"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

miércoles, 13 de mayo de 2015

El león cobarde no necesitaba al mago, sí a Oz.

Aquí estoy. Sí... soy yo. "Sí eres tú" me digo mirando a mis manos temblar. El corazón me martillea, sudo, mi mente parece ir a una velocidad distinta al resto ¿más rápido o lento? Un pitido. Los pelos de punta, salivo de más, tengo tics, por favor tranquilízate. Respira. Respira. No eso no funciona. Me río. Tiemblo un poco más y bueno... tras un pequeño susurro "que sea lo que dios quiera" lo hago. ¿El qué? Saltar al vacío sin saber si hay red. Da igual si es metafórico o real ¿no? Lo has hecho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com