"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 2 de julio de 2015

No puedo odiarte pues....

Gracias a ti estaba menos rota. Gracias a ti volví a estar asustada. Gracias a ti... volví a sentir.
PD: escribí esta entrada hace algún tiempo, pero no sabía cuando subirla, es breve pero... muy significativa podría decirse. Espero que os guste. Un beso, la niña perdida.

2 comentarios:

  1. En el fondo, fondo, no podemos odiar a las personas que nos hicieron sentir tanto.
    Un saludo :)

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    1. Precisamente eso es lo dificil... porque odiarlos y desentendernos sería más fácil. Muchas gracias
      Un beso enorme, la niña perdida.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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