"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 7 de abril de 2015

Más valor que cerebro, o eso decían.

Cuando tenía como seis años le suplique a mis padres una bici, Jason tenía una, era como esos moteros guays de la tele. "Quiero negro, botas y xigaro papi" dicen que lloriquee. Me compraron una bonita bici azul con borlas y ruedines. Llore y llore hasta que se los quitaron, "bici, no triciclo. Quiero probar" "Te caerás pequeña, te harás daño. No sabes montar" "Aprenderé". Mi padre orgulloso de mi estúpido valor y sabiendo que no conseguiría hacerme cambiar de opinión me dejo montar en aquel trasto. Llevaba un casco fucsia con pegatinas de las tortugas ninja, muñequeras, coderas, rodilleras dios... parecía lista para una gran pelea. "Estaré detrás pequeña, sujetándote hasta que puedas tu sola" así que me monte, me mantenía estable a duras penas con papá detrás sujetando el sillín. Durante un buen trecho conseguí algo como ir en bici, "papi suéltame, sola, sola, sola" grite emocionada. Aguante diez segundos antes de caer de bruces contra el suelo. Me despelleje el antebrazo, me doble el meñique y me di con todo la cara en el suelo. Dolió. Joder que si dolió aún lo recuerdo. Pero mientras me quedaba en el suelo sentada, mirando mi bici caída, mis pantalones rotos, el brazo ardiendo y la sangre que escupía al suelo sonreí. "Sonreíste de la forma más loca que nunca te he visto pequeña. Me asuste y todo." suele bromear papá. Cuando se acerco a mi, mientras las pequeñas lagrimitas se secaban levante la mano y dije "Otra". Solían decirme que tenía más valor que cerebro. Tengo las cicatrices que lo prueban. Pero cuando deje mi vida detrás, cuando deje a Arely detrás era como volver a sentir que era un bebé y tenía que aprender a caminar, era como esos 10 segundos antes de caer...
Al irte mamá y papá no pusieron pegas. Estaban tristes pero dicen que en el fondo lo sabían, un día te irías, harías todo aquello que tu cabeza loca pensaba. "Todo te ira bien hija. Ira bien." te beso mamá al despediros. Cuando Jason te dejo en aquel apartamento de dos habitaciones y una especie de salón cocina en el que vivirías por años te repetías sus palabras. Había unas cajas dispersas por la casa, una nota en el frigorífico "Bienvenida querida amiga, soy Will".
-Por lo menos parece simpático.-dice Jason sobre tu hombro. Le das un empujocito para que no vigile por encima de ti.-lo sé, lo sé.-levanta las manos en rendición.-espacio. Iré donde Victor, después saldremos a cenar a algún sitio bonito. Arregla las cosas.-te da un beso en la coronilla.-y recuerda ducharte. Por nosotros ¿sí?-ríe antes de salir por la puerta.
-Bien, es hora de arreglar esto.-te dices a ti misma al abrir el que será tu cuarto.
Es pequeño. Una cama, un escritorio, una silla, un par de baldas y un armario. Lo demás... blanco. Coges la maleta y sacas toda la ropa. Tras camisas, camisetas, faldas, zapatos, etc. te das cuenta que redujiste tu vida a aquella gran maleta. Colocas los libros que te trajiste. Pones el portátil en el escritorio. Tras sacar de las cajas fotos y más fotos. Pones el puf en una esquina "dormiré ahí cuando vayamos a verte" bromeaba más en serio de lo que debería Rene. Haces la cama. Pones unos cojines raros. El peluche de tu infancia. Un póster. Más fotos. Ya esta. Lo miras. Te gusta. Es simple. Pero es tu. Tu reducida a una mini-habitación en la que no tienes ni idea de como meterás a tus amigas cuando vengan. "Espero que el sofá sea cómodo" piensas.
-Wow.-silba una voz profunda detrás.-bonito. Has hecho esto muy rápido.-te giras y lo ves. Un tío moreno, alto, con gafas de pasta, el pelo algo largo y despeinado con una gorra, vaqueros medio rotos y una sudadera. Parece un skater o el típico surfero con un rollo intelectual.-Soy William Fisher III.-sonríe tendiéndote la mano.-puedes llamarme Will.
-Greta Natalie Tous.-le respondes estrechándosela.
-Uuuu un nombre con presencia. Un placer.-inclina un poco la cabeza.-pues bueno mi nueva compañera he ido a la compra, una sana.-te señala la bolsa con cereales, pan integral, pollo, ensalada, pasta, arroz y verduras y frutas. Si mamá pensaba que no comerías bien, se equivocaba.-pero esta noche toca cerveza.-levanta un pack y señala otros dos en la encimera de la cocina.-y pizza.-sonríe abiertamente.-debemos conocernos.
-Nada mejor que cerveza y pizza para ello.-sonríes.-me gustas William Fisher III. Creo que nos llevaremos bien.-él asiente conforme.-le dije a mi hermano que cenaría con él.
-¿Es el que se va a quedar aquí una semana?-asientes.-dile que se venga. Me hará el tercer grado para ver que no le hago nada a su hermanita, nos reiremos, me asustará.-se acopla en el sofá.-Me lo ganaré con mi graaan carisma y podremos ser felices para el resto de nuestros años.-ríes.
-Me gusta eso.-afirmas sentándote a su lado con dos cervezas.-pero hay una cosa que deberías saber.-le tiendes la cerveza.-mi hermano no estaría preocupado por tus "movimientos"-te burlas haciendo un gesto que podría ser entendido como seductor. Se ríe. "Bien se ríe de tus bromas".-Querido Will tengo una confesión.-te pones la mano en el corazón y levantas la de la cerveza.-yo Greta, soy lesbiana.-es la primera vez que se lo dices a alguien de forma tan abierta, es la primera vez que lo reconoces como si fueses tu, es la primera vez que sientes que no confiesas algo, que no dices el gran secreto que "eres" sino que simplemente le cuentas a un amigo que te van más las tetas que los pectorales. Primero la sorpresa es lo que pasa por su cara. Luego una pequeña expresión algo delatadora como "me esta imaginando con una tía". Finalmente una sonrisa de oreja a oreja.
-Por las tetas.-levanta su cerveza para brindar. La chocas y bebéis.-nunca tuve una amiga lesbiana. Conozco unas cuantas, pero no somos "amigos". Será interesante.
-Yo nunca se lo había dicho a nadie de forma tan normal. Sin sabes... salir del armario.
-Gracias por dejarme ser tu primera vez Greta.-dice con voz seductora con tono de burla. Os reís. Sí te caerá bien.-aunque es una lastima.-suspira.-eres muy guapa. Una perdida para los hombres.
-Pero con péeesimo carácter. Tienes suerte de no tener que aguantarme mucho.-bromeas. Y así tan simple empezáis a hablar de tu infancia, de la suya. Del adorable pueblecito de donde vienes y sin saber como le invitas en vacaciones. Él te habla de su gran casa en una ciudad parecida a esta, de su madre adorable y su padre trabajador, del amor de su abuelo y del coñazo de su hermano mayor que se va a casar "Eh podrías ir conmigo a la boda, mamá dice que debo sentar la cabeza". Reís. Bebéis. Coméis. Jason y Victor llegan. Él invita a un par de amigos Carl y Louis, chica no chico. Bebéis. Fumáis. Contáis historias e historias. Al final te acabas quedando dormida. Tu último pensamiento antes de la inconsciencia es "ya no siento que pierdo el equilibrio, solo un pequeño y sano miedo".
PD: Continuara... pero no queda mucho. Un beso, la niña perdida.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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