"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

lunes, 28 de septiembre de 2015

El óxido no la debilita, pero quizás... solo necesito un poco más de agua con sal.

Hubo días que estuve rota, que estuve desecha y sujeta con demasiados remiendos que parecían apunto de caer. Hubo días en los que lloraba porque me caía al suelo, porque mis notas eran menos de lo que esperaba o porque había habido alguna injusticia según mi criterio de niña cada vez más grande. Hoy recuerdo esos días... hoy querría volver a ellos, hoy querría olvidar que es hoy, que ayer fue ayer y que mañana será mañana. Hoy.... hoy estoy rota y no se repararme pues la cubierta que protege la herida es demasiado fuerte y gruesa. Hay fugas que caen corroyéndola un poco pero el óxido solo pica más, y la coraza se arregla más rápido de lo que puedo controlar. Hoy quiero huir. Hoy quiero escapar. Hoy quiero gritar. Hoy solo quiero llorar en los brazos de alguien ¿hace cuanto no lo hago? No puedo recordarlo. Hoy, hoy, hoy y quizás mañana me gustaría  poder ir con los ojos rojos, las heridas abiertas y el dolor latente; no para pedir ayuda, no. Solo querría... que alguien me abrazase en silencio y me permitiese llorar desconsoladamente hasta quedar agotada. Alguien que me dijese que tengo derecho a ello. Sí, eso estaría bien. Aunque no estoy segura de poder hacerlo, ni de como.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Juguetes del pasado.


Después de tanto tiempo estaba cansada. Agotada. Rendida. Destrozada. Exhausta. Harta. Julia estaba completamente cansada de tanto luchar, de intentar sobrevivir, de mentir, de no poder llorar más que en la soledad ¿hace cuanto que alguien no la estrechaba entre sus brazos hasta que no pudiera más?, estaba cansada de tener que sonreir y sostener el peso del mundo sobre unos hombros que cada vez eran más débiles. ¿Por qué le toco a ella? Sí, eso se lo preguntaba cada día mientras miraba la inalcanzable felicidad ignorante. Lo que ella daría por ser así de inocente de nuevo. Su vida entera por sentir lo que era ser así, por saber lo que era sentirse completa, por saber aunque fuese por un mísero segundo lo que era no estar rota y estropeada igual que sus viejos juguetes del pasado.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Pierdo dientes, héroes, virginidades, dinero, energía y a mí... pero ganó más de lo perdido.

Esta vida se caracteriza porque a medida que pasa y vamos creciendo, perdemos cosas.
Cuando eres solo un crío de pañales, un llorón de chupete o un pequeñajo que solo hace un par de años que puede ponerse en pie, es que pierdes los dientes, pierdes los juguetes, pierdes recuerdos, pierdes amigos.... y acabas perdiendo la inocencia.
Cuando creces empezando a creer en papá noel, en la magia, en hadas y duendes saltarines, cuando crees que lo héroes existen y puedes ser uno pierdes partidos y juegos, pierdes el autobus, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos.... y acabas perdiendo el tiempo.
Cuando los granos aparecen, la voz te cambia, tu cuerpo cambia y te crees más guay de lo que de verdad eres pierdes clases, pierdes exámenes, pierdes la virginidad, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes parte de ti.... y acabas perdiendo el rumbo.
Cuando lanzas el gorro al aire, cuando bebes hasta desmayarte y fumas pudiendo enseñar el carnet, cuando gritas "que viva la fiesta" como si no existiera el mañana a ritmo de música tecno, pierdes neuronas, pierdes la dignidad, pierdes el sentido, pierdes la vergüenza, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes sueños.... y acabas perdiendo la cabeza.
Cuando ya tienes el culo quieto, cuando debes asentar la cabeza perdida y jugar a mamas y papas en la realidad pierdes dinero, pierdes los papeles, pierdes intimidad, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes prioridades.... y acabas perdiendo la libertad.
Cuando empiezan a llegar las canas, las carnes flácidas, los músculos cansados y la mente tranquila, pierdes la energía, pierdes fuerzas, pierdes energía, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes emoción.... y acabas perdiendo una meta.
Cuando llega el final, cuando sientes las arrugas, la edad, el tiempo y cada célula de ti envejecer, pierdes gustos, pierdes firmeza, pierdes el oído, pierdes parte de la vista, pierdes recuerdos, pierdes familia, pierdes amigos, pierdes el miedo... y acabas perdiéndote tú.
Pero a pesar de toda la perdida y posible dolor. No todo es malo. Quedan esos amigos que son familia, quedan esos recuerdos que no puedes olvidar, quedan los sueños cumplidos y las metas abrazadas, queda la nueva familia que has hecho y quedan las experiencias que el tiempo se ha comido. No todo es malo pues has vivido. No, porque pierdes cosas... puede picar, puede quemar y joder sí dolerá pero perder no siempre es algo malo, porque también puedes ganar.


martes, 15 de septiembre de 2015

La sombra de un cisne.

Sentada ante mí en ese banco acolchado frente a una mesa de madera, Nova convertía aquella cafetería en pequeña. Ahí estaba ella con su pelo trenzado, sus sandalias de tacón y un mono negro largo que dejaba ver un escote que no podía evitar mirar haciéndola reír. Iba maquillada con sus labios rojos y los ojos claros. "Nunca lleva demasiado" pensé. Hablaba y hablaba sobre como amaba la tarta, sobre como el chocolate que tomaba no tenía demasiada azúcar y solo el punto exacto, "¿cuando te veré aquí con una chica guapa?" me pregunto por décima vez desde que nos conocíamos. "¿Cuando te acostarás tu antes de las 3 de la mañana?" le preguntaba haciéndola sonreír de forma extraña.
-¿Ocurre algo?-intente tantear al ver su gesto.
-No siempre quise trabajar de noche ¿sabes?-me sonríe más tranquila.-cuando era pequeña quería ser bailarina. Mi madre me apuntó a ballet con tres años.-se le iluminó el rostro.- "Bailabas antes de caminar" solía decir.
-¿Qué pasó entonces? ¿Sigues bailando?-ella rió de forma sonora provocando que la gente se girase a vernos.
-A veces. -sonríe tristemente. -aprendí contemporáneo, mi gran pasión.-dice con sorna.-y con los años street e incluso algo de break dance.-ríe.-pero los sueños a veces no pueden cumplirse.-bebé de su chocolate.-mamá murió.
-Lo lamento mucho Nova.-digo de forma automática "es lo que se dice" pienso removiendo el café.
-Tres veces más.-mira mi café. Levanto una ceja "¿qué?"-nada.-niega con una media sonrisa.-lo deje, el baile cuesta tiempo y dinero que no teníamos. Tenía una hermana de ocho años. Trabaje y trabaje como una loca y pedí su custodia dos años después, al cumplir los dieciocho.
-Podrías haberla dejado y cumplir tu sueño.-asiente.
-Lo demás es historia...-se señala antes de beber de nuevo un largo sorbo de chocolate.
-¿Donde está ahora tu hermana?
-Vive con su novio en Irlanda.-sonríe ampliamente, fue la primera vez que la vi verdaderamente feliz.-tienen una casa, un perro y un anillo en el dedo.-ríe.-se casan en cinco meses, lo hice bien.-asiente.-es un buen tipo con una gran gran familia que la quieren como si fuera de ella.
-Lo será.-digo intentando animarla.
-Cierto.-creo notar algo de "dolor o tristeza"-por mi querida hermanita.-brindamos y bebemos el final de nuestras tazas en silencio.
-¿Eras buena no?-pregunto tras demasiado tiempo callados y verla mirar el final de la taza firmemente. Ella asiente.-¿lo echas de menos?
-Sabes hay gente que jamás, jamás encuentra lo que quiere hacer en esta vida. Nunca tienen nada que les apasiona hasta el punto de vivir por esa cosa, aunque suene exagerado. Yo me destrozaba los pies, me los vendaba, sangraba y se me caían las uñas.-ríe.-tuve que ponerme agua fría y caliente tanto en el cuerpo que deje de sentir la temperatura. Me dolían los músculos de una forma que debería ser tortura pero yo amaba cada maldita cosa, la amaba. No lo echo de menos Remi... es como si me hubieran arrancado las piernas.-una pequeña lágrima fría, densa y dura cae de su ojo izquierdo.-una toma elecciones mejores o peores, tengo que vivir con ellas.
-¿Te arrepientes?
-A veces.-afirma cogiendo un trozo de chocolate del muffin.-a veces.-repite lentamente.-pero cuando veo a esa tonta.-muestra un atisbo de sonrisa.-sé que hice bien. Jamás me habría perdonado sino.
Aquella noche aprendí dos de las cosas más importantes sobre Nova. Estaba más jodida y rota de lo que había creído en un primer momento, pues su vida no era la maravilla que me hizo creer al inicio y amaba a su hermana más que a nada en este mundo.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Solo debes entenderlo tú.

Nunca fuiste de esa gente simple, solías evitar los problemas si, pero soñabas con grandezas, con castillos flotantes y tesoros de barcos perdidos. El amor era un concepto, una idea, hasta que te paso... Hasta que te destrozo. Vamos... Hasta que te jodió. Luego del dolor, la sangre, -metafórica claro-, los remiendos, la cinta americana y una bella cicatriz volviste a ser tú, una un poco más jodida, más desconfiada pero más sabia. Esperanza murió. Sueño se creo. Pero realidad permaneció atándote al suelo con la fuerza de un titán. Después llego el azul a la ecuación, un brillante, claro y malditamente bonito azul ¿Que haces con él? Ni la mas remota idea. No es amor, es cariño. No es simple pero es fácil, es raro, es... Es algo que asusta hasta la médula al meditar. Mientras otras es como meterse en la cama y arroparse, cálido y confortable; eso te asusta aún más... eso hace que quieras correr ¿Por qué te quedas entonces? ¿Por qué sigues con la palpitación, los sudores y el pánico que te recorre en ciertos momentos? Quizás sea que te has cansado de correr de todo por una vez, quizás ahora esperes que las cosas salgan bien a tu manera, de esa forma absurda e incoherente que no se entiende. "Solo debes entenderla tú" te dijeron una vez. Quizás tuvieran razón. Esperas que sí.

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿Sabes de lo que hablo?

Hay días que los músculos de la cara se me cansan de sonreír, que la tripa me duele de reírme y noto que el cuerpo me pesa menos ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que pensar no cansa.
Hay días que los músculos de la cara parecen flácidos, que la tripa tiene un nudo doloroso y noto que el cuerpo cada vez me pesa más ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que pensar agota.
Hay días que respiro y vuelo, que quiero comerme el mundo ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que el miedo... no existe.
Hay días que respiro y no puedo, que el mundo me consume ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que el miedo... es lo único.
Hay días... que no se que día es. ¿Sabes de lo que hablo? esos momentos en los que ríes llorando o lloras riendo.

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com