"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 30 de mayo de 2015

Las lágrimas del rey, la justicia de los hombres.

Había una vez un país multicolor cuyo rey tenía el poder de un dios, aquel hombre era un buen hombre que protegía el reino y cuidaba de sus habitantes. La gente pedía y pedía, el rey daba. Bondadoso, amoroso... inocente. Esos tres adjetivos pueden ser peligrosos, pues un día les regalo a los súbditos parte de su poder. Los hombres se volvieron codiciosos, los hombres se volvieron peligrosos, los hombres se volvieron idiotas descuidados. Poco a poco el país perdió color, perdió brillo, perdió vidas. El horror de los hombres convirtió un sueño en una pesadilla. Las esperanzas de algunos se vieron rotas por otros, no importaba, no significaba más que un pequeño coste. O eso decían. Se equivocaron. El rey vio como esos monstruos habían convertido su precioso legado en un lugar triste y vacío. Cuando rompes la inocencia y corazón de alguien las consecuencias son brutales. Les castigo. "¿Queréis tristeza? ¿Queréis muerte y destrucción? ¿Queréis vivir en un mundo vacío? Yo siempre he cumplido vuestras peticiones hijos míos, yo siempre os he escuchado" Con estas palabras el rey borró el color con sus propias lágrimas, convirtiendo aquel lugar en un mundo gris.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Ya es tarde hasta para soñar.

Eramos polos opuestos. Tú con tus sonrisas sinceras, yo con mi máscara. Tú con tu tranquilidad, yo con mi hiperactividad. Tú eras más de pop y yo de rock. Tú confiabas en la gente, yo tenía siempre un escudo. Tú con tu romanticismo y yo con mi frialdad. Tus palabras dulces contra mis ironías. Tú y tus circuitos, yo con mis células. Quería que nuestra historia fuese como esos preciosos cuentos de hadas. Quería uno tipo "the moon of my life" si friki lo sé, pero es así.... me hubiera gustado un: "ella era la chica del pelo alborotado" "él era el chico dulce" "ella era la luz" "él la ilusión." Lo que más deseaba era cualquiera de esas estupideces, y lo eran chorradas, cuentos e idioteces de una adolescente enamorada de dieciséis años. Ahora años después veo esa imagen y sonrió con cierta amargura. Un gran sentimiento agridulce. Por suerte mi sentimiento no se rompió, solo se apago lentamente. Era algo idílico que nunca paso de ahí.
Sin embargo sé que hubiera cambiado cualquier cosa, cualquiera, por un momento de saber que se sentía un tu y yo.
PD: esta entrada fue escrita hace un tiempo... no me sentía ¿preparada? para publicarla supongo. El tiempo ha pasado y el otro día me encontré con Peter por lo que creo que ahora quizás sea "el momento propicio". Espero que os guste. Un beso enorme, la niña perdida.

lunes, 25 de mayo de 2015

Siempre me gustaron las películas en blanco y negro.

Eran las 23:45 de un jueves. Estaba sentado en mi mesa de siempre removiendo mi café descafeinado y una bolsita de azúcar cuando la vi entrar. Tenía las piernas largas sobre dos tacones de quince centímetros de color rojo a juego con su pintalabios. Llevaba un vestido negro muy corto de tirantes que resaltaba su clavículas y el tatuaje de debajo de ellas. Tenía el pelo negro corto y un flequillo esponjoso. Emitía una sensación de seguridad pero de que podría caerse en cualquier momento. Todo el mundo se giro a contemplarla, ella sonrió ampliamente y se sentó en la mesa de enfrente.
-¿Qué desea?-pregunto Spencer con más cariño del que me preguntaba a mi.
-Hola.-le sonrió ella de esa forma de las películas antiguas en blanco y negro donde una mujer elegante y preciosa podía tener a un hombre a sus pies con batir las pestañas y mover el pelo.-Spencer.-leyó su placa.-quiero un chocolate caliente, un pastel de..-miró a vitrina.-el más rico que tengas.-afirmo.-y el bote de azúcar por favor.
-Claro cielo.-asintió.
La chica desconocida se sentó e irguió en la silla como si fuera un trono. Desprendía esa sensación de conquistar el mundo, pero cuando me miró directamente era como si sus ojos mostrasen todo el cansancio que tenía, todo lo que no decía y lo que sentía. No lo entendía, pero lo podía ver. Me vio mantener la mirada descaradamente "a veces no entiendes de límites" solía decir mamá. Ella sin embargo se rió al verme analizarla tan obviamente. Spencer trajo su chocolate, el bote de azúcar y un trozo de pastel de manzana. Cogió dos cucharadas soperas de azúcar al ras y las removió en el chocolate. Dio un sorbo y se relamió los labios con tanto gusto que me dio envidia. Devoró la tarta y tomó tranquilamente su chocolate mirándome de vez en cuando analizarla por debajo de sus larguísimas pestañas.
-Hey chico guapo.-levantó la vista mirándome directamente.-vas a hablarme en algún momento o quedarte observándome comer toda la noche.-me puse rojo a niveles insospechados sintiendo la cara y orejas calientes. Ella río y río de forma escandalosa. Tomo aire y se levanto con su taza de chocolate sentándose en la silla de enfrente.-yo chico asustadizo y adorable.-me tendió la mano alegremente.-soy Nova.
-Remi.-dije con un semi nudo en la garganta estrechando su mano delicada y pálida.

domingo, 24 de mayo de 2015

Antes era más neurosis que hombre.

Mi nombre es Remi, tengo lo que llamarías un trastorno obsesivo-compulsivo. No es algo divertido como debo golpear la puerta tres veces, sería más algo tipo Jack Nicholson en "Mejor imposible". Me levanto todos los días a las 6 a.m, pero el despertador debe sonar dos veces y ser apagado a la tercera. Me lavo la cara primero con agua fría y luego con agua caliente. Desayuno una tostada pasada dos veces por la tostadora y con tres partes de mantequilla y una de mermelada de fresa. Limpio la cocina, el baño y mi habitación antes de irme al trabajo. Trabajo a nueve manzanas y quince pasos de casa. Soy un programador informático "demasiado atractivo para ser tan maníaco y con unas gafas demasiado grandes". Como a las 2 p.m con mi compañero Albert en el restaurante mexicano los miércoles, algo de comida casera los jueves y lunes, y en el bar de la esquina los martes y viernes. "Tus extravagancias hacen que parezca más normal" suele decirme con su enorme sonrisa, si no fuera un tipo tan amable lo habría mandando a la mierda hace mucho. Mi madre me llama todos los domingos preguntándome las tres cosas de rigor con diferentes variantes: "¿cuando te vas a casar? ¿como van los tics? ¿comes bien?" Yo le respondo como el buen hijo que intento ser para evitar que la mujer muera de un ataque cardíaco o se mude conmigo: "cuando encuentre a la adecuada; mejor; perfectamente sano y equilibrado, incluso he engordado un poco". Todas las noches de lunes a jueves ceno en la cafetería llamada Patsi's debajo de mi casa, donde hay un amable camarero llamado Spencer que atiende cada una de mis manías, una calmada pareja de ancianos que toman su cena con tranquilidad, suavidad y sonrisas. Vivo solo con un gato llamado Chispas, Albert dice que es nombre de perro, pero a mi no me gustan los perros babean, ensucian y piden demasiado cariño que yo no quiero dar; Chispas sin embargo es la constante que hace que no me vuelva un poco más loco cada día. Esta es mi vida. Era, era mi vida hasta el día en que conocía a... Nova.
PD: Hola a todos, esta es una nueva historia, no sé cuan larga será pero empecé a escribir y no podía parar. No es una historia de amor. No es un cuento de chico conoce a chica y la vida resplandece. Es solo un pequeño fragmento de vida entre lo real y la ficción, la tristeza y la felicidad y bueno... la amistad. Esta es Nova. Espero que os guste. Un beso enorme, la niña perdida.

jueves, 21 de mayo de 2015

Entonces lo supe... amar lo que temes, es peligroso.

Adoraba verla dormir tranquilamente, sobretodo después de los días en los que no la entendía, en los que la Sally irracional y de ojos brillantes o tristes aparecía. Solía tener esa pequeña sonrisa con la boca abierta, el pelo desparramado y la respiración constante. Si Sally tenía paz alguna vez, sé que era en sus sueños. Pero al despertar el show empezaba. Solía adorar y amar la sorpresa, la imprevisibilidad de sus actos, de ella. Pero Tras aquel día Sally se quedó con nosotros cuatro días y cinco noches. 
-Esta cama es más cómoda que la de tu casa.-afirma contundentemente mientras se pone a dar vueltas en la cama como una cría.-y más grande.-levanta una ceja.
-Paso más tiempo aquí.-me encojo de hombros.
-Debería venir más a menudo.-se abraza las rodillas y me mira con sus grandes y pacíficos ojos, con una chispa de "salvaje", mientras apoyada la cabeza en ellas.-han pasado casi dos años desde que terminé el instituto.
-Pero has hecho cosas increíbles.-puntualizo.
-Sí.-afirma.-pero creo que un poco de.... de....-frunce los labios.-¿de regularidad?-asiente.-de eso me vendría bien, horarios, estar más cerca, nuevos aires algo de monotonía.
-A mi me gustaría a veces hacer lo que has hecho tu.-me tumbo a su lado.-es impresionante Sally. Podrías escribir una novela de viajes o algo así.
-Nadie leería las tonterías que digo.-"oscuridad"-pero es un bonito sueño. "Los viajes de Sally Morgan"-ríe.-es un buen titulo. Me gusta como suena.-sonríe más abiertamente y le doy un beso. Sonríe más.-sí, además mi nombre impreso en letras grandes con una bonita tipografía...-se tumba.
-Yo lo compraría.-me apoyo en su estómago.-te haría una foto increíble para la portada. Tendrías que salir obviamente.-rueda los ojos.-venderías mucho más. Ese nombre y esa cara.-le beso la tripa.-a mi me tienes.-levanto las manos en rendición. Sonríe mucho más ampliamente con ese verde brillante asaltando. "Solo está feliz. Muy feliz" me digo.
-Ya te tenía.-asiento firmemente y me revuelve el pelo-eres un idiota romántico Danny, creo que quizás sea uno de los motivos por los que te quiera.-se acerca y me besa.
-¿Qué debería decir ahora?-digo burlonamente-¿te quiero? uf, demasiado importante. No sé yo si estamos en ese....-cavilo lentamente mientras ella me rueda los ojos otra vez.- punto.-digo como si se me encendiese la bombilla con una sonrisa ladeada.
-Mira que eres idiota.-se ríe antes de besarme de nuevo y hacer que los escalofríos me recorran.
Porque a pesar que en esos días la ame, quise y tuve como si fuese lo único que había. En aquellos días ella era mi centro y yo el suyo. Asustaba y alentaba querer tanto a alguien. Era reconfortante saber que ella me cogía la mano. Me encantaba oír su voz a mi lado al despertar, sus tontas bromas a Jimmy en la cocina, sus discusiones con Ralf sobre la serie que echaban. Sin embargo también descubrí una cosa.... temía sus ojos más que nada en este mundo, porque aunque la amase, aunque creyese entenderla cuando ciertamente sabía que no lo hacía, aunque no supiese que pensaba realmente o su actitud fuese contradictoria y escurridiza al entendimiento, ellos mostraban que pasaba por su cabeza igual que un cristal en un acuario. Miles y miles de peces nadando. Es curioso amar lo que temes, antes me hacía el "valiente" "el macho" evitando reconocer mi temor por lo que Sally Morgan era, por lo que ella significaba en mi vida y lo que ella significaba. Pero en ese instante cuando la vi sonreír de aquella forma tan.... dios tan increíblemente preciosa pero a la vez cada pelo de mi cuerpo se erizo, cada terminación nerviosa estallo en un temblor tuve que reconocerlo "le tengo pavor".

miércoles, 13 de mayo de 2015

El león cobarde no necesitaba al mago, sí a Oz.

Aquí estoy. Sí... soy yo. "Sí eres tú" me digo mirando a mis manos temblar. El corazón me martillea, sudo, mi mente parece ir a una velocidad distinta al resto ¿más rápido o lento? Un pitido. Los pelos de punta, salivo de más, tengo tics, por favor tranquilízate. Respira. Respira. No eso no funciona. Me río. Tiemblo un poco más y bueno... tras un pequeño susurro "que sea lo que dios quiera" lo hago. ¿El qué? Saltar al vacío sin saber si hay red. Da igual si es metafórico o real ¿no? Lo has hecho.

lunes, 11 de mayo de 2015

No saber si estás en un carrusel o en la montaña rusa.

Al volver a la universidad las cosas tomaban una extraña rutina entre nosotros. Yo estudiaba, salía de fiesta con mis amigos, reía, respiraba, hablaba y vivía con gente totalmente ajena a ella. Era mi otro mundo. En cierta forma era un descanso de la intensidad. Una forma de vivir dos veces. Viajes espontáneos, planes absurdos, acabar semidesnudo en la puerta del piso con Jimmy y Ralf dormidos como troncos en casa. Sally y yo hablábamos todos los días por mensajes, cada dos días nos llamábamos por teléfono y los días que cuadrábamos conectábamos el skype. "Tienes el pelo más largo" me decía "la próxima vez que vengas te lo cortaré". "Mira las fotos tan geniales que hice el otro día" "Mamá me ha comprado un jersey horrible, dice que lo ha tejido ella para que me lo ponga, se le olvidó quitar la etiqueta interior" reíamos y hablamos como si no estuviéramos a kilómetros de distancia. Echaba de menos tocarla. Echaba de menos oír su risa más allá de un "jajajaja" del whats app o el sonido distorsionado de la red. Iba a ir a verla en dos fines de semana en cuanto terminase un proyecto que tenía entre manos y celebrásemos el cumpleaños de Oscar. Entonces apareció. Una preciosa Sally con los ojos como platos de un verde brillante, demasiado brillante con motas grises parada con una mochila, un vestido y un abrigo con su larga larga melena roja en la puerta de casa.
-Danny.-grito Ralf.-creo que es tu novia.-escuche a su voz decir, no lo asimilaba. Jimmy se giró del sofá inmediatamente.
-Wow está más buena que en las fotos.-escuche como se reía nerviosamente.-pasa pasa.-la invitó.-Sino eres su novia eres una pelirroja muy atractiva invitada a ser nuestra compañía.-río más alto.
-Soy Sally.-me gire y la vi. Estaba paralizado.-la novia de la estatua.-sonrío.-Sorpresa.-abrió los brazos con una sonrisa ladeada.
-Una enorme.-dije lentamente-pensaba que tus abuelos no te dejaban venir.
-No lo hacían.-dijo dejando su mochila en la esquina del sofá.-pero tras una pequeña pelea, muchas suplicas y mi palabra de que no volvería embarazada me dejaron venir.-sonrío muy ampliamente.-entonces...¿cuál es el plan? Me vais a llevar a una enorme fiesta, darme chupitos, dejarme bailar como loca hasta caer borracha en la cama después de un salvaje sexo.-bromeo. No era broma. Conocía ese tono en su voz. Mientras Jimmy y Ralf reían, decían tonterías sobre que un tonto como yo no tendría que estar con ella, que la llevarían a mundos fantásticos etc, me paralice. Esa era la Sally loca. La Sally excéntrica, más de lo normal, la que hacía cosas sin pensar, la que solo actuaba. "¿La habían dejado venir de verdad?"
-Sally.-me levante.-vamos a mi cuarto.-cogí su mano y la mochila del sofá.-os vemos luego chicos.-les sonreí de forma amable y sugerente intentando aparentar normalidad, evitando mi pánico.
-Clarooo. Vámonos Jim.-le dio un codazo Ralf.-habíamos quedado hace veinte minutos en el bar con los chico.
-Un placer Sally.-repitieron los dos a la vez mientras salían por la puerta.
-Muy majos.-me miró Sally.-Hola.-me dijo acercándose a mi cuello.-Hacía mucho que no te veía, casi dos meses.-me beso el cuello.-mucho mucho tiempo.-se quito el abrigo.-primera locura sería estrenar el sofá. Luego me enseñas el resto de la casa.-susurro en mi oreja de forma sugerente. Asentía como un idiota por el calentón momentáneo.
-Sal....-suspire.-¿te dejaron venir de verdad?-pregunte mientras mi voz interna gritaba "gilipollas".
-Claro.-casi oigo el llanto.-¿dices que miento? La abuela me dejo venir.-grito.-no miento. Yo no miento. Me dejo venir.-me miro enfadada.
-Vale, vale.-la agarre de la cadera.-lo siento, lo siento.-le bese la frente.-perdona, es que era raro.-reí restándole importancia.-Nina permitiendo que vivamos en pecado.-río.-eso es.-le sonreí mirándola a los grandes grandes ojos turbulentos. Les temía a ellos más que a nada en el mundo.-vamos la bese. Una y otra vez hasta que se medio calmo y dejo simplemente llevar.
Me gustaría decir que la cosa se simplifico. Sin embargo fue el inicio de un jodido tornado....
PD: Continuara...

jueves, 7 de mayo de 2015

No quiero olvidarme de respirar.

Hay días que despierto con la necesidad de respirar, el aire me falta, la garganta se me cierra y siento que las lágrimas saldrán, y cuando eso pase... no seré capaz de detenerlas. Esos días siento miedo de mi misma, siento miedo de lo que soy capaz de hacer. Antes el dolor me aliviaba, si sufres físicamente el dolor emocional parece aplacarse ¿no? ¿no? Lo sé, sueno suicida y autodestructiva, mi psicólogo (si lo tuviese) seguro diría lo mismo. Sin embargo aprecio demasiado el precio de la vida para ser considerada tal. Sigo respirando ¿no? aunque cueste, puedo hacerlo, puedo sentirlo, puedo... vivir Puedo seguir haciendo eso, mejor o peor lo hago. Mis tontos problemas, más grandes o pequeños no pueden quitarme eso. Vivir significa un camino contaste de tropiezos, caídas y oportunidades para arreglarlas o continuar jodiéndola (seguro que lo leí en algún libro). Así que eso me digo cada vez. Eso me digo al retener las lágrimas. Eso me digo cuando quiero rendirme. ¿Qué lograrás rindiéndote? La respuesta, solo ser una cobarde, solo ser una de esas personas que jure no convertirme.
Sin embargo esos días siguen existiendo ¿acaso a alguien no le pasa? le aplaudo si es así. Le envidio. Así que sigo soñando y llorando cada vez menos, mientras digo "sigue tonta, sigue quizás encuentres lo que quieras en algún lado". Por lo que cambiaré de camino. Haré que le jodan al futuro y al mundo. Esos días, días como hoy quiero coger una mochila una mochila y meter en ella mi cepillo de dientes, ropa, todo el dinero que tenga y un cuaderno; después coger un avión a uno de esos lugares que siempre he querido ir como... ¿Argentina, Japón, Tailandia, Islandia, LA, Irlanda? me da igual, me da exactamente igual. En cierto modo es una forma de cobardía, eso de huir. Quizás al llegar allí todo salga mal de nuevo, quizás todo se joda como siempre pasa, por qué "eso es la vida" pero cabe es mínima posibilidad de que las cosas salgan bien, esa posibilidad de que al despertar pueda respirar.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Even big girls cry.

Desde que ella recuerda había escuchado: "las niñas grandes no lloran" le limpiaban las heridas mientras ella lloriqueaba adolorida tras caerse del columpio; "eres una niña fuerte" le susurraban mientras la vacunaban; "no tengas miedo" le habían dicho al no poder dormir por las pesadillas. Todo aquello se lo habían dicho tanto que ahora Julia seguía esas pautas como un mantra, pero a veces se le olvidaba, se venía abajo y se cansaba de tener que repetírselo. Pues al llegar a casa un manto de oscuridad la acechaba, el dolor de la cruda realidad le llegaba. Es duro mirar a la persona que debe ser tu pilar, esa persona que una vez te lo dio todo y fue como un superheroe para ti, esa persona que te mantendría a salvo del mundo... es duro verla caer hasta el fondo y no poder rescatarla de si misma. Lo intentó, aquella niña lo intentó cientos y miles de veces, secó sus lágrimas, la abrazó y estrechó entre sus brazos aún cuando ella misma sentía que podría morir. "Todo ira bien, no tengas miedo" le repetía mientras la consolaba, mientras le daba besos en la frente y guardaba su propia pena tan hondo que llegaba a olvidarla. La niña creció, siguió haciendo lo mismo. Se mantenía en sus dos pies de niña grande, sonreía y lloraba en la soledad. Feliz y entera, no es perfecta pero es fuerte. Esa era ella para el mundo. La fría, fuerte y feliz Julia. El tiempo a todos nos alcanza, así creció y creció nuestra pequeña. Una mujer. Más o menos. Aunque en su mente tenía demasiados años ya.
Sin embargo ahora había un problema, cuando esa persona lloraba Julia no sabía que hacer, "¿repetir lo mismo? ¿actuar como siempre? ¿digo las mismas palabras hasta agotarme? ¿cuantos sinónimos he usado ya?". Su frío corazón ahora era prácticamente hielo que solo el crudo calor descongelaba y los duros golpes desquebrajaba. La verdad difícil y sincera era lo único que sabía decir ahora, era lo único que le quedaba. Eso la aterraba más que nada. "Si no puedo ayudarla... si no puedo mantenerla ¿qué pasará?" Es impresionante como mirar aquellos ojos llorar, esa cara enrojecer hasta el extremo y su respiración cortarse en el hipo hacían que Julia se volviese cada día más fría y dura, pero a la vez hacían que la mujer se convirtiese en esa pequeña niña que rodeaba a su llorosa mamá con sus bracitos y susurraba las palabras que una vez ella le dijo.


domingo, 3 de mayo de 2015

Eso de lo real esta sobrevalorado.

He escuchado a las cebras hablar, visto caballos azules correr por prados negros, hombres caminar con las manos y pájaros llorar.

viernes, 1 de mayo de 2015

A veces....

estoy agotada, cansada, perdida y desorientada. ¿Qué hago? ¿Cuál es la acción correcta? Sé que algunas cosas no están bien. Sé que otras sí, pero me falta valor. Estúpida y cobarde. Valiente e perdida. Soy esas dos cosas. Nunca puedo ser valiente e inteligente, nunca puedo hacerlo bien. Bien ¿Por qué está bien? Eso me gustaría saber. Así que algunas veces.... solo querría gritar.

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eldeseodenuncajamás@hotmail.com