"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 11 de junio de 2015

Realita quería volver soñar y no caer.

Una vez sentí el escalofrío del error, el miedo de la verdad y el golpe de la realidad. No me gusto. Soñar, soñar, soñar vivía así. Soñar, soñar, soñar.... creer. Lo deje para eso, para mis sueños, mis pensamientos y la realidad paralela en el otro plano de mi mente. Sin embargo a veces la listilla del otro lado, Soñadora, engañaba a la pequeña Realita que vivía en el mundo de verdad. Soñadora le susurraba bonitas palabras, le decía sus sueños, le mostraba como era su mundo y como podría ser el suyo. "La esperanza es el peor de los males de este mundo" era lo que Realita se decía ahora. "Nos hace tontos, nos hace ciegos, nos hace caer". Ella estaba harta de caer. Por eso ahora mientras sentía que el suelo se tambaleaba, mientras notaba el aire atorarse en su garganta y las manos temblar le grito a Soñadora "Es tu culpa" en su susurro atravesado, ella con una sonrisa en los labios negó y le toco el corazón. Realita solo pudo intentar no llorar mientras esperaba que el suelo se rompiese. ¿Qué paso después? Querría saberlo.

Bienvenidos allá donde el oxígeno escasea.

Bienvenida seas al lugar de las fantasías, bienvenida seas al lugar donde el miedo y la equivocación son insignificantes, bienvenida seas al lugar donde las represalias no importan. ¿Qué harías si alguien te dijera eso? ¿Yo? Yo..... pediría poder volar.

lunes, 1 de junio de 2015

Nunca más.

Después de él me prometí algo... "no volver a llorar por un hombre". No importa lo dolida, lo triste, lo decaída o maltrecha que este. Podría no respirar. Podría sentir que el mundo se habría bajo mis pies. O quizás solo fuese un simple picor en el corazón, un molesto y constante picor que llorando se aliviaría, gritando se iría ¿no? Solía hacerlo, pero después venía la importancia del llanto, el significado del dolor y la brecha que quedaba en mi. Una y otra vez reparada. Estoy remendada con cuerda, hilo, nudos y cicatrices. Mi amigo el dolor y la desesperanza os conozco, injusticia a ti no te olvido, os lloro cuando me rompo por millonésima vez acabo llorando, a veces, soy humana ¿no? pero por amor, por amor nunca más, una promesa no dicha más que en mi mente "nunca más, nunca más" ese dolor lo deseche el día que él se marchó de mi sistema totalmente, casi... siempre quedará un trocito, eso lo sé. Lo asumo. Lo conozco y escondo en las profundidades de la memoria. Así que no importa cuanto alcohol pueda haber en mi, cuanto dolor, cuanta tristeza, desesperanza y rotura nunca más, nunca más.

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