"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 31 de diciembre de 2015

El ding dong del reloj

Suena un reloj y marca el inicio y el final. Nos engañamos pues solo son escusas para decir esa maravillosa frase de "el año siguiente cambiaré" "el año siguiente será mejor" pero al final casi nunca cumplimos los propósitos propuestos... en mi opinión, cambias de año, pero es solo un día más, un día que como todos los demás debes celebrar y vivir al máximo. Lo bueno de este es que es una escusa, una escusa grandiosa para comer hasta ponerte gordo, para ver a la familia y para celebrar algo, últimamente se celebran pocas cosas en el mundo. Es una escusa para calzarte los tacones y el traje, quizás las dos y emborracharte hasta la mañana siguiente con tus mejores amigos. Es una escusa para vivir un día más. Así que es un día más, recuérdalo, no tienes que esperar a que llegue para cambiarlo todo, si quieres hacerlo, hazlo, cambia lo que quieras en cualquier momento, no esperes que suene la última campanada del reloj, no esperes que ella te bese cuando suene, hazlo tú, no esperes a proponerte dejar de fumar el día 2 o empezar a ir al gimnasio, ¿lo quieres? hazlo. No pongas mas escusas y vive la vida que quieres, no hace falta que una cuenta atrás y el sonido de un matasuegras nos diga que hacer. Así que agarra el vino o la sidra, ponte tus galas y escucha las batallitas del abuelo, los recuerdos de película de la abuela, a tu madre histérica porque falta comida mientras tu te sientes engullir como el pobre pavo que quizás estés comiendo, luego disfruta ese breve descanso con el botón desabrochado y el cansancio por cuerpo, pues falta el momento crucial, ese en que tu madre berrea que preparéis las uvas mientras tu padre se bebe el vinito con el abuelo y tu hermano, falta el instante de estar diez minutos delante del televisor escuchando eso que tantas veces has oído y sigues sin recordar, tensión, tensión. Luego empieza a sonar el ding dong, pero no, no es, ese no es el correcto, ese es rápido. Te pones más nervioso, no sabes que ese no es el que toca, nunca te acuerdas. Se ríen de ti. "Yo te aviso" dice tu madre con el temblor de manos. Luego un fuerte y claro, te comes las uvas a la velocidad del rayo, sintiendo que si no te atragantaste antes engullendo, lo harás sin duda ahora. Luego con los mofletes repletos das besos, suena la botella descorcharse y la alegría de "Feliz año" resonando en las cuatro paredes de casa. Es bonito. Es algo por lo que estar agradecido. Espero que lo estes, yo lo estoy. 
PD: Feliz y maravilloso día a todos vosotros, espero que tengáis una maravillosa noche y una resaca monumental mañana. Un beso enorme, la niña perdida.

jueves, 24 de diciembre de 2015

All I want for Christmas it's....

Hay nieve en la ventana, o eso recuerdo de las noches pasadas. Sin embargo hoy resplandece el sol en la ventana y solo un ligero frío llega a mis huesos. Quiero ponerme la bufanda, los guantes, el gorro y las botas de pelo y salir a corretear sobre el suelo blanco.Pero eso ha quedado atrás igual que mis demás recuerdos. Antes, antes, mucho antes... había nieve. Antes, antes, mucho antes... tenía una familia. Una torpe, desestructurada y gritona familia. Una de esas que se pelean a gritos pero al menos parecía unida. Parecía feliz. Niña tonta fui. Niña tonta que creía que lo que le mostraban era real. Hoy daría lo que fuera por recuperar esos momentos, daría lo que fuera por poder sentarme en la gran mesa llena de gritos, con demasiada comida para terminármela en tres vidas y el olor a fuego tenue invadiendo la habitación mientras la ventana esta helada. Hoy querría ver el árbol repleto de adornos que meticulosamente ayudé a colocar, ver el papel brillante y colorido debajo mirándome expectante para que lo abra, querría oler la comida al llegar y las pequeñas discusiones por como hacer mejor el cerdo-pavo-cordero que toque. Querría rebañar el plato a pesar de estar demasiado llena. Querría comerme el turrón y el pastel de turno. Querría correr con las manos enguantadas fuera y sujetar las bengalas y encender los cohetes. Querría oler el humo, el fuego y las chispas algo tóxicas que hacían que mis ojos de niña resplandecieran. Querría volver allí. Pero no puedo. Nunca más.
Antes, antes, mucho antes... había nieve. Antes, antes, mucho antes... tenía una familia. No puedo recuperarla, nunca más. Así que quizás todo lo que quiero por navidad sea recuperar la nieve.
PD: Hola a todos y espero que tengais unas felices y grandiosas navidades. Sé que esta entrada es un poco triste aunque estas fechas se suponen que deben ser alegres. Sin embargo no todo el mundo es tan afortunado, por ello si lo eres... espero que con mis algo deprimentes palabras atesores lo que tienes mucho más, hazlo pues es algo maravilloso que nunca sabes cuando pueda termianr. A los que quizás estas palabras os hagan sentir... ¿comprendidos? lo siento jaja pero al menos así sabreís que no estais solos ¿no? aquí hay una tonta niña malditamente perdida que os entiende.
Feliz felices días.Un beso enorme de la niña perdida.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Viejas lágrimas de una chica que no puedo olvidar.

Hubo días en los que mi yo autodestructivo, mi yo indiferente, mi yo apático era el único que parecía existir. Esos días los deje atrás. Esos días los recuerdo pues me niego a repetirlos. Esos días... fueron tan complicados que cada vez que veo resquicios de ese yo intento erradicarlo, intento aplacarlo. Sin embargo es difícil ya que jamás podre hacer que desaparezca, no totalmente, ella soy yo, ella no puede ser borrada. Así que tengo en mi una pequeña ascua suya que permanece, débil y casi fría, pero los días complicados una chispa la enciende, una débil chispa hace que crezca. Ella soy yo. Ella no debe ser olvidada. Ella ella.... ella me destruye desde dentro, me susurra palabras que odio, me da ojos tristes y pensamientos dolorosos, ella hace que la destrucción que deje atrás quiera aparecer de nuevo. Ella... ella me condena a una cárcel de la que no se escapar. Hubo días en los que ella existió. Hay días en los que lo sigue haciendo ¿como callarla? ¿como apagarla? a veces no sé, a veces ella me tapa los ojos a la verdad, a veces... solo debo esperar que se calme y otras solo puedo llorar y así liberar su dolor. El problema es que hace mucho que deje de ser una de esas chicas que lloran.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Un estúpido Romeo.

Todo el mundo conoce a Romeo y Julieta, unos chiquillos estúpidos y desgraciados que acabaron enamorándose de esa forma que solo un dramático y perturbado inglés podría describir, de esa forma que destruye mundos, de esa forma que cada persona se puede considerar afortunada sentir... aunque sea una vez.Yo amaba a Sally Morgan al igual que el tonto de Romeo amo a Julieta, más aún, porque cuando ellos eran unos niñatos que creían en el amor a primera vista..... bueno quizás tuviera más en común de lo que quería reconocer. Sin embargo yo conocí a mi Julieta.... bueno sí, soy más tonto de lo que creo si niego que mi papel en esta obra era el del estúpido Romeo. Sally Morgan es el amor de mi vida. Eso lo sé.Esta historia no tiene un final feliz, por lo menos ahora. Espero que en algún momento estas palabras puedan cambiar. Si leyera nuestra historia sería una historia triste, una de esas con las que lloras de forma que duele. Con un amor digno de destruir ciudades y arrasar con aquello que esta a su alrededor. No hubo un día desde el día que la conocí en el que no la amará, aún cuando empece a odiarla, aún cuando empece a temerla. Esta es mi historia con una pelirroja de ojos tormentosos y alma perdida. Esta es la historia de un chico idiota, condescendiente y soñador. La has leído antes. La escuchaste y quizás amaste. Pero hubo un día que marco el hombre que soy hoy, el chico atormentado y sabio que soy hoy. Ese día fue el último que creí que amarla sería suficiente para estar con ella.
Se iba a ir a la mañana siguiente. Solo quedaban 16 horas. ¿Como alguien arruina su vida en 16 horas? ¿Como alguien destruye lo que quiere en 5 minutos? Eran solo unas horas, fueron solo unos minutos.
Habíamos ido a beber con los chicos. Solo fueron unas cervezas, pero cenamos poco... o fueron más de las que creíamos. Jimmy se tiro en el sofá apenas llegamos a casa, cayó en coma a los pocos segundos de decir "que siga la fiesta". El educado y tranquilo Ralf fue directo a su cuarto y nos sonrío un "buenas noches".
-Me caen bien tus amigos.-dijo Sally tirándose en mi cama mientras se peleaba por quitarse las botas.
-Son buena gente, están un poco locos o un poco demasiado serenos a veces. Pero...
-Pero los quieres.-se ríe bajito.-me gustan. Los quiero para mi.-sonríe.-me los llevaré a casa, sobre todo a Jimmy... me hará de animador personal.-sonríe tontamente con los ojos verde brillante.
-Estas borracha.-río. Ella niega.-vale, borrachilla.-ella asiente vehementemente mientras empieza a pelearse con los pantalones.
-Te ayudo.-ella ríe. Amaba oirla reir. Amaba como me sonreía. Como me miraba en esos momentos de ausencia de locura, de simpleza. Cuando parecía ser más ella que nunca. Mi error, no el suyo, fue no darme cuenta de lo que tantas veces he dicho. Ella era ella siempre, solo que me negaba a verlo.
-Eres un pícaro Daniel.-dice con voz repipi.-me avergüenzas con tus actos.-se tapa la cara.
-No sabía que las pelirrojas tuvieran vergüenza. Tendré que poner una queja a la fábrica.
-Imbecil.-dice antes de darme un beso.-mi tonto tonto Danny.-me besa de nuevo. Muchas muchas veces. No nos acostamos. Esa noche no. Solo nos dormimos entre besos y conversaciones absurdas que llegaron a un lugar profundo que puso sus ojos de color gris azulado. Solo me dio un ultimo beso antes de quedarse dormida agarrando el borde de mi camiseta con tanta fuerza como un bebe aferrado a su mantita. Yo tarde mucho más en conciliar el sueño. La oía respirar, la escuchaba hacer ruiditos en sueños y la veía tranquila, calmada pero con esa sensación de que algo no marchaba bien. Había tenido ese pensamiento desde el día que llego y por más que lo intentaba, no se iba. Aún ahora seguía ahí. Incluso más.
Al despertar seis horas más tarde me levante a la cocina a hacerme un café. Ella dormía como un tronco sin inmutarse. Al volver me quede ahí mirándola, parecía un acosador, pero necesitaba mirarla. Cada parte de ella, cada trozo de piel visible, cada facción de la cara. Porque al levantarme aquella mañana y ver su rostro mojado por las lágrimas de las pesadillas, al ver como solo parecía poder respirar tranquilamente estando dormida, al sentir que era demasiado. Todo era demasiado.Esa mañana la sensación se multiplico, creció en mi rápidamente e hizo que tomará la peor decisión de mi vida. Mire a Sally Morgan dormir en mi cama por ultima vez. Vi como sus ojos multicolores se abrían con calma y despreció ante la luz del sol. Contemple como se desperazaba haciendo raros estiramientos y como me sonreía con la felicidad de la ignoracia. Vi como se paso la mano por la cara secando las lágrimas y note como sus ojos tuvieron pánico una fracción de segundo porque yo no me hubiera dado cuenta.
Quedaban 3 horas para que se marchará a casa. La vería en un par de semanas. Solo tendría que haber esperado, haber esperado que mi yo cobarde y asustado se callará y tranquilizara. Solo tendría que haberla besado al despertar como si fuera la chica más increíble del mundo, como lo era, como lo es. Solo tendría que haber sido el Danny que ella quería. Era simple. Fácil. Solo solo.... solo tendría que haberme callado....
-Sally....
Pero ahora recuerda.... que esta no es una historia feliz. Es real y tan dramática como un perturbado inglés escribió una vez.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Susurros de un pez sin lengua

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?
fish, water, and photography image

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Polvo y grilletes ahogados en un mar rojo.

En tiempos inmemoriales donde los hombres eran simples peones de los dioses, en años en los que el tiempo era solo el día o la oscuridad, en una vida en la que la magia existía y los demonios invadían la noche... ella nació. Era una pequeña niña de piel morena y pelo rubio dignos de una valquiria, con ojos tan azules como el cielo o el mar. En otra tierra hubiera sido amada y alabada, hubiera sido "una hija de Odín". Pero no fue así. El norte corría por sus venas, pero nació muy lejos de aquello que podría haber llamado hogar. La condenaron a la muerte. Extraña. Bella. Demonio. Bruja. Abominación. Maravilla. La niña fue desechada. Creció en las calles más profundas, ruinosas y sucias; entre las sombras del día y el miedo de la noche, aprendió a sujetar un cuchillo antes que a caminar, supo que llorar conllevaba golpes más que piedad, aprendió que los dioses son egoístas y que las personas buenas escasean en lugares como aquellos y que cuando las encuentras debes protegerlas. Ella no era una buena persona. Nunca nadie supo el nombre que tuvo al nacer, quizás ni siquiera lo tuviera. La llamaron niña, estorbo, demonio o pulga, pero creció en el lugar donde no solo la noche da miedo... y ahora la llamaban "Ata, la encarnación de Atenea". Luchaba y luchaba. No conocía más forma de vivir. Pero la encontraron, hombres peores que los dioses más crueles. "Una diosa en la tierra" citaron los tratantes al venderla "más fuerte que cien hombres". Fue vendida al mejor postor. Después de aquello su vida no era suya, o eso decían, su vida tenía un precio menor que su sangre. Durante ocho años lucho por su vida en las tierras de la arena. El polvo y la sangre siempre habían sido sus compañeras, desde el día que nació. El aire puro era tan desconocido para ella como su nombre, pero ahora se aferraba a ellos para vivir con tanto dolor que en las noches en su "celda" pensaba "los dioses deben estar divirtiéndose de con estos juegos... nunca acaban". Quiso comprar su libertad. Si algo había aprendido de su burda existencia, es que al menos era suya. Era lo único que había poseído nunca. Se ganó su libertad. Murió. Se convirtió en un mito de las callejuelas de los huérfanos y una leyenda en las arenas del mundo. Ata la diosa roja de la arena.

martes, 8 de diciembre de 2015

Hay días... que espero que no sucedan jamás.

Hay días en los que recuerdo amarte de forma horrible. Recuerdo como me dolía el corazón, como me costaba pensar, como parecía que cada pensamiento de mi mente, como cada latido que daba era por ti. Recuerdo volverme dramática y metafórica como una chica de novela rosa.
Hay días en los que recuerdo amarte de forma brillante. Recuerdo como me martilleaba el corazón, como me ilusionaba y parecía que las mariposas me ayudaban a que algunos pensamientos de mi mente no fueran... la horrible realidad que eran. Recuerdo querer que me quisieras como a una chica de novela rosa.
Hay días, en los que soñé contigo.
Hay días, en los que tuve pesadillas contigo.
Hubo un día, dos, tres y más de los que quiero contar que jugaste conmigo. Hubo un día que no pude más. Hubo un día que me destrozaste. Por ellos a veces... no quiero recordarte más.
Hay días, aún hoy, que lo haces, que juegas a ese juego que adoras, que juegas conmigo como si aún pudieras, me aterra pensar que así es.
Hay días como hoy... que tengo miedo de ti.

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