"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 16 de julio de 2015

A veces... simplemente querría dejar de ser pequeña.

Hoy miro al pasado y recuerdo nuestra infancia de forma alegre. Recuerdo nuestras peleas, nuestras risas y nuestros juegos absurdos. Te juro que en la mayoría de mis momentos felices apareces tú. A veces fuiste mi amigo, mi padre, mi madre, mi familia, fuiste el mejor hermano que alguien podía desear, a veces, solo a veces. No eras perfecto, nadie lo es. Sin embargo yo creía entenderte mejor que nadie... sabía cuando estabas triste, cuando querías llorar, reír. Sabía cuando te derrumbarías o cuando te pondrías en pie. Intente luchar contra el mundo que se ponía en tu contra, igual que tu tantas veces hiciste conmigo, a veces. Quise ser tu familia, por imperfecta y pequeña que fuese. Tú me dijiste que lo era, "Eres mi única familia"; no sabes cuando me alegre de oírte decir eso, porque a mi solo me quedabas tú. Dependía mucho de ti, eras mi red de seguridad, por eso ahora caigo. Estoy cayendo a una estrepitosa velocidad. Te necesito. Pero ahora, hoy, tú solo me hundes más. Como a veces solías hacer. "Hay gente que siempre estará" dicen, creo que tu crees eso de mi. Por eso ahora no calmas mis lamentos y sollozos. Sin embargo, lo pienso y se que es mi culpa. Nunca debí confiar en nadie como tu bien me enseñaste tantas veces, no debí volver a confiar en ti a ciegas y sin precaución. Ambos sabíamos que me volverías a destrozar, tu eras mayor... más listo, yo solo era, más bien soy una estúpida niña que quería confiar en el mundo de nuevo.
PD: Me voy de vacaciones queridos lectores, espero que cualquiera que pase por aqui estos días disfrute de los desvarios de mi mente. Feliz verano a todos. Un beso enorme, la niña perdida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com