precaución. Ambos sabíamos que me volverías a destrozar, tu eras mayor... más listo, yo solo era, más bien soy una estúpida niña que quería confiar en el mundo de nuevo.
PD: Me voy de vacaciones queridos lectores, espero que cualquiera que pase por aqui estos días disfrute de los desvarios de mi mente. Feliz verano a todos. Un beso enorme, la niña perdida.

martes, 14 de julio de 2015

El peso de la incertidumbre y el desconocimiento.

El peso de la incertidumbre y el desconocimiento antes, cuando eras pequeña te causaba esa emoción palpitante, esos saltos frenéticos, ese ¿qué será? ¿qué pasará? Ahora.... ahora cuando tienes dos décadas y dinero en el banco, cuando vives teniendo que mirar al futuro y no al presente, cuando tus padres te regañan por cosas que no son romper un jarrón o faltar a clase, cuando tus sueños parecen menos reales y tu realidad necesita más mentiras sabes que has crecido, sabes que algo cambia, jode, molesta y te frustra a niveles que no creías del todo posibles. Ahora.... la incertidumbre y el desconocimiento solo dan miedo, aceleran tu corazón de forma errónea provocando taquicardias y temblor en tus manos. Ahora... ahora no ríes o sonríes o bromeas de la estupidez, ahora querrías gritar hasta quedarte sin aire pero lo que consigues son lágrimas acumuladas en tus ojos que no salen, una respiración carente y un dolor de cabeza, ahora... ahora rezas por volver a ser esa niña, ahora sabes que a veces debes pensar más porque mamá y papá no te cuidan, no te cogen si te caes, no te arreglan la incertidumbre y el desconocimiento. Ahora todo eso te toca a ti. ¿Asusta no? A niveles increibles, aunque bueno, tiene algo de emocionante aventura intrépida y estúpida. "Nunca fuiste tan lista" quieres reír al darte cuenta.

jueves, 2 de julio de 2015

No puedo odiarte pues....

Gracias a ti estaba menos rota. Gracias a ti volví a estar asustada. Gracias a ti... volví a sentir.
PD: escribí esta entrada hace algún tiempo, pero no sabía cuando subirla, es breve pero... muy significativa podría decirse. Espero que os guste. Un beso, la niña perdida.

jueves, 11 de junio de 2015

Realita quería volver soñar y no caer.

Una vez sentí el escalofrío del error, el miedo de la verdad y el golpe de la realidad. No me gusto. Soñar, soñar, soñar vivía así. Soñar, soñar, soñar.... creer. Lo deje para eso, para mis sueños, mis pensamientos y la realidad paralela en el otro plano de mi mente. Sin embargo a veces la listilla del otro lado, Soñadora, engañaba a la pequeña Realita que vivía en el mundo de verdad. Soñadora le susurraba bonitas palabras, le decía sus sueños, le mostraba como era su mundo y como podría ser el suyo. "La esperanza es el peor de los males de este mundo" era lo que Realita se decía ahora. "Nos hace tontos, nos hace ciegos, nos hace caer". Ella estaba harta de caer. Por eso ahora mientras sentía que el suelo se tambaleaba, mientras notaba el aire atorarse en su garganta y las manos temblar le grito a Soñadora "Es tu culpa" en su susurro atravesado, ella con una sonrisa en los labios negó y le toco el corazón. Realita solo pudo intentar no llorar mientras esperaba que el suelo se rompiese. ¿Qué paso después? Querría saberlo.

Bienvenidos allá donde el oxígeno escasea.

Bienvenida seas al lugar de las fantasías, bienvenida seas al lugar donde el miedo y la equivocación son insignificantes, bienvenida seas al lugar donde las represalias no importan. ¿Qué harías si alguien te dijera eso? ¿Yo? Yo..... pediría poder volar.

lunes, 1 de junio de 2015

Nunca más.

Después de él me prometí algo... "no volver a llorar por un hombre". No importa lo dolida, lo triste, lo decaída o maltrecha que este. Podría no respirar. Podría sentir que el mundo se habría bajo mis pies. O quizás solo fuese un simple picor en el corazón, un molesto y constante picor que llorando se aliviaría, gritando se iría ¿no? Solía hacerlo, pero después venía la importancia del llanto, el significado del dolor y la brecha que quedaba en mi. Una y otra vez reparada. Estoy remendada con cuerda, hilo, nudos y cicatrices. Mi amigo el dolor y la desesperanza os conozco, injusticia a ti no te olvido, os lloro cuando me rompo por millonésima vez acabo llorando, a veces, soy humana ¿no? pero por amor, por amor nunca más, una promesa no dicha más que en mi mente "nunca más, nunca más" ese dolor lo deseche el día que él se marchó de mi sistema totalmente, casi... siempre quedará un trocito, eso lo sé. Lo asumo. Lo conozco y escondo en las profundidades de la memoria. Así que no importa cuanto alcohol pueda haber en mi, cuanto dolor, cuanta tristeza, desesperanza y rotura nunca más, nunca más.

sábado, 30 de mayo de 2015

Las lágrimas del rey, la justicia de los hombres.

Había una vez un país multicolor cuyo rey tenía el poder de un dios, aquel hombre era un buen hombre que protegía el reino y cuidaba de sus habitantes. La gente pedía y pedía, el rey daba. Bondadoso, amoroso... inocente. Esos tres adjetivos pueden ser peligrosos, pues un día les regalo a los súbditos parte de su poder. Los hombres se volvieron codiciosos, los hombres se volvieron peligrosos, los hombres se volvieron idiotas descuidados. Poco a poco el país perdió color, perdió brillo, perdió vidas. El horror de los hombres convirtió un sueño en una pesadilla. Las esperanzas de algunos se vieron rotas por otros, no importaba, no significaba más que un pequeño coste. O eso decían. Se equivocaron. El rey vio como esos monstruos habían convertido su precioso legado en un lugar triste y vacío. Cuando rompes la inocencia y corazón de alguien las consecuencias son brutales. Les castigo. "¿Queréis tristeza? ¿Queréis muerte y destrucción? ¿Queréis vivir en un mundo vacío? Yo siempre he cumplido vuestras peticiones hijos míos, yo siempre os he escuchado" Con estas palabras el rey borró el color con sus propias lágrimas, convirtiendo aquel lugar en un mundo gris.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Ya es tarde hasta para soñar.

Eramos polos opuestos. Tú con tus sonrisas sinceras, yo con mi máscara. Tú con tu tranquilidad, yo con mi hiperactividad. Tú eras más de pop y yo de rock. Tú confiabas en la gente, yo tenía siempre un escudo. Tú con tu romanticismo y yo con mi frialdad. Tus palabras dulces contra mis ironías. Tú y tus circuitos, yo con mis células. Quería que nuestra historia fuese como esos preciosos cuentos de hadas. Quería uno tipo "the moon of my life" si friki lo sé, pero es así.... me hubiera gustado un: "ella era la chica del pelo alborotado" "él era el chico dulce" "ella era la luz" "él la ilusión." Lo que más deseaba era cualquiera de esas estupideces, y lo eran chorradas, cuentos e idioteces de una adolescente enamorada de dieciséis años. Ahora años después veo esa imagen y sonrió con cierta amargura. Un gran sentimiento agridulce. Por suerte mi sentimiento no se rompió, solo se apago lentamente. Era algo idílico que nunca paso de ahí.
Sin embargo sé que hubiera cambiado cualquier cosa, cualquiera, por un momento de saber que se sentía un tu y yo.
PD: esta entrada fue escrita hace un tiempo... no me sentía ¿preparada? para publicarla supongo. El tiempo ha pasado y el otro día me encontré con Peter por lo que creo que ahora quizás sea "el momento propicio". Espero que os guste. Un beso enorme, la niña perdida.

lunes, 25 de mayo de 2015

Siempre me gustaron las películas en blanco y negro.

Eran las 23:45 de un jueves. Estaba sentado en mi mesa de siempre removiendo mi café descafeinado y una bolsita de azúcar cuando la vi entrar. Tenía las piernas largas sobre dos tacones de quince centímetros de color rojo a juego con su pintalabios. Llevaba un vestido negro muy corto de tirantes que resaltaba su clavículas y el tatuaje de debajo de ellas. Tenía el pelo negro corto y un flequillo esponjoso. Emitía una sensación de seguridad pero de que podría caerse en cualquier momento. Todo el mundo se giro a contemplarla, ella sonrió ampliamente y se sentó en la mesa de enfrente.
-¿Qué desea?-pregunto Spencer con más cariño del que me preguntaba a mi.
-Hola.-le sonrió ella de esa forma de las películas antiguas en blanco y negro donde una mujer elegante y preciosa podía tener a un hombre a sus pies con batir las pestañas y mover el pelo.-Spencer.-leyó su placa.-quiero un chocolate caliente, un pastel de..-miró a vitrina.-el más rico que tengas.-afirmo.-y el bote de azúcar por favor.
-Claro cielo.-asintió.
La chica desconocida se sentó e irguió en la silla como si fuera un trono. Desprendía esa sensación de conquistar el mundo, pero cuando me miró directamente era como si sus ojos mostrasen todo el cansancio que tenía, todo lo que no decía y lo que sentía. No lo entendía, pero lo podía ver. Me vio mantener la mirada descaradamente "a veces no entiendes de límites" solía decir mamá. Ella sin embargo se rió al verme analizarla tan obviamente. Spencer trajo su chocolate, el bote de azúcar y un trozo de pastel de manzana. Cogió dos cucharadas soperas de azúcar al ras y las removió en el chocolate. Dio un sorbo y se relamió los labios con tanto gusto que me dio envidia. Devoró la tarta y tomó tranquilamente su chocolate mirándome de vez en cuando analizarla por debajo de sus larguísimas pestañas.
-Hey chico guapo.-levantó la vista mirándome directamente.-vas a hablarme en algún momento o quedarte observándome comer toda la noche.-me puse rojo a niveles insospechados sintiendo la cara y orejas calientes. Ella río y río de forma escandalosa. Tomo aire y se levanto con su taza de chocolate sentándose en la silla de enfrente.-yo chico asustadizo y adorable.-me tendió la mano alegremente.-soy Nova.
-Remi.-dije con un semi nudo en la garganta estrechando su mano delicada y pálida.

domingo, 24 de mayo de 2015

Antes era más neurosis que hombre.

Mi nombre es Remi, tengo lo que llamarías un trastorno obsesivo-compulsivo. No es algo divertido como debo golpear la puerta tres veces, sería más algo tipo Jack Nicholson en "Mejor imposible". Me levanto todos los días a las 6 a.m, pero el despertador debe sonar dos veces y ser apagado a la tercera. Me lavo la cara primero con agua fría y luego con agua caliente. Desayuno una tostada pasada dos veces por la tostadora y con tres partes de mantequilla y una de mermelada de fresa. Limpio la cocina, el baño y mi habitación antes de irme al trabajo. Trabajo a nueve manzanas y quince pasos de casa. Soy un programador informático "demasiado atractivo para ser tan maníaco y con unas gafas demasiado grandes". Como a las 2 p.m con mi compañero Albert en el restaurante mexicano los miércoles, algo de comida casera los jueves y lunes, y en el bar de la esquina los martes y viernes. "Tus extravagancias hacen que parezca más normal" suele decirme con su enorme sonrisa, si no fuera un tipo tan amable lo habría mandando a la mierda hace mucho. Mi madre me llama todos los domingos preguntándome las tres cosas de rigor con diferentes variantes: "¿cuando te vas a casar? ¿como van los tics? ¿comes bien?" Yo le respondo como el buen hijo que intento ser para evitar que la mujer muera de un ataque cardíaco o se mude conmigo: "cuando encuentre a la adecuada; mejor; perfectamente sano y equilibrado, incluso he engordado un poco". Todas las noches de lunes a jueves ceno en la cafetería llamada Patsi's debajo de mi casa, donde hay un amable camarero llamado Spencer que atiende cada una de mis manías, una calmada pareja de ancianos que toman su cena con tranquilidad, suavidad y sonrisas. Vivo solo con un gato llamado Chispas, Albert dice que es nombre de perro, pero a mi no me gustan los perros babean, ensucian y piden demasiado cariño que yo no quiero dar; Chispas sin embargo es la constante que hace que no me vuelva un poco más loco cada día. Esta es mi vida. Era, era mi vida hasta el día en que conocía a... Nova.
PD: Hola a todos, esta es una nueva historia, no sé cuan larga será pero empecé a escribir y no podía parar. No es una historia de amor. No es un cuento de chico conoce a chica y la vida resplandece. Es solo un pequeño fragmento de vida entre lo real y la ficción, la tristeza y la felicidad y bueno... la amistad. Esta es Nova. Espero que os guste. Un beso enorme, la niña perdida.

jueves, 21 de mayo de 2015

Entonces lo supe... amar lo que temes, es peligroso.

Adoraba verla dormir tranquilamente, sobretodo después de los días en los que no la entendía, en los que la Sally irracional y de ojos brillantes o tristes aparecía. Solía tener esa pequeña sonrisa con la boca abierta, el pelo desparramado y la respiración constante. Si Sally tenía paz alguna vez, sé que era en sus sueños. Pero al despertar el show empezaba. Solía adorar y amar la sorpresa, la imprevisibilidad de sus actos, de ella. Pero Tras aquel día Sally se quedó con nosotros cuatro días y cinco noches. 
-Esta cama es más cómoda que la de tu casa.-afirma contundentemente mientras se pone a dar vueltas en la cama como una cría.-y más grande.-levanta una ceja.
-Paso más tiempo aquí.-me encojo de hombros.
-Debería venir más a menudo.-se abraza las rodillas y me mira con sus grandes y pacíficos ojos, con una chispa de "salvaje", mientras apoyada la cabeza en ellas.-han pasado casi dos años desde que terminé el instituto.
-Pero has hecho cosas increíbles.-puntualizo.
-Sí.-afirma.-pero creo que un poco de.... de....-frunce los labios.-¿de regularidad?-asiente.-de eso me vendría bien, horarios, estar más cerca, nuevos aires algo de monotonía.
-A mi me gustaría a veces hacer lo que has hecho tu.-me tumbo a su lado.-es impresionante Sally. Podrías escribir una novela de viajes o algo así.
-Nadie leería las tonterías que digo.-"oscuridad"-pero es un bonito sueño. "Los viajes de Sally Morgan"-ríe.-es un buen titulo. Me gusta como suena.-sonríe más abiertamente y le doy un beso. Sonríe más.-sí, además mi nombre impreso en letras grandes con una bonita tipografía...-se tumba.
-Yo lo compraría.-me apoyo en su estómago.-te haría una foto increíble para la portada. Tendrías que salir obviamente.-rueda los ojos.-venderías mucho más. Ese nombre y esa cara.-le beso la tripa.-a mi me tienes.-levanto las manos en rendición. Sonríe mucho más ampliamente con ese verde brillante asaltando. "Solo está feliz. Muy feliz" me digo.
-Ya te tenía.-asiento firmemente y me revuelve el pelo-eres un idiota romántico Danny, creo que quizás sea uno de los motivos por los que te quiera.-se acerca y me besa.
-¿Qué debería decir ahora?-digo burlonamente-¿te quiero? uf, demasiado importante. No sé yo si estamos en ese....-cavilo lentamente mientras ella me rueda los ojos otra vez.- punto.-digo como si se me encendiese la bombilla con una sonrisa ladeada.
-Mira que eres idiota.-se ríe antes de besarme de nuevo y hacer que los escalofríos me recorran.
Porque a pesar que en esos días la ame, quise y tuve como si fuese lo único que había. En aquellos días ella era mi centro y yo el suyo. Asustaba y alentaba querer tanto a alguien. Era reconfortante saber que ella me cogía la mano. Me encantaba oír su voz a mi lado al despertar, sus tontas bromas a Jimmy en la cocina, sus discusiones con Ralf sobre la serie que echaban. Sin embargo también descubrí una cosa.... temía sus ojos más que nada en este mundo, porque aunque la amase, aunque creyese entenderla cuando ciertamente sabía que no lo hacía, aunque no supiese que pensaba realmente o su actitud fuese contradictoria y escurridiza al entendimiento, ellos mostraban que pasaba por su cabeza igual que un cristal en un acuario. Miles y miles de peces nadando. Es curioso amar lo que temes, antes me hacía el "valiente" "el macho" evitando reconocer mi temor por lo que Sally Morgan era, por lo que ella significaba en mi vida y lo que ella significaba. Pero en ese instante cuando la vi sonreír de aquella forma tan.... dios tan increíblemente preciosa pero a la vez cada pelo de mi cuerpo se erizo, cada terminación nerviosa estallo en un temblor tuve que reconocerlo "le tengo pavor".

miércoles, 13 de mayo de 2015

El león cobarde no necesitaba al mago, sí a Oz.

Aquí estoy. Sí... soy yo. "Sí eres tú" me digo mirando a mis manos temblar. El corazón me martillea, sudo, mi mente parece ir a una velocidad distinta al resto ¿más rápido o lento? Un pitido. Los pelos de punta, salivo de más, tengo tics, por favor tranquilízate. Respira. Respira. No eso no funciona. Me río. Tiemblo un poco más y bueno... tras un pequeño susurro "que sea lo que dios quiera" lo hago. ¿El qué? Saltar al vacío sin saber si hay red. Da igual si es metafórico o real ¿no? Lo has hecho.

lunes, 11 de mayo de 2015

No saber si estás en un carrusel o en la montaña rusa.

Al volver a la universidad las cosas tomaban una extraña rutina entre nosotros. Yo estudiaba, salía de fiesta con mis amigos, reía, respiraba, hablaba y vivía con gente totalmente ajena a ella. Era mi otro mundo. En cierta forma era un descanso de la intensidad. Una forma de vivir dos veces. Viajes espontáneos, planes absurdos, acabar semidesnudo en la puerta del piso con Jimmy y Ralf dormidos como troncos en casa. Sally y yo hablábamos todos los días por mensajes, cada dos días nos llamábamos por teléfono y los días que cuadrábamos conectábamos el skype. "Tienes el pelo más largo" me decía "la próxima vez que vengas te lo cortaré". "Mira las fotos tan geniales que hice el otro día" "Mamá me ha comprado un jersey horrible, dice que lo ha tejido ella para que me lo ponga, se le olvidó quitar la etiqueta interior" reíamos y hablamos como si no estuviéramos a kilómetros de distancia. Echaba de menos tocarla. Echaba de menos oír su risa más allá de un "jajajaja" del whats app o el sonido distorsionado de la red. Iba a ir a verla en dos fines de semana en cuanto terminase un proyecto que tenía entre manos y celebrásemos el cumpleaños de Oscar. Entonces apareció. Una preciosa Sally con los ojos como platos de un verde brillante, demasiado brillante con motas grises parada con una mochila, un vestido y un abrigo con su larga larga melena roja en la puerta de casa.
-Danny.-grito Ralf.-creo que es tu novia.-escuche a su voz decir, no lo asimilaba. Jimmy se giró del sofá inmediatamente.
-Wow está más buena que en las fotos.-escuche como se reía nerviosamente.-pasa pasa.-la invitó.-Sino eres su novia eres una pelirroja muy atractiva invitada a ser nuestra compañía.-río más alto.
-Soy Sally.-me gire y la vi. Estaba paralizado.-la novia de la estatua.-sonrío.-Sorpresa.-abrió los brazos con una sonrisa ladeada.
-Una enorme.-dije lentamente-pensaba que tus abuelos no te dejaban venir.
-No lo hacían.-dijo dejando su mochila en la esquina del sofá.-pero tras una pequeña pelea, muchas suplicas y mi palabra de que no volvería embarazada me dejaron venir.-sonrío muy ampliamente.-entonces...¿cuál es el plan? Me vais a llevar a una enorme fiesta, darme chupitos, dejarme bailar como loca hasta caer borracha en la cama después de un salvaje sexo.-bromeo. No era broma. Conocía ese tono en su voz. Mientras Jimmy y Ralf reían, decían tonterías sobre que un tonto como yo no tendría que estar con ella, que la llevarían a mundos fantásticos etc, me paralice. Esa era la Sally loca. La Sally excéntrica, más de lo normal, la que hacía cosas sin pensar, la que solo actuaba. "¿La habían dejado venir de verdad?"
-Sally.-me levante.-vamos a mi cuarto.-cogí su mano y la mochila del sofá.-os vemos luego chicos.-les sonreí de forma amable y sugerente intentando aparentar normalidad, evitando mi pánico.
-Clarooo. Vámonos Jim.-le dio un codazo Ralf.-habíamos quedado hace veinte minutos en el bar con los chico.
-Un placer Sally.-repitieron los dos a la vez mientras salían por la puerta.
-Muy majos.-me miró Sally.-Hola.-me dijo acercándose a mi cuello.-Hacía mucho que no te veía, casi dos meses.-me beso el cuello.-mucho mucho tiempo.-se quito el abrigo.-primera locura sería estrenar el sofá. Luego me enseñas el resto de la casa.-susurro en mi oreja de forma sugerente. Asentía como un idiota por el calentón momentáneo.
-Sal....-suspire.-¿te dejaron venir de verdad?-pregunte mientras mi voz interna gritaba "gilipollas".
-Claro.-casi oigo el llanto.-¿dices que miento? La abuela me dejo venir.-grito.-no miento. Yo no miento. Me dejo venir.-me miro enfadada.
-Vale, vale.-la agarre de la cadera.-lo siento, lo siento.-le bese la frente.-perdona, es que era raro.-reí restándole importancia.-Nina permitiendo que vivamos en pecado.-río.-eso es.-le sonreí mirándola a los grandes grandes ojos turbulentos. Les temía a ellos más que a nada en el mundo.-vamos la bese. Una y otra vez hasta que se medio calmo y dejo simplemente llevar.
Me gustaría decir que la cosa se simplifico. Sin embargo fue el inicio de un jodido tornado....
PD: Continuara...

jueves, 7 de mayo de 2015

No quiero olvidarme de respirar.

Hay días que despierto con la necesidad de respirar, el aire me falta, la garganta se me cierra y siento que las lágrimas saldrán, y cuando eso pase... no seré capaz de detenerlas. Esos días siento miedo de mi misma, siento miedo de lo que soy capaz de hacer. Antes el dolor me aliviaba, si sufres físicamente el dolor emocional parece aplacarse ¿no? ¿no? Lo sé, sueno suicida y autodestructiva, mi psicólogo (si lo tuviese) seguro diría lo mismo. Sin embargo aprecio demasiado el precio de la vida para ser considerada tal. Sigo respirando ¿no? aunque cueste, puedo hacerlo, puedo sentirlo, puedo... vivir Puedo seguir haciendo eso, mejor o peor lo hago. Mis tontos problemas, más grandes o pequeños no pueden quitarme eso. Vivir significa un camino contaste de tropiezos, caídas y oportunidades para arreglarlas o continuar jodiéndola (seguro que lo leí en algún libro). Así que eso me digo cada vez. Eso me digo al retener las lágrimas. Eso me digo cuando quiero rendirme. ¿Qué lograrás rindiéndote? La respuesta, solo ser una cobarde, solo ser una de esas personas que jure no convertirme.
Sin embargo esos días siguen existiendo ¿acaso a alguien no le pasa? le aplaudo si es así. Le envidio. Así que sigo soñando y llorando cada vez menos, mientras digo "sigue tonta, sigue quizás encuentres lo que quieras en algún lado". Por lo que cambiaré de camino. Haré que le jodan al futuro y al mundo. Esos días, días como hoy quiero coger una mochila una mochila y meter en ella mi cepillo de dientes, ropa, todo el dinero que tenga y un cuaderno; después coger un avión a uno de esos lugares que siempre he querido ir como... ¿Argentina, Japón, Tailandia, Islandia, LA, Irlanda? me da igual, me da exactamente igual. En cierto modo es una forma de cobardía, eso de huir. Quizás al llegar allí todo salga mal de nuevo, quizás todo se joda como siempre pasa, por qué "eso es la vida" pero cabe es mínima posibilidad de que las cosas salgan bien, esa posibilidad de que al despertar pueda respirar.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Even big girls cry.

Desde que ella recuerda había escuchado: "las niñas grandes no lloran" le limpiaban las heridas mientras ella lloriqueaba adolorida tras caerse del columpio; "eres una niña fuerte" le susurraban mientras la vacunaban; "no tengas miedo" le habían dicho al no poder dormir por las pesadillas. Todo aquello se lo habían dicho tanto que ahora Julia seguía esas pautas como un mantra, pero a veces se le olvidaba, se venía abajo y se cansaba de tener que repetírselo. Pues al llegar a casa un manto de oscuridad la acechaba, el dolor de la cruda realidad le llegaba. Es duro mirar a la persona que debe ser tu pilar, esa persona que una vez te lo dio todo y fue como un superheroe para ti, esa persona que te mantendría a salvo del mundo... es duro verla caer hasta el fondo y no poder rescatarla de si misma. Lo intentó, aquella niña lo intentó cientos y miles de veces, secó sus lágrimas, la abrazó y estrechó entre sus brazos aún cuando ella misma sentía que podría morir. "Todo ira bien, no tengas miedo" le repetía mientras la consolaba, mientras le daba besos en la frente y guardaba su propia pena tan hondo que llegaba a olvidarla. La niña creció, siguió haciendo lo mismo. Se mantenía en sus dos pies de niña grande, sonreía y lloraba en la soledad. Feliz y entera, no es perfecta pero es fuerte. Esa era ella para el mundo. La fría, fuerte y feliz Julia. El tiempo a todos nos alcanza, así creció y creció nuestra pequeña. Una mujer. Más o menos. Aunque en su mente tenía demasiados años ya.
Sin embargo ahora había un problema, cuando esa persona lloraba Julia no sabía que hacer, "¿repetir lo mismo? ¿actuar como siempre? ¿digo las mismas palabras hasta agotarme? ¿cuantos sinónimos he usado ya?". Su frío corazón ahora era prácticamente hielo que solo el crudo calor descongelaba y los duros golpes desquebrajaba. La verdad difícil y sincera era lo único que sabía decir ahora, era lo único que le quedaba. Eso la aterraba más que nada. "Si no puedo ayudarla... si no puedo mantenerla ¿qué pasará?" Es impresionante como mirar aquellos ojos llorar, esa cara enrojecer hasta el extremo y su respiración cortarse en el hipo hacían que Julia se volviese cada día más fría y dura, pero a la vez hacían que la mujer se convirtiese en esa pequeña niña que rodeaba a su llorosa mamá con sus bracitos y susurraba las palabras que una vez ella le dijo.


domingo, 3 de mayo de 2015

Eso de lo real esta sobrevalorado.

He escuchado a las cebras hablar, visto caballos azules correr por prados negros, hombres caminar con las manos y pájaros llorar.

viernes, 1 de mayo de 2015

A veces....

estoy agotada, cansada, perdida y desorientada. ¿Qué hago? ¿Cuál es la acción correcta? Sé que algunas cosas no están bien. Sé que otras sí, pero me falta valor. Estúpida y cobarde. Valiente e perdida. Soy esas dos cosas. Nunca puedo ser valiente e inteligente, nunca puedo hacerlo bien. Bien ¿Por qué está bien? Eso me gustaría saber. Así que algunas veces.... solo querría gritar.

domingo, 26 de abril de 2015

El amor de tu vida... puede no ser con el que la pases.

Hoy vi este vídeo y me conmovió casi a las lágrimas. Es muy triste que aunque quieras a alguien como no has querido a nadie, que aunque le veas tras dios sabe cuanto tiempo lo mires y tu cabeza vuelva a pensar lo mismo, tú vuelvas a sentir lo mismo. ¿El problema? Esa persona ya no te pertenece de la misma manera. Deber haber un error en eso, deberíamos darnos cuenta del fallo ¿no?
Estas historias me recordaron a esas cartas que escribo... pero es jodido saber que hay una brutal realidad detrás de la "ficción".
PD: Gracias a estas persona por sus historias. Un beso enorme, la niña perdida.




viernes, 24 de abril de 2015

Solía amar a un monstruo.

Él me dijo muchas cosas. Dijo que no valía lo suficiente. Dijo que sin él estaría perdida. Dijo que mi ropa era de guarra. Dijo que podía y que no podía llevar. Dijo a quien podía ver. Dijo que mis amigas eran una mala influencia. Llamo a mi madre tonta. Me llamo estúpida tantas veces que no recuerdo a partir de que número dejo de importarme. Dijo que él era lo único bueno que tenía. Se lo perdoné todo. Con cada palabra me aferraba más a él por miedo a perderle. Le creí. Le creí cada maldita palabra. Lloraba. Me lamentaba. Cambie. Me convertí en quien él quería. Era lo que él me decía. "Seré buena, seré mejor, seré todo lo que quieras". Era patética. Era horriblemente necesitada. Me convertí en una persona débil. Entonces otra apareció, otras aparecieron, yo era la constante. "No soy suficiente" pensé. Vivía con un monstruo al que amaba. Aguante el dolor. Aguante las palabras. Aguante los engaños y el miedo. Lo soporte todo. ¿Por qué? ¿Por qué? Esa pregunta me la hacía cada noche al dormir. Me la hacía por las mañanas mientras como una chica buena obedecía. ¿Por qué? Por que sabe que ha hecho mal, me pide perdón. Sin embargo me harte de perdones, pues siempre volvía a escuchar aquella palabra "perdón", dejo de tener significado, siempre le perdonaba. Entonces... ¿Por qué? Por amor. Eso es... por amor ¿tiene que serlo no?
girl, bed, and alone image
Pero un día no soporte más. Quizás fuera el sujetador demasiado grande para ser mío, el olor a perfume en mi propia cama, las palabras bonitas oídas por le teléfono, las llamadas mientras cenábamos, sus constantes palabras menospreciándome, quizás fuese el último bofetón, quizás fuese la soledad, el dolor y el sentimiento de que no reconocía a la persona del espejo.No reconocía a la persona que hablaba. Quizás fuera que el amor se acabo, quizás fuese el odio hacía él y mi nuevo yo. Solo en el instante en que cogí la maleta metiendo la ropa que creía mía, mientras cerraba la cremallera, mientras le corazón me galopaba en el pecho con miedo a escuchar la puerta de casa abrirse, mientras escribía las palabras que me liberaron "Vete a la mierda, hasta nunca. Atentamente la mujer más estúpida de la tierra, ella una vez te amo ¿Por qué? No tengo ni idea.". Cuando me monte en el coche, cuando huí de esa vida fue que volví a reconocer un atisbo de la mujer que una vez fui ¿Por qué? por ser la primera vez en doce años que sonreía mientras lloraba.

jueves, 16 de abril de 2015

Algo que no tienes porque llamar amor.

Hablamos de amor, de historias mágicas, de sueños dignos de cuentos y leyendas. Contamos y creemos eso, historias. El amor de la reina y el rey que arrasaron naciones, unos críos que solo con verse fueron capaces de destruir dos familias junto a una ciudad, gente perdida que se encuentra en la mirada del otro, mentes jodidas que intentan arreglarse mutuamente. Vivimos para creerlas, vivimos creyéndolas pues sino estaríamos acabados. Todo el mundo adora las historias de amor por mucho que piensen no hacerlo. Miras la pantalla y cuando acaba piensas "que bonito, vaya mierda o tendrían que haber terminado juntos". Dicen que es absurdo que lloremos por lo que pasa en un libro, una serie o una película el problema es que lo convertimos en nuestro. Apartando el extraño fanatismo en el que "son parte de ti", realmente son como esos colegas a los que cuando le deja la novia o el novio la llamas puta o a él cabrón, a los que cuando ves besarse dices oohhh y si un día llegan a tener críos quieres ser la madrina o que te llamen "tía". Bendita ficción. Sin embargo demasiada nos aparta de la realidad. Porque esa... la realidad es otra bien distinta. Hombre. Mujer. Haz la combinación que quieras. Palabras. Palabras. Palabras. Tensión. Química. Después vienen las elecciones. Tal vez sea amor. Quizás solo sea sexo. Quizás la cosa solo sea amistad. Quizás solo sea una historia donde una persona conoce a otra y esta cómoda siendo ella misma.  No es un melodrama digno de película de Hollywood, no es la canción de un bardo y mucho menos el libro con final feliz. Solo es... algo.

domingo, 12 de abril de 2015

Son solo otras gotas sobre mi ventana.


Esta noche oigo los truenos retumbar en el cielo, las gotas caer sobre el duro suelo y chocar de forma acompasada contra el cristal de mi ventana. Esta es una de esas noches en las que me paseo bajo la calle tomando el agua del cielo, en las que bailo sobre los charcos, y en las que no puedo dejar de sonreír. Pero hoy... ahora solo puedo verme y sentirme mal, querer llorar y dejar caer mis lágrimas al igual que las gotas sobe mi ventana. Me duele, y mis ojos se enrojen encogiendo así mi corazón. No sé qué hacer, no sé qué hacer y tengo miedo por ello. Estoy aterrada.

martes, 7 de abril de 2015

Más valor que cerebro, o eso decían.

Cuando tenía como seis años le suplique a mis padres una bici, Jason tenía una, era como esos moteros guays de la tele. "Quiero negro, botas y xigaro papi" dicen que lloriquee. Me compraron una bonita bici azul con borlas y ruedines. Llore y llore hasta que se los quitaron, "bici, no triciclo. Quiero probar" "Te caerás pequeña, te harás daño. No sabes montar" "Aprenderé". Mi padre orgulloso de mi estúpido valor y sabiendo que no conseguiría hacerme cambiar de opinión me dejo montar en aquel trasto. Llevaba un casco fucsia con pegatinas de las tortugas ninja, muñequeras, coderas, rodilleras dios... parecía lista para una gran pelea. "Estaré detrás pequeña, sujetándote hasta que puedas tu sola" así que me monte, me mantenía estable a duras penas con papá detrás sujetando el sillín. Durante un buen trecho conseguí algo como ir en bici, "papi suéltame, sola, sola, sola" grite emocionada. Aguante diez segundos antes de caer de bruces contra el suelo. Me despelleje el antebrazo, me doble el meñique y me di con todo la cara en el suelo. Dolió. Joder que si dolió aún lo recuerdo. Pero mientras me quedaba en el suelo sentada, mirando mi bici caída, mis pantalones rotos, el brazo ardiendo y la sangre que escupía al suelo sonreí. "Sonreíste de la forma más loca que nunca te he visto pequeña. Me asuste y todo." suele bromear papá. Cuando se acerco a mi, mientras las pequeñas lagrimitas se secaban levante la mano y dije "Otra". Solían decirme que tenía más valor que cerebro. Tengo las cicatrices que lo prueban. Pero cuando deje mi vida detrás, cuando deje a Arely detrás era como volver a sentir que era un bebé y tenía que aprender a caminar, era como esos 10 segundos antes de caer...
Al irte mamá y papá no pusieron pegas. Estaban tristes pero dicen que en el fondo lo sabían, un día te irías, harías todo aquello que tu cabeza loca pensaba. "Todo te ira bien hija. Ira bien." te beso mamá al despediros. Cuando Jason te dejo en aquel apartamento de dos habitaciones y una especie de salón cocina en el que vivirías por años te repetías sus palabras. Había unas cajas dispersas por la casa, una nota en el frigorífico "Bienvenida querida amiga, soy Will".
-Por lo menos parece simpático.-dice Jason sobre tu hombro. Le das un empujocito para que no vigile por encima de ti.-lo sé, lo sé.-levanta las manos en rendición.-espacio. Iré donde Victor, después saldremos a cenar a algún sitio bonito. Arregla las cosas.-te da un beso en la coronilla.-y recuerda ducharte. Por nosotros ¿sí?-ríe antes de salir por la puerta.
-Bien, es hora de arreglar esto.-te dices a ti misma al abrir el que será tu cuarto.
Es pequeño. Una cama, un escritorio, una silla, un par de baldas y un armario. Lo demás... blanco. Coges la maleta y sacas toda la ropa. Tras camisas, camisetas, faldas, zapatos, etc. te das cuenta que redujiste tu vida a aquella gran maleta. Colocas los libros que te trajiste. Pones el portátil en el escritorio. Tras sacar de las cajas fotos y más fotos. Pones el puf en una esquina "dormiré ahí cuando vayamos a verte" bromeaba más en serio de lo que debería Rene. Haces la cama. Pones unos cojines raros. El peluche de tu infancia. Un póster. Más fotos. Ya esta. Lo miras. Te gusta. Es simple. Pero es tu. Tu reducida a una mini-habitación en la que no tienes ni idea de como meterás a tus amigas cuando vengan. "Espero que el sofá sea cómodo" piensas.
-Wow.-silba una voz profunda detrás.-bonito. Has hecho esto muy rápido.-te giras y lo ves. Un tío moreno, alto, con gafas de pasta, el pelo algo largo y despeinado con una gorra, vaqueros medio rotos y una sudadera. Parece un skater o el típico surfero con un rollo intelectual.-Soy William Fisher III.-sonríe tendiéndote la mano.-puedes llamarme Will.
-Greta Natalie Tous.-le respondes estrechándosela.
-Uuuu un nombre con presencia. Un placer.-inclina un poco la cabeza.-pues bueno mi nueva compañera he ido a la compra, una sana.-te señala la bolsa con cereales, pan integral, pollo, ensalada, pasta, arroz y verduras y frutas. Si mamá pensaba que no comerías bien, se equivocaba.-pero esta noche toca cerveza.-levanta un pack y señala otros dos en la encimera de la cocina.-y pizza.-sonríe abiertamente.-debemos conocernos.
-Nada mejor que cerveza y pizza para ello.-sonríes.-me gustas William Fisher III. Creo que nos llevaremos bien.-él asiente conforme.-le dije a mi hermano que cenaría con él.
-¿Es el que se va a quedar aquí una semana?-asientes.-dile que se venga. Me hará el tercer grado para ver que no le hago nada a su hermanita, nos reiremos, me asustará.-se acopla en el sofá.-Me lo ganaré con mi graaan carisma y podremos ser felices para el resto de nuestros años.-ríes.
-Me gusta eso.-afirmas sentándote a su lado con dos cervezas.-pero hay una cosa que deberías saber.-le tiendes la cerveza.-mi hermano no estaría preocupado por tus "movimientos"-te burlas haciendo un gesto que podría ser entendido como seductor. Se ríe. "Bien se ríe de tus bromas".-Querido Will tengo una confesión.-te pones la mano en el corazón y levantas la de la cerveza.-yo Greta, soy lesbiana.-es la primera vez que se lo dices a alguien de forma tan abierta, es la primera vez que lo reconoces como si fueses tu, es la primera vez que sientes que no confiesas algo, que no dices el gran secreto que "eres" sino que simplemente le cuentas a un amigo que te van más las tetas que los pectorales. Primero la sorpresa es lo que pasa por su cara. Luego una pequeña expresión algo delatadora como "me esta imaginando con una tía". Finalmente una sonrisa de oreja a oreja.
-Por las tetas.-levanta su cerveza para brindar. La chocas y bebéis.-nunca tuve una amiga lesbiana. Conozco unas cuantas, pero no somos "amigos". Será interesante.
-Yo nunca se lo había dicho a nadie de forma tan normal. Sin sabes... salir del armario.
-Gracias por dejarme ser tu primera vez Greta.-dice con voz seductora con tono de burla. Os reís. Sí te caerá bien.-aunque es una lastima.-suspira.-eres muy guapa. Una perdida para los hombres.
-Pero con péeesimo carácter. Tienes suerte de no tener que aguantarme mucho.-bromeas. Y así tan simple empezáis a hablar de tu infancia, de la suya. Del adorable pueblecito de donde vienes y sin saber como le invitas en vacaciones. Él te habla de su gran casa en una ciudad parecida a esta, de su madre adorable y su padre trabajador, del amor de su abuelo y del coñazo de su hermano mayor que se va a casar "Eh podrías ir conmigo a la boda, mamá dice que debo sentar la cabeza". Reís. Bebéis. Coméis. Jason y Victor llegan. Él invita a un par de amigos Carl y Louis, chica no chico. Bebéis. Fumáis. Contáis historias e historias. Al final te acabas quedando dormida. Tu último pensamiento antes de la inconsciencia es "ya no siento que pierdo el equilibrio, solo un pequeño y sano miedo".
PD: Continuara... pero no queda mucho. Un beso, la niña perdida.

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