"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 12 de febrero de 2015

God save red hair.

Todos los años Sally y Babi habían creado una tradición, cada 4 de Julio celebrarían una fiesta en honor a America pero como ella era británica lo hacían al puro estilo inglés. Les resultaba maravillosa la ironía de la situación y les encantaba la escusa para dar una fiesta. Para aquel 4 de julio Sally me había arrastrado con ella y Babi por todas las tiendas de la ciudad buscando el regalo perfecto "no es su cumpleaños" "Ella odia su cumple, le damos los regalos de te queremos hoy" respondió como la mayor obviedad de la historia. Al final tras comprar más globos de los que había visto en mi vida, los ingredientes para comidas cuyos nombres no entendía del todo y tanto té rojo que el de la tienda pensaba que teníamos un problema de piedras en el riñón. Babi se entretuvo toqueteando cada maldita cosa en las tiendas, aprovecharon la escusa para comprarse ropa, ropa, ah y ropa. Acabaron comprando un enorme póster de los Rolling Stone en el que destacaba más Keith Richards "es su favorito" afirmo Sally con una sonrisa. Le compraron una corona de plástico con "diamantes", unos prismáticos, una gran linterna y un saco de dormir de tres forros. Eran las seis y media de la tarde cuando el coche llego a la casa de Babi. Dos segundos después las dos salieron corriendo a la puerta. America estaba de pie con unos pantalones largos rotos, una camiseta blanca con una enorme camisa de cuadros y sus características botas y moño despeinado.
-Hola mis salvajes.-río mientras las abrazaba entre sus diminutos brazos.
-¡Feliz cuatro de julio!-bramaron mientras la arrastraban al jardín. America sonreía felizmente mirándome entre el análisis y el saludo.
-Increíble.-dijo al ver el jardín decorado con globos, banderas, comida, comida, comida, más globos y gente que apenas conocía. "Son su ex novio Mick, su hermanastra Val, sus padres Jim y Lisa, el resto son amigos del instituto" "Pensé que erais unas asociales" bromee llevándome un golpe en el hombro. -Este año os habéis superado chicas.-sonrió.-la comida tiene una pinta horrorosa, la decoración es adorable, incluso habéis reunido a los innombrables en la misma habitación.-susurro entre risas que llevaban más emoción de la que su pequeño y duro rostro quería mostrar.-¡Fiesta!-grito levantando los brazos recibiendo una orda de woooos
-Tenemos algo más.-sonrió diabólicamente Babi con tono "dulce".-venga mi reina.-inclino la cabeza dejando que Sally le colocase la corona.
-Es un honor su majestad.-hizo una reverencia. America se toco la corona y empezó a reír cuando unos de los "diamantes" se callo.
-Me encanta.-dijo lanzándo el diamante.-es perfecto. Ahora tendréis que hacer lo que diga.-se coloco las gafas de sol en el escote mirándolas fijamente.-alimentarme, divertirme.-aplaudió.-vamos sirvientes.-levantó la cabeza y camino por el lugar con el porte de una reina.
La fiesta continuo con una Babi algo alcoholizada por las pintas y los tragos a escondidas de whisky de Jim, bailaba junto a las compañeras del instituto e incluso logró que el abuelo de Sally hiciese algún ligero y rítmico movimiento pélvico, el cual se llevo unos aplausos escandalosos que provocaron el cese y su profunda risa. Val tenía un corro de tres chicos que la agasajaban a cumplidos y serviciales pastelitos, mientras Rebe rodaba los ojos ante la escena. Los padres de America parecían hablar cordialmente con Nina, la madre de Babi y mi madre "el mayor logro del día" asintieron las tres cuando vieron la escena mientras partíamos la tarta. America por su parte reía alegremente bailando, cantando, ordenando, ordenando y teniendo sobredosis de poder, mientras miraba a Mick de reojo, le tocaba el brazo y sí... se daban algún beso en los momentos que ellos creían que nadie les veía. Error. En uno de esos momentos mientras America le miraba de la forma dulce y cariñosa en la que miraba a Babi y Sally, él le sonrió y la beso. Estaban escondidos detrás del seto. Aún así les vimos.
-Parece que le gusta la fiesta.-bromee al ver a Sally mirarla como si fuese una madre esperando que la fiesta de su hijo no sea aburrida, que sus amigos no manchen demasiado la casa y que nadie se rompa un hueso.
-Le gusta.-asintió preocupada al ver que entrelazaba sus brazos en el cuello del chico.
-Tranquila mamá osa, no le va a hacer daño.-la intente calmar.
-¿Como lo sabes?-me miró preocupada.
-Porqué tiene la mirada de chico estupido enamorado y arrepentido. Hará cualquier cosa para conservarla.-ella asiente. Los mira. Me mira. Mira el suelo.-¿Qué?
-No se si se reconocer esa mirada en ti.-dice tranquilamente dando un trago a su te.
-Entonces no debes estar mirando bien.-me encogi de hombros evitando darle importancia. Estos últimos meses había aprendido que en esos momentos, era mejor dejar a Sally con la simplicidad, intentar que su mente no circulase a quinientos kilometros por hora pensando cosas que no eran reales.
-Se lo esta pasando bien ¿no?-sonríe ahora sincera y calmadamente. Asiento.-Babi esta borracha bailando con Val.-ríe.
-Estaba acaparando a todos los chicos de la fiesta. Vuestras amigas la odian.-rió.
-¿Te fijaste en ella?-celos en su voz.
-Más en la mirada de Rebe atravesandola, en Cate suspirando o en las babas que la rodeaban.-le paso un brazo por encima.-¿celos pequeña?-frunce los labios.-estas muy guapa ¿sabes?-levanta una ceja.-no hay una pelirroja más guapa aquí.
-¡No hay más pelirrojas estúpido!-me sonríe.
-Por eso tengo que valorarte más y preñarte rápido, estaís extinguíendoos.-le susurro al oido.-esas pecas serían pecado perderlas. Por no hablar de esos ojos.-la beso en el cuello.
-Tu madre y nuestros abuelos están al rededor Danny.-sonríe maliciosamente.-¿estás dispuesto a seguir?
-Mmmm.... hoy me siento valiente. Quizás sea el exceso de teina.-le doy un beso en la mejilla.-además estoy seguro que el abuelo esta mirando de reojo por encima de su conversación, sino te beso me pegará en casa.
-No queremos que el señor Bonzkewitzz te de con sus manazas de gorila.-niego.-así que Daniel...-suspira antes de que la bese.-Wow. Buen beso.-sonríe con sus brillantes ojos verdes.
-Tengo que intentar mantenerte, debemos impedir la extinción de los pelirrojos.-bromeo en su cuello.
-¡Hey!-grita America.-mimos aquí no.-sonríe con los labios hinchados.
-Hipoooocrita.-canturrea Babi desde atrás lanzando a su moño una perfecta bola echa con las servilletas de la bandera británica.-Digo ¿em? Nadie vio nada ¿cierto?-ríe al ver la mirada asesina de la rubita.
La fiesta termina pasada la medianoche. Todo el mundo ya se fue. Los abuelos están en la cama. Mamá dijo "no tardes mucho". Los padres de America se despidieron con un cordial y frío apretón de manos ante el que America rió, apreciando cierta felicidad. Val se enrollo con el hermano de Cate. Algunos se fueron con la certeza de una resaca a la siguiente mañana. Otros comieron lo suficiente para una semana. Las chicas se quejaban del dolor de sus músculos "hacía siglos que no bailaba tanto" "no se bailar...." decían algunos chicos saliendo a bailar mientras otros de los chicos llegaban al nivel Michael Jackson dejandonos a los demás en el rídiculo maravilloso de las fiestas. La noche terminó con America, Mick y yo en el porche de Sally mirando el césped. "Babi tendrá más marcha que nosotras esta noche" bromeó America mirando a Mick de reojo. Un par de bromas despues nos quedamos mirando las estrellas en silencio, hasta que Mick se levanto, cogió a America de la mano y la llevo a casa. Se llevo una mirada de advertencia de Sally y un apretón fraternal mío.
-Gracias Danny.-me beso Sally en la boca-gracias por estar aquí.-dijo antes de cerrar la puerta.
Tiempo después repetiría aquel día, aquella escena intentando aferrarme a los buenos momentos. Intentando aliviar la culpa. Intentando recordar su sonrisa, el sabor de sus labios y el olor de su pelo. Pero sobretodo intentando recordar su voz. Recordando su felicidad.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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