"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 31 de marzo de 2015

Maravillas del mundo y otras cosas increíbles.

Ella nunca había salido del país. Él había visitado tantos lugares en este mundo que se sorprendía de forma inigualable al encontrar nuevos descubrimientos. Él era un monstruo. Ella poseía uno. Él achacaba los de ella. Ella perdonaba a los de él.
Aquel día Cain despertó junto a ella sintiendo esa pesadez que pocas veces sentía, era como una piedra en el pecho. Era la quemazón del cansancio. Necesitaba su energía. Necesitaba vida. Zoe despertó adormilada mirándole desde una rendija, su sonrisa se apago al verle.
-Pareces cansado.-susurro con voz pastosa.-más de lo normal, demasiado agotado. Ten.-le tendió su brazo.-muérdeme.-cerró los ojos y sonrió.
-No soy un vampiro Zoe.-se rió él.
-Sigo sin entender como funciona esto.-abrió un solo ojo.-así que hazme lo que necesites y quieras.-cerró de nuevo los ojos y se relajo. Silencio. Silencio.-vamoooos.-se incorporó.-una chica te dice que le hagas cualquier cosa y tu te quedas ahí parado sin hacer nada.-bufa.-muérdeme, aráñame, bésame o acuéstate conmigo. Estoy abierta a muchas opciones.-le chispean los ojos. Él no duda y se acerca. La necesita. Ahora él depende de ella tanto como ella de él. Se dio cuenta hacía ya tiempo, se negaba a reconocerlo. "El gran Cain" degradado a su necesidad por una humana. Una pelirosa de ojos tristes. "No importa Cain, es lo más parecido a la felicidad que nunca has tenido. Eres feliz" se repetía cuando la veía dormir y él sentía el mono. Ahora la devoraba más de lo que nunca había hecho. Ella le miraba adormilándose de nuevo. Cerró los ojos y se dejo ir con una sonrisa. Despertó dieciseis horas después. Durante doce horas él creyó haberla matado. Sigues escuchando su corazón, respira, se decía.
-Ha sido como un gran, gran colocon.-río ella. -hacía mucho que no lo sentía.-sus pupilas se dilataron y un brillo pálido tenue le invadía la cara. Pero él se había asustado. "Si Cain, dependes demasiado de ella".

Tras suficiente comida como para alimentar a cuatro personas, una larga ducha y un café largo Zoe parecía ella de nuevo. Una Zoe algo pálida pero despierta, consciente y feliz. Se puso unos vaqueros que tapaban los ocho arañazos de sus piernas, una sudadera grande que ocultaba el moratón de su bíceps y una bufanda para ocultar el mordisco del cuello. "Con que no eres un vampiro" bromeó ella mientras él se aferraba a la cadena. Salieron a pasear al parque que había cerca de casa.

-No quiero salir.-reitero ella mientras se ponía cada prenda de ropa.-Es un coñazo. Quiero ver Fast and Furious.-canturreaba señalando la grandiosidad de los coches.
-Tiene que darte el sol. Vitamina D. Mucha mucha vitamina D.-"De demonio" bromeo ella aferrándose a su brazo mientras salían por la puerta.
Pasearon durante una hora y media por el gigantesco parque, vieron niños jugar a la pelota a los que Zoe se unió. Perros corretear unos detrás de otros que olisqueaban amistosamente a Cain. Parejas abrazadas y besuqueandose. Abuelos dando pan a las palomas. Ella miraba las escenas queriendo absorber la felicidad. Él lo evitaba mirando solo a Zoe. De repente vieron un mirador y ella salió corriendo, se apoyó en la barandilla gritando "es casi un barranco". Cain se acercó lentamente, mirandola como el león antes de atacar, estudiando a su presa. La presa estaba en calma, mirando el vacío. Ese momento le dio aún más pavor que las dieciseis horas de espera. Ella con medio cuerpo sobresaliendo la baranda, con tal deleite que pensaba que se lanzaría. Sin embargo no podía deternerla, estaba demasiado embebido en la escena.
-Eres lo más bonito que he visto jamás.-le dijo de repente mientras la veía hipnotizada con el suelo a demasiados metros de distancia.
-¿Qué?-sonrió más sin poder evitarlo.-te ha dado un subidón de energía.-bromeo mirandole de reojo.
-No.-negó sinceramente.-es solo la verdad.-Eres lo más bonito que he visto nunca.-afirmo con tal convicción que ella le creyó. Aparto la vista del suelo. Le miró y dejo que la adrenalina de sus venas se callase la boca por una vez, extendió el brazo y le toco la cara.
-Para ser un demonio eres uno muy blandito y dulce.-sonrió ella mientras le cerraba los ojos dulcemente.
PD: Continuara...

1 comentario:

  1. Me has atrapado totalmente!! Ese Cain, "no soy vampiro" dice...jajaja
    Espero con muchas ansias la continuación :)
    Un beso!

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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