"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

lunes, 28 de septiembre de 2015

El óxido no la debilita, pero quizás... solo necesito un poco más de agua con sal.

Hubo días que estuve rota, que estuve desecha y sujeta con demasiados remiendos que parecían apunto de caer. Hubo días en los que lloraba porque me caía al suelo, porque mis notas eran menos de lo que esperaba o porque había habido alguna injusticia según mi criterio de niña cada vez más grande. Hoy recuerdo esos días... hoy querría volver a ellos, hoy querría olvidar que es hoy, que ayer fue ayer y que mañana será mañana. Hoy.... hoy estoy rota y no se repararme pues la cubierta que protege la herida es demasiado fuerte y gruesa. Hay fugas que caen corroyéndola un poco pero el óxido solo pica más, y la coraza se arregla más rápido de lo que puedo controlar. Hoy quiero huir. Hoy quiero escapar. Hoy quiero gritar. Hoy solo quiero llorar en los brazos de alguien ¿hace cuanto no lo hago? No puedo recordarlo. Hoy, hoy, hoy y quizás mañana me gustaría  poder ir con los ojos rojos, las heridas abiertas y el dolor latente; no para pedir ayuda, no. Solo querría... que alguien me abrazase en silencio y me permitiese llorar desconsoladamente hasta quedar agotada. Alguien que me dijese que tengo derecho a ello. Sí, eso estaría bien. Aunque no estoy segura de poder hacerlo, ni de como.

2 comentarios:

  1. El dolor es la incógnita más grande de todas
    Me ha gustado mucho tu texto :)

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    1. Muy bien dicho :D y justo por eso es que en vez de huir (como continuamos haciendo casi todos) deberíamos abrazarlo e intentar encontrar una respuesta, por pequeña que sea.
      Un beso enorme, y muchisimas gracias por tu comentario.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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