"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 27 de octubre de 2015

Los ojos del amor atados por las alas de la libertad.

A veces pienso si el amor existe. Sé que lo hace. Lo veo en los ojos de mi madre hacia mi padre. Lo veo en mi hermano. Lo veo en mis amigas cuando hablan de sus novios. Lo veo en la gente en la calle... ¿Sabéis de que hablo? esos momentos que ves a un completo desconocido mirando a una persona como si fuese lo único que de verdad existe en el mundo. Con esa mirada parece que da igual todo lo demás, da igual cuantos problemas tengas, da igual como seas, da igual lo que pase por tu mente, no importa que dos segundos antes estuvieses llorando o gritando porque si alguien te mira de esa forma puedes creer que las cosas irán bien.
En toda mi vida nunca me he permitido dar esa mirada. La retengo en mis ojos como fuego que quema. Aunque no se puede evitar verdad.... esa realidad sale a la luz tarde o temprano. Cuando las dudas me asaltan, cuando veo la mierda del mundo y me planteo porque existimos ("pensamientos de toda una filosofa") entonces intento ver lo bueno. Mira el lado positivo y todo eso. A pesar de sentirme vacía a veces, a pesar del dolor que el no tener a alguien que te mire como si fueses lo mejor que existe en este mundo (espero que sí lo tengáis) bueno, sabes que existe ¿no? Se supone que acabara llegando. Destino, cosmos, universo y el hilo del destino. Entre tanta gente en el mundo alguien tiene que haber para ti. O eso dicen. Sin embargo me aterra pensar aún si existiese ¿la dejaré existir? ¿la sabré ver? ¿huiré? temo la respuesta, pues estoy segura de que el resultado será mi yo cobarde, mi yo segura, mi yo encerrada en esa celda que ella misma creo, una y otra vez. Amiga soledad estoy demasiado apegada a ti. Amiga libertad, mi amor por ti ha llegado a convertirse en una enfermiza obsesión.
Así que creo saber que nunca he tenido esa mirada. Creo saber que nunca la he dado, quizás un atisbo. Sin embargo jamás la deje perpetuarse más allá de mi. Por ello, aunque se que el amor existe pienso... ¿puedo amar? ¿alguien, alguien puede quererme? y sí es así... ¿como se vive con ello?

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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