"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 12 de marzo de 2015

Toda despedida necesita algo de drama.

Seguis con la conversación de los sitios que Gustav visitará. Habláis sobre la futura boda y como te la puedes perder, los vestidos de las damas de honor, como llorará Rene y la madre de Arely. Cotilleáis sobre que Droy va a cenar a casa de Viv la semana que viene o como Fran y Hope van a ir a vivir juntos. Miráis la fiesta que se ha creado en el bar y como tu padre se ha apoderado de la música y canta Queen a pleno pulmón mientras mamá baila con él. Ves a Jason y Héctor hablando con Efrén y Ross. A los viejos vecinos bailotear junto a tus padres. Suspiras. Sientes lágrimas, porque al reloj apenas le queda tiempo. Los miras, lo entienden. Es la hora. Ahora es cuando llega el momento decisivo.
-Esto apesta ¿eh? Tanta sensiblería.-dice Eric cogiéndote de la mano y acercándote a su pecho.-aún me debes un baile niña-te besa en la mejilla. Y tu le das un ligero pico "por los viejos tiempos" le sonríes provocándole una carcajada.
-Te echare de menos Greta.-te mira Fran con sus dulces ojos.-no hay forma que esto sea lo mismo sin ti. Será raro.-te abraza. "Siempre serás mi primer amor" suspiras solo para él "No seas demasiado bueno." le abrazas.
-No se muere chicos.-te coge Paul duramente apretándote como un oso.-solo se larga, mucho mucho más lejos que cualquiera de nosotros.-apreta más fuerte.-Y más tiempo.-amargura.-más le vale mandarnos fotos, mensajes y llamarnos ocho veces diarias.-ríe.-¿verdad?-asientes. "Agárrala fuerte pero no en corto o se irá" le susurras. Él asiente.
-Quince años y sigues siendo más valiente que todos nosotros.-dice Macon.-no intentes ahogarte en ningún sitio donde no podamos salvarte.-te abraza.-cuídate princesa.-dice con sorna. "Serás un gran padre idiota." le das un puñetazo en el hombro.
-Intente tirarte los trastos y Jon me partió el brazo.-sonríe Droy.-eramos unos críos bien estúpidos.-nos abrazamos.-nunca más quise pillarme por una chica con guardaespaldas.-ríe "Dale una cerveza, tú no bebas y llévale el whisky que te diga mi padre. Te lo ganarás" le guiñas el ojo.
-Encontré esto en internet.-dice Lucía sacando una muñeca casi igual a tu vieja Janis.-me costó hacerla.-empiezas a ver las lagrimitas.-así no te olvidas.- "No podría" la abrazas.-cuidaré de ellas.-señala a las chicas. "Ya deje a mi encargado para cuidar de ti" le susurras haciendo que ría, esa maravillosa risa.
-¡Mi mujer abandona el hogar!-se lanza Gustav interrumpiendo el melodrama, levantándote dos palmos del suelo.-¿donde encontraré otra como tú?-te mira a los ojos.
-En un rancho.-dice Jon.-O una tasca.-ríe Paul.
-¡En ningún lugar!-te abraza más fuerte.-enana te llevaría en mi maleta, y sé que tu a mi en la tuya. Lo nuestro quedará para las memorias.-te besa fuertemente en los labios provocando aplausos.-eso es, sabía que me deseabas.-se ríe al dejarte en el suelo con un beso en la frente.
-Búscate un buen hombre que nos compre un yate.-dice Peter.-cuidaré de ella, te lo prometo-te susurra. Le abrazas.-aquí siempre habrá una familia para ti chica. -"No hagáis el tonto sin mi" le miras seriamente haciendo que entienda el mensaje.
-Adiós Greta.-te abraza Arely. Notas rigidez. Adiós. Adiós. Adiós. Te dices, esta historia acaba hoy.-te echaremos de menos.-"y yo" es lo único que dices.
-Nos tienes que mandar ropa guay de la ciudad.-te agarra Tamara.-le daré una patada en el culo a Sandra.-sonríe abrazándote.-tu secreto, esta a salvo conmigo amiga.-te susurra mirando de refilón a Arely, haciendo que un escalofrío te recorra.-lo sé.-te da un beso en la mejilla. "Gracias" apenas puedes decir casi llorando.
-Deberás dejarnos quedarnos en tu minúsculo apartamento cuando vayamos a visitarte.-salta Rene.-como en sexo en Nueva York.-ríen todas.-cuídate y no hagas mucho el cabra ¿si?-te abraza como a una hermana.-Cuidaré de él.-casi llora. "Solo tu podrás" le sonríes besándola.
-Hey.-dice Jon con las manos en los bolsillos. Sacas dos cigarros. Coge uno.-ya no me robarás tabaco.-canturrea.
-Ya no tendrás con quien quejarte.-levantas una ceja.
-Ya no tendré que salir corriendo a buscarte a mitad de la noche en dios sabe donde.-sonríe burlonamente.
-Ya no tendré que escuchar tus penas.-le devuelves la sonrisa.
-Ya no tendré a quien cantarle canciones idiotas.-suspira rascándose la cabeza.
-Ya no tendré a quien darle patadas en el culo.-le das una larga calada al cigarrillo.
-Ya no tendremos que oír este melodrama.-bromean Peter y Paul cogiéndose las manos.
-Dejadles.-les regaña Gustav.-es el amor juvenil chicos, apreciarlo.-les agarra por el cuello.

-Ven aquí Greta Natalie Tous.-te agarra tan apretado que apenas respira. Le estrechas tan fuerte que dejas de sentir los brazos.-te quiero.

-Te quiero Jon.-le miras, ves lágrimas-el gran no llora.-te burlas pasándole una mano por la cara.-no la jodas. Díselo.-dices claramente.-te veré pronto.-os separáis.-os veré pronto chicos.-Te colocas bien la chaqueta, les sonríes y gritas "Jason nos largamos o llegaremos de madrugada" la gente repite sus adioses a lo lejos. Mamá lloriquea, papá llora. Más abrazos. Así que antes de meterte en el coche les miras por última vez, les sonríes inclinas la cabeza y "brindas", te giras con tu chaqueta de cuero, un cigarrillo entre los labios dejando una estela de humo para hacerte la romántica, para burlarte de tus amigos por última vez.
PD: Continuara... Solo quedan un par de entradas más.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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