"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Niña tonta, hay cosas que no debes olvidar.

Nunca he creído ser suficiente. Nunca he sabido como serlo.... así que hubo un día en el que simplemente deje de intentarlo. No era inconformismo, no. Era aceptación. Era liberación. Mi vida es mía. No debo depender de nadie, no quiero hacerlo pues eso solo acaba complicando tu existencia para que "tú" dejes de ser "tú". Así que al final abrace mi soledad. Desde que tengo memoria aún siendo una niña estaba sola, jugando, viendo la tele, leyendo, pensando, pensando, pensando, así poco a poco fue como aparecieron mis demonios. No recuerdo la primera vez que los vi y oí, pero se que nunca me han dejado desde entonces y temo que jamás lo harán. Por ello mientras me hacía mayor y más aprendía, más evitaba estar sola, intentaba no tener que estarlo por esos vínculos que llaman amistad y familia, a pesar de no ser nunca muy afortunada en esto último. Sin embargo cometí un error que debería haber aprendido hace ya tiempo atrás, todo se puede romper. Entonces es cuando llega ese punto en el que vuelvo a sentirme sola y vacía, demasiado, tanto que duele físicamente, tanto que olvido de como respirar, tanto que solo puedo llorar y no parar tanto.... que vuelvo a escuchar reír a los demonios "niña tonta, nosotros seguimos aquí". Pero bueno, al menos sigo, al menos aguanto, al menos sigo viva. Es más de lo que he podido decir algunas veces. "Respiras y lloras ,niña tonta, así que aún sigues" me escucho decir.
PD: quizás AQUÍ puedas encontrar la precuela de mi tortura... quizás de ayude. Quizás me entiendas.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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