"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

viernes, 20 de febrero de 2015

Indecisión.


Tienes un camino, sin embargo vas andando ves como poco a poco te acercas a la bifurcación. No importa. Puedes pararte a mirar los carteles y pensar, por lo menos a veces. Derecha, izquierda, arriba, abajo, adelante ¿abajo? Maldita sea son demasiados. Vale ahora querida piensa por favor, siéntate en el suelo de arena que hace que tus piernas piquen, mira las letras hasta que se difuminen y realmente te cueste distinguir cual es cual, cierra los ojos respira y nota como el aire se va haciendo más y más frío, como la noche llega y tu sigues ahí sentada con culo y piernas dormidas. Quizás ahora estés tan casada que no importe que camino tomes, quizás ahora solo quieras darte la vuelta para volver al punto de partida. No. Eso lo hiciste muchas veces antes ¿no? ¿Qué pasa si tiras por el incorrecto? pierdes, pierdes pero puedes volver a seguir jugando, levantas la cabeza te limpias la arena de las piernas mirando a un futuro más brillante o lo que sea. Piensa piensa pequeña, piensa piensa hasta que no puedas ni pensar. A veces solo creo girar y girar hasta caer en un camino para seguir. A veces me gustaría que escogiesen por mi. A veces solo querría que el camino me gritase con luces de neón "soy el correcto", no va a pasar. Tengo que escoger, en algún punto hay que terminar decidiendo, no puedes aparcar las decisiones. Por lo que vale amiga agarra tu salvavidas, aférrate a las mangas de la sudadera y si quieres muérdete el labio porque el viaje va a ser movido, inseguro y seguramente erróneo. Disfruta el trayecto, no te olvides de mandar una postal al llegar y de sacudirte la arena al levantarte. Aún así mientras andas, mientras caminas por el camino que has elegido, o eso crees haber hecho piensas ¿y si no lo hubiera hecho? ¿el otro era el correcto? ¿debería pararme a pensar? Entonces te das cuenta que en ese momento, en la bifurcación, en la elección tienes el poder del que ocurrirá si esperas, si dejas que pase, que las cosas vengan como deben quizás suceda lo correcto, quizás tengas tantas posibilidades como necesitas pero también esta el pánico a que nunca pase nada, a quedarte quieta con el culo dormido y la ropa con polvo. Entonces te levantas y dejas atrás la quietud, pero la indecisión te acompaña a cada paso ¿no?

2 comentarios:

  1. Uno debe arriesgarse a veces. Puede que haya escogido el camino más pedregoso, pero prefiero caerme en vez de que en mí exista el temor a caer. Lo único que debemos hacer es levantarnos y seguir adelante :)
    Esta entrada la leí ayer, y me ha dejado reflexionando tooooda la noche jajaja Muy linda entrada, me ha encantado.
    Un beso!

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    1. Muchas graciaas por tu comentario. Me alegra mucho saber que te ha gustado e incluso te he hecho reflexionar, aunque espero que para bien jajaja
      Un beso.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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